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¿Quienes Son los Dos Olivos y los Dos
Profetas?
< Apocalipsis 11:1-19 >
“Entonces me fue dada una caña semejante a
una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar,
y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo
aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán
la ciudad santa cuarenta y dos meses. Y daré a mis dos testigos que
profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos
testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del
Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos,
y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de
la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que
no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas
en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. Cuando
hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra
ellos, y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la
grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también
nuestro Señor fue crucificado. Y los de los pueblos, tribus, lenguas y
naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean
sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se
alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían
atormentado a los moradores de la tierra. Pero después de tres días y medio
entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus
pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz
del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus
enemigos los vieron. En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte
de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil
hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. El
segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto. El séptimo ángel tocó la
trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo
han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos
de los siglos. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios
en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo:
“Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso,
el que eres y que eras y que has de venir,
porque has tomado tu gran poder, y has reinado.
Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido,
y el tiempo de juzgar a los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
a los santos, y a los que temen tu nombre,
a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.”
Y el templo de Dios fue abierto en el cielo,
y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos,
un terremoto y grande granizo. .”
La Palabra del Apocalipsis 11 es muy importante
para nosotros, como lo es toda la Palabra de Dios. Para destruir el mundo, existe
una obra critica que Dios necesita hacer antes. Esto es cosechar al Pueblo de
Israel en los últimos tiempos. Dios tiene otra obra que hacer para ambos, los
Israelitas y los Gentiles, y esto es hacerlos participar en la primera resurrección
y rapto, haciendo que sean martirizados.
Mientras que la Biblia provee un conocimiento
general sobre estos temas, necesitamos descubrir como la salvación de Dios de
la remisión del pecado es cumplida en el Nuevo Testamento. La Escritura nos
habla sobre estos temas ya que si no los examinamos de cerca, nos confundiríamos
a cerca de los santos, los siervos de Dios, y el pueblo de Israel que aparecen
en el Libro del Apocalipsis.
Exégesis
Versículo 1: Entonces me fue dada una caña
semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de
Dios, y el altar, y a los que adoran en él.
Esto nos dice que la obre de salvar a los Israelitas
del pecado por la gracia de Dios esta puesta para comenzar. “Medir” aquí significa
que Dios intervendrá personalmente para salvar al pueblo de Israel de sus pecados
en los tiempos finales.
En el pasaje principal del capitulo 11, debemos
colocar nuestra atención sobre la salvación de los Israelitas del pecado. La
Palabra nos dice que el evangelio del agua y el Espíritu será predicado al pueblo
de Israel a partir de ese momento, mostrando el principio de la obra de Dios
que hace que los Israelitas se conviertan en el pueblo de Dios liberado de todos
sus pecados a través de la gracia de la salvación dada por Jesucristo. Dios
grabó Apocalipsis 11 también para dar Su remisión del pecado a los Israelitas
en los tiempos finales. “Medir” en los versículos 1 y 2 significa poner el estándar
para todas las cosas. El propósito de Dios al medir Su templo es para descubrir,
habiendo planeado salvar a los Israelitas, si sus corazones están lis tos o
no para recibir su salvación. Y si sus corazones no están listos, entonces será
para alistarlos para su salvación, para que sus corazones puedan permanecer
en justicia.
Versículo 2: Pero el patio que está fuera del
templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles;
y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.
Dios le dio a Satanás el poder para pisotear a
los Gentiles durante tres años y medio. Por lo tanto, todos los Gentiles deben
recibir en sus corazones el evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de
la redención, tan pronto como sea posible dentro de los primeros tres años y
medio del período de siete años de la Gran Tribulación. La historia de este
mundo terminará mientras la Gran Tribulación pasa su punto medio y entra en
la segunda parte de su periodo. Pronto, el tiempo vendrá en un futuro cercano
en que todos los Gentiles, así como todos los santos quienes ya han sido salvados
de todos sus pecados, serán pisoteados por Satanás.
Así los Gentiles deben recibir la remisión de
sus pecados y preparar su fe del martirio antes que pasen por ellos los primeros
tres años y medio de la Tribulación. En ese tiempo, el pueblo de Israel también
sufrirá bajo la temida Tribulación durante los primeros tres años y medio. Pero
en ese tiempo ellos también aceptaran el hecho de que Jesús es el Salvador.
Al final, el pueblo de Israel recibirá su salvación de todos sus pecados durante
los primeros tres años y medio de la Gran Tribulación. Debemos darnos cuenta
que Dios permitirá la remisión del pecado a los Israelitas aún durante el periodo
de la Gran Tribulación.
Versículo 3: Y daré a mis dos testigos que
profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
Dios levantará especialmente a dos testigos como
Sus siervos para el pueblo de Israel. Los dos profetas que Dios levantará para
los Israelitas les es dado el doble de poder que a los profetas antiguos, y
a través de las palabras de su testimonio, Dios comenzará a trabajar entre el
pueblo de Israel para que ellos acepten a Jesucristo como su Salvador. A través
de las obras de estos dos profetas, muchos Israelitas se convertirán en los
verdaderos nacidos de nuevo del pueblo de Dios.
Haciendo que los dos profetas, a quienes Dios
enviara en los tiempos finales para salvar a los Israelitas de sus pecados,
realicen milagros y maravillas, Él hará que los Israelitas, quienes entonces
serán guiados por estos profetas, regresen a Cristo y crean en Él como su Salvador.
Estos dos profetas alimentarán la Palabra de Dios al pueblo de Israel durante
1,260 días durante los primeros tres años y medio de la Gran Tribulación. Al
darles el evangelio del agua y el Espíritu a los Israelitas y haciendo que crean
en el, Dios les permitirá la misma salvación que salvó a los Gentiles del tiempo
del Nuevo Testamento de todos sus pecados a través de la fe.
Versículo 4: Estos testigos son los dos olivos,
y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
Los “los dos olivos” aquí se refiere a los dos
profetas de Dios (Apocalipsis 11:10). Las “dos candeleros,” por otro lado, se
refiere a la Iglesia de Dios que Él fundó entre los Gentiles, y a la Iglesia
que Él le permitió al pueblo de Israel. Dios ha construido Su Iglesia entre
ambos, los Judíos y nosotros los Gentiles, y Él continuará haciendo Su obra
de salvación del pecado de las almas hasta el último día.
Al decir “los dos olivos” y las “dos lámparas,”
Dios nos dice que así como Él ha levantado a Sus profetas en tiempos del Antiguo
Testamento para salvar a los Israelitas de sus pecados y ha obrado a través
de estos profetas hablándoles, cuando el fin de los tiempos llegue, Él también
levantará del pueblo de Israel a dos profetas quiénes predicaran Su Palabra,
y guiará a los Israelitas a Jesús a través de estos profetas.
Los Israelitas han fallado en tomar en serio a
los siervos de Dios que son de origen Gentil, y ellos no escuchan lo que estos
siervos de Dios tienen que decirles. Ya que ellos saben todo acerca del sistema
de sacrificios y de las profecías del Antiguo Testamento, los profetas de Dios
de los tiempos finales necesitan ser levantados del mismo pueblo de Israel.
Los Israelitas son tan conocedores de las Escrituras que pueden recitar toda
la Torah aún mientras corren. Es por eso que nunca creen en lo que los siervos
Gentiles de Dios les dicen.
Pero los siervos de Dios, escuchando el evangelio
del agua y el Espíritu que tú y yo estamos ahora predicando, se levantarán de
su propio pueblo. Cuando los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu
se levanten de entre ellos mismos, y de entre ellos se levanten los dos profetas
establecidos por Dios quienes les explicaran y predicaran la Palabra de Dios,
solo entonces los Israelitas llegaran a creer.
El pueblo de Israel sabrá que estos dos testigos
son los profetas enviados y levantados por Dios Mismo para salvarlos de sus
pecados en los tiempos finales. Estos profetas ejercerán su poder, como los
siervos de Dios en el Antiguo Testamento lo hicieron antes, y a quienes los
Israelitas conocen bien y creen en ellos. Por lo tanto, los Israelitas verán
con sus propios ojos las poderosas maravillas que los dos testigos ciertamente
realizaran. De esto, el pueblo de Israel regresara a Jesucristo, y creerán en
el Señor. Cuando ellos reconozcan a Jesucristo como el Hijo de Dios y su Salvador,
así como lo hacemos nosotros, tendrán la misma fe que nosotros –esto es, ellos,
también, serán salvos creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu.
Estos dos testigos explicaran la Palabra de Dios
y alimentaran al pueblo de Israel durante 1,260 días durante la Gran Tribulación
de siete años. Así como tú y yo, quienes somos los Gentiles del tiempo del Nuevo
Testamento, hemos sido salvados por creer en el evangelio del agua y el Espíritu,
Dios también permitirá que los Israelitas sean salvos en los tiempos finales
creyendo en este evangelio del agua y el Espíritu.
Como el versículo 4 nos dice, “Estos testigos
son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de
la tierra, ” la Biblia llama a estos dos testigos “los dos olivos.” Los
dos olivos se refiere a los dos profetas de los tiempos finales. En el versículo
10, está escrito, “Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos
y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas
habían atormentado a los moradores de la tierra.” Aquí, debemos resolver
esta Palabra enfocándonos en quienes son los dos olivos.
Árboles de olivo fueron usados en la era del Antiguo
Testamento para consagrar el mobiliario del santuario y del altar en el templo
de Dios ungiéndolos con su aceite. Este aceite de olivo también fue usado para
otros propósitos, tal como en encender las lámparas del Templo. Tenían que usar
el aceite puro de olivo en el templo. Dios no permitió que cualquier aceite
se usara en Su Templo, sino que Él se aseguró que solo el aceite de olivo fuera
usado. Así que tenemos que saber que el olivo, así como la higuera, representan
al pueblo de Israel.
Existen muchas interpretaciones sobre estos dos
olivos y las dos lámparas. Alguna gente afirma que ellos mismos son los olivos.
Pero los dos olivos se refiere a los ungidos. En los tiempos del Antigua Testamento,
la gente era ungida cuando era establecida como profeta, rey o sacerdote. Así
que cuando alguien era ungido, el Espíritu Santo descendía sobre él / ella.
Como tal, el olivo se refiere a Jesucristo quien fue concebido por el Espíritu
Santo (Romanos 11:24). Pero la gente tiene muchos malos entendidos sobre este
punto.
A pesar de esto, los dos olivos, quienes son dos
testigos mencionados a través del pasaje principal, se refiere a los dos siervos
de Dios, que Él mismo levantará en los tiempos finales para la salvación de
los Israelitas.
Esto es lo que el versículo 4 nos esta diciendo.
Y las dos lámparas aquí se refiere a la Iglesia de Dios que Él permitió entre
los Gentiles, y a la Iglesia permitida al pueblo de Israel. En la era del Antiguo
Testamento, los Israelitas tenían la Iglesia de Dios originalmente. Pero desde
la era del Nuevo Testamento, ellos ya no han tenido esta Iglesia de Dios. ¿Por
qué? Porque todavía tienen que reconocer a Jesucristo, y tampoco tienen al Espíritu
Santo en sus corazones.
Como ellos no han aceptado ni el evangelio del
agua y el Espíritu ni a Jesucristo, la Iglesia de Dios ya no es encontrada en
ellos. Sin embargo, antes del fin del mundo, durante los primeros tres años
y medio de la Gran Tribulación, Dios permitirá Su Iglesia también al pueblo
de Israel. Es por eso que la Biblia nos dice acerca de los dos olivos, quienes
son los dos testigos.
El Señor establecerá Su Iglesia y hará Su obra
de salvar almas del pecado entre ambos, los Judíos y nosotros los Gentiles.
Y a través de estas iglesias, Él los hará trabajar para esta obra espiritual
de salvar almas del pecado hasta la aparición del Anticristo. Esto significa
que Dios hará vasos de los santos, los miembros de Su Iglesia, para que sirvan
en el ministerio de salvar almas perdidas en el pecado. Por lo tanto, debemos
diligentemente realizar lo queda de nuestro ministerio en fe.
Versículo 5: Si alguno quiere dañarlos, sale
fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles
daño, debe morir él de la misma manera.
Dios dio este poder a los dos profetas para que
puedan realizar su misión especial. Para hacer que el pueblo de Israel se arrepienta
y venza a Satanás en los tiempos finales, Dios nos muestra que quien quiera
matar a los dos testigos ellos mismos se harán daño, y que el poder de Su Palabra
estará con estos dos testigos.
Así que, la gente de Israel, creyendo en las enseñanzas
de estos dos profetas, regresaran a Jesucristo. Es por eso que Dios permitirá
los dos olivos –esto es, los dos testigos- a los Israelitas, para que ellos
sean salvos de sus pecados durante los últimos tiempos.
Versículo 6: Estos tienen poder para cerrar
el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder
sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda
plaga, cuantas veces quieran.
Debido a que el pueblo de Israel no se arrepentirá
a menos que los siervos de Dios, que Él levantará para ellos y que realizaran
estos actos poderosos, Dios permitirá que los dos testigos obren con Su poder.
Los dos profetas no solo guiaran a los Israelitas a Jesús, sino que también
vencerán a los enemigos de Dios con poder y realizaran todas las obras de su
llamado. Dios les dará poder especial para que prediquen toda la Palabra profética
al pueblo de Israel, testificaran que Jesucristo es su tan esperado Mesías y
harán que crean.
Versículo 7: Cuando hayan acabado su testimonio,
la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los
matará.
La Palabra nos dice que el Anticristo aparecerá
en este mundo cuando los primeros tres años y medio del periodo de siete años
de la Gran Tribulación pasen. Es en este tiempo que aquellos que creen en Jesucristo
como su esperado Mesías se levantaran finalmente del pueblo de Israel. Pero
muchos de ellos serán martirizados por defender su fe de la Bestia, quien es
el Anticristo, y de sus seguidores. Los dos profetas de Dios también serán martirizados
cuando terminen la obra de su llamado.
El que estos dos testigos sean asesinados por
el Anticristo es de acuerdo a la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque Dios también
quiere darles Su recompensa por mártires. Esta recompensa es el que ellos participen
en la primera resurrección, se unan al Señor en la cena de bodas del Cordero,
se regocijen por siempre y reciban la vida eterna. Para darles esta bendición
a todos los santos, Dios desea que sean martirizados por su fe. Por lo tanto,
todos los santos ni temen ni evitan su martirio, sino que lo encaran con una
fe afirmativa y reciben su bendición como recompensa.
Versículo 8: Y sus cadáveres estarán en la
plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto,
donde también nuestro Señor fue crucificado.
Este versículo nos dice que los “dos testigos”
son exactamente del pueblo de Israel. Los dos siervos que Dios levantará para
los Israelitas no vienen de los Gentiles, sino del mismo pueblo de Israel. Como
tal, los dos testigos son asesinados en el mismo sitio que Jesús fue crucificado.
Este hecho nos dice claramente que estos dos testigos son Israelitas. Para el
pueblo de Israel, ellos son los siervos de Dios.
A la gente de Israel, que espiritualmente son
como el pueblo de Sodoma y Egipto, Dios establecerá sus dos profetas, les dará
poder y hará que testifiquen que Jesús es el Mesías por quién los Israelitas
han esperado, esto para que el pueblo de Israel pueda arrepentirse y creer en
Jesús.
El Anticristo asesinará a los dos siervos de Dios
en el Gólgota, donde Jesús fue crucificado. Debido a que los seguidores del
Anticristo tienen espíritus inmundos, odiaran a muerte a estos dos testigos
que creen en Jesús y testifican por Él. Como los soldados Romanos que crucificaron
a Jesús y que antes perforaron Su costado con una lanza, aquellos con espíritus
inmundos no solo odiaran a Jesús, sino que también odiaran a los dos testigos
de Dios y los asesinarán.
Versículo 9: Y los de los pueblos, tribus,
lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán
que sean sepultados.
También entre el pueblo de Israel, existen aquellos
que no creen en Jesucristo como su Salvador. Observando la muerte carnal de
estos dos siervos (los dos olivos), esta gente será sobrecogida por su sentido
de triunfo, y para resaltar este sentido de victoria, ni siquiera le darán a
sus victimas el sepulcro apropiado. Pero su victoria será hecha pedazos cuando
Dios haga que los “dos testigos” regresen nuevamente a la vida y por lo tanto
llegarán a temer a Dios.
Puede que se feliciten entre ellos por la muerte
de los dos siervos de Dios, pero esto no durará mucho, ya que pronto se darán
cuanta que el Anticristo no es rival para Jesucristo –entonces la decepción
y el vacío los sobrecogerá.
A esta gente le molesta la Palabra de Dios profética
predicada por los dos profetas. Al ponerse en contra de estos dos siervos a
quien Dios levantará, eventualmente serán cortados de la última cosecha de salvación
y terminaran convirtiéndose en seguidores de Satanás.
Versículo 10: Y los moradores de la tierra
se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros;
porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.
Mientras ellos predican la Palabra de Dios de
profecía, los dos testigos levantados para la salvación de los Israelitas causarán
un gran dolor a los seguidores de Satanás. Así que, todos se regocijaran con
la muerte de estos dos testigos y se enviaran regalos los unos a los otros para
felicitarse.
Nosotros también estaremos felices cuando aquellos
que nos han estado molestando desaparezcan. El Anticristo y sus seguidores odiaran
el que los dos testigos levantados por Dios prediquen Su Palabra. Cada vez que
oyen la Palabra de Dios, sus espíritus serán sobrecogidos por la agonía. Debido
a que así estarán atormentados siempre que los dos testigos les hablen acerca
de Jesús, se regocijaran cuando los ven muertos por el Anticristo. Es por eso
que intercambiaran regalos y se felicitaran mutuamente.
Versículo 11: Pero después de tres días y medio
entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus
pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.
Sin embargo, Dios hará que los dos testigos participen
en la primera resurrección. Esta Palabra es la evidencia del hecho de que los
santos participaran en la primera resurrección, quienes serán martirizados por
defender su fe después de haber sido salvos del pecado por creer en la Palabra
de salvación dada por el Señor.
El que el aliento de vida entró en ellos en “tres
días y medio” nos dice que el Señor permitirá su resurrección en un corto tiempo,
igual que Él Mismo resucitó de Su muerte en la carne. El que Dios haya permitido
a todos los santos esta fe de la primera resurrección es, para los mismos santos,
una gran bendición de Dios, pero para todos los pecadores, traerá gran desilusión
y temor. La primera resurrección de los santos es la promesa de Dios y Su recompensa
por su fe.
Versículo 12: Y oyeron una gran voz del cielo,
que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los
vieron.
Esta Palabra señala la resurrección y rapto de
todos los santos. Habiendo creído en la Palabra de profecía del Señor, aquellos
que han sido salvos de todos sus pecados no tendrán otra opción que la de ser
martirizados para defender su fe. Este versículo nos muestra que el Señor resucitará
a todos estos santos y los raptará. Los santos y los siervos de Dios que son
martirizados en su fidelidad a Él serán bendecidos siendo levantados en el aire
(rapto) debido a su fe en el Señor. No podemos evitar el dar gracias al Señor
por darnos nuestra resurrección y rapto, por ser martirizados después de haber
sido salvos creyendo en la remisión del pecado que Él nos ha dado.
Dios Padre permitirá la resurrección y rapto a
todos aquellos que estén en contra del Anticristo y son martirizados por creer
en el evangelio del agua y es Espíritu dado por Jesucristo. Debemos creer en
este hecho. La resurrección y rapto de los santos son las bendiciones que fluyen
de su salvación a través de su fe en el evangelio del agua y el Espíritu dado
por Dios. Satanás y sus seguidores de los tiempos finales descubrirán que todos
sus esfuerzos se evaporan en el aire cuando vean a los santos, a quiénes persiguieron
y mataron, resucitados y raptados.
Dios resucitará y raptará a los santos martirizados,
pero Él destruirá a aquellos que aún permanecen en la tierra derramando las
plagas de los siete tazones. cuando esta obra sea completada rápidamente, Él
descenderá a esta tierra con los santos e invitara a los justos a la cena de
bodas de Cristo. Nuestro Señor tendrá esta fiesta durante mil años. Cuando estos
mil años terminen, Él permitirá que Satanás se levante del abismo por un corto
tiempo y que pelee contra Dios y Sus santos, pero eventualmente Él destruirá
a Satanás y a sus seguidores y los juzgará para lanzarlos al fuego eterno. Sin
embargo, los justos entrarán en el Reino del Cielo del Señor y vivirán con Él
por siempre.
Versículo 13: En aquella hora hubo un gran
terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron
en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria
al Dios del cielo.
Después del martirio, resurrección y rapto de
los dos profetas que Dios levantará para la salvación de los Israelitas. Él
permitirá que Sus ángeles derramen libremente las plagas de los siete tazones
sobre esta tierra. Aquellos que aún continúen en la tierra después del rapto
de los santos recibirán estas plagas de los siete tazones como regalo. Solo
entonces serán tomados por el temor y darán gloria a Dios, pero esto les será
inútil, ya que no será un acto de fe verdadera en el amor de Dios.
Cuando este mundo sea destruido, los justos tendrán
su Cielo eterno, resurrección eterna y bendiciones eternas, pero para los pecadores,
solo el sufrimiento del fuego eterno en el infierno les espera. Es por eso que
todos deben recibir la remisión de sus pecados creyendo en el evangelio del
agua y el Espíritu. Y así, debido a aquellos que han sido redimidos de sus pecados
creen en el mundo nuevo que Dios les prometió, ellos predican el evangelio del
agua y el Espíritu a todos.
Versículo 14: El segundo ay pasó; he aquí,
el tercer ay viene pronto.
Para ambos, los Gentiles y los Israelitas, el
tercer ay de Dios les espera a todos, excepto a aquellos que han participado
en su resurrección y rapto siendo salvados y martirizados.
La plaga que dura desde que el ángel suena la
sexta trompeta hasta el comienzo de las plagas de las siete trompetas es llamado
el segundo ay. Las plagas de las siete trompetas están divididas en tres periodos
–los primeros, los centrales y los periodos últimos. Las plagas naturales y
el martirio de los santos por el Anticristo están incluidos en el primero y
segundo ayes. Por otro lado, el tercer ay son las plagas que destruirán el mundo
completamente. El tercer ay son los tazones de la ira de Dios que será derramado
sobre los pecadores que aún permanezcan sobre esta tierra.
Versículo 15: El séptimo ángel tocó
la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo
han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos
de los siglos.
La frase ‘y hubo grandes voces en el cielo’
nos muestra que los santos y los siervos que han sido salvados de todos
los pecados ya estarán en el Cielo para el tiempo en que las plagas de los siete
tazones comiencen en este mundo. Así que, el pueblo de Dios ya no se encontrará
en este mundo para entonces. Debemos darnos cuenta de esto. “Los reinos del
mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los
siglos de los siglos.”
En este tiempo, los santos alabaran al Señor en
el Cielo, pero después de que todas las plagas de los siete tazones son derramados,
también descenderán a la tierra renovada con el Señor y reinarán con Él durante
mil años en este mundo. Entonces esto será seguido por el Señor y los santos
reinando por siempre en el Cielo y Tierra Nuevos.
Para liberarnos del pecado, nuestro Señor nos
ha servido como un siervo todo este tiempo, en lugar de reinar sobre nosotros
como el Rey. Él nos ha concedido Su gracia haciéndonos hijos de Dios a aquellos
que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu como nuestra salvación. Como
nuestro Señor es el Rey eterno para nosotros, Él también hará que Su pueblo
reine por siempre. ¡Aleluya! ¡Gracias al Señor!
Versículo 16: Y los veinticuatro ancianos que
estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros,
y adoraron a Dios,
Dios es digno de recibir toda la gloria. Es correcto
que aquellos que han sido salvados de todos los pecados que se postren, adoren
y alaben a Dios. Nuestro Señor, quién ha hecho esta obra de salvar a los pecadores,
es digno de recibir alabanza y adoración de todos los santos y de todas las
creaciones por siempre.
Versículo 17: diciendo: Te damos gracias, Señor
Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado
tu gran poder, y has reinado.
Para reinar con Su pueblo por siempre a partir
de ese momento, nuestro Señor conquistará a Satanás y recibirá gran poder de
Dios padre. Así que, nuestro Señor reinará por siempre. Él es digno de hacerlo.
Yo doy gloria a Él, por el Señor que ha hecho desaparecer todos los pecados
del mundo, quién ha salvado a todos aquellos que creen en el evangelio del agua
y el Espíritu, y quién ha juzgado a Sus enemigos, es digno de tomar el poder
majestuosamente y de reinar por siempre. Así que, todos aquellos que reconocen
la soberanía de Dios serán revestidos con la gloria de alabar a Dios por siempre
con todo el amor y poder del Señor.
Versículo 18: Y se airaron las naciones, y
tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón
a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los
pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.
Simultáneamente al derramamiento de las plagas
de los siete tazones ahora vendrá la destrucción de la carne de aquellos que
permanecen espiritualmente como Gentiles. Esta Palabra nos dice que entonces
será el tiempo para que Dios juzgue a todos como el Juez de todos, recompensando
a Sus siervos y profetas, los santos y todos los que temen Su nombre. Él Señor
traerá el juicio de Su ira sobre aquellos que no reconocen Su soberanía, pero
Él permitirá que los santos sean glorificados con Él. Esto significa que el
Señor ha llegado a ser el Juez de todo, lo bueno y lo malo.
Cuando el Señor se siente en Su Trono como el
Rey de los nacidos de nuevo y juzgue a todos, todos los pecadores y los justos
del mundo recibirán su justo juicio. En este tiempo, como el veredicto de Su
juicio, Él Señor dará el Cielo y la vida eterna a los santos, pero a los pecadores
Él traerá su destrucción eterna y el castigo del infierno. La soberanía de Jesucristo
y la bendición del Reino de Su pueblo continuará por siempre. El primer mundo
terminara en este tiempo, y el segundo mundo, el Reino de Cristo, así dará comienzo.
Versículo 19: Y el templo de Dios fue abierto
en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos,
voces, truenos, un terremoto y grande granizo.
Dios permitirá a Sus santos, los justos, Su bendición
de vivir en Su templo. Todas estas cosas son cumplidas de acuerdo a la Palabra
de Dios de la promesa a la humanidad en Jesucristo. El Reino de Dios comienza
con la Palabra de Dios profética, y es completada con la realización de esta
profecía.
Todas las promesas de Dios, desde la resurrección
y el rapto de los santos hasta su participación en la cena de las bodas del
Cordero con Jesucristo y su bendición de reinar por siempre como reyes, son
dadas por igual al pueblo de Israel y a nosotros los Gentiles. También, Él trata
la salvación de los Israelitas y la nuestra de la misma forma durante los últimos
tiempos, hace que ambos seamos martirizados en este periodo, a partir de ahí
nos permite la misma resurrección y el mismo rapto, y nos viste en la misma
gloria. La Palabra nos dice que aunque los Israelitas y nosotros los Gentiles
somos pueblos diferentes en la carne, a pesar de eso somos el mismo pueblo de
Dios espiritualmente.
Mucha gente afirma y cree que los nacidos de nuevo
serán raptados antes de la Gran Tribulación de los siete años. Hablando Bíblicamente,
la gente continuara escuchando el evangelio verdadero y será salva durante los
primeros tres años y medio del periodo de siete años de la Gran Tribulación.
Entonces surgirá el Anticristo, los santos serán martirizados, y después de
su resurrección y rapto vendrá la cena de la boda del Cordero, permitiendo a
los santos reinar con Él durante mil años.
Los santos deben tener el conocimiento exacto
del tiempo de su martirio, resurrección y rapto. Sin conocer este tiempo, continuaran
vagando en su confusión y morirán espiritualmente ahí.
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exacto de la Providencia de Dios acerca de los últimos tiempos esperan
su resurrección y rapto, y diligentemente sirven al evangelio. Aquellos
que saben que no hay esperanza en esta tierra deben tener la misma
esperanza que los que han nacido de nuevo creyendo en el evangelio
del agua y el Espíritu. Y los santos son martirizados creyendo en
la Palabra de Dios.
La fe que puede discernir los tiempos se necesita
sin lugar a dudas en esta era. El tiempo casi ha llegado para que las temibles
plagas y tribulaciones desciendan sobre todo el mundo, y que surja el Anticristo.
Ahora es el tiempo de despertar de tu sueño. Debemos tener en mente que tenemos
que pasar a través de casi todos los conflictos de la Gran Tribulación. Y es
imperativo que creamos en el regreso de Cristo, en nuestra resurrección y rapto,
y en nuestra participación en las bodas del Cordero con Cristo. Para que nosotros
tengamos la fe más apropiada para esta era, debemos entrar en el arca del evangelio
del agua y el Espíritu.
Yo espero y oro que conociendo esta era presente,
tendrás la fe que más se requiere con urgencia y la más adecuada para esta era.
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