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¿El Espíritu Santo mora dentro de la persona que ha nacido de nuevo
todo el tiempo si él o ella creen en el evangelio del agua y el Espíritu,
o el Espíritu Santo cubre con sus alas alrededor de ellos y entra en ellos
cuando ellos piden la ayuda?
El Espíritu Santo es el Consolador, en otros
términos, el Espíritu de verdad que Dios ha dado a todas las personas
justas que han nacido de nuevo del agua y el Espíritu, desde que Jesucristo
fue bautizado por Juan el Bautista, murió en la Cruz y resucitó (Juan
15:26) Efesios 1:13 dice, "En él también vosotros, habiendo oído la
palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído
en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa." El
Espíritu Santo viene al justo quién ha recibido el perdón por sus pecados
creyendo en Jesucristo y por eso los ha sellado como hijos de Dios.
En Juan 14:16, el Señor dijo, "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro
Consolador, para que esté con vosotros para siempre." Los discípulos
de Jesús recibieron el perdón por todos sus pecados creyendo que Jesús
asumió todos los pecados del mundo a través de Su bautismo. ¡Por eso es
que qué Juan Bautista dijo, "He aquí el Cordero de Dios, que quita
el pecado del mundo" (Juan 1:29).
"El pecado del mundo" son todos los pecados que todas las personas
de este mundo han estado cometiendo desde el principio y hasta el fin
del mundo. Él aceptó todos los pecados del mundo una vez, murió en la
Cruz, y resucitó, por eso nos hizo justos para siempre. En Hebreos 10:12-14
está escrito, "Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre
un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado
de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a
los santificados."
El Señor fue bautizado por Juan, fue crucificado y resucitó, por eso nos
hizo justos para siempre. Nosotros fuimos perdonados una vez y para siempre
de todos nuestros pecados y nos convertimos en hijos de Dios a través
de Jesús, y esta verdad es inmutable para toda la eternidad. Aquellos
que han sido hechos justos a través de la fe no tienen el pecado en sus
corazones. Aunque las personas no pueden ayudarse sino mas bien pecan
debido a sus debilidades, ellos no tienen ningún pecado para siempre porque
Jesús se llevó todos sus pecados. Por consiguiente, ellos nunca pueden
ser pecadores de nuevo.
El Espíritu Santo mora eternamente en los corazones de los justos quienes
han sido santificados. Nosotros no podemos sino pecar debido a nuestras
insuficiencias; pero si nos volviéramos pecadores cada vez que nosotros
pecamos, entonces el regalo de Jesucristo que nos hizo justos para siempre
se desperdiciaría, y Él tendría que morir de nuevo por nosotros después
de aceptar nuestros pecados. Éste es el pecado de blasfemia al Espíritu
Santo (Hebreos 6:4-8, 10:26-29).
Por consiguiente, el Espíritu Santo mora dentro del justo quién ha recibido
el perdón por sus pecados y ha nacido de nuevo creyendo en el evangelio
del agua y el Espíritu. Pablo dijo, "¿Y qué acuerdo hay entre el templo
de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente,
como Dios dijo: habitaré y andaré entre ellos Y seré su Dios Y ellos serán
mi pueblo" (2 Corintios 6:16).
El Espíritu Santo siempre mora en los hijos de Dios que han sido santificados
para siempre. La palabra "mora" aquí no significa que Él nos cubre con
sus alas alrededor y que viene a nosotros cada vez que oramos y lo requerimos;
sino que Él "siempre mora en nosotros." Él siempre vive en aquellos que
han nacido de nuevo de agua y el Espíritu, enseñándoles todas las cosas
y guiándolos al conocimiento de la Palabra de Dios (Juan 14:26).
Por consiguiente, cualquiera que no tiene el Espíritu Santo de Dios no
es de Él (Romanos 8:9) El Espíritu Santo mora en aquellos que son purificados
y sin pecado, enseñándoles todas las cosas celestiales y testificando
que ellos son los hijos de Dios. No es verdad que el Espíritu Santo esté
cerca de nosotros, o que venga a nosotros como un premio por nuestros
propios esfuerzos; en cambio Él siempre mora en los hijos de Dios que
han nacido de nuevo por el evangelio del agua y el Espíritu.
Sin embargo a muchas personas les falta el conocimiento de esto e intentan
recibir el gozo del Espíritu Santo con sus corazones pecadores. Como resultado,
ellos piensan que Él viene a ellos cuando se esfuerzan haciendo fervientes
oraciones de arrepentimiento, pero que se sale cuando ellos pecan. Ésta
es la fe de aquellos que no han recibido el gozo del Espíritu Santo. Aquellos
que tienen la verdadera fe creen que ellos reciben la vida en el Espíritu
Santo como un regalo a través del perdón de pecados. Uno debe eliminar
sus propios pensamientos y debe volver a la fe en la Palabra de Dios.
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