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¿Quiere usted tener
compañerismo
con el Espíritu Santo?
< 1 Juan 1:1-10 >
“Lo que era desde el principio, lo que hemos
oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon
nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la
hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba
con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos,
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos,
para que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él,
y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos
que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos
la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos
con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos
que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está
en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”
¿Cuál es un requisito previo
esencial para tener el sentido del
compañerismo con el Espíritu
Santo? |
Primero debemos conocer y creer en el
evangelio del agua y el Espíritu y debemos
ser limpiados de todos nuestros
pecados a través de la fe. |
Si usted quiere tener compañerismo con el Espíritu
Santo, primeramente, usted debe saber que aun un poco de pecado delante del
Señor hace imposible el compañerismo. Usted podría pensar, ¿Cómo es que un hombre
puede no tener siquiera un pedacito de pecado delante del Señor? Pero si usted
de verdad desea tener compañerismo con el Señor, entonces no debe haber nada
oscuro en su corazón. Por consiguiente para tener compañerismo con el Señor,
usted necesita saber que debe creer en el evangelio de redención y debe ser
limpio de todos los pecados.
Si usted desea tener compañerismo con el Espíritu
Santo de verdad, entonces primero usted debe conocer y creer en el evangelio
del agua y el Espíritu y debe limpiar sus pecados a través de la fe. Si usted
no conoce el evangelio del agua y el Espíritu y no lo toma en su corazón, entonces
usted no debe pensar siquiera en tener compañerismo con el Señor. Para tener
compañerismo con el Espíritu Santo sólo es posible cuando todos sus pecados
son purgados de su corazón a través del evangelio del agua y el Espíritu.
Todos los pecados pueden purgarse de cualquiera
mente con la verdad de Su agua y el Espíritu. El Señor lo bendice con el Espíritu
Santo cuando usted cree en el bello evangelio del agua y el Espíritu. ¿Quiere
usted tener compañerismo con el Señor y con el Espíritu Santo de verdad? Entonces
reconozca sus pecados y crea en el bello evangelio para purificarse del pecado.
Después de eso usted puede realmente tener compañerismo con el Señor.
Si usted desea tener compañerismo con el Señor,
usted debe creer en el bautismo que Jesús recibió de Juan en el río Jordán y
también crea en Su sangre en la Cruz. Si las personas desean tener compañerismo
con el Espíritu Santo de verdad, ellos deben conocer quién es el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es Santísimo. Y por consiguiente Él sólo puede morar en aquellos
que creen en el bello evangelio.
Veamos una confesión de alguien cuyos pecados
fueron limpiados creyendo en el bautismo de Jesús por Juan y en Su sangre, y
quién ahora tiene compañerismo con el Espíritu Santo.
“Hay muchas personas diferentes en este mundo
y todos viven con sus propios pensamientos y maneras. Yo era uno de ellos. Yo
tenía una vida muy ordinaria y desde mi niñez, yo seguí a mi madre a la iglesia
y naturalmente vine a creer en Dios. Mi padre era ateo y frecuentemente me criticó
por mis creencias, pero el resto de la familia íbamos a la iglesia. Ir a la
iglesia era una gran parte de mi vida.
Sin embargo, durante mi adolescencia, viendo a
mi padre postrado, muchos pensamientos sobre algunas cosas tales como la vida
y muerte, el Cielo y el Infierno vinieron a mí. La mayoría de las personas decía
que si yo creía en Dios, yo podría entrar en el Cielo y volverme Su hijo, pero
yo nunca estuve seguro de eso. Nunca estuve seguro de que yo me volvería Su
hijo. Yo había aprendido que si yo hacía lo bueno en la tierra, entonces yo
podría entrar en el Cielo, así que intenté hacer lo bueno.
Pero en un lado de mi corazón, sabía que yo había
pecado. Yo podía parecer una buena persona a otros pero yo no podía sino sentirme
culpable por mis pecados. En ese momento, me hice el hábito de ir a la iglesia
y orar, ‘Por favor permíteme ser Tu hijo. Por favor permíteme conocer la verdad.'
Mientras oraba, yo desarrollé una nueva urgencia en mi corazón. Siempre que
yo escuchaba las enseñanzas de Sus palabras, yo no podía comprender ni ver las
palabras. Yo estaba cansado del vacío de mi vida, mi pecado, la muerte, etc.,
Yo tenía pensamientos tales como: ‘yo quiero nacer
de nuevo. Si yo puedo nacer de nuevo ya no viviré así.’ Pero a pesar de estos
pensamientos yo iba con menos frecuencia a la iglesia y mis años juveniles pasaron.
Ahora necesitaba encontrar un trabajo pero era más difícil de lo que yo pensaba.
Yo estaba aun más desesperado y no importa cuan duro yo intenté, yo no podía
sonreír. Mirándome con un corazón vacío, entré en un estado de depresión. En
ese momento, tuve noticias el evangelio por mi hermano mayor.
“Así que, arrepentios y convertios, para que
sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos
de refrigerio” (Hechos 3:19). Éste era exactamente el evangelio del agua
y el Espíritu. Todo lo que yo había aprendido a las reuniones de la iglesia
anteriormente era que ese Jesús se murió en la Cruz de nuestros pecados. Pero
este evangelio me dijo que Jesús se bautizó por Juan el Bautista para llevarse
nuestros pecados y que fue juzgado por nuestros pecados en la Cruz.
Yo había ido a la iglesia toda mi vida y había
pretendido ser un hijo de Dios pero yo había fallado. Yo había intentado entender
el significado de Sus palabras pero yo había fallado. Sin embargo, después de
que oí el bello evangelio del agua y el Espíritu y creí en él, el pecado en
mí y todas las cosas que me atormentaban desaparecieron y mi corazón se llenó
de paz.
Yo pensé que si sólo creía en Dios con entusiasmo
e iba a iglesia, entonces yo iría al Cielo. Pero Dios me envió el evangelio
del agua y el Espíritu y mis pecados fueron perdonados. Él me dio el regalo
del Espíritu Santo. Antes de que yo recibiera Su redención, yo no sabía acerca
del Espíritu Santo ni tenía noción de hablar en las lenguas. Yo solo iba a la
iglesia y creía que si yo vivía seriamente y servía a mi iglesia, entonces Dios
me bendeciría. Pero me vine a dar cuenta que yo sólo podía recibir el Espíritu
Santo cuando mis pecados fueran perdonados a través del bello evangelio del
agua y el Espíritu.
En mi vida anterior, yo estaba en pecado pese
a que yo creía en Dios. Y yo viví una vida muy tibia, no sabía la importancia
de recibir el Espíritu Santo. Pero a través de Su siervo que predicó el bello
evangelio según la Biblia yo creí y vine a saber que el Espíritu Santo también
moraba en mí.
Después de recibir la redención al principio,
yo no podía decir si el Espíritu Santo estaba en mí o no. Pero estudié Sus palabras
continuamente y vine a comprender que en mi corazón que una nueva fe estaba
floreciendo y que yo había recibido el vivir en el Espíritu Santo. ¡Ahora es
verdad que el Espíritu Santo mora en mí! Cuando Él perdonó mis pecados, supe
que sólo aquellos que están libres del pecado pudieron volverse hijos de Dios
y podían recibir el Espíritu Santo.
Yo también supe que mis esfuerzos por parecer
perfecto ante Sus ojos o el vivir perfectamente nunca, me permitirían recibir
el Espíritu Santo. Dios viene a aquellos que reconocen que ellos son pecadores
y que todavía no saben qué hacer sobre esto. Él se encuentra con aquellos que
ávidamente le buscan y lo necesitan.
Él me hizo ver que haciendo lo bueno y creyendo
en Dios con valor temerario no me llevarían al Cielo y que Jesucristo vino a
este mundo para salvarme de mis pecados a través del bello evangelio del agua
y el Espíritu. Él me dio el Espíritu Santo para morar por siempre dentro de
mí.
Yo le agradezco al Señor por hacerme Su hijo y
por bendecirme con la vida en el Espíritu Santo. Si no hubiera sido por el Señor,
yo todavía tendría el pecado en mi corazón y estaría condenado al encarcelamiento
eterno en el Infierno.”
De la misma manera que yo creí una vez sólo en
la sangre en la Cruz y no podía recibir el Espíritu Santo aun cuando yo lo quería.
En ese momento, yo creía en Jesús pero mantenía el pecado en mi corazón lo que
me impidió recibir el Espíritu Santo. Un pecador no puede recibir el Espíritu
Santo en su corazón. Y todavía, muchos pecadores intentan recibir el Espíritu
Santo incluso cuando sus corazones están llenos de pecado.
Si usted realmente desea recibir el Espíritu Santo
y tener compañerismo con Él, usted necesita creer en el bello evangelio del
agua y el Espíritu y obtener la redención. ¿Sigue usted siendo un pecador? Entonces
usted puede escuchar el verdadero evangelio de aquellos que ya han recibido
el Espíritu Santo. Aquellos que desean tener compañerismo con el Espíritu Santo
deben tener un corazón sediento y deben confiar en el bello evangelio del agua
y el Espíritu.
Sólo los justos pueden oir las palabras del Espíritu
Santo a través de la iglesia. Ellos pueden vivir sus vidas fieles oyendo el
bello evangelio, pero los pecadores viven sus vidas malditas destinadas para
el Infierno sin oir el evangelio en la vida.
Por consiguiente, usted debe aprender sobre el
evangelio del agua y el Espíritu. ¿Por qué necesita usted creer en este evangelio?
Es necesario que usted escape de la religión de la ley y construir su fe en
el bello evangelio basado en las palabras de Dios. Los discípulos de Jesús siguieron
este bello evangelio y ahora este pertenece a aquellos que han recibido el Espíritu
Santo. El bello evangelio del agua y el Espíritu es exactamente igual al que
siguieron los apóstoles principio de la iglesia primitiva. Todos los Cristianos
deben recibir el Espíritu Santo. Sólo entonces pueden ser hechos hijos de Dios.
Aquellos siguen sin creer en el bello evangelio
del agua y el Espíritu deben tener el pecado en sus corazones. Ellos no pueden
tener compañerismo con el Espíritu Santo. Para tener compañerismo con Él, primero
necesitan creer en el evangelio del agua y el Espíritu que Dios les dio y recibir
el Espíritu Santo.
La Biblia menciona a menudo al Espíritu Santo
La vida en el Espíritu Santo empezó después de
la resurrección de Jesús. Ahora es el día de salvación y ahora es el tiempo
de Su ilimitada gracia. Es verdaderamente lamentable si nosotros no recibimos
el evangelio del agua y el Espíritu y si nosotros vivimos sin tener compañerismo
con el Espíritu Santo.
¿Tiene usted compañerismo con el Espíritu Santo?
¿Sus pecados le impiden tener compañerismo con el Espíritu Santo? Entonces aprenda
sobre el evangelio del agua y el Espíritu que Dios le dio y crea en él. Si usted
cree en el evangelio del agua y el Espíritu, el Espíritu Santo morará en su
corazón y será su compañero. El Espíritu Santo sólo mora en los corazones de
aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu. El Espíritu Santo
a menudo revela Su voluntad en los corazones del justo. El ministerio de Pablo
con el Espíritu Santo fue extender el bello evangelio.
¿Cómo puede usted reconocer a alguien que ha recibido
el Espíritu Santo? ¿Cuál es la referencia? La referencia es si él cree o no
en el bello evangelio del agua y el Espíritu. Si la persona conoce y cree en
el bello evangelio del agua y el Espíritu, entonces él es una persona que tiene
la vida en el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no mora en aquellos que no creen
en el bello evangelio. El Espíritu Santo sólo mora en aquellos que creen en
el perdón del pecado que viene del bautismo Jesús recibido de Juan y Su sangre
en la Cruz. ¿Desea usted tener compañerismo con el Espíritu Santo?
¿Conoce usted qué tipo de evangelio necesita entender
para recibir el Espíritu Santo y tener compañerismo con Él? El bello evangelio
se encuentra dentro de la fe en el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre en
la Cruz. Si usted no cree en el evangelio del agua y el Espíritu, sus pecados
no pueden ser perdonados y por consiguiente el Espíritu Santo no puede morar
en usted. El Espíritu Santo exige que las personas crean en el evangelio del
agua y el Espíritu para que lo reciban.
El Espíritu Santo no puede morar dentro del corazón
de los pecadores. Si usted quiere recibir el Espíritu Santo, usted debe creer
primero en el bello evangelio para ser limpio de todos sus pecados. También,
si usted desea tener compañerismo con el Espíritu Santo, usted debe ser fiel
predicador del bello evangelio. Si usted quiere ser guiado por el Espíritu Santo,
usted debe amar siempre el bello evangelio y debe intentar extenderlo dondequiera
que vaya. El Espíritu Santo está con aquellos que predican el evangelio del
agua y el Espíritu.
El vivir en el Espíritu Santo sólo se da a los
justos, aquellos que creen en el bello evangelio. Sólo los justos, aquellos
que creen en el bello evangelio, puede tener compañerismo con el Espíritu Santo.
El bello evangelio que el Espíritu Santo aprueba es el evangelio que fue cumplido
por el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre (1 Juan 5:3-7).
Pedro también creyó en el bello evangelio y dijo,
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias
de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por
la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21). En la Biblia, “el agua” frecuentemente
se refiere al bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista.
Aquellos que pueden recibir el Espíritu Santo
han recibido la redención a través del bello evangelio y son libres de todo
el pecado. Aquellos que creen en el bello evangelio pueden rendirle culto al
Padre en el espíritu y verdad por la guía del Espíritu (Juan 4:23). El Espíritu
Santo ayuda a los justos a vivir sus vidas llenas del Espíritu Santo. Aquellos
que tienen la dicha de vivir en el Espíritu Santo pueden vivir alabando al Señor
para siempre. El Espíritu Santo garantiza que nosotros somos hijos de Dios.
Nosotros podemos vivir para siempre dentro del evangelio del agua y el Espíritu
y dentro del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no tiene compañerismo con aquellos que se
engañan a sí mismos.
El Espíritu Santo les dice a los pecadores en
1 Juan 1:8, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos,
y la verdad no está en nosotros.” El Espíritu Santo no puede morar en aquellos
que se engañan. El Espíritu Santo reprende a los pecadores diciendo, “¿Por qué
usted no creyó en el bello evangelio cumplido por el bautismo de Jesús y Su
sangre?”
Leeremos la confesión de un Cristiano nacido de
nuevo que al principio creyó que él había recibido el Espíritu Santo sin la
evidencia de el bautismo de Jesús y Su sangre. Este hombre cree ahora en el
evangelio del agua y la sangre y ha recibido el Espíritu Santo. Aquí, debemos
señalar exactamente en quien mora el Espíritu Santo.
“Dios empezó a vivir en mi corazón cuando yo comprendí
la razón de mi existencia en este mundo. Mirándome, pensé en mi debilidad para
vivir solo en este mundo cruel, y me salió como un deseo por Dios. Yo no busqué
a Dios pero naturalmente acepté Su existencia porque Él no es visible, pero
Él está allí. Claro que yo me pregunté, ‘¿Realmente Él Está allí?' pero incluso
ese pensamiento me aterró porque yo creo firmemente que Él es el Creador de
todo.
Aquellos que rechazaron Dios me parecían tontos,
todavía de alguna manera eran mucho más poderosos que yo. Ellos me parecían
como si pudieran hacer cualquier cosa en sus propias fuerzas y por otro lado
los veía como tontos y débiles. Pero debido a que yo tenía esperanzas en la
vida después de la muerte, yo miraba a Dios con aun mayor respeto. Yo me pregunté
si el Cielo era un lugar para personas como yo quienes se sienten que siempre
están carentes de algo. Y esa pregunta me hizo desear más seriamente el Paraíso
Celestial.
Mis padres miraban hacia abajo a las personas
religiosas y mis hermanos iban a la iglesia sin devoción. Ellos pensaron que
mi devoción por la iglesia moriría pronto, así que ellos no me impidieron ir
a la iglesia hasta que yo estuviera en el nivel medio de la escuela. Así que
yo fui de iglesia en iglesia y finalmente empecé a ir a una iglesia pequeña
cerca de mi casa hasta que yo estuviera en la universidad.
La razón por la que yo escogí asistir a esta iglesia
fue porque puso un fuerte énfasis en el evangelio. La iglesia era una iglesia
evangélica que aparentemente no hacía nada que violara las palabras de la Biblia.
Yo tenía razones para llevar una vida religiosa seriamente, incluso cuando yo
estaba estresado y presionado por mis estudios.
La razón era que cuando las personas llamaban
paganos a los miembros de mi iglesia, yo pensaba que mi iglesia era la correcta
y estaba seguro que iría al Cielo. Esa certeza era basada en el evangelio. Ellos
decían que los pecadores tampoco pueden entrar en las puertas del Cielo sin
embargo las personas de otras iglesias también decían que sus corazones estaban
llenos de pecado. Yo también creía que las personas de mi iglesia eran pecadoras
antes de que yo asistiera a la iglesia, así que yo no hacia mucho caso de esta
crítica.
Pero esta iglesia así llamada-evangélica era diferente
de lo que yo había experimentado en el pasado. Ellos dijeron que si nosotros
creyéramos en Jesús de la manera correcta, seríamos purificados. Y sólo aquellos
que son puros pueden ir al Cielo. Ellos también dijeron que Jesús nos trajo
justicia en la Cruz y por consiguiente nosotros no éramos más pecadores sino
personas justas. Yo no creí esto al principio, pero cuando me puse a pensar
sobre él, le encontré sentido. Yo era joven y pensé que si quisiera ir al Cielo,
Dios solo me dejaría entrar si yo fuera puro, pues Dios desprecia el pecado.
Esta iglesia tenía diferentes creencias a las
que yo me habitué y el ritual del servicio del culto también era un poco diferente.
Pero debido a que el Cielo es un lugar donde sólo pocos escogidos pueden entrar,
me parecía que las personas en esta iglesia habían adoptado las creencias correctas,
ya que a que la iglesia hacía énfasis en el agua y la sangre de Jesús, todos
los domingos tomábamos el pan y bebíamos del vino. Porque esta ceremonia estaba
basada en las palabras de la Biblia, yo lo acepté. Más tarde yo averigüé que
estas personas tomaban parte del ritual sin entender su verdadero significado.
Yo creí que el Espíritu Santo moraba en los corazones
de los creyentes y en los corazones de los justos y que Él oyó todas sus oraciones.
Así que yo creí que el Espíritu Santo moraba en mí. Yo estaba tan seguro que
Dios era mi compañero y nunca dudé del evangelio en el cual yo creía. Cuando
yo estaba pasando por tiempos difíciles, hablé con Dios como si Él estuviera
a mi lado. Yo creí que Él me escuchaba cuando yo le decía cosas que no podía
decirle a nadie más. Así que yo confié en Él y dependía de Él.
Yo no podía entender a aquellos que iban a las
reuniones de reavivamiento para hablar en lenguas y me reía de aquellos que
asistían a los servicios de oración y ayuno. Mirando tales esfuerzos yo pensé,
¿Por qué ellos pasan por tanto esfuerzo sin sentido para recibir el Espíritu
Santo? El Espíritu Santo sólo viene a aquellos que son puros y permanece ahí
por siempre. Ellos deben ser pecadores. El Espíritu Santo no vendría a ellos
ni aun con todos sus esfuerzos. Yo sentía lástima por ellos. Pensaba que eran
muy tontos. Con eso en mente, vine a pensar que mi creencia en el evangelio
era la mejor y que las otras creencias eran todas una mentira.
Mi corazón arrogante alcanzó la cresta. Durante
10 años yo había llevado una vida religiosa en mi propia manera. Pero conforme
pasaba el tiempo, algunas preguntas empezaron a llegar a mi mente y a mi corazón.
Yo pensé, ‘Yo estoy libre de pecado debido al evangelio de la sangre en la Cruz,
pero todos los demás creyentes ¿también son puros? ¿Ellos realmente creen también
en este evangelio?’ No supe por qué empecé haciéndome estas preguntas. Las preguntas
llegaban sólo a mi mente y no podía preguntarle esto a nadie mas. Esto era una
creencia personal y no debía violarse. Y habría sido muy rudo preguntarle esto
a alguien más.
Pero yo empecé a hacer estas preguntas a mí mismo.
Mientras yo estaba en la universidad, yo empecé a hacer cosas prohibidas por
los mandamientos religiosos al grado que mi corazón se volvió negro y mis creencias
empezaron a disminuir. Yo ya no estaba seguro de mis creencias. ‘¿Podía llamarme
un hombre justo? ¿Jesús realmente me limpió de todos mis pecados?’ Entre toda
esta confusión, me vi obligado a pensar en el evangelio de la Cruz y me lavé
el cerebro con él. Pero cuanto más me presionaba a mi mismo, más perdido me
volvía y ya no asistía a la iglesia. Usé mis actividades del club como excusa
para no asistir más.
Entre toda esa confusión y caos, finalmente conocí
la verdad. Oí hablar del evangelio del agua y el Espíritu y me llegó como un
relámpago. El impacto fue tan grande que sentí llorar. Al escuchar el evangelio,
tuve que admitir que todo lo que yo había creído hasta entonces era falso.
Yo nunca le había pasado mis pecados a Jesús.
Yo había creído vagamente que Él se había llevado mis pecados y que yo era un
hombre puro, pero ése ya no era el caso. ¿Por qué Jesús vino a este mundo a
ser bautizado? ¿Porque quiso mostrarnos que Él era tan manso como un cordero?
¿Para demostrar que Él vino como hombre? ¿O para profetizar Su muerte inminente?
Nunca imaginé que tan vago conocimiento yo tenía del bautismo y de su importancia.
La verdad era que Jesús fue bautizado por Juan como el representante de toda
la humanidad y que con ese bautismo, todos nuestros pecados se pasaron hacia
Jesús.
‘¡Oh! ¡Por eso Jesús se volvió el Cordero de Dios
que llevó con Él todos nuestros pecados!’ Ahora todo tiene sentido. ‘Jesús fue
juzgado por mis pecados en la Cruz. Por eso yo soy puro en mi corazón.’ En el
momento en que yo conocí el evangelio del agua (el bautismo de Jesús), Su sangre
(la Cruz), y el Espíritu Santo (Jesús es Dios), los pecados que yo mantenía
en mi corazón desaparecieron.
Ahora de verdad soy puro y un hombre justo y el
Espíritu Santo finalmente mora en mi corazón. La creencia que yo tenía en la
Cruz no era suficiente para limpiarme de los pecados que yo había tenido en
mi corazón. Si usted no conoce exactamente cómo es que sus pecados se pasaron
a Jesús, entonces sus pecados no pueden ser perdonados y el Espíritu Santo no
puede morar en usted. Yo agradezco al Señor que pude recibir el Espíritu Santo
a través del bello evangelio.
Sin ningún esfuerzo, fui perdonado a través del
evangelio del agua y el Espíritu y el Espíritu Santo mora ahora y para siempre
en mí. Ahora orgullosamente, yo puedo llamarme hombre puro y puedo estar orgulloso
de que el Reino de Cielo es mío. Aprovecho esta oportunidad para agradecer al
Señor por darme tal bendición sin desgaste de mi parte. ¡Aleluya!”
Aquellos que reciben el Espíritu Santo pueden
decir que ellos puros en la presencia de Dios. No importa cuánto tiempo usted
ha creído en Jesús, si usted no cree en el bello evangelio que Dios nos dio,
usted tiene el pecado ciertamente en su corazón. Personas así se están engañando
a si mismas como a Dios. Estas personas nunca se han encontrado con el Señor.
Si un pecador desea tener compañerismo con el Espíritu Santo, primero debe dejar
de engañarse y confesar que él ha pecado. Sólo entonces él califica para creer
en el evangelio del agua y el Espíritu. Aquellos que creen en este bello evangelio
merecen recibir el Espíritu Santo.
¿Qué es lo que el Espíritu Santo le dice a los
pecadores? Él les aconseja que obtengan el perdón por sus pecados creyendo en
el bello evangelio que fue cumplido con el bautismo de Jesús y Su sangre. Si
usted dice que usted no es un pecador cuando usted si ha pecado, entonces usted
nunca recibirá el Espíritu Santo. Aquellos que no creen en el bello evangelio
y dicen que no han pecado engañan a Dios y a ellos mismos. Los pecadores deben
conocer el bello evangelio del agua y el Espíritu y deben recibir el Espíritu
Santo. Sólo entonces podrán ser librados del juicio severo de Dios.
Los justos pueden tener compañerismo con el Espíritu Santo confesando
sus pecados.
Le hablo a aquellos que creen en el evangelio
del agua y el Espíritu y así, recibieron el Espíritu Santo. Veamos lo que Dios
ha dicho del justo. En 1 Juan 1:9, se dice, “Si confesamos nuestros pecados,
él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
Este verso significa que nosotros podemos limpiar nuestros pecados actuales
de nuestros corazones manchados, mediante la confesión y creyendo en el bello
evangelio que declara que todos nuestros pecados fueron tomados por Jesús cuando
Él fue bautizado y que Él los expió siendo crucificado. El Justo debe confesar
sus pecados actuales a Dios. Sólo entonces pueden ellos mantener compañerismo
con el Espíritu Santo. El justo debe confesar sus pecados actuales y debe continuar
creyendo en el bello evangelio.
Hace tiempo, el bello evangelio de el bautismo
de Jesús y Su sangre limpió todos nuestros pecados y por consiguiente, el justo
debe creer en este evangelio y ser libre de todos sus pecados. El Señor ya ha
perdonado todos sus pecados a través del evangelio del agua y el Espíritu. El
justo debe creer en el bello evangelio para ser libre de sus pecados. Los justos
pueden purificar sus corazones creyendo en el bello evangelio del agua y el
Espíritu cuando ellos se contaminan por sus pecados actuales.
Nuestro Señor limpió todos los pecados del justo
hace tiempo con Su bautismo y Su sangre. Por consiguiente, aquellos que creen,
son verdaderamente libres de todos sus pecados. El justo debe confesar y debe
admitir sus pecados en la presencia de Dios. Entonces el justo debe volver a
la fe en el bautismo de Jesús y Su sangre que componen el bello evangelio para
ser libre de todos sus pecados. Por consiguiente, ellos siempre pueden llevar
una nueva vida fresca acompañados por el Espíritu Santo. Aquellos que pueden
parecer al Señor sin preocupación por su debilidad pueden tener el verdadero
compañerismo con Dios gracias al bello evangelio del agua y el Espíritu.
¿Cómo podemos lograr un verdadero sentido de compañerismo con
el Espíritu Santo?
Hay muchas personas que desean tener compañerismo
con el Espíritu Santo. Pero ellos no saben como hacer realidad este deseo, aunque
ellos crean en Jesús. Todas las personas vienen a recibir el Espíritu Santo
creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu y así comienzan a tener compañerismo
con el Espíritu Santo a partir de entonces.
Igualmente, la única manera en la que una persona
justa puede tener compañerismo con el Espíritu Santo es conociendo y creyendo
la verdad del evangelio del agua y el Espíritu. El compañerismo entre el justo
y el Espíritu Santo no puede lograrse sin el verdadero evangelio. ¿Cómo se logra
el compañerismo con el Espíritu Santo? Sólo es posible mediante la fe en la
verdad del bello evangelio.
Dios dice que el hombre peca a lo largo de su vida.
En 1 Juan 1:10, dice, “Si decimos que no hemos
pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” No
hay nadie que no haya pecado delante de Dios. Incluso la Biblia dice, “Ciertamente
no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés
7:20). Todos los hombres pecan delante de Dios. Si alguno dice que él no
ha pecado, entonces él es un mentiroso. Las personas pecan a lo largo de sus
vidas hasta la hora de sus muertes y por eso Jesús fue bautizado por Juan para
llevar todos sus pecados. Si nosotros no pecáramos, entonces no necesitaríamos
creer en Dios como nuestro Salvador.
El Señor dice, “Mi palabra no está en usted”
a aquellos que piensan como si ellos no hubieran pecado. Si una persona
no tiene fe en el bello evangelio del agua y el Espíritu, entonces él merece
la destrucción. Si un hombre justo o un pecador dice que él no ha pecado en
la presencia de Dios, entonces él no merece creer en el bello evangelio.
El Señor le dio el regalo maravilloso del bello
evangelio a todos. Nosotros confesamos todos nuestros pecados y nos arrepentimos
para recibir perdón de pecados con el bello evangelio. Así pudimos regresar
al bello evangelio que Dios nos dio como perdón por nuestros pecados y creímos
en él para tener compañerismo con el Espíritu Santo. El verdadero sentido de
compañerismo con el Espíritu Santo está en el evangelio del agua y el Espíritu,
y sólo aquellos que tienen el evangelio del agua y el Espíritu pueden tener
compañerismo con Dios.
La humanidad estaba lejos de Dios debido a los
pecados de Adán y Eva. Nosotros, quiénes hemos heredado la semilla del pecado,
esperamos tener compañerismo de nuevo con Dios. Para hacerlo, debemos volver
a la fe en el evangelio de Jesucristo del agua y el Espíritu y seremos perdonados
de los pecados que nos han apartado de Dios hasta ahora.
Aquellos que creen en el bello evangelio se salvarán
de todos sus pecados y Dios los llenará del Espíritu Santo. El justo puede tener
compañerismo con Dios, porque ha recibido el Espíritu Santo. Por consiguiente,
aquellos que han estado apartados de Dios por sus pecados deben regresar al
bello evangelio del agua y el Espíritu y deben creer en él. Sólo entonces pueden
ellos empezar a tener el verdadero compañerismo con Él.
El vivir en el Espíritu Santo entra con la fe
en el bello evangelio. Nosotros debemos saber que el vivir en el Espíritu Santo
sólo sucede por creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Creer en el bello
evangelio crea una nueva senda hacia Dios. El Señor derribó la pared que nos
separaba de Él debido al pecado original y los pecados actuales, y nos permitió
tener compañerismo con Dios a través de nuestra fe en el bello evangelio del
agua y el Espíritu.
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Nosotros debemos establecer compañerismo
con el Espíritu Santo una vez más. El verdadero compañerismo con
el Espíritu Santo se logra a través de entender el evangelio del
agua y el Espíritu mediante la obediencia a la fe. El compañerismo
con el Espíritu Santo ocurre cuando tenemos fe en el hecho que el
perdón de nuestros pecados viene del bello evangelio. Aquellos que
no han recibido el perdón por sus pecados no pueden tener compañerismo
con el Espíritu Santo. En otras palabras, nadie puede tener compañerismo
con el Espíritu Santo sin creer en el evangelio del agua y el Espíritu.
Si es difícil para usted tener compañerismo con
el Espíritu Santo, entonces usted debe admitir primero que usted no cree en
el evangelio del agua y el Espíritu y que sus pecados no se han perdonado. ¿Desea
usted tener compañerismo con el Espíritu Santo? Entonces crea en el evangelio
que fue cumplido a través de el bautismo de Jesús y Su sangre. Sólo entonces
será perdonado por todos sus pecados y como recompensa usted recibirá el Espíritu
Santo en su corazón. Este bello evangelio puede concederle compañerismo con
el Espíritu Santo.
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