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La bendición de
temer y servir a Dios
< Mateo 4:1-11 >
“Entonces fue llevado a Jesús por el espíritu al desierto para ser
tentado por el diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta
noches, al fin tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo:
‘Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan’.
Pero él respondió diciendo: Escrito está: ‘No sólo de pan vive el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’. Llevóle
entonces el diablo a la ciudad santa, y poniéndole sobre el pináculo
del templo, le dijo: Si eres hijo de Dios, échate aquí abajo, pues
escrito está: A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos
para que no tropiece tu pie contra una piedra. Díjole Jesús: También
está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’. De nuevo le llevó
el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, le dijo: Todo esto te daré si de hinojos
me adorares. Díjole entonces Jesús: Apártate Satanás, porque está
escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto’. Entonces
el diablo le dejó y llegaron ángeles y le servían.”
La justicia de Dios que nos salva de nuestros pecados
es que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y que sangró y murió
en la Cruz para salvarnos de nuestros pecados de una vez por todas,
y que Dios testificó que Él era el Salvador. El pasaje de las Escrituras
de hoy habla de un acontecimiento que ocurrió justo después del
bautismo de Jesús en el río Jordán.
Después de ser bautizado, Jesús fue llevado por el
Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y puesto que
Él tuvo hambre después de haber ayunado durante 40 días y 40 noches,
el diablo intentó ponerle a prueba con las tres tentaciones.
La primera tentación
La primera tentación del diablo está escrita en el
verso 3: “Y acercándose el tentador, le dijo: “Si eres hijo de
Dios, di que estas piedras se conviertan en pan””.
¿Cuánta hambre podía Jesús tener después de haber
ayunado durante 40 días y noches? Cuando el cuerpo de Jesús estaba
extremadamente hambriento, el diablo le tentó con comida. “Si eres
hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. ¡Entonces
te lo comes! ¿No estás muerto de hambre? Si quieres vivir, así vivirás.
Has ayunado durante 40 días y debes estar muerto de hambre, ¿cuánto
quieres comer? ¿Pero que puede haber aquí en el desierto? Si eres
el Hijo de Dios, puedes hacer que estas piedras se conviertan en
pan, ¿no? Entonces come. Come”.
Como es obvio, el diablo tentaba a Jesús porque sabía
que era el Hijo de Dios. Pero el diablo le tentó con comida. En
otras palabras, estaba poniendo a prueba Su vida carnal. “Antes
que morirte de hambre, deberías convertir estas piedras en pan y
así vivir. ¡Si quieres vivir ahora, necesitas el pan de la carne!
Si eres el Hijo de Dios, puedes hacer pan para comer. Entonces vivirás.
Pues, hazlo. Hazlo”. El tentó a Jesús cuando estaba extremadamente
hambriento, como si Él pudiera vivir sólo si tuviera pan. Sin embargo,
Jesús rebatió esto diciendo: “No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Queridos hermanos cristianos, en lo esencial, ¿de
qué viven el cuerpo y el alma de una persona? ¿Puede una persona
vivir eternamente de pan para la carne? El diablo tentó a Jesús
con pan para la carne. En realidad, ¿en qué debemos creer para vivir?
El Señor dijo: “Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino
de toda palabra que sale de la boca de Dios’”, y esto es verdad.
Cuando una persona tiene hambre cree que tiene que
comer pan para vivir, pero, en realidad, la vida de una persona
depende de la fe en la Palabra de Dios. La vida de una persona,
de cuerpo y alma depende de la Palabra de Dios. Si la Palabra de
Dios no estuviera en el mundo, nuestro espíritu y nuestra carne
estarían destinados a morir. Dios dijo que nuestro cuerpo y alma
viven de la fe en la Palabra que sale de la boca de Dios, y es así.
Puesto que la Palabra escrita de Dios es la Verdad, nuestras almas
viven de la Palabra de Dios a través de la fe. Puesto que la Palabra
de Dios es alimento de vida, los cuerpos y almas, suyos y mío, pueden
vivir en plenitud.
Dios ha dado Su Palabra a la gente. A través de la
Palabra, Él alimenta, perdona los pecados, y permite vivir. La Palabra
de Dios creó todas las cosas del universo, y permitió todo lo que
los humanos necesitaban en este mundo. También, al existir la Palabra
de Dios, nuestras almas pueden recibir la remisión del pecado de
una vez por todas a través de la fe. La Palabra de Dios es la clase
Palabra que borra por completo todos nuestros pecados. Del mismo
modo, la Palabra de Dios es la Palabra que nos lleva a la Luz, y
por tanto, sólo los que creen en ella pueden vivir. Además necesitamos
creer que sólo podemos vivir al creer en la Palabra de Dios. Es
cierto. Debemos saber que los humanos vivimos por creer en la Palabra
de Dios, y no por tener pan para la carne. Nuestro Señor nos habló
de la Palabra de Dios.
Mientras vivimos en este mundo, caemos en nuestra
propia tentación a veces porque somos cautivados por nuestra propia
avaricia. La gente cree que si tenemos una determinada cantidad
de dinero, podemos vivir en abundancia en este mundo. Por supuesto,
esto es comprensible. Sin embargo, ¿de qué es de lo que vive una
persona realmente? ¿A cuenta de qué vive una persona? Una persona
puede vivir creyendo en la Palabra escrita de Dios. Si no existiera
la Palabra de Dios, no nos sería posible creer en Dios o conocerle.
Una persona no puede vivir solamente del pan de la
carne. En concreto, los justos sólo pueden vivir si escuchan las
enseñanzas auténticas de la Palabra de Dios. Y una persona no está
hecha de cuerpo sólo, sino que también de alma y espíritu. Por tanto,
sólo si escuchamos la verdadera Palabra de Dios podemos resolver
los problemas del alma mientras vivimos. Al leer y escuchar la Palabra
de Dios, nuestro cuerpo y alma aumentan de peso y vivimos en abundancia.
Sólo si escuchamos la verdadera Palabra del perdón de los pecados
podemos recibir la purificación de los pecados del alma. Por eso,
todo el que escucha la verdadera Palabra de Dios puede vivir en
ella en cuerpo y alma.
El diablo a menudo tienta a la gente con palabras
como estas: “Si eres el Hijo de Dios haz que estas piedras se conviertan
en pan y cómetelas. Si fueses el Hijo de Dios, ¿no sería esto posible?
Tienes hambre, ¿verdad? Una persona puede vivir, por lo menos, si
toma tres comidas al día y tiene suficiente comida almacenada para
los 365 días del años durante 70 y 80 años. ¿No es cierto que una
persona vivirá y no morirá si solamente si tiene comida?”. Esto
es lo que nos dice el diablo.
El diablo le dice esto a la gente, y muchos son engañados
y caen por esto. Hay gente que caen por esto, pensando: “Es verdad.
Puedo vivir si sólo tengo esto”. No estamos hablando de dinero solamente,
sino de la idea de que podemos vivir con unas pocas cosas materiales
que anhelamos. Pensamos: “Puedo vivir y no morir incluso sin la
Palabra de Dios”.
Sin embargo, esa es una gran equivocación. En realidad,
nuestro cuerpo también muere sin la Palabra de Dios. Es cierto que
una persona no vive sólo de pan, de la abundancia de cosas materiales
o del deseo sexual que el mundo puede satisfacer. Por eso debemos
escuchar atentamente lo que Jesús dijo cuando el diablo le tentó:
“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios”. El diablo nos tienta cuando estamos débiles
y hambrientos y por ello nuestra alma está agotada. Él pregunta
a la gente: “Vivirás sólo si tienes pan, ¿verdad?” y nos confunde.
Mucha gente considera lo que tiene y piensa: ¡Oh, tengo bastantes
posesiones para mantenerme toda la vida! Entonces viviré y no moriré
aunque no escuche la Palabra de Dios.
Pero, hermanos cristianos, aunque el diablo nos tiente
de esta manera, no vivimos sólo de pan, sino creyendo en cada palabra
que sale de la boca de Dios. Espero que tengamos este en mente.
Espero que tengamos en mente que no podemos vivir sin la Palabra
de Dios.
Sólo pueden vivir si tienen la Palabra de Dios en
sus corazones. Queridos hermanos cristianos, ¿es esto cierto? ¿O
no es cierto? Es cierto. No olviden el hecho de que podemos vivir
porque existe la Palabra de Dios. La razón por la que la humanidad
ha existido hasta ahora es que la Palabra de Dios existe. Cuando
el Evangelio del agua y el Espíritu haya sido extendido por todo
el mundo, nuestro Señor volverá, y cuando vuelva, Él nos dijo que
terminaría este mundo y haría uno nuevo. Todo esto se cumplirá según
Su Palabra.
Queridos hermano cristianos, la Palabra de Dios es
la Verdad. Jesucristo venció la primera tentación del diablo diciendo:
“Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios’”. Cuando el diablo oyó esto, se
quedó asombrado. Sin embargo el diablo no iba a parar aquí.
La segunda tentación
La segunda tentación aparece en el verso 5: “Llevóle
entonces el diablo a la ciudad santa, y poniéndole sobre el pináculo
del templo, le dijo: Si eres hijo de Dios, échate aquí abajo, pues
escrito está: ‘A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos
para que no tropiece tu pie contra una piedra’. Díjole Jesús: También
está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’”.
El diablo tentó a Jesús llevándole al pináculo del
templo y diciéndole que se tirase abajo. Él volvió la Palabra de
Dios contra el diablo cuando él dijo: “Pues escrito está: “A sus
ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece
tu pie contra una piedra”. Antes rechazaste mi tentación porque
creíste en la Palabra escrita, ¿no? Entonces, debes hacer lo que
está escrito. Crees en estas palabras, ¿verdad? Échate aquí abajo,
y según la Palabra escrita a sus ángeles encargará que te tomen
en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra. Inténtalo”.
Entonces Jesús dijo: “También está escrito: “No tentarás al Señor
tu Dios””.
Queridos hermanos cristianos, el diablo a veces tienta
a la gente usando la Palabra escrita de Dios. Sin embargo, Jesús
ordenó no tentar al Señor nuestro Dios. El diablo le dijo a Jesús:
“Sin duda no morirás. ¿Por qué? Es porque eres el Hijo de Dios”.
Esto es verdad. Jesucristo es el Hijo de Dios. Por tanto, no habría
muerto. Jesús es distinto de nosotros los humanos. No obstante,
el diablo tienta. Pero la Palabra de Dios dice “no tentarás” a Dios.
En otras palabras, debemos vivir creyendo en la Palabra escrita
de Dios en vez de tentar a Dios.
A menudo, la gente tienta a Jesús. En muchas ocasiones
la gente tienta a Dios: “Lo hice así, pero ¿por qué Dios me trata
así?” Pero si simplemente creyésemos en Dios, no tendríamos que
tentarle. No estamos cualificados para tentarle y no debemos tentarle.
Dios no es alguien que deba recibir tentación de nuestra parte.
La razón por la que somos tentados es que nuestra codicia nos empuja,
y no somos tentados porque Dios nos tiente.
Algunos podrían tener una objeción contra Dios, tomando
a Abraham como ejemplo: “¿Qué fue eso de que Dios le dijo a Abraham
que sacrificase a su hijo Isaac? ¿No fue Dios tentando a Abraham
para ver si creía o no?” Pero realmente ese no fue el caso. No es
que Dios tentase a Abraham. Más bien, es que Dios permitió este
proceso para mostrarnos con qué seguridad tenía Abraham la fe que
cree en la Palabra de Dios de todo corazón, y como se convirtió
en el padre de la fe mediante su fe.
Queridos hermanos cristianos, debemos creer en la
Palabra de Dios. Aunque Dios no sea visible para nosotros, debemos
creer en la Palabra escrita de Dios como la Palabra que Dios habló.
Al creer en la Palabra de Dios experimentamos que la Palabra de
Dios se cumple en su totalidad. Por tanto, debemos creer. Si la
Palabra de Dios es así, debemos creer en ella tal y como es, y no
vacilar con respecto a nuestra fe en la Palabra aunque las circunstancias
y situaciones cambien o se agiten.
Si la Palabra de Dios es así, esa es la verdad. Y
si no se cumple como la Palabra de Dios dice, entonces el problema
yace en nuestra parte. Es porque no tenemos fe, o porque nuestra
fe no es suficientemente fuerte, es decir, que nuestra fe es débil,
a veces parece que no tengamos fe y a veces no la tenemos. En resumen,
es debido al problema de nuestra fe que no se cumple como está dicho
en la Palabra, y no porque haya un problema con la Palabra de Dios.
Dios hace milagros para aquellos que realmente creen
en la Palabra de Dios. Sin embargo, Dios dijo que aquellos que posean
una fe débil no deberían ni siquiera pensar en recibir (Santiago
1:7-8). No importa si nuestra fe es pequeña, lo que importa es si
creemos o no. Debemos creer y no tentar a Dios. Si creemos en la
Palabra de Dios, recibimos la remisión del pecado, y se cumple en
nosotros tal y como está en la Palabra. Queridos hermanos cristianos,
¿creen? —Sí—.
Para ustedes y para mí, lo que es importante es la
fe que cree en la Palabra de Dios. Porque Dios ve el corazón de
una persona, en vez de la apariencia física. Dios ve si realmente
la persona cree, se comporta de acuerdo con la fe, y vive por la
fe. Sin embargo, esto no significa que tengan que mostrarle a Dios
una fe fuerte ahora mismo. Aunque su fe sea tan pequeña como un
grano de mostaza, tienen que confesar su fe en Su Palabra diciendo:
“Creo. Me falta fe, pero creo. LO hago porque creo. Espero tu respuesta
porque creo en Ti. Te sigo porque creo en Tu Palabra de promesa”.
Dios ve esta fe estable y firme en nuestros corazones. Cuando el
diablo nos tiente a ustedes y a mi, debemos vencerle creyendo en
la Palabra escrita.
La tercera tentación
Por último, el verso 8 nos dice: “De nuevo le llevó
el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, le dijo: ‘Todo esto te daré si de hinojos
me adorares’. Díjole entonces Jesús: Apártate Satanás, porque está
escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto’. Entonces
el diablo le dejó y llegaron ángeles y le servían”.
“Porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás
y a Él solo darás culto’”. Lo que nosotros, las personas, debemos
hacer es adorar sólo a Dios y servirle. ¿Qué es necesario entre
Dios y nosotros? ¿Cómo deberíamos vivir a los ojos de Dios?
Debemos temer a Dios, adorarle, creer en Él, y seguirle
si esa es Su voluntad; y debido a que Dios es el Dios de la Palabra
y existe como la Palabra, al creer en Él, creemos en la Palabra,
y le obedecemos según la Palabra, y le adoramos y seguimos con esta
fe. Así es como debemos vivir ante Él —“Al Señor tu Dios
adorarás y a Él solo darás culto”. Esta es la tarea que ustedes
y yo, y todo el mundo debe hacer a los ojos de Dios. No hay mucho
más que nosotros, las personas, debamos hacer. No hay mucho más
que nosotros debamos hacer a lo largo de nuestras vidas, además
de conocer a Dios, creer en el gran Dios, y obedecer, doblegarse,
creer, seguir y servir a Dios el Creador. Esta es nuestra tarea
solemne; y es así.
El diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró
todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. ¿Cuál es la montaña
más alta del mundo? El monte Everest. Esta montaña mide 8.848 metros.
Es muy fácil de memorizar, ¿verdad? Queridos hermanos cristianos,
quizás el diablo mostró el mundo desde lo alto del monte Everest.
El diablo le dijo a Jesús que le daría todo, mientras contemplaban
el mundo desde lo alto de la montaña más alta, si Jesús le adoraba.
El diablo dijo que si Jesús creía que el diablo era Dios y le servía
y adoraba, le daría el mundo entero.
Pero, ¿qué dijo Jesús? Jesús dijo: “Apártate Satanás,
porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás
culto’. Al que debo doblegarme y servir es Dios Padre, no tú. A
lo que debo doblegarme y servir no es la gloria de este mundo”.
Esto es lo que Jesús dijo.
Doblegarnos a Dios y servirle es nuestro gozo, nuestra
satisfacción y nuestro todo. Adorar y servir a Dios lo es todo para
una persona. Esto es lo que tenemos que hacer, no hay nada más que
hacer, y no hay nada más valioso y noble que esto. Doblegarse a
Dios es reconocer cada palabra de Dios, y servir reconocer a Dios
mismo. ¿Qué es mejor que doblegarse a Dios que nos hizo como Su
creación? ¿Qué mejor vida que esta podría haber? ¿Qué mejor gloria
que esta podría haber? Sólo adoramos a Dios humildemente. Y damos
gracias a Dios por todas Sus bendiciones y todo en Él.
Lo que es una bendición para nosotros es que podemos
adorar a Dios, y Dios nos unge con bendiciones celestiales cuando
nos doblegamos a Él. Le obedecemos, creemos en Él y difundimos el
Evangelio del agua y el Espíritu. Ya que Dios es quien nos lo da
todo, Él es nuestro todo. Ya que Él es nuestro todo, ya que Él es
todo para aquellos nacidos de nuevo, espero que sepan que doblegarse
a Dios es una bendición.
Incluso ahora, debido a que Dios está vivo, estamos
contentos y satisfechos, y vivimos recibiendo todas las bendiciones.
Porque Dios existe y tenemos el corazón que teme a Dios, podemos
glorificarle en Sus bendiciones.
¿Dijo el diablo que nos daría todo si le adorábamos
cuando él nos mostró todos los reinos del mundo? Hay muchas cosas
esplendorosas en este mundo de las que ni siquiera sabemos, y podemos
ser cautivados por su esplendor momentáneamente. No obstante, no
podemos adorar al diablo, aunque haya muchas cosas que pueden deslumbrar
nuestros ojos.
Si el diablo nos tienta con cosas materiales y dice
que nos dará todo en el mundo si le servimos como Dios, debemos
vencerle con la Palabra escrita de dios: “Apártate Satanás, porque
está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto””.
Debemos vencerle de esta manera. Y en realidad, el diablo no puede
darnos muchas cosas. El diablo fanfarroneó ante Jesús como él fuera
Dios y dijo: “Todo esto te daré si de hinojos me adorares”, pero
en realidad, ¿quién es el dueño de todo? Jesús.
Queridos hermanos cristianos, ¿a quién pertenece todo
en el universo? A ustedes, los justos. ¿A quién pertenece todo en
el universo? A los hijos de Dios. Por eso Dios nos llamó “los que
heredarán el Cielo”. Él llama a los que han nacido de nuevo “los
que heredarán el Cielo”. Este universo es de los herederos, entonces
¿de quién es? Pertenece a los justos.
Sin embargo, el diablo dice: “Póstrate ante mí, si
no crees en Dios, pero crees en mi y me sigues, te daré todo en
el mundo”. Este es un método que el diablo usa a menudo. El diablo
me engañó una vez de ese modo también. Es un método que usó conmigo
también antes de que creyera en Jesús. Por cierto, el diablo fue
derribado en el tercer asalto.
Queridos hermanos cristianos, ¿cómo deberíamos vivir
a los ojos de Dios? Tenemos que vivir una vida de adoración a Dios,
y sólo servirle a Él a lo largo de nuestra vida. Dios perdonó nuestros
pecados, todos los pecados a través del agua y la sangre; nos dejó
limpios y nos hizo Sus hijos, y nos dio la bendición de adorar servir
a Dios. Debemos dar agracias a Dios que nos dio la bendición de
la salvación, y adorarle con fe y servirle a lo largo de nuestra
vida.
Consideren cuidadosamente la Palabra de Dios que borró
nuestros pecados. El Señor nos limpia al tomar todos nuestros pecados
sobre sí mismo a través de Su bautismo, al ser crucificado en la
Cruz y recibir el juicio de los pecados por nosotros. El Señor nos
dio la bendición de poder adorar y servir a Dios al ser limpiados
con el agua y la sangre y al tomarnos como el pueblo de Dios.
¿Qué tipo de tentación nos está presionando a ustedes
y a mí? ¿Cómo vencen esta tentación? Jesús nos dio la respuesta
correcta a través de las tres tentaciones que experimentó en el
pasaje de las Escrituras de hoy. Él había vencido las tentaciones
del diablo con Su fe en la Palabra de Dios. Si entendemos esta respuesta,
y vivimos nuestras vidas creyendo en ella, nosotros también podemos
vencer estas tentaciones. Aunque adorar a Dios es una bendición,
no lo sabemos bien.
Queridos hermanos, ¿creen que es mejor ser servido
que servirle incondicionalmente? Pero es algo muy bueno que ustedes
y yo estemos sirviendo a Dios. Queridos hermanos cristianos, adorar
a Dios es una gran bendición. Es una gran bendición que adoremos
a alguien que ocupa una posición tan alta. ¿Es así o no? Es así.
En todo caso, tenemos que servir a alguien en este mundo, y no podemos
vivir sin servir a nadie. Si no servimos a Dios, servimos al diablo.
De verdad. Si no servimos al diablo, servimos a las personas. En
cualquier caso debemos decidir de quien queremos siervos. Queridos
hermanos cristianos, en estas circunstancias, ¿no es una gran bendición
servir a Dios? Sin embargo, debido a que vivimos sin saber esto,
Jesús recibió la tercera tentación y nos dio la respuesta correcta:
“Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto”.
Queridos hermanos cristianos, tenemos que creer en
la Palabra de Dios. Al escuchar la Palabra de Dios pensamos: “¡Oh!
Jesús nos dio las respuesta correctas, y vivir así está bien, si
adoro a Dios, es justo adorarle si es la Palabra de Dios. Aunque
a veces soy un imbécil, un idiota, un estúpido y un tonto, he recibido
una enorme bendición. Pensaba que debía vivir según los dictados
de mi corazón sin ser restringido por nadie, diciendo “es mi vida”,
pero no era así. Ahora sé que es extraño vivir así. Es justo servir
al Señor como mi Maestro y vivir como siervos de Dios”. Debemos
comprender la verdad del Evangelio del agua y el Espíritu y tener
la fe que cree en vivir siendo bendecidos. Aunque a veces parezcamos
un poco estúpidos si nos vemos a nosotros mismos, pero en realidad
el hecho de que ustedes y yo adoramos y servimos a Dios —deben
saber que este es un gran privilegio y un modo de vida justo para
ustedes.
Me pregunto qué estaría sirviendo si no sirviera a
Dios ahora. Sin duda, estaría sirviendo a los dioses de esta tierra,
que me darían los placeres de la carne. Estaría comiendo y bebiendo
todos los días, preocupándome de cómo vivir y sirviendo a los dioses
de esta tierra. Cualquier tipo de bebida podría ser mi dios. Viviría
aferrado a estas cosas.
Queridos hermanos cristianos, Jesús nos hizo nacer
de nuevo y nos dijo qué tipo de vida debíamos vivir y que tipo de
fe es la fe correcta. Aunque somos débiles e incompletos, no somos
lo que éramos antes. Espero que den gracias a Dios que nos dio la
bendición de ser salvados, que reconozcan a dios y le adoren. Tienen
un corazón grato hacia el Señor, ¿no es así? Sí. Es ciertamente
una bendición por la que estamos enormemente agradecidos.
Jesús nos dio esta fe al vencer las tres tentaciones:
creyendo que el hombre vive de la Palabra de Dios. Creyendo que
no debemos tentar a Dios. Creyendo que es justo adorar a Dios y
servir al Señor durante toda la vida. Dios nos dio la fe que es
una gran bendición. Debemos tener fe y vivir adorando sirviendo
a Dios a lo largo de nuestra vida.
Así es como debemos vivir. Queridos hermanos cristianos,
¿creen? —Sí— ¿Creen que esto es justo? —Sí—.
Debemos creer en nuestros corazones que este es el modo de vida
justo.
¿Qué bendición es esta en la que los justos pueden
adorar a Dios aunque nos quedemos cortos? ¿Qué gran bendición es
esta en la que tenemos al Dios de la Palabra? Damos gracias al Señor.
Dios nos dio a todos esta fe justa, y esperamos que de a todo el
mundo esta fe justa. Espero que las almas suyas y la mía reciban
constantes bendiciones de Dios al creer en la Palabra de Dios.
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