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¿Dónde quiere habitar Satanás?
< Mateo 12, 43-50 >
«Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, discurre por lugares
áridos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces se dice: Me volveré
a mi casa de donde salí. Y va y la encuentra vacía, barrida y compuesta.
Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él y,
entrando, habitan allí, viniendo a ser las postrimerías de aquel
hombre peores que sus principios. Así será de esta generación mala.
Mientras El hababa a la muchedumbre, su madre y sus hermanos estaban
fuera y pretendían hablarle. Alguien le dijo: Tu madre y tus hermanos
están fuera y desean hablarte. El, respondiendo, dijo al que le
hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo
su mano sobre sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
Porque quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está
en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».
Los practicantes de la religión tienen demonios
en sus corazones por causa de sus pecados
En el pasaje de las Escrituras de hoy, Jesús dijo: «Cuando el
espíritu impuro sale de un hombre, discurre por lugares áridos,
buscando reposo, y no lo halla. Entonces se dice: Me volveré a mi
casa de donde salí. Y va y la encuentra vacía, barrida y compuesta.
Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él y,
entrando, habitan allí, viniendo a ser las postrimerías de aquel
hombre peores que sus principios. Así será de esta generación mala».
Nuestro Señor expulsó demonios de los poseídos y curó a los enfermos.
Pero aquí está la verdad de la que deben darse cuenta los que conocen
el Evangelio del agua y el Espíritu. Los demonios pueden descansar
y habitar en lugares áridos, es decir, en los corazones de los que
tienen pecados. Los que no conocen la Palabra tienen pecados en
el corazón. Por tanto cuando un demonio es expulsado de un poseído,
pasea por lugares áridos, es decir por los corazones de los que
no han recibido la remisión de los pecados; y entonces vuelve donde
habitaba antes, al corazón del pecador, viendo que su corazón todavía
tiene pecado y está preparado para recibirle.
En otras palabras, el demonio vuelve y habita en el corazón del
hombre en el que había entrado antes. Jesús también dijo que cuando
este demonio vuelve a su hogar, trae siete espíritus peores, de
manera que la situación del hombre es peor ahora que antes.
En uno de mis sermones anteriores les hablé de que alguna gente
se sorprendía y nos preguntaba: «¿No deberían dedicarse a expulsar
demonios? ¿Por qué no lo hacen?». Pero debemos darnos cuenta de
que expulsar demonios de alguien que no cree en el Evangelio del
agua y el Espíritu es completamente inútil. Es totalmente inútil
expulsar demonios de los que no creen en la Palabra del Evangelio
del agua y el Espíritu, porque estos demonios volverán tarde o temprano
y traerán más demonios y los poseídos sufrirán más.
Por lo tanto es absolutamente indispensable que todos creamos primero
en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Si alguien cree
en este verdadero Evangelio, recibirá la remisión de los pecados
y simultáneamente el don del Espíritu Santo. Sólo entonces los demonios
no podrán volver a su corazón, ni entrar en él, porque su corazón
pertenece ahora a Dio Todopoderoso. Pero si la gente no cree en
la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, los demonios pueden
entrar en sus corazones y convertirlos en sus moradas.
Hoy en día es bastante común ver a alguien haciendo un exorcismo
en la televisión. Los demonios pueden entrar en los corazones de
los pecadores en cualquier momento. Donde hay alguien que no haya
recibido la remisión de los pecados, si un demonio decide: «Voy
a habitar en este hombre», puede habitar en él. Resistirse en inútil.
Satanás se ríe de él diciendo: «¿Cómo te atreves a rechazarme?».
Entonces se mete en su corazón y le tormenta diciendo: «Hará lo
que yo quiera».
Los demonios son seres reales. Son los siervos de Satanás y les
encanta habitar en los corazones de los pecadores. Así que si los
que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu expulsan demonios
sin resolver el problema de los pecados, es totalmente inútil.
Tal y como hemos leído en el pasaje de las Escrituras, nuestro
Señor dijo que si los demonios se expulsan simplemente en nombre
de Jesucristo, volverán. Cuando un demonio, después de haber tomado
el corazón de alguien como morada y haber vivido allí, sale y vuelve,
trae a más demonios que se quedarán en la persona para siempre.
Conquistado por malos espíritus, este hombre poseído se volverá
loco y no podrá vivir como un ser humano, vivirá en la miseria durante
el resto de su vida y morirá.
Por tanto debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu
y no expulsar demonios, sino predicar primero la Palabra del Evangelio
del agua y el Espíritu a los poseídos para que sus pecados puedan
ser perdonados. Por supuesto que no es una tarea fácil, por eso
debemos enseñarles gradualmente la Verdad del Evangelio del agua
y el Espíritu cuando tengan una estabilidad mental. Cuando prediquemos
el Evangelio del agua y el Espíritu, debemos explicarlo paso a paso
con respeto por ellos. Una vez haya entrado en sus corazones la
Vedad del Evangelio, se convertirán en hijos de Dios, porque todos
los demonios que les habían atormentado saldrán de ellos y el Espíritu
Santo empezará a obrar en sus corazones. En los corazones de los
que han recibido la remisión de los pecados hay paz porque el Espíritu
Santo vive en ellos.
Pero a pesar de ello, los que no han recibido la remisión de los
pecados intentan expulsar demonios. Afirman recibir poder, hacen
todo tipo de cosas para expulsar demonios, pero todo lo que hacen
no es más que un espectáculo.
Deberían darse cuenta que es completamente inútil para todo aquel
que tiene pecados en su corazón el que le expulsen los demonios.
Para que no sean engañados por mentirosos deben aferrarse a la Verdad
y tener una fe grande en la Palabra del Evangelio del agua y el
Espíritu. A no ser que tengan esta fe y este conocimiento acabarán
siendo poseídos por malos espíritus.
Los demonios discurren por lugares áridos buscando
reposo
¿En qué corazones obran los demonios? En los corazones de los que
no han recibido la remisión de los pecados. Dicho de otra manera,
los demonios obran en los corazones de los que no tienen el Evangelio
del agua y el Espíritu. Si sus corazones están ocupados por demonios
y quieren librarse de ellos, crean en la Palabra del Evangelio del
agua y el Espíritu de todo corazón. Sin duda Satanás no podrá volver
a gobernar sus almas y el Espíritu de Dios reinará en sus corazones.
¿Tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones?
Si es así, el Espíritu Santo vive en sus corazones ahora. Pero en
los corazones de los que no creen en el Evangelio, no está ni la
Palabra de Dios que ha borrado los pecados, ni el Espíritu Santo,
aunque profesen su fe en Jesús. Esta es la diferencia entre los
que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu y los que no. La
diferencia entre los que tienen el Espíritu Santo en sus corazones
y los que no es el resultado de que hayan creído en el Evangelio
del agua y el Espíritu o no.
Por eso los demonios pueden entrar en los corazones de los que
no tienen la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Como
los espíritus malos pueden entrar en los corazones de los que no
han recibido la remisión de los pecados, pueden usarlos como instrumentos
de sus malas obras. Como los demonios controlan los pensamientos
y la voluntad de los pecadores podemos ver y oír muchas de las malas
obrar que perpetúan los demonios a través de gente de todo el mundo.
Les dije que mi mente había estado poseída por un demonio. En aquel
entonces mi corazón no tenía fe en la Palabra del Evangelio del
agua y el Espíritu. Sólo creía en la sangre de la Cruz. Así que
a través de mis pecados personales, un demonio se estableció en
mi corazón. Se metía dentro de mí aunque lo rechazara. Por supuesto,
no llegó a gobernarme completamente, pero me controló hasta un cierto
límite. Expulsé a este demonio diciendo: «¡En nombre de Jesucristo
te ordeno que salgas, Satanás!».
Lo que deben reconocer es que antes de creer en el Evangelio del
agua y el Espíritu, nadie se puede librar de Satanás. Primero se
debe conocer y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. A no
ser que la gente reciba al Espíritu Santo, el Todopoderoso, los
demonios volverán a sus corazones. Y cuando vuelvan traerán más
demonios y esta vez ocuparán a sus victimas completamente, les convertirán
en siervos de Satanás, les harán hacer locuras, y les arruinarán
totalmente. Esta es la obra de Satanás.
¿Quién habita en los corazones de los que creen
en el Evangelio del agua y el Espíritu?
Lo que es tan importante para los que ahora creemos en el Evangelio
del agua y el Espíritu es que mientras este Evangelio esté en nuestros
corazones, estos demonios no jugarán con nosotros. Los que creemos
en el Evangelio del agua y el Espíritu podemos ser insuficientes
en nuestra carne, pero no somos juguetes de los demonios. ¡Qué afortunados
somos! Estamos muy bendecidos. La diferencia entre los que tienen
la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones
y los que no la tienen es que los primeros no son presa de los demonios,
mientras que los últimos lo son.
Si la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu está en sus
corazones, están sin pecado, porque la Palabra mediante la que nuestro
Señor borró todos nuestros pecados se encuentra en ustedes. Y como
están sin pecado, el Espíritu Santo puede entrar en sus corazones
y ustedes pueden vivir en el amor y las bendiciones de Dios como
hijos suyos. Por el contrario si la Palabra del Evangelio del agua
y el Espíritu no está en sus corazones, no hay remisión de los pecados
ni pueden convertirse en hijos de Dios ni el Espíritu Santo está
en sus corazones, sino que sólo hay demonios. Si no tienen fe en
este verdadero Evangelio, se están convirtiendo en casas sin propietario
que pueden ser ocupadas y habitadas por cualquiera. Los demonios
pueden entrar en estas casas vacías y convertirlas en sus propias
casas.
¿Cómo podemos recibir el don del Espíritu Santo en nuestros corazones?
Sus corazones son vasijas que pueden contener de todo. Como vasijas
pueden contener cosas buenas o cosas malas. Pero para poner el Espíritu
de Dios en nuestros corazones debemos recibir primero la remisión
de nuestros pecados al creer en la Palabra del Evangelio del agua
y el Espíritu. Nosotros, los que creemos en el Evangelio del agua
y el Espíritu somos vasijas que pueden contener el Espíritu de Dios.
Deben darse cuenta de que todos somos vasijas que pueden contener
el Espíritu de Dios si recibimos la remisión de los pecados. Por
tanto si queremos invitar al Espíritu Santo en nuestros corazones,
estos deben tener fe en la Palabra del agua y el Espíritu.
Cuando nuestro Señor vino al mundo y fue bautizado, tomó todos
nuestros pecados de una sola vez. Jesús fue bautizado en el río
Jordán por nuestros pecados y debemos creer que cuando recibió Su
bautismo, todos nuestros pecados se pasaron al Jesús bautizado.
Nuestros corazones deben tener la Palabra de Dios, que nos dice
que Jesús cargó con los pecados del mundo, derramó Su sangre y murió
en la Cruz, se levantó de entre los muertos, y nos salvó para siempre
de todos nuestros pecados. Este Evangelio del agua y el Espíritu
es el poderoso Evangelio que prohíbe que Satanás nos amenace. Por
eso los que tienen la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu
en sus corazones están felices, mientras los que no tienen esta
Palabra están destinados a ser presas de Satanás.
Vemos que muchos cristianos en este mundo creen en el cristianismo
sólo como una más de las religiones del mundo y como resultado han
sido capturados y esclavizados por los demonios. Cuando estos demonios
son expulsados, los que estaban poseídos cantan alabanzas por su
gozo. Pero, ¿qué pasa con el tiempo? Vemos que los poseídos acaban
con más demonios. Sorprendentemente hay muchos poseídos entre los
cristianos.
Debemos darnos cuenta que los demonios habitan en
los corazones de los pecadores
Por tanto debemos examinar nuestros corazones para ver si creemos
o no en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu y todos
debemos creer en este verdadero Evangelio. Sin duda debemos tener
fe en el Evangelio del agua y el Espíritu en nuestros corazones.
Deben darse cuenta de que cuando no tienen esta fe en la Verdad
del Evangelio, pueden ser poseídos por los demonios. Recuerden que
si no tienen esta Palabra, aunque profesen su fe en Jesús, tarde
o temprano serán capturados por demonios y harán su voluntad. No
quieren que esto pase, ¿verdad? Si no es así, entonces crean en
la Palabra del agua y el Espíritu.
Sin embargo los que no tienen la Palabra del agua y el Espíritu
en sus corazones, pueden librarse de los demonios, pero estos acaban
volviendo a sus corazones. Jesús dijo que los demonios buscan lugares
áridos para habitar. Los lugares áridos implican los corazones desiertos
de los pecadores que no tienen la Palabra de Dios.
Mis queridos hermanos, ustedes están a salvo si la Palabra del
agua y el Espíritu, la Palabra de la remisión de los pecados, se
encuentra en sus corazones. Pero si la Palabra no está allí, los
demonios pueden morar en sus corazones. Estos actos demoníacos no
se pueden parar. El Señor dijo que todo el mundo sería poseído por
demonios más adelante (Mateo 12, 45). Dijo que todos, excepto los
que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, serían subyugados
por los demonios.
¿Saben lo qué es espiritual? Que alguien sea espiritual significa
que tiene fe en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu.
Decir galimatías para fingir hablar en lenguas no es ser espiritual.
Curar enfermedades y hablar en lenguas no es ser espiritual, en
realidad son los que entienden la Palabra de Dios, conocen y creen
en el Evangelio del agua y el Espíritu, rezan al señor cuando necesitan
ayuda, y viven su fe por la justicia de Dios, los que son verdaderamente
espirituales. ¿Se dan cuenta?
¿Creen en el Evangelio del agua y el Espíritu de todo corazón?
Si sus corazones no tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu,
deben arrepentirse y creer de todo corazón que este Evangelio es
la única Verdad.
Si están poseídos por demonios, deben hacer su voluntad; si les
dicen que se desnuden, lo tendrán que hacer. ¿Es esto difícil de
creer? Los poseídos no pueden evitar hacer todo lo que sus demonios
les piden. Deben hacer la voluntad de los demonios porque estos
son sus maestros. Los débiles no pueden evitar hacer lo que los
fuertes les mandan. Por tanto si no quieren estar sometidos a esta
humillación, deben aferrarse al Evangelio del agua y el Espíritu
con sus corazones y deben creer en él.
¿Pueden ver a Dios con sus ojos? No podemos ver a Dios con nuestros
ojos, pero podemos creer en Él. Incluso los que están poseídos creen
que Dios vive. Pero siguen poseídos por demonios porque no creen
en el Evangelio del agua y el Espíritu aunque crean en Dios.
Como Jesús dijo en el pasaje de las Escrituras de hoy, los demonios
entran en los corazones de los que no creen en el Evangelio del
agua y el Espíritu. Por eso debemos creer en la Palabra de Dios.
Debemos aferrarnos al Evangelio del agua y el Espíritu en nuestros
corazones. Debemos aferrarnos a la Palabra de Dios en nuestros corazones,
y debemos reafirmar que Dios ha borrado nuestros pecados con el
Evangelio del agua y el Espíritu.
Cuando Satanás nos acusa de nuestras insuficiencias y nos tormenta,
debemos mantenernos firmes profesando nuestra fe en la Verdad, diciendo:
«El Señor me ha salvado a través del Evangelio del agua y el Espíritu».
Debemos confesar que creemos que nuestro Señor vino a esta tierra,
tomó nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista, llevó
los pecados de este mundo a la Cruz, derramó Su sangre y murió en
ella, se levantó de entre los muertos y ahora está sentado a la
derecha del trono de Dios Padre. Y debemos reprender a Satanás por
sus trucos cuando intenta destruir nuestra fe, diciendo: «Sabiendo
que el Señor me ha salvado de todos mis pecados, ¿cómo te atreves
a acusarme? Te ordeno en el nombre de Jesucristo que te alejes de
mí, Satanás». Debemos tener este tipo de fe.
Ningún demonio pude entrar en alguien que tenga la Palabra del
Evangelio del agua y el Espíritu en su corazón. Cuando no tienen
este poderoso Evangelio en sus corazones, los demonios pueden entrar
en sus corazones. Por eso debemos difundir la Palabra del Evangelio
del agua y el Espíritu.
Muchos de ustedes pueden haber pensado que expulsar demonios de
un poseído en una acción buena en sí misma, pero deben darse cuenta
de que esta acción en sí es inútil. Es completamente inútil expulsar
demonios cuando todavía no se ha recibido la remisión de los pecados,
porque los demonios volverán en cualquier momento.
Los poseídos no siempre sufren ataques. Dicho de otra manera están
siempre cuerdos excepto cuando les dan ataques de vez en cuando.
Por tanto podemos enseñar el Evangelio del agua y el Espíritu a
los poseídos mientras estén cuerdos. Cuando un poseído acepta la
Palabra de Dios y cree en el Evangelio del agua y el Espíritu, se
libra de sus atormentadores, porque los demonios no pueden seguir
viviendo en los corazones de los que han nacido de nuevo por el
agua y el Espíritu, por mucho que lo intenten. Lo que es más, Satanás
no puede entrar en sus corazones de nuevo, nunca más.
Hemos visto dos verdades en la Palabra de Dios. Hemos visto la
obra de demonios que tiene lugar en esta era, y hemos visto la poderosa
obra del Evangelio que Dios nos ha dado. Dios nos ha dicho y nos
ha permitido saber cómo hablar contra los trucos de Satanás.
Espero y rezo por que todos ustedes se conviertan en santos que
recuerden la Palabra de Dios, se aferren a la Palabra del Evangelio
del agua y el Espíritu en sus corazones, crean en ella, y esperen
a que el Señor vuelva.
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