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La Alabanza de Los Mártires Resucitados
y Raptados
< Apocalipsis 14: 1-20 >
“Después miré, y he aquí el Cordero estaba
en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían
el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo
como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que
oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante
del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie
podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron
redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron
con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera
que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios
y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin
mancha delante del trono de Dios. Vi volar por en medio del cielo a otro ángel,
que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra,
a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios,
y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que
hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Otro ángel
le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha
hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y
el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia
y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá
del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira;
y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y
el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo
de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba
la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan
los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me
decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en
el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras
con ellos siguen. Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno
sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro,
y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran
voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora
de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba
sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. Salió
otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y
salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz
al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos
de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la
tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de
la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió
sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.”
Exégesis
Versículo 1: Después miré, y he aquí el Cordero
estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil,
que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
Esto es acerca de los santos nacidos de nuevo
alabando al Señor en al Cielo, quienes fueron resucitados y raptados después
de su martirio por el Anticristo. Los santos que fueron martirizados por el
Anticristo y los santos que estaban dormidos ahora estarán en el Cielo, alabando
al Señor con un canto nuevo. En el versículo 4 vemos que 144,000 cantaban este
canto nuevo. Entonces, usted se preguntará si los raptados solo serán 144,000
personas. Pero aquí el número 14 significa que todas las cosas han cambiado
(Mateo 1:17).
Debemos darnos cuenta que después del martirio
y rapto de los santos, el Señor cambiará este mundo actual en un mundo totalmente
nuevo. En lugar de este mundo, nuestro Señor construirá un mundo el cual Él
vivirá con Su pueblo. Esta es la voluntad del Creador.
Aquellos que alaban al Señor en el Cielo son aquellos
quienes han llegado a ser santos creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu
dado por Jesucristo mientras estuvo en la tierra. Así que, en sus frentes están
escritos los nombres del Cordero y del padre, ya que ahora pertenecen a Cristo.
Versículo 2 : Y oí una voz del cielo como estruendo
de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de
arpistas que tocaban sus arpas.
Los santos en el Cielo son aquellos que fueron
martirizados para defender su salvación dada por el Señor y su fe en el hecho
de que solo el Señor es su Dios, y quienes así fueron resucitados. Debido a
que sus cuerpos fueron resucitados y fueron raptados por el poder del Señor,
le están adorando en el Cielo por Su salvación y pos Su bendición de darles
autoridad. El sonido de su alabanza es tan hermoso como el sonido de corrientes
que fluyen y tan majestuosas como truenos. Todos ellos han sido salvados por
la eternidad de sus pecados creyendo, mientras estaban en esta tierra, en el
evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor.
Versículo 3 : Y cantaban un cántico nuevo delante
del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie
podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron
redimidos de entre los de la tierra.
Las 144,000 personas aquí se refiere a los santos
raptados. En la Biblia, el número 14 significa un cambio nuevo. Aquellos que
pueden alabar al Señor con una nueva canción en el Cielo son aquellos que han
sido transformados sobre esta tierra recibiendo la remisión del pecado y naciendo
de nuevo a través de su fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Es por eso
que el Señor dice aquí que eran 144,000.
Aparte de ellos, no existe nadie más que pueda
alabar al Señor por Su bendición de la redención a través del evangelio del
agua y el Espíritu. Así nuestro Señor está siendo alabado por aquellos cuyos
pecados han sido perdonados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu
y que han recibido el Espíritu Santo como su regalo.
Versículo 4: Estos son los que no se contaminaron
con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera
que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios
y para el Cordero;
Los santos son aquellos que no han profanado su
fe por ningún poder mundano o religioso. Existe mucha gente en este mundo que
fácilmente cambia su fe. Pero para aquellos que han llegado a ser santos creyendo
en el bautismo del Señor y en Su sangre sobre la Cruz, y así han recibido la
remisión de sus pecados, su fe nunca puede ser cambiada por nada de este mundo.
Los santos que ascienden al Cielo y alaban al
Señor son aquellos que sin cambios guardaron y defendieron su fe en el evangelio
del agua y el Espíritu dado por el Señor. Así que, aquellos que pueden alabar
al Señor en el Reino del Cielo son aquellos que son raptados por el Señor por
su fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
A la mitad del versículo 4 está escrito, “Estos
son los que siguen al Cordero por dondequiera que va.” Debes darte cuenta
que aquellos que han sido limpiados de todos sus pecados de una sola vez a través
de su fe en el evangelio del agua y el Espíritu deben, después de haber nacido
de nuevo, seguir al Señor a donde sea que los guíe. Debido a que han recibido
la remisión de sus pecados, en sus corazones se encuentra la voluntad de seguir
gozosos al Señor a donde sea que los lleve. En los tiempos finales, ellos así,
estarán alabando al Señor en el Cielo, habiendo sido martirizados por el Anticristo
debido a su fe, son resucitados y raptados por el Señor.
También está escrito, “Estos fueron redimidos
de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.” De las
innumerables personas que viven en este mundo, solo un puñado ha sido salvado
de todos sus pecados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu dado por
el Señor. Es por eso que el Señor dice en Jeremías 3:14, “Convertios, hijos
rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada
ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion.” Son muy pocos
aquellos que han encontrado el evangelio del agua y el Espíritu, y que han recibido
la remisión de sus pecados.
Debido a que pertenecen al Cordero, serán los
primeros en recibir la primicia de la resurrección, serán raptados por el poder
del Señor, y serán quienes alaben a Cristo por siempre, todo como lo prometió
el Señor. Sobre esta tierra, también, son lo s que siguen al Señor a donde sea
que los guíe. Todo esto es por la gracia y el poder de Dios.
Versículo 5: Y en sus bocas no fue hallada
mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
Aquellos que han nacido de Nuevo creyendo en el
evangelio del agua y el Espíritu pueden predicar evangelio verdadero con sus
bocas. Mientras que existe mucha gente que esta predicando el evangelio en su
propio camino, también es verdad que solo un puñado de ellos está realmente
predicando el verdadero evangelio del agua y el Espíritu.
Aquellos que predican solo la sangre de Jesús
sobre la Cruz no están predicando el evangelio del agua y el Espíritu dado por
el Señor. ¿Porqué? Por que ningún otro evangelio, sino solo el evangelio del
agua y el Espíritu es el verdadero evangelio de la Biblia. Ya que todos los
pecados de los corazones de los santos han sido quitados por la Palabra del
verdadero evangelio, ellos pueden predicar este evangelio con sus bocas con
una convicción total.
Versículos 6-7: Vi volar por en medio del cielo
a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores
de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz:
“Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad
a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
Los santos nacidos de nuevo deben continuar proclamando
el evangelio del agua y el Espíritu sobre esta tierra. Por lo tanto, esta obra
de predicar el evangelio del agua y el Espíritu debe continuar sobre está tierra
hasta el mismo día del rapto de los santos.
Solo aquellos que creen en el evangelio del agua
y el Espíritu serán martirizados por el Anticristo para defender su fe, y solo
ellos serán así arrebatados al Reino del Cielo. Todos deben temer a Dios, creer
en el evangelio del agua y el Espíritu, y así recibir su remisión del pecado
y al Espíritu Santo como su regalo. Si los cristianos de la actualidad son incapaces
de creer con gratitud en el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor,
su fe en Jesús será totalmente en vano.
Aquel que creó todo el universo y todas las cosas
no es otro que Jesucristo. Como tal, la humanidad debe reconocer a Jesucristo
como su Dios quien los creó y les dio su salvación con Su perdón de sus pecados,
y así adorarlo como corresponde, por Sus manos todas las cosas fueron hechas
y fueron completadas. Al creer en Su evangelio del agua y el Espíritu en sus
corazones, toda la gente puede ser perdonada de todos sus pecados y recibir
la bendición de tener al Espíritu Santo como regalo.
Este mundo debe prepararse para el juicio que
Jesucristo dará a aquellos que se oponen a Dios. Desde luego debemos preparar
nuestra fe ya que pronto seremos raptados por el Señor, porque el día del juicio
de Dios esta cerca. La forma para prepararse para el rapto es creer en el evangelio
del agua y el Espíritu dado por el Señor. ¿Por qué? Porque solo creyendo en
Su evangelio del agua y el Espíritu, se puede recibir el Espíritu Santo, y,
cuando lleguen os últimos días, serán revestidos, en su rapto, de la gloria
de ser arrebatados en el aire por el Señor.
Por lo tanto, tan pronto como sea posible todos
los pecadores deben creer en Jesucristo como el Dios de la creación y de la
salvación, y adorarle como solo le corresponde a Él. Deben aceptar el evangelio
del agua y el Espíritu en sus corazones, y así recibir la gracia de Su redención
y el Espíritu Santo como un regalo. Aquellos que adoran a Dios reciben en sus
corazones el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor y no rechazarle,
ya que es así como ellos pueden adorar a Dios.
Versículo 8: Otro ángel le siguió, diciendo:
“Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas
las naciones del vino del furor de su fornicación.”
Este mundo desaparecerá por el temible juicio
de Jesucristo. Debido a que sus religiones son hechas fundamentalmente de falsas
enseñanzas, será destruido por Dios. Estas religiones mundanas han hecho que
la gente siga más al mundo que a Dios Mismo, y las han usado como un instrumento
para oponerse a Dios. Así, este mundo será destruido, ya que su gente ha abandonado
a Dios y a deseado más a las religiones mundanas.
El que hayan seguido las religiones mundanas significa
que siguieron dioses falsos. Los demonios. Por lo tanto, Dios destruirá este
mundo en Su ira. Todo en este mundo y todas sus falsas religiones serán destruidas
por Dios, y beberán del vino de la ira de Dios. Como tal, aquellos que se oponen
a Dios, así como los demonios que viven como parásitos adheridos a las religiones
mundanas, caerán todas por las plagas de Dios y serán arrojadas en el eterno
infierno.
Versículos 9-10: Y el tercer ángel los siguió,
diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la
marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de
Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con
fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.”
Dios advierte a todos aquí, diciendo que si alguien
adora a la Bestia y a su imagen, o recibe su marca en la mano derecha o en la
frente, él / ella recibirá el castigo del infierno. Obrando a través de mucha
gente, Satanás forzará a toda la humanidad a adorar al ídolo hecho a la imagen
del Anticristo, pero aquellos que han nacido de nuevo pelearan en contra del
Anticristo y serán martirizados por defender su fe. Los santos nacidos de nuevo
deben, defender su fe, así firmes en contra del Anticristo y siendo martirizados.
Si alguien, rindiéndose al Anticristo, se inclina
ante su imagen y recibe la marca de su nombre o de su número, él / ella acumulará
la ira de Dios que le arrojará a él / ella en el lago eterno de fuego y azufre.
Cuando el tiempo de la Tribulación llegue, los santos deben orar a Dios, defender
su fe en el Señor, y poner su esperanza en Su Reino. Y creyendo en Jesucristo,
deben permanecer en contra del Anticristo y defender su fe, unirse en su martirio,
resurrección y rapto, y así recibir la bendición eterna de habitar con el Señor
en Su Reino.
Versículo 11: Y el humo de su tormento sube
por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que
adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
Aquellos que adoran a Satanás como a Dios le serán
dadas Sus plagas y el tormento eterno del incesante infierno. Quienquiera que
se rinda al Anticristo en los tiempos finales y adore su imagen como a Dios
serán atormentados en el lago de fuego y azufre lleno de la ira de Dios. Todos
debemos creer que cualquiera que siga a la bestia y a su imagen, y cualquiera
que recibe la marca de la Bestia, no tendrán descanso ni de día ni de noche.
Versículo 12: Aquí está la paciencia de los
santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Mientras los santos creen en toda la riqueza,
gloria y bendición que el Señor les ha prometido, deben perseverar a través
de su paciencia. También, deben perseverar a través del tiempo de la Tribulación.
La promesa que el Señor les ha hecho a los santos de los tiempos finales es
que Él les otorgará a ellos la bendición de vivir con Él después de su martirio,
ya que, junto con su resurrección por el poder del Señor, ellos son arrebatados
al Cielo.
Así los santos perseveran debido a que ellos creen
en esta bendición que les permitirá entrar en la cena de bodas del Cordero con
el Señor, reinar con Él durante mil años, y siempre vivirán con Él en el Reino
del Cielo. Cuando el tiempo final llegue, los santos, por lo tanto, necesitan
ser martirizados para defender su fe, deben perseverar a través de toda las
tribulaciones del tiempo con paciencia.
Los santos quienes viven en la era actual, cuando
el Anticristo les demande que traicionen su fe con sus amenazas, presiones y
tentaciones, a pesar de esto deben abrazar su martirio, creyendo en las promesas
del Señor. ¿Por qué? Porqué poco después de esto, toda la bendición de nuestro
Señor será cumplida así como Él nos prometió. Todos los santos pueden recibir
su recompensa solo guardando su fe en la Palabra de Dios y del Señor. Por lo
tanto, guarda tu fe en la Palabra del Señor. Dios dará la bienvenida en Su total
nuevo mundo a los santos, quienes así han defendido su fe en Su Palabra y en
Jesucristo.
Existen muchas rezones del porque los santos que
sirven al evangelio del Señor deben perseverar a través de todas las dificultades
del tiempo de la Tribulación pacientemente. Para un mejor futuro, existe la
necesidad de sobrellevar las tribulaciones presentes con paciencia.
Romanos 5:3-4 nos dice, “Y no sólo esto, sino
que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación
produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.”
Los santos pueden perseverar a través de la Gran Tribulación creyendo en el
Señor vivirán una vida de bendiciones, recibiendo su resurrección y rapto de
Él y reinando en Su Reino. Como tal, debemos perseverar a través de la Gran
Tribulación con nuestra fe. Guardando su fe en el Señor, los santos verdaderamente
pueden perseverar a través de la Gran Tribulación de los tiempos finales. Los
santos creen en todas las cosas que el Señor realizará para ellos en ambos,
este mundo y en el Cielo.
Versículo 13: Oí una voz que desde el cielo
me decía: Escribe: ‘Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren
en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras
con ellos siguen.
Este versículo dice aquí, “Bienaventurados
de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.” ¿Porqué? Porque
cuando el tiempo de la Tribulación llegue -esto es, cuando el Anticristo gobierne
sobre el mundo- cada pecador que esté entonces viviendo sobre esta tierra serán
todos destruidos. Por lo tanto, los santos deben mirar la venida del Reino de
Cristo, defender su fe, y abrazar su martirio de fe. Aquellos que son martirizados
para dar gloria al Señor son bendecidos, como tal, ellos deben abrazar su martirio
para defender su fe.
Entonces el Señor se encargará de tales santos,
permitiendo su resurrección y rapto para arrebatarlos a Su Reino. Todas las
obras de los santos sobre esta tierra entonces terminarán, y en lugar de eso
vivirán disfrutando su recompensa dadas por el Señor. En este tiempo, todos
los santos tendrán el gozo de reinar con el Señor y la vida eterna, y la riqueza
y gloria de Su Reino, serán de ellos por siempre.
Es por eso que aquellos que son martirizados en
los tiempos finales son tan bendecidos, ya que ellos vivirán con el Señor en
toda la riqueza y gloria de Su Reino del Milenio y Su eterno Reino del Cielo
por siempre. Para aquellos que no se rindan a la Bestia y defiendan su fe en
el Señor, Dios dará la bendición de reinar con el Señor por siempre.
Versículo 14: Miré, y he aquí una nube blanca;
y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza
una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.
Este versículo nos dice que el Señor regresará
para raptar a los santos. Debido a que el Señor es el Maestro de los santos,
Él resucitará a los santos quienes fueron martirizados por defender su fe y
los arrebatará al Reino de Dios en el rapto. En el tiempo de la Gran Tribulación,
el rapto ciertamente vendrá a los santos.
Versículo 15: Y del templo salió otro ángel,
clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: “Mete tu hoz, y siega;
porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.”
Esta Palabra se refiere a la culminación del rapto
de los santos por el Señor. En relación al tiempo, el rapto ocurrirá después
del martirio de los santos. El Señor permitirá el rapto a los santos quienes
entonces están dormidos, junto con los santos que son martirizados. La culminación
de la fe de los santos se encuentra en su salvación, martirio, resurrección,
rapto y vida eterna. El tiempo del rapto de los santos es después de su martirio
con la persecución por parte del Anticristo, y simultaneo a su resurrección.
Versículo 16: Y el que estaba sentado sobre
la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.
Este versículo, también, se refiere al rapto de
los santos. Rapto significa el arrebatamiento de los santos en el aire. ¿Significa
esto que los santos serán arrebatados en el aire y después descenderán a la
tierra con el Señor? ¡Des luego que si! Después de que los santos son raptados,
nuestro Señor destruirá la tierra, el mar, y todo lo que en el hay derramando
las plagas de los siete tazones, y así después el mundo será destruido, Él descenderá
sobre esta tierra junto con las santos raptados.
Entonces, el Señor y Sus santos reinarán sobre
esta tierra durante mil años, y cuando la cena de bodas del Cordero termine,
ascenderán al eterno Reino del Cielo. Cuando los santos se unen al Señor en
la cena de bodas del Cordero, el Señor ya habrá renovado todo el mundo y todas
las cosas en el.
Después de su rapto, los santos estarán en el
aire con el Señor por un momento, y cuando las plagas de los siete tazones terminen,
bajarán a la tierra renovada para reinar con Él durante mil años. Entonces entrarán
en el Reino de Dios con el Señor, y vivirán con Él por siempre.
Versículo 17: Salió otro ángel del templo que
está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.
El ángel que aparece aquí es el ángel del juicio.
Este ángel traerá grandes plagas sobre la gente del mundo quienes se han opuesto
a Dios, y los arrojará en el fuego eterno. Su obligación es arrojar y atar,
junto con el Anticristo y sus siervos, a todos los pecadores del mundo que no
han nacido de nuevo en el abismo sin fondo.
Versículo 18: Y salió del altar otro ángel,
que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda,
diciendo: “Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus
uvas están maduras.”
Esta Palabra nos dice que ahora el tiempo ha llegado
para que los pecadores sean juzgados por Dios por su pecado de oponerse a Él.
En los tiempos de Dios están las horas de implantación de Su plan. Para dar
a los pecadores Su juicio de fuego, Dios reunirá a todos los pecadores y a todos
aquellos que se han opuesto a Dios, y castigarlos como corresponde.
Versículo 19: Y el ángel arrojó su hoz en la
tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de
la ira de Dios.
Esta Palabra nos muestra que después del rapto
de los santos, el Anticristo y los pecadores sufrirán enormemente bajo las plagas
de los siete tazones. Sobre esta tierra, también, Dios traerá Su ira a los pecadores
desatando Sus temibles plagas sobre ellos, y entonces seguido a esto el castigo
del infierno. Las plagas que Dios así derrama sobre estos pecadores, el Anticristo
y sus seguidores son Su justa ira. Esta es la providencia de Dios para los pecadores
que están en contra de Él.
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Versículo 20: Y fue pisado el lagar
fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de
los caballos, por mil seiscientos estadios.
El versículo aquí nos dice cuan duro es el castigo
de la ira de Dios y su sufrimiento será para aquellos que aún permanecen en
la tierra, ambos, los hombres y las criaturas vivientes, traído por las plagas
de los siete tazones derramados sobre ellos. También nos dice que estas plagas
arrasarán todo el mundo. Cuando los santos son martirizados, resucitados y raptados,
a partir de este momento, la ira de las plagas de los siete tazones caerá juntamente,
y así terminara con todo.
Nadie escapará de estas terribles plagas. excepto
los santos en el Cielo y los ángeles que han permanecido del lado de Dios. Por
otro lado, aquellos que se oponen a Dios les espera el castigo del infierno.
En contraste, para entonces los santos nacidos de nuevo se encontrarán en el
aire en la fiesta de la cena de bodas con el Señor, dando gracias y alabándolo
a Él por Su salvación. A partir de entonces, los santos vivirán con el Señor
por siempre en Sus bendiciones eternas.
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