|
El Color de la Puerta de la Corte
del Tabernáculo
< Éxodo 27:9-19 >
“Harás el atrio del tabernáculo. En el
lado sur el atrio tendrá mamparas de lino torcido a lo largo de 100 codos,
por un lado. Sus veinte pilares y sus veinte bases serán de bronce. Los
ganchos de los pilares y sus bandas serán de plata. De la misma manera,
en el lado norte habrá mamparas a lo largo de 100 codos, con sus veinte
pilares y sus veinte bases de bronce. Los ganchos de los pilares y sus
bandas serán de plata. El ancho del atrio en el lado occidental tendrá
50 codos de mamparas. Sus pilares serán diez, con sus diez bases. El ancho
del atrio al frente, es decir, al este, será de 50 codos. Las mamparas
de un lado tendrán 15 codos, con sus tres pilares y sus tres bases. Al
otro lado las mamparas tendrán 15 codos, y sus pilares y sus bases también
serán tres. En la entrada del atrio habrá una cortina de 20 codos, de
material azul, de púrpura, de carmesí y de lino torcido, obra de bordador.
Sus pilares y sus bases serán cuatro. Todos los pilares alrededor del
atrio estarán ceñidos de plata. Sus ganchos serán de plata, y sus bases
de bronce. El atrio será de 100 codos de largo, de 50 codos de ancho y
de 5 codos de alto. Sus mamparas serán de lino torcido; y sus bases, de
bronce. Todos los utensilios para el servicio del tabernáculo, así como
todas sus estacas y las del atrio, serán de bronce.”
Existen
claras diferencias entre la fe de los nacidos de nuevo y la de los Cristianos
nominales: el primero sabe y cree que Dios ha borrado todos nuestros pecados,
los otros creen en Jesús basado en sus propios pensamientos, meramente
como practicas religiosas. Así aquellos que creen en Dios solo como un
asunto religioso están prosperando tanto que aquellos que están predicando
le verdad real están descorazonados al ver a esta gente de fe equivocada
esparciendo sus falsas enseñanzas y están prosperando. Están descorazonados
debido a que claramente saben que muchos Cristianos han sido atraídos
hacia las falsas religiones de decepción y fraude.
Yo, también, estuve descorazonado durante
un tiempo. Debido a que yo verdaderamente había nacido de nuevo encontrando
la verdad, y verdaderamente agradecido con Dios por usarme como instrumento
para Sus obras, y debido a que mi corazón anhelaba porque la verdad de
Dios se esparciera a lo largo y a lo ancho, cuando vi que mucha gente
llevaba sus vidas religiosas engañada por mentiras, no pude sino entristecerme
profundamente.
A pesar de eso, lo que es claro es que el
Espíritu Santo está en mi corazón, y a pesar de mis limitaciones, mi corazón
no tiene pecado. Por lo tanto, en mi corazón se encuentra la gratitud
y no tengo vergüenza por el evangelio en el cual creo. Cuando predico
este evangelio a la gente por todo el mundo, si ellos escuchan esta Palabra
de verdad y creen en ella, ellos, también, no sentirán vergüenza ante
Dios y ante la gente, ya que cuando ellos creen en esta verdad, todos
ellos se convierten en hijos de Dios.
Tú también puedes tener la misma bendición
por fe. Aunque no has estudiado teología, si solo crees en la verdad de
este evangelio del agua y el Espíritu, recibirás la remisión de tus pecados,
te convertirás en hijo de Dios y recibirás el Espíritu Santo, también
podrás caminar con los siervos de Dios. Esta es la verdad clara, y creer
así es la fe verdadera.
Aunque estoy viviendo en un mundo que esta
lleno de mentiras, debido a que en mi corazón está la fe verdadera, he
sido capaz de seguir predicando el evangelio de la verdad hasta este momento.
Desde que comencé a predicar la Palabra sobre el tema del Tabernáculo,
llegue a tener más claridad de los esquemas de los mentirosos, y así llegue
a discernir le verdad de entre lo falso. Esta es la razón por la que he
estado testificando esta verdad del Tabernáculo. Me trae un gozo inmenso
que con la propagación de la verdad a través del Tabernáculo, la gente
es capaz de discernir entre la verdad y lo falso.
Al escribir este libro sobre el tabernáculo,
la tarea más difícil para mi fue el tratar con la terminología. He dedicado
una gran cantidad de atención a este tema, buscando en los textos originales,
para asegurarme que los difíciles resúmenes asociados con el Tabernáculo
no resultaran en un conjunto de información equivocada, ni que hubiera
recepción errónea por parte de los lectores. A pesar de mi propio entendimiento
y conocimiento del Tabernáculo, debido a las modalidades del Tabernáculo
y sus significados espirituales escondidos tenían que ser explicados a
aquellos cuyo conocimiento es muy limitado, estaba preocupado de alguna
manera acerca de la tarea, inseguro acerca de cómo podía explicar precisa
y definitivamente el significado del Tabernáculo.
Sería bueno, desde luego, si la gente pudiera
entender y creer tan pronto como lo escuchan. Pero Roma no se construyó
en un día, de la misma manera, como en todas las cosas, la propagación
de la verdad y de la verdadera fe tampoco se hace en un día, sino que
se logra gradualmente, mientras escarbamos más profundamente poco a poco
en el corazón. Por lo tanto, estaba particularmente preocupado por escarbar
muy profundo desde el principio, ya que no todo el mundo sería capaz de
entenderlo, y este fue uno de los retos más formidables que encare al
escribir este libro.
A pesar de esto, con la ayuda de Dios, el
libro finalmente ha salido sin tantos problemas. No es necesario decir
que estoy muy contento y agradecido por ello. A través de este libro,
y discerniendo lo verdadero de lo falso. Revelare cuan preciosa, clara
y sin ninguna duda los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu
de hoy han sido salvados, y como, en contraste, realmente la fe vana y
religiosa de los creyentes de otros evangelios, que no es el evangelio
del agua y el Espíritu. Por lo tanto estoy agradecido con Dios, por sobre
todo, por salvarme de mis pecados.
Hoy, existen muchos llamados evangélicos,
quienes afirman incondicionalmente que están sin pecado solo porque creen
en Jesús. Sus corazones están llenos con toda clase de fe sin bases y
sin razón. Mientras estudiaba el Tabernáculo, he llegado a darme cuenta
aún con mayor claridad cuan vana y falsa realmente es su fe, y debido
a esto, le doy más gracias a Dios con todo mi corazón por mi salvación.
La Puerta y la Cerca de la Corte del Tabernáculo
Del
pasaje principal, podemos descubrir el hecho que la distancia de la corte
rectangular del Tabernáculo era de 45 m y su ancho era de 22.5 m, así
como un codo es una unidad de medida igual a 0.45 metros, la corte del
Tabernáculo estaba rodeada por 60 pilares en todos sus lados, la altura
de cada pilar era de 2.25 m; y que al este estaba la puerta, que medía
9 m de ancho; y que el resto de la cerca (126 m de 135 m aproximadamente)
estaba rodeado por las cortinas de fino lino blanco.
La puerta de la corte del Tabernáculo estaba
tejida con hilos azul, púrpura y escarlata, y fino lino tejido, y medía
9 m de ancho con 2.25 m de altura. Estos cuatro hilos diferentes, en otras
palabras, estaban tejidos para formar una pantalla que medía 9 m por 2.25
m. El hilo azul estaba tejido primero a lo largo y a lo ancho del fino
lino blanco, y después el hilo púrpura estaba tejido 2.25 m de altura,
y luego el hilo escarlata estaba tejido 2.25 m, seguido por el tejido
del hilo blanco, formando una pantalla gruesa y fuerte, tejida como una
alfombra, que tenía 2.25 m de altura. De esta manera, una pantalla tejida
que medía 2.25 m de altura y 9 m de ancho estaba puesta sobre cuatro pilares
de la corte del Tabernáculo hacia el este.
Para entrar en la corte del Tabernáculo,
como tal, la gente tenía que jalar la pantalla con forma de alfombra.
A diferencia de la mayoría de las puertas, la puerta del Tabernáculo no
estaba hecha de madera. Aunque sus pilares estaban hechos de madera, la
puerta que colgaba de estos pilares era una pantalla tejida de hilos azul,
púrpura y escarlata, y fino lino tejido.
Puede que tú hayas ido a un espectáculo
de circo antes, y hayas visto como esta construida una tienda circense.
Su puerta normalmente esta hecha de telas gruesas. La puerta de la corte
del Tabernáculo era de alguna manera parecida a esta clase de puerta.
Como estaba hecha de telas gruesas, no se abría jalando o empujando, como
con las puertas sólidas, sino que se jalaba hacia arriba para entrar.
Este era el caso no solo para la puerta de la corte del Tabernáculo, sino
también para las puertas del Lugar Santo y del Lugar Santísimo dentro
del Tabernáculo.
¿Por qué Dios les dijo a los Israelitas
que hicieran las tres puertas de la corte del Tabernáculo, el Lugar Santo
y el Lugar Santísimo tejiéndolas con hilos azul, púrpura y escarlata,
y fino lino tejido? Necesitamos descubrir claramente cual era la voluntad
de Dios detrás de esta orden. El libro de Hebreos nos dice que todas las
cosas buenas del Antiguo Testamento son sombras de la sustancia real que
vendrá, esto es, Jesucristo (Hebreos 10:1).
De la misma manera, la puerta de la corte
del Tabernáculo esta relacionada intrínsicamente al bautismo de Jesucristo,
Su muerte sobre la Cruz y Su propia identidad. Como tal, cuando tenemos
problemas para entender el Antiguo Testamento, podemos alcanzar este entendimiento
mirando el Nuevo Testamento. Sin ver la sustancia actual, es difícil entender
su sombra, pero cuando vemos que o quien esta detrás de esta sombra, podemos
darnos cuenta de lo que se trata. Todos debemos darnos cuenta claramente
quien es el Salvador de los pecadores que Dios ha preparado desde el Antiguo
Testamento, conocerlo a Él como la sustancia real del Tabernáculo, y creer
que Sus obras nos han salvado de todos nuestros pecados.
¿Quien, entonces, es la sustancia real del
Tabernáculo, Aquel quien se ha convertido en el Salvador de los pecadores?
No es ningún otro que Jesucristo. Cuando examinamos como Jesucristo, nuestro
Salvador, vino a esta tierra y como Él nos ha salvado de nuestros pecados,
entonces podemos descubrir la verdad segura de que Él ha salvado a los
pecadores a través de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Entendiendo la salvación de Jesús a los
pecadores, conociendo y creyendo en la verdad manifestada en los colores
de la puerta de la corte del Tabernáculo es lo más importante. Cuando
se escudriña en el Tabernáculo, lo primero que debemos tomar en cuenta
es que la puerta de la corte estaba hecha de cuatro hilos. Y cuando resolvemos
el misterio de esta puerta, entonces podemos tener una firme idea de todas
las obras de Jesucristo. Mirando la puerta pantalla tejida de estos cuatro
hilos, también podemos entender claramente como debemos cono0cer y creer
en Jesús, y exactamente que clase de fe es la equivocada.
La corte externa del Tabernáculo realmente
nos recuerda el redil. Jesús, nuestro Mesías, es de hecho la puerta del
redil de Dios, y también se ha convertido en el buen Pastor (Juan 10:1-15).
Cuando pensamos en los pilares que rodean la corte, en realidad recordamos
al Mesías, quien se ha convertido en la puerta y en el buen Pastor de
Sus ovejas, los santos nacidos de nuevo.
El Pastor ha puesto postes alrededor del
redil para proteger Sus ovejas y ha hecho una puerta ahí, y a través de
esta puerta, Él esta protegiendo Sus ovejas. A través de esta puerta el
Pastor tiene una comunión cerrada con Sus ovejas y las protege. De hecho,
todos aquellos que no son Sus ovejas no les es permitido entrar por esta
puerta. El Pastor diferencia entre las ovejas y los lobos. Es por eso
que las ovejas necesitan al Pastor.
Sin embargo es posible que haya algunos
entre estas ovejas que rehúsan ser guiadas por el Pastor. Tales ovejas
pueden entrar en el camino de muerte, pensando que es un camino bueno
y hermoso, cuado de hecho es uno peligroso y traicionero, porque no han
escuchado a la voz del Pastor y se han rehusado a ser guiadas por Él.
Estas ovejas realmente pueden salvar su vida y ser bien alimentadas por
el Pastor, y vivir sus vidas hermosamente debido a Él. Nuestro Pastor,
de hecho, es Jesucristo, quien se ha convertido en nuestro Mesías.
Jesucristo Nos Mostró los Cuatro Colores de la Puerta
del Tabernáculo
La pantalla que fue puesta como puerta del
Tabernáculo estaba tejida con hilos azul, púrpura y escarlata, y fino
lino tejido. Estos hilos de cuatro colores diferentes fueron usados para
hacer la puerta del Tabernáculo. Ellos simbolizan los cuatro ministerios
que el Mesías, viniendo a esta tierra, tenía que cumplir para salvar a
las ovejas perdidas –esto es, los Israelitas espirituales de todo el mundo-
de sus pecados y para convertirlos en el pueblo sin pecado de Dios.
Si realmente conocemos quien es nuestro
Mesías que vino a esta tierra con Sus cuatro ministerios, entonces, la
verdad inequívoca es que hemos sido lavados de nuestros pecados por esta
fe, hemos dedicado lo que nos queda de vida a predicar el evangelio del
agua y el Espíritu, y entraremos al Cielo a través de esta misma fe. Por
lo tanto, todos deben de hecho conocer la Palabra de verdad de que el
Mesías ha venido a nosotros por los hilos azul, púrpura y escarlata, y
nos ha salvado de todos nuestros pecados.
¿Quieres recibir la remisión de tus pecados
creyendo en los cuatro ministerios del Mesías? Entonces, aprendamos acerca
del Tabernáculo. Aquellos que conocen estos cuatro ministerios de hecho
serán los justos recibiendo la remisión del pecado tejido de hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
La gente de Israel, cuando veía la puerta
del Tabernáculo tejida de cuatro colores de hilos diferentes, tenía que
creer realmente que el Mesías vendría en el futuro y cumpliría estos cuatro
ministerios.
La Verdad Que Cada Pecador Debe Creer
Si hubiéramos mirado las cortinas de lino
blanco de la corte del Tabernáculo, hubiéramos reconocido nuestra necesidad
del Salvador dándonos cuenta cuan santo es realmente Dios. Cualquiera
que llegue a conocer la santidad de Dios, de hecho, no podía evitar admitir,
diciendo, “Dios, yo reconozco que estoy destinado al infierno debido a
mis pecados, ya que soy una gran masa de pecado.” Viendo el lino blanco
colgando sobre los pilares de la corte, debido a su limpieza y majestad
sería tan maravilloso, la gente habría reconocido los pecados encontrados
en su corazón y se hubiera dado cuenta que son indignos de vivir con Dios.
Siempre que aquellos cuyos corazones nos son rectos tratan de ir ante
Dios, sus pecados son revelados siempre. Como tal, la gente ha estado
renuente a ir ante Dios, ya que tienen miedo que sus pecados sean revelados.
Pero cuando tal gente se da cuenta que su
Salvador ha resuelto su problema de pecado con Sus hilos azul y escarlata,
pueden ir confiadamente ante Dios con una gran convicción de salvación
y esperanza en sus corazones.
La verdad de cuatro mostrada en la puerta
del Tabernáculo nos dice que el Mesías vino a esta tierra en semejanza
de hombre, tomó todos los pecados del mundo sobre Si Mismo con Su bautismo
recibido de Juan, y derramó Su sangre sobre la Cruz. Aquellos que a través
del evangelio del agua y el Espíritu, conocen exactamente y creen en la
verdad de los cuatro colores de la puerta de la corte del Tabernáculo
pueden entonces recibir la remisión eterna del pecado. El bautismo de
Jesús y Su crucifixión, la verdad de que Cristo totalmente nos ha salvado
de todos nuestros pecados con Su bautismo y Su sangre sobre la Cruz, nuestra
salvación como los cuatro colores de la puerta de la corte del Tabernáculo.
Los hilos azul, púrpura y escarlata, y el
fino lino tejido realmente nos muestran el ministerio del Mesías que ha
salvado a los pecadores de todos sus pecados. La verdad de la salvación
que Dios ha dado a la humanidad esta revelada en estos hilos azul, púrpura
y escarlata, y en el fino lino tejido. De hecho, aquellos que tienen pecado
en su corazón, son perdonados de todos sus pecados creyendo en la verdad
de la salvación revelada en el evangelio del agua y el Espíritu.
Innumerables religiones han surgido en este
mundo. Todas estas religiones mundanas han salido con sus propias religiones
hechas de sus propios pensamientos, todas haciendo que la gente trate
de alcanzar su santidad. Pero ni una sola persona ha sido nunca lavada
de sus pecados a través de estas religiones mundanas. La razón es que
han inventado sus propias doctrinas de salvación basadas en sus propios
pensamientos, sin darse cuenta que solo están llenos de pecado. Debido
a que todos son una gran masa de pecado que nunca podrán ser santos por
si mismos, no importa que tanto intente uno de deshacerse de su naturaleza
fundamental de pecado, nadie puede nunca lograr esto, es por eso que todos
necesitan absolutamente al Salvador que los pueda liberar de sus pecados
–esto es, el porque todos necesitan a Jesús. Tú debes darte cuenta que
los seres humanos no tiene otro verdadero Salvador aparte de Jesucristo.
Debido a que la Ley de Dios no permite que
pecadores entren en la Casa de Dios, debemos saber y creer que el Mesías
realmente ha borrado todos nuestros pecados.
El evangelio que ha perdonado los pecados
de la humanidad de una sola vez no es otro que el evangelio del agua y
el Espíritu. El colocar la fe de uno en las religiones mundanas, sus doctrinas
solo lo guiaran a grandes dificultades debido a sus pecados, ya que nuestro
Santo Dios condena, sin falla, cada iniquidad de los pecadores.
La verdad revelada por los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido fue cumplido por el evangelio del agua
y el Espíritu en la era del Nuevo Testamento. ¿Alguna vez has oído a alguien
afirmar que la puerta de la corte del Tabernáculo fue hecha solo con el
hilo escarlata o solo con los hilos escarlata y púrpura? Si es así, debes
darte cuenta ahora, a partir de este momento, que la puerta del Tabernáculo
realmente estaba tejida de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino
lino tejido. Dios claramente ordeno a los Israelitas que hicieran la puerta
de la corte del Tabernáculo con una pantalla tejida de hilos azul, púrpura
y escarlata, y fino lino tejido por un tejedor.
Debido a que mucha gente ha pensado equivocadamente
que la puerta del Tabernáculo estaba tejida con el hilo escarlata solamente,
no pudieron resolver el misterio de los verdaderos cuatro ministerios
de nuestro Señor. Es por eso que ellos tenían pecado en el corazón, aún
mientras creían en Jesús. Date cuenta ahora que Cristo quitó todos tus
pecados a través de Su ministerio de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido, y cree en esta verdad. La obra de salvación cumplida
por estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido ciertamente
te ha salvado completamente de todos tus pecados. Tú debes darte cuenta
que Jesús quitó todos tus pecados con estos cuatro ministerios. El poner
tu propio estándar de la remisión del pecado mientras que permaneces en
la ignorancia en cuanto a esta verdad, en otras palabras, estas simplemente
equivocado.
Alguna gente, aún mientras permanecen en
la ignorancia del significado de los hilos azul, púrpura y escarlata usados
para la puerta de la corte del Tabernáculo, equivocadamente afirman que
uno puede ser salvado incondicionalmente solo creyendo en Jesús como su
Salvador. De hecho, cuando les preguntamos a los lideres de las comunidades
Cristianas acerca de los cuatros ministerios de Jesús, descubrimos que
muchos de ellos los ignoran. Dicen que solo creen en el ministerio del
hilo escarlata. Si creyeran en una cosa más, podrían decir que también
creen en el ministerio del hilo púrpura. Sin embrago, nuestro Señor realmente
cumplió todas las tareas para la salvación de la humanidad con los hilos
azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Como tal, debemos creer
que nuestro Señor realizó por nosotros Sus cuatro ministerios de salvación.
Quien sea que tenga un corazón que desee saber la verdad revelada en los
hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido de la puerta del
Tabernáculo puede de hecho conocer y creer en ello.
“¿Cómo podría yo entender el verdadero significado
de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino blanco?” si usted
fuera a hacer esta pregunta a alguien en búsqueda de la verdad de estos
hilos y del lino, usted podría ser reprendido en respuesta, “Usted no
debería de tratar de conocer la Biblia con mucha profundidad y detalle;
le puede hacer daño,” y su curiosidad puede ser ignorada. Descorazonados,
mucha gente entonces puede perder su curiosidad acerca de los hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Y nunca conocerían al Mesías,
quien es revelado en detalle a través de la puerta.
Aquellos que tratan de conocer al Mesías
sin darse cuenta del papel de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el
fino lino tejido son, de hecho, solo religiosos que creen en el Cristianismo
como una más de las religiones mundanas. Para entrar en la Casa de Dios,
debemos conocer correctamente la verdad de los cuatro ministerios de la
salvación de Dios revelados en los hilos azul, púrpura y escarlata, y
en el fino lino tejido usado para la puerta de la corte del Tabernáculo.
Y aquellos que han encontrado esta verdad deben darse cuenta que el Señor
los realizó con el evangelios del agua y el Espíritu en el tiempo del
Nuevo Testamento.
Dios ordeno a Moisés que tejiera la puerta
de la corte del Tabernáculo con los hilos azul, púrpura y escarlata, y
el fino lino tejido. ¿Entonces, cual es el significado espiritual de esto?
Cada color de los hilos azul, púrpura y escarlata, y del fino lino tejido
usado para la puerta de la corte del Tabernáculo es la obra de Jesús que
Él hizo por nosotros para hacer desaparecer nuestros pecados. Por lo tanto,
estos hilos y el lino están intrínsicamente relacionados el uno con el
otro. Como tal, aquellos que ponen atención y creen en el evangelio del
agua y el Espíritu pueden creer en su eterna remisión del pecado como
los cuatro ministerios de Jesús.
A pesar de esto, el no tratar de conocer
e ignorar la verdad de la salvación manifestada en los colores azul, púrpura
y escarlata son, por lo tanto, la expresión de la completa indiferencia
de uno hacia el Mesías y es lo mismo que convertirse en Su enemigo parándose
en contra de Él. Mucha gente, de hecho, permanece indiferente a la verdad
manifestada en los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido,
y están convirtiendo al Cristianismo en una de las muchas religiones mundanas.
Si esta gente considera los cuatro ministerios de Jesús con indiferencia,
entonces esta es la evidencia de que ellos son el fruto de los religiosos
mundanos quienes están en contra de Cristo. Sin embrago, afortunadamente,
aún hay esperanza para nosotros, ya que en este mundo mucha gente aún
esta buscando el evangelio del agua y el Espíritu.
Cuando la gente tenga el conocimiento de
la verdad espiritual de la remisión del pecado revelada por la puerta
de la corte, ellos pueden recibir todas las bendiciones espirituales del
Cielo. Debido a que esta fe es la fe que se requiere y que uno debe saber
y creer para conocer al Mesías, debemos habitar en ella no solo una vez,
sino siempre. Si tú verdaderamente eres un Cristiano, debes poner atención
a esta verdad.
Quien quiera entrar en la Casa de Dios debe
descubrir la verdad manifestada en los hilos azul, púrpura y escarlata,
y en el fino lino tejido, y alabar a Dios como corresponde.
El Mesías Quién Vino como el Realizador de las Profecías
Dios profetizó con Su Palabra que el Mesías
nacería del cuerpo de una virgen. Isaías 7:14 dice, “Por tanto, el
mismo Señor os dará la señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a
luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” Miqueas 5:2, por otro lado,
afirma que el Mesías nacería en Belem: “Pero tú, oh Belén Efrata, aunque
eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el
gobernante de Israel, cuyo origen es antiguo, desde los días de la eternidad.”
El Mesías ciertamente vino a esta tierra exactamente como lo profetizó
por esta Palabra del Antiguo Testamento. Él vino a esta tierra en semejanza
de hombre como el cumplimiento de las profecías de acuerdo con la Palabra
de Dios.
¿Entonces, en que punto de la historia humana
vino el Mesías? ¿Cuándo vino Jesucristo a esta tierra? Él vino a esta
tierra durante el reinado del Emperador Romano Augusto (27 A.C.-14D.C.).
Jesús vino a esta tierra para liberarte a ti y a mi de todos nuestros
pecados y condenación recibiendo el bautismo de Juan y siendo crucificado
y sangrando sobre la Cruz.
Jesús vino como el Salvador de la humanidad
cuando Israel había sido convertido en una colonia del Imperio Romano
y cuando Augusto estaba reinando como su Emperador. Debido a que Israel
era una colonia Romana, tenía que seguir sus decretos. En ese tiempo,
el Emperador Augusto había decretado que todos en el Imperio Romano regresaran
a su ciudad natal y se registraran para un censo. Siguiendo el decreto
de Augusto, este censo se comenzó inmediatamente. Debido a que el censo
buscaba contar a cada persona que vivía en el Imperio, incluyendo a aquellos
que vivían en Israel, todos los Israelitas tuvieron que regresar también
a sus ciudades natales. Desde este momento, Jesucristo ya estaba trabajando
en la historia de la humanidad.
¡Mira el Cumplimiento de la Palabra del Antiguo Testamento!
En ese tiempo, en la tierra de Judea, el
Mesías era concebido en la matriz de la Virgen María. Esta María estaba
comprometida con José. Ambos María y José eran de la tribu de Judá, justo
como prometió Dios que de las doce tribus de Israel, continuarían saliendo
reyes solo de la tribu de Judá.
Así que cuando el Emperador Romano Augusto
decretó que se realizara un censo, María de la tribu de Judá, ya llevaba
un bebe en su matriz. Cuando su tiempo se acercó y estaba a punto de dar
a luz, debido al decreto del Emperador, ella tuvo que ir a la ciudad natal
de José y registrarse para el censo. Por lo tanto, María se dirigió a
Belem con José aún cuando esperaba dar a luz en cualquier momento. Cuando
María entró en los dolores del parto, tuvieron que buscar un lugar para
ella, pero no pudieron encontrar uno en el pueblo. Por lo tanto, tuvieron
que usar cualquier lugar disponible para ellos, aún cuando terminaron
en un establo. Y María dio a luz a su bebe Jesús en el establo.
En D.C. 1, Jesús nació y lo colocaron en
un pesebre. El Dios Todo Poderoso vino a esta tierra en semejanza de hombre.
Al lugar en donde se quedaban los animales, el Salvador de la humanidad
llegó. Esto significa que Jesús nació en el lugar más bajo para convertirse
en nuestro Mesías, y todas estas cosas habían sido puestas y planeadas
por Dios aún antes de la creación. Aunque la gente haya sabido que el
Dios Jehová mueve la historia de la humanidad, nadie se pudo dar cuenta
que el Mismo Dios vendría a esta tierra a salvarlos. Por lo tanto, Dios
hizo posible que todos se dieran cuenta que Él los salvaría rebajándose
Él Mismo a nacer en esta tierra en el humilde cuerpo de un ser humano
para liberarnos a todos de nuestros pecados.
¿Entonces, porque Jesús nació, de entre
todos los lugares en Belem? ¿También podemos preguntarnos porque Él nació
en un establo, y porque de todos los tiempos, escogió cuando Israel estaba
sometido por Roma como una colonia? Pero pronto podemos descubrir que
todas estas cosas llegaron bajo Su elaborada providencia cuidadosamente
planeada para liberar a Su pueblo de sus pecados.
Cuando María y José se registraron para
el censo en su ciudad natal, tuvieron que dar evidencia probando que ciertamente
eran de ese pueblo, y documentar su identidad exacta. Se pudieron registrar
para el censo solo cuando pudieron dar la evidencia necesaria para probar
que sus ancestros ciertamente habían vivido en Belem durante generaciones.
Así que tuvieron que mostrar quienes habían sido sus ancestros y a que
casa pertenecieron, y grabar tales detalles del linaje de su familia en
el censo. Ya que ninguno de estos podían ser inventados u omitidos, grabando
históricamente las identidades exactas de José y María, Dios se aseguró
que la historia de la humanidad también testificara del nacimiento de
Jesús (Mateo 1:1-16, Lucas 3:23-28). Todas estas fueron obras de Dios
que Él realizo para cumplir las profecías de la Palabra del Antiguo Testamento.
Miqueas 5:2 afirma, “Pero tú, oh Belén
Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá
el que será el gobernante de Israel, cuyo origen es antiguo, desde los
días de la eternidad.” El día del nacimiento llegó y el salvador nació
en el pueblo profetizado de Belem y precisamente haciendo que José y María
llegaran al mismo tiempo significa que Dios hizo Su obra para cumplir
las profecías de Sus profetas. Esto es seguramente el logro planeado del
Señor para borrar todos los pecados de la humanidad. Que Jesús tenía que
nacer en el pequeño pueblo de Belem para cumplir la Palabra de Profecía
del Antiguo Testamento.
Cientos de años antes de que Jesús naciera
en el pequeño pueblo de Belem, Dios ya había dado Su Palabra de profecía
a través de Su profeta Miqueas, como esta escrito anteriormente (Miqueas
5:2). Así como el profeta Isaías también había profetizado cerca de 700
años antes de la venida de nuestro Señor, de cómo el Mesías vendría a
Su gente para convertirse en el Salvador de los pecadores (Isaías 53).
Así como Jesucristo ciertamente nació en Belem exactamente como Dios lo
profetizó a través del profeta Miqueas, Él siempre cumple toda Su Palabra
de profecía.
Esta profecía fue cumplida como un hecho
histórico cuando María y José fueron al pueblo de sus antecesores para
registrase para el censo. Dios cumplió Su Palabra asegurándose que el
tiempo para el bebe fuera justo cuando María llegara a Belem, para que
ella no tuviera otra opción más que dar a luz en este pueblo.
Aquí, descubrimos que nuestro Dios es el
Dios que habla Su Palabra de profecía a nosotros y cumple toda la Palabra
ciertamente. De esto, podemos descubrir que el “fino lino tejido” usado
para la puerta de la corte del Tabernáculo implica la fineza y la integridad
de la Palabra de Dios. Dios había planeado elaboradamente la salvación
de la humanidad aún antes de la Creación, y Él ha cumplido esto sin falla
de acuerdo a Su Palabra de profecía.
Por lo tanto, podemos darnos cuenta que
la Palabra del Antiguo Testamento es ciertamente la Palabra de Dios, y
que la Palabra del Nuevo Testamento es también la Palabra de Dios. También
podemos darnos cuenta, así como creer, que Dios ciertamente gobierna sobre
todo y mueve toda la historia del universo entero y a esta tierra. Podemos
descubrir, en otras palabras, que así como Dios creo todo el universo,
Él nos ha mostrado que Él reina sobre toda la gente, toda la historia
y la condición de todos. Por lo tanto, Dios nos muestra que nada puede
ser logrado de acuerdo a la propia voluntad de uno, no importa lo que
sea, a menos que Él lo permita.
Cuando el niño Jesús nació en este mundo,
Él no pudo sino nacer en un lugar de descanso para animales, ya que no
había cuarto en la posada. Y Él Mismo ciertamente nació en un pueblo llamado
Belem. Podemos darnos cuenta que todo esto fueron los maravillosos logros
de la providencia profetizada por Dios de acuerdo a Su fidelidad.
Por lo tanto, debemos creer que Aquel que
mueve la historia de este universo es nuestro Dios, el Salvador que nos
ha liberado de nuestros pecados. Esta verdad es la Palabra de Dios que
nos muestra que Él gobierna sobre todo, ya que Dios es el Señor de todo.
Así ha sido probado que el nacimiento de
Jesús en el pequeño pueblo de Belem no fue un incidente accidental, ni
algo que fue inventado arbitrariamente manipulando la Palabra de la Biblia.
Esto es lo que Dios Mismo dijo, y también es lo que Dios Mismo realizó
a través de Jesús.
Debemos saber esto y creer en ello. Debemos
llevarlo a nuestro corazón y creer que la salvación de nuestro Mesías
es la verdad que esta cumplida por los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido. Dios nos ha mostrado que la remisión del pecado,
tampoco es algo que se logró accidentalmente, sino que se logró a través
de los cuatro ministerios de Jesús preparados en la providencia de Dios.
Además, esto también muestra que el Cristianismo
no es una más de las religiones mundanas. El fundador de una religión
mundana es un simple mortal, pero el fundador del Cristianismo es nuestro
Salvador Jesús, y Dios nos ha mostrado que la verdad del Cristianismo
comienza del hecho de que este Salvador de nosotros es Dios Mismo. Dios
nos testifica, en otras palabras, que el Cristianismo en el cual creemos
no es meramente una religión del mundo. A diferencia de las otras religiones
terrenales, el Cristianismo esta establecido sobre toda la gracia dada
por Dios. Como está escrito en Romanos 11:36, “Porque de él y por medio
de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.
Amén.” Él nos dio a Su Hijo Unigénito como nuestro Salvador, el evangelio
del agua y el Espíritu para la remisión de los pecados, el morar del Espíritu
Santo, y el Reino del Cielo. Por lo tanto, todos debemos saber y creer
en nuestros corazones que debemos temer y obedecer a Dios y a Su Palabra
con todo nuestro corazón.
El nacimiento del Mesías sobre esta tierra
fue de acuerdo al plan de salvación determinado por Dios el Padre aún
antes de la creación. Nuestra salvación fue planeada perfectamente dentro
de esto. Dios nos ha permitido darnos cuenta claramente que esta verdad
es la sustancia actual de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino
lino tejido. Por lo tanto, debemos reconocer la salvación que ha venido
a través del evangelio del agua y el Espíritu como la remisión de nuestros
pecados y creerlo. Es a través de esta fe que tú y yo podemos ser salvados
de todos nuestros pecados. Debemos creer que esta verdad de los cuatro
colores, también, es completa por nuestra fe en el evangelio Palabra del
agua y el Espíritu.
Jesucristo, el Salvador Quien Nos ha Salvado con Sus Hilos
Azul, Púrpura y Escarlata, y el Fino Lino Tejido
Las obras por las cuales Jesucristo salvó
a los pecadores de sus pecados son cuatro: el hilo azul (bautismo de Jesús);
el hilo púrpura (Jesús como Rey de reyes-Dios Mismo, en otras palabras);
el hilo escarlata (la sangre de Jesús); y el fino lino tejido (la salvación
completa de todos los pecadores de sus pecados a través de la elaborada
Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos). Jesús se ha convertido precisamente
en el Salvador con el hilo azul, el hilo púrpura, el hilo escarlata, y
el fino lino tejido.
Debemos darnos cuenta que a menos que creamos
en Jesús, quien vino a nosotros a través del agua y el Espíritu, nos salvó
de nuestros pecados con el hilo azul (el bautismo de Jesús), el hilo púrpura
(Jesús es Dios), el hilo escarlata (la sangre de Jesús), y el fino lino
tejido (Jesús quien logró la salvación con la Palabra del Antiguo y Nuevo
Testamentos), nunca podremos ser liberados de nuestros pecados y de la
condenación de estos pecados. Así que sin habernos salvado de nuestros
pecados y condenación, nuestro Señor no se podía convertir en el perfecto
Salvador.
Debemos darnos cuenta espiritualmente el
porque la cortina de la puerta de la corte del Tabernáculo estaba tejida
con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. La puerta
de la corte del Tabernáculo estaba hecha con estos hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino hilo tejido para que todos pudieran obviamente
reconocer la puerta y encontrarla. A través de esta puerta, Dios permitió
que cualquiera entrara a Su Casa resplandeciente.
El Tabernáculo mismo es la resplandeciente
Casa de Dios. Nadie que desee entrar a la Casa de Dios puede hacerlo sin
darse cuenta de la verdad de la salvación manifestada en la cerca y en
la puerta de la corte del Tabernáculo. Dios dice que aquellos quienes,
ignorando la santidad de la cortina del lino blanco que cubrían el Tabernáculo,
no entran al Tabernáculo por la puerta, sino que saltan por otro lado,
esos son ladrones y salteadores. La puerta de la salvación se refiere
a Jesucristo (Juan 10).
Cuando la Biblia dice que esta puerta esta
tejida con hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido, Dios
nos esta mostrando claramente, a través de Su Palabra de verdad del Antiguo
y Nuevo Testamentos, que Jesucristo vino a esta tierra como el Hijo de
Dios, fue bautizado por Juan, murió en la Cruz, se levanto de entre los
muertos, y así se ha convertido en nuestro Mesías. Así podemos descubrir
el misterio de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
Debemos creer que Dios nos ha permitido creer que Jesucristo es el Hijo
de Dios que vino a salvarnos del juicio por los pecados de este mundo,
y que Él es el Salvador que ahora ha logrado la salvación de la humanidad
a través de la Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos.
Debemos ser capaces de realmente darnos
cuenta porque la puerta de la corte del Tabernáculo estaba tejida con
estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. ¿Qué nos
dice el hilo azul? ¿Y que nos dice el hilo púrpura, y el hilo escarlata
y el fino lino tejido? Cuando nos damos cuenta del plan de Dios, también
entenderemos que las obras de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el
fino lino tejido son todos el plan de Dios para nuestra salvación y la
verdad de la vida eterna, y por lo tanto podemos entrar en Su Reino a
través de nuestra fe en la remisión del pecado.
Cuando decimos que conocemos y creemos en
los hilos azul, púrpura y escarlata, significa que sabemos bien la razón
del porque Jesús fue bautizado por Juan el bautista y porque derramó Su
sangre sobre la Cruz, quien es el Mesías, todos los misterios del sistema
de sacrificios del Antiguo Testamento, y el evangelio del agua y el Espíritu.
En pocas palabras, la verdad implícita en la puerta de la corte del Tabernáculo
es esencial para todos los creyentes que intensamente buscan la verdad
para ser eternamente salvos.
Pudiera parecer que mucha gente tiene mucho
conocimiento del Tabernáculo. Pero de hecho, no es realmente así. La gente
es realmente muy ignorante de lo que se quiere decir con los hilos azul,
púrpura y escarlata tejidos en la puerta de la corte del Tabernáculo.
como el misterio de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino
tejido son difíciles de entender, mucha gente tiene un verdadero deseo
de aprender y creer en ello. Sin embargo, debido a que este misterio no
puede ser entendido por cualquiera, muchos de ellos han terminado con
una interpretación equivoca basada en sus propias opiniones. De hecho,
muchos lideres religiosos han malinterpretado y malentendido esta verdad
en la forma en la que han querido, solo lo usan para sus propios fines
religiosos. Pero Dios no podía permitir más que los Cristianos continuaran
siendo engañados por estos mentirosos. Así Él tuvo que explicar claramente
el significado de la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y
el fino lino tejido usado para la puerta de la corte del Tabernáculo,
y así salvarlos de todos sus pecados.
1 Juan 5:6-8 del Nuevo Testamento, “Este
es Jesucristo, el que vino por agua y sangre; no por agua solamente, sino
por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu
es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el
agua y la sangre; y estos tres concuerdan en uno.” Este pasaje explícitamente
afirma que nuestro Señor vino a este mundo en semejanza de hombre, tomó
nuestros pecados con Su bautismo y nos salvó derramando Su sangre. Es
por eso que la puerta de la corte del Tabernáculo estaba toda tejida de
los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
Primero, ¿que nos muestra el hilo azul?
Nos muestra una parte de la verdad sobre Jesús, quien se convirtió en
el Mesías de los pecadores, viniendo a esta tierra y tomando los pecados
del mundo recibiendo Su bautismo de Juan. De hecho, este bautismo que
Jesús recibió en el Río Jordán es la verdad de que Jesús tomó todos los
pecados del mundo una sola vez por todos. Jesús en realidad llevó todos
los pecados del mundo sobre Su hombro siendo bautizado por Juan el Bautista,
el representante de toda la humanidad. Debido a que los pecados de todos
los seres humanos fueron así pasados sobre la propia cabeza de Cristo,
aquellos que creen en esta verdad no tienen pecado en sus corazones.
Segundo, ¿cuál es el significado real del
hilo púrpura tejido en la puerta de la corte del Tabernáculo? Nos dice
que Jesús es en realidad el Rey de reyes. De hecho, Jesús hizo el universo,
es el Creador Mismo, no una creación, y es el Mesías real que vino a esta
tierra. Él, el Mesías, realmente vino a esta tierra en semejanza de hombre.
Y llevando todos los pecados del mundo sobre Su propio cuerpo a través
del bautismo que Él recibió de Juan, y con Su muerte sacrificial y resurrección,
Jesús ha salvado a todo Su pueblo de todos sus pecados y su juicio por
el pecado, quienes han reconocido, temido y creído en su Mesías.
Jesús es de hecho nuestro Dios absoluto
y nuestro Mesías absoluto. Él es el absoluto Salvador. Debido a que Jesús
tomó todos nuestros pecados del mundo sobre Si Mismo con Su bautismo,
desangrándose y muriendo sobre la Cruz y resucitando de Su muerte, Él
no solo limpió todos nuestros pecados, sino que también recibió el juicio
vicario del pecado en lugar nuestro.
En tercer lugar, el hilo escarlata se refiere
a la sangre que Jesús derramó sobre la Cruz, y su significado es que Cristo
ha dado nueva vida a aquellos de nosotros que creemos. Esta verdad del
hilo escarlata nos dice que Jesucristo no solo recibió el juicio de nuestros
pecados tomando los pecados del mundo sobre Si Mismo con Su bautismo recibido
de Juan, sino que Él también dio vida nueva a los creyentes otorgándoles
fe dadora de vida a aquellos que murieron al pecado. A aquellos que creen
en Su bautismo y en la sangre que Él derramó, Jesús ciertamente les ha
dado vida nueva.
¿Entonces que significa el fino lino tejido?
Manifiesta que con el Nuevo Testamento, Dios cumplió Su promesa de salvación
escrita en el Antiguo Testamento. Y nos dice que cuando Jesús tomó todos
los pecados de la humanidad sobre Si Mismo con Su bautismo y fue juzgado
por nuestros pecados sobre la Cruz en el Nuevo Testamento, Él realizó
la salvación que Dios había prometido a los Israelitas y a nosotros con
Su Palabra del pacto.
Jehová Dios dijo en Isaías 1:18, “Venid,
pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como
la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” También, el sistema de sacrificios
del Antiguo Testamento que dictaba como se ofrecían los sacrificios en
el Tabernáculo, bajo el cual los pecados de la gente de Israel fueron
pasados sobre el cordero del sacrificio con la imposición de manos, esa
fue la promesa que Dios hizo a los Israelitas y a nosotros. Esta fue la
revelación de Dios de la promesa de que Él salvaría a toda la gente del
mundo de sus pecados diarios y de sus pecados anuales a través del Cordero
de Dios en el futuro.
Este también fue la señal del Mesías prometido
que vendría. Así que en el tiempo del Nuevo Testamento, cuando Jesucristo
tomó todos los pecados del mundo sobre Si Mismo todo de una sola vez recibiendo
Su bautismo de acuerdo a la forma del Antiguo Testamento, fue el cumplimiento
del pacto de Dios. Habiéndonos dado a todos Su Palabra de la promesa,
Dios nos ha mostrado que Él realmente las ha cumplido todas, exactamente
como Él lo prometió. El bautismo que Jesús recibió manifiesta esta verdad,
que el Dios de los pactos a cumplido todos Sus pactos.
Jesucristo Quién Vino por el Agua, la Sangre y el Espíritu
¿Por qué fue Jesús bautizado por Juan? La
razón fue para tomar sobre Si Mismo todos los pecados de la humanidad
y para recibir el juicio del pecado por nosotros. Para hacer desaparecer
todos los pecados de toda la humanidad y para convertirse en nuestro verdadero
Salvador, Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, fue a la Cruz, y se
desangró y murió en ella. Al hacer esto, Él no solamente lavó todos nuestros
pecados, sino que también Él recibió todo el juicio en lugar nuestro,
y por lo tanto se convertido en nuestro eterno Salvador. Todos nuestros
pecados fueron pasados sobre Jesús cuando Él fue bautizado por Juan, y
Él cargó estos pecados del mundo hasta la Cruz. Él cargó estos pecados
del mundo hasta la Cruz, Él pudo ser crucificado, derramó Su sangre y
murió en nuestro lugar.
Isaías 53:5 dice, “Pero él fue herido
por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que
nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.”
A través del bautismo de nuestro Señor, nuestros pecados originales que
fueron heredados a nosotros de nuestro antecesor común Adán y nuestros
propios pecados de la actualidad que cometemos durante toda nuestra vida
fueron todos pasados sobre Él. Y Él fue juzgado por todos estos pecados.
Así viniendo a nosotros por el agua y por la sangre, nuestro Señor ha
hecho desaparecer todos nuestros pecados (1 Juan 5:5-8).
¿Quién es, entonces, este Jesucristo, nuestro
Salvador y Mesías quien se hizo cargo de todos nuestros pecados e hizo
que todos desaparecieran? Génesis 1:1 afirma, “En el principio creó
Dios los cielos y la tierra.” ¿Quién es este poderoso Dios que creó
el universo con Su Palabra? No fue ningún otro que el Mesías de los pecadores,
Él que vino por el agua de Su bautismo para salvarte a ti y a mi de todos
los pecados del mundo, Aquel que vino como el Salvador quien se desangró
en la Cruz para ser juzgado por todos los pecados del mundo. A través
del agua, la sangre y el Espíritu, Jesús no ha liberado de nuestros pecados
y juicio. Nuestro Señor vino a nosotros para tomar todos nuestros pecados
y ser juzgado por estos pecados en lugar nuestro.
Jesucristo, de hecho, es el Hijo de Dios
y Dios Mismo, porque el Mesías es realmente nuestro Dios. El nombre “Jesús”
significa “el Salvador que salvara a Su pueblo de sus pecados” (Mateo
1:21). “Cristo,” “Basileus” en Griego por otro lado significa “Rey
de reyes.” Jesús es el Creador quién hizo todo el universo, el gobernador
absoluto de todo, el Salvador de los pecadores, y el Rey de reyes quién
juzga a Satanás.
Este Dios absoluto creó al hombre a Su propia
imagen. Así como nosotros, Su propia creación, caímos en pecado y llegamos
a estar condenados a la destrucción debido a nuestras debilidades, este
Rey de reyes prometió salvarnos de nuestros pecados, y para cumplir esta
promesa Él vino a nosotros. Y para hacernos el pueblo integro de Dios
y sin pecado, nuestro Señor Mismo vino a nosotros por el agua, la sangre
y el Espíritu.
El Mesías, quien es el Creador, realmente
vino a esta tierra en semejanza de hombre para hacer desaparecer todos
nuestros pecados, y tomó todos nuestros pecados sobre Si Mismo recibiendo
el bautismo de Juan en el Río Jordán. Y muriendo en la Cruz, Él fue juzgado
por todos nuestros pecados en lugar nuestro. Debido a que Jesús era de
hecho el mismo Mesías para nosotros, debido a que Él es nuestro Salvador
y el Señor de nuestras vidas, podemos ganar vida nueva y eterna creyendo
en Él. Por lo tanto, el Mesías ciertamente se ha convertido en nuestro
Dios. Es por eso que el Tabernáculo estaba tejido con los hilos azul,
púrpura y escarlata, ya que este es el misterio del agua y el Espíritu
que nos libera de todos nuestros pecados y del juicio de nuestros pecados.
La verdad que el Señor ciertamente nos ha
salvado de nuestros pecados no es algo vago. Nuestro Señor no nos prometió
esta salvación ambiguamente, no la logro bruscamente, y no puede aprobar
la fe de aquellos que creen en Él arbitrariamente, aparte de Su verdad
concreta de que Él ciertamente nos ha salvado a través de Su agua y Su
sangre. Por lo tanto, nuestro Señor dijo aquellos que creen en Él nominalmente,
“No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo
7:21).
Los maestros falsos insisten que ellos realmente
hicieron que la gente recibiera el Espíritu santo en el nombre de Jesús,
echaron fuera demonios en Su nombre e hicieron muchas maravillas en Su
nombre. Pero Dios les ha dicho a ellos en Mateo 7:23, “Entonces yo
les declararé: ‘Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de maldad!’”
esto nos dice que entre los Cristianos, existen muchos que permanecen
aún en pecado, quienes serán juzgados por sus pecados en el Día del juicio,
y luego serán arrojados al infierno.
De hecho, existen muchos Cristianos que
claramente confiesan, “Jesús es nuestro Salvador. Jesús nos ha salvado
inequívocamente de todos nuestros pecados.” Pero a pesar de hacer tales
afirmaciones, realmente no tratan de aprender que el Mesías ciertamente
tomó sus pecados con Su bautismo, y que Él ciertamente cargó sus pecados
y el juicio de estos pecados derramando Su sangre sobre la Cruz. Estas
personas irán ante Dios mientras que aún permanecen en pecado, ya que
solo creyeron nominalmente, como si meramente estuvieran practicando una
de las muchas religiones mundanas.
Como tal, debido a que no creen de acuerdo
a la verdad que el Señor ha dicho, “y conoceréis la verdad, y la verdad
os hará libres,” ellos no han sido admitidos por el Señor. Ya sea
que la gente crea en Jesús o no, aquellos que tienen pecado en sus corazones
no pueden entrar en el Reino de Dios, en donde no se encuentra pecado,
ya que no califican para entrar. Por lo tanto, ellos deben asegurarse
de que pueden calificar para entrar en el Cielo solo creyendo en la verdad
de los hilos azul, púrpura y escarlata mientras están en esta tierra.
Haciendo la puerta de la corte del Tabernáculo tejiendo esta cortina con
estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido esta fue
la providencia del Mesías. Aquellos que se dirigen al infierno debido
al pecado deben creer esto.
Debido a que esta gente ignora la verdad,
y debido a que creen en Jesús con el conocimiento equivocado que han adquirido
por si mismos, aun permanecen en pecado. Ellos aún tienen pecado debido
a que, en lugar de creer de acuerdo a la verdad escondida en los materiales
del Tabernáculo, han pensado de su salvador por si mismos y han hecho
sus propias doctrinas de salvación basadas en estos pensamientos, creyendo
que la salvación viene a través de sus propios esfuerzos ofreciendo oraciones
de arrepentimiento a Dios y tratando de alcanzar su propia santificación.
Existen muchos en este mundo que afirman
creer en Cristo como su Salvador, y sin embargo no creen en el bautismo
de Jesús y en Su sangre. Existen muchos en este mundo quienes, en lugar
de creer en los hilos azul, púrpura y escarlata como su salvación, piensan
que pueden entrar al Santo Reino de Dios solo creyendo en la sangre de
Jesús, aún si permanecen en pecado.
La Igualdad de los Testamentos Antiguo y Nuevo
Dios nos dice en Isaías 34:16 que cada Palabra
de Dios tiene su par igual. En otras palabras, la Palabra de Dios concuerda
toda. Dios dijo que miráramos y viéramos por nosotros mismos si Su Palabra
del Antiguo Testamento concuerda con Su Palabra del Nuevo Testamento.
Lo que está escrito en el Antiguo Testamento tiene su correspondencia
con la Palabra en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, los Israelitas pasaban
sus pecados sobre el cordero sacrificial con la imposición de manos en
el Antiguo Testamento, en el Nuevo testamento esto es igualado por Jesucristo
siendo bautizado para tomar todos los pecados del mundo, y así pasar todos
nuestros pecados sobre Él Mismo.
A través de Su agua y de Su sangre, Jesús
vino a esta tierra como la ofrenda del sacrificio y como el Salvador de
los pecadores. Si Él no hubiera tomado los pecados del mundo recibiendo
Su bautismo, no hubiera habido absolutamente ninguna necesidad para que
Él muriera sobre la Cruz. Nuestro Señor claramente ha hecho desaparecer
nuestros pecados con los hilos azul, púrpura y escarlata. Esto, también,
fue prometido por Dios con Su Palabra, sobre la cual nuestro Señor vino
a nosotros a través de esta Palabra y lavó nuestros pecados escarlatas,
haciéndolos blancos como la nieve.
Antes de darnos cuenta de esta verdad, de
hecho, nos encontrábamos sin duda alguna sobre abundando en pecados interminables.
Por lo tanto, nosotros no tenemos nada de que jactarnos ante Dios, tampoco
nada en lo que podamos confiar ante Él. En otras palabras, no hay nada
que nos permita a nosotros siquiera pretender ser listos. Ante Dios, todo
lo que podemos decir es, “Si, tu estas en lo cierto.”
Si Dios dice, “Eres una semilla de iniquidad,
destinada al infierno.”
“Si, Tú tienes la razón; por favor sálvame.”
“Yo te salvado de esta manera, a través
del agua, la sangre y el Espíritu.”
“¡Si, Señor! ¡Yo creo!”
Solo podemos decir “si” todo el tiempo.
Al estar ante Dios, no le podemos decir a Él, “¡Yo hice esto y lo otro;
Yo serví a mi iglesia así de bien; Yo realmente creí en Jesús de todo
corazón; Yo defendí mi fe con una necedad que nadie más se puede imaginar!”
¿Realmente como hizo el Señor para desaparecer
todos nuestros pecados? Él nos ha mostrado que los hizo desaparecer a
través de los hilos azul, púrpura y escarlata, y a través de la Palabra
del Antiguo y del Nuevo Testamentos, Jesús se convirtió en nuestro Salvador
viniendo a esta tierra en semejanza de hombre, tomando todos nuestros
pecados sobre Si Mismo con Su bautismo recibido de Juan, y ocupándose
de todos nuestros pecados y del juicio de estos pecados derramando Su
sangre sobre la Cruz.
Siendo bautizado, nuestro Señor tomó todos
los pecados del mundo de una sola vez (Mateo 3:15). Todos nuestros pecados
mundanos fueron pasados sobre el hombro de Jesús. Así después de tomar
estos pecados a la Cruz, fue crucificado, derramó Su sangre, se levanto
de entre los muertos, y por lo tanto hizo todos nuestros pecados desaparecer
verdaderamente. Así Jesucristo se ha convertido con certeza en nuestro
Salvador.
La justicia de Dios que hemos recibido es
la justicia adquirida creyendo en este Jesucristo quien vino a esta tierra
a través del agua, la sangre y el Espíritu. Esta es la misma salvación
recibida de Dios, no es algo que logramos por nosotros mismos. No existe
nada de lo que podamos jactarnos ante Dios.
De hecho, somos salvados de todos nuestros
pecados creyendo en Jesucristo quién se ha convertido con certeza en nuestro
Salvador. En otras palabras, nosotros quienes habíamos sido pecadores
realmente recibimos la remisión del pecado creyendo en el bautismo de
Jesús y en la sangre que Él derramó por nosotros. ¡Si la obra de salvación
de Jesús fuera a contar por, digamos, alrededor de un 70 por ciento de
nuestra salvación, y el 30 por ciento que resta fuera a contar por nuestro
propio esfuerzo de no cometer pecado, para que nosotros nos santificáramos
gradualmente y para que nuestra salvación fuera completada poco a poco,
literalmente tendríamos que estar despiertos toda la noche orando fervientemente,
pasar cada día ofreciendo nuestras oraciones de arrepentimiento, sirviendo
a la comunidad, o de otra manera tratando de hacer cualquier cosa y todo
lo posible!
Pero el Apóstol, Pablo dijo en Romanos,
“¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! Ahora pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 7:24-8:1).
Así como Pablo confesó, también debemos creer en Jesucristo como lo hizo
Él. La Escritura nos dice que Jesucristo nos ha salvado totalmente de
este cuerpo de muerte, 100 por ciento. ¿Entonces, quién puede condenarnos?
Nadie puede nunca condenarnos, ya que Jesucristo nos ha salvado 100 por
ciento, a pesar de nuestras iniquidades.
Tú y Yo, También, Éramos Fariseos Espirituales
Algunos de ustedes pueden haber conocido
y creído en Jesús un poquito durante mucho tiempo. Tú creíste en Jesús
como tu Salvador, en otras palabras, aún antes de que conocieras el evangelio
del agua y el Espíritu. Yo mismo había sido un Cristiano, sin haber nacido
de nuevo, durante diez años.
Cuando primero creímos en Jesús como nuestro
Salvador, fue una experiencia refrescante. Este comienzo fue tan refrescante
que pensamos que seriamos salvados incondicionalmente solo creyendo en
Jesús como nuestro Salvador, aún si permanecíamos ignorantes en cuanto
a la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Cuando yo creí en Jesús por primera vez,,
mi corazón estaba de hecho lleno de gozo. Así que me regocije grandemente
cuando creí en Jesús por primera vez, pero después de cinco años, llegue
a verme a mi mismo, y vi que yo había estado atado continuamente por los
pecados que había cometido, y llegue al reconocimiento de que aún no era
libre. ¿Acaso piensa que yo cometí pecados, o que no cometí ningún pecado,
en esos primeros cinco años de mi primera vida Cristiana? Ya sea que me
conozcas o no, la respuesta es muy clara: claro que si. Durante este tiempo,
cuando yo no conocía la verdad, era atormentado cada vez que cometía un
pecado, y para deshacerme de esta agonía tenía que ofrecer oraciones de
arrepentimiento, en ocasiones ayunando por tres días. La carga de mi corazón
entonces parecía levantarse un poco, permitiéndome alabar a Dios, “¡♬Sorprendente
gracia! ♪¡Cuan dulce el sonido, que salvó a una desgraciado como
yo!♬” Pero después de esto, desde luego, terminaba cometiendo pecado
de nuevo. Debido a que tenía muchas limitaciones y estaba tan manchado,
cada día cometía pecado, aún mientras me odiaba a mi mismo por hacerlo.
Ni una sola vez pude resolver todos mis problemas de pecado para siempre.
Bajo estas circunstancias, cinco años más
pasaron, y cuando ya había sido Cristiano por aproximadamente diez años,
repentinamente, fui impactado al descubrir cuantos pecados yo había cometido
durante todos esos años. Mirándome a mi mismo cometer tan grandes pecados
cada día, me hallaba profundamente entristecido y descorazonado. Y cuando
me pare ante la Ley, también descubrí cuan pecador era realmente. Se volvió
más y más difícil para mi pararme ante Dios, y termine convirtiéndome
en un pecador que no podía afirmar, con una buena conciencia, conocer
a Jesús bien y creer en Él. Así que en mi décimo año como Cristiano, no
podía hacer otra cosa que confesar mi pecaminosidad a mi mismo.
Cuando creí en Jesús por primera vez, yo
realmente pensaba que era más o menos un buen Cristiano. Pero conforme
pasó el tiempo, me di cuenta cada vez más que realmente no tenía nada
de que jactarme ante Dios. Yo reconocí, “¡Yo soy realmente un fariseo.
Los Fariseos no solo se encuentran en la Biblia, yo mismo soy un Fariseo
de la actualidad!”
Los Fariseos son la clase de gente quienes
en su pretenciosa santidad. Cada Domingo en su camino a la iglesia con
la Biblia por un lado, les gritan a sus hermanos Cristianos, “¡Buenos
días! ¡Aleluya!” Y cuando están adorando, cada vez que oyen a alguien
hablando de la Cruz, terminan llorando. Yo mismo, también, derrame muchas
lagrimas, pensando en la sangre de Jesús. Yo pensé esto es de lo que se
trata dar verdadera adoración. Pero mientras vivamos en este mundo, todos
eventualmente se descubren a si mismos, cometiendo pecado tras pecado.
Así que la gente una vez más recurre a las oraciones de arrepentimiento.
Puede que se sientan bien por un rato, pero tarde o temprano, se les acabaran
estas oraciones de arrepentimiento, ya que existen demasiados pecados
que han cometido. Alguna gente hasta habla en lenguas y ve visiones más
a delante, pero todas son inútiles. No importa que clase de intento hayan
hecho, no les fue útil para resolver el problema de los pecados
Si ellos eventualmente se dan cuenta que
son simplemente seres inútiles ante Dios y reconocen que están destinados
al infierno debido a sus pecados, aún si el darse cuenta llega tarde,
será un resultado favorable. De hecho, entra más hayamos creído en Jesús,
más cuenta nos daremos cuan espantosamente pecaminosos realmente hemos
sido. Pero los Fariseos son buenos escondiendo esto. Son tan buenos para
esconder los pecados de sus corazones y jugar al hipócrita, que por lastima
son aprobados por aquellos que están a su alrededor.
Los religiosos de este mundo se respetan
grandemente los unos a los otros. Pero a pesar de cuanto respeto y aprobación
obtengan de otros, cuando están ante Dios, solo son una masa grande de
pecado.
Cuando no conocíamos la verdad, nosotros,
también, solíamos ofrecer nuestras oraciones de arrepentimiento diligentemente.
Pero después de un rato, nos cansamos y así terminamos orando, “Señor,
has lo que quieras hacer. Tengo tantos pecados. Yo todavía he pecado una
vez más. Ahora es más vergonzoso para mi si quiera para decirte.” Aunque
es muy vergonzoso, debido a que se nos dijo que Dios se agradara siempre
que confesemos nuestros pecados, y que Él perdonara nuestros pecados con
Su justicia y limpiara toda injusticia, continuamos orando a Él, “¡Señor,
yo he pecado. Por favor perdóname, Señor!” Y aún así nuestros pecados,
sin embargo, estaban aún en nuestros corazones.
Siempre que la gente inclina sus cabezas
para orar a Dios, su conciencia les recuerda de sus pecados y carcome
sus corazones. Nuestra conciencia atormenta nuestro corazón diciéndonos,
“Con tantos pecados cometidos, ¿cómo te atreves a orar a Dios?”
Así que, después de un rato, debido que
no teníamos más que decir terminamos solo llorando, “¡Señor, Señor!” Más
y más frecuente, nos encontramos a si mismos hiendo a una montaña y gritando
el nombre del Señor. Para evitar la vergüenza de atraer la atención de
la gente, hemos subido una montaña tarde en la noche, nos metimos a una
cueva ahí, y gritamos el nombre del Señor. Pero esto, también, fue solo
un ataque de rabia de nosotros mismos, y nuestros pecados así permanecieron
con nosotros.
También tratamos de aplacar nuestra conciencia,
diciéndonos a nosotros mismos que ya no tenemos pecado, “Dios es tan misericordioso
que Él ha hecho desparecer mis pecados. Yo he ayunado y orado durante
tres días. Más aún, yo pienso, que no he pecado mucho que digamos. ¿Acaso
no, nuestro misericordioso Dios me perdonará?
¿Pero realmente podemos engañarnos a nosotros
mismos, aún si fuéramos a alabar a Dios por Su misericordia? ¿Cómo podemos
engañar nuestros propios corazones cuando quedamos en pecado ante Dios?
¡Nunca podremos hacer eso! No importa cuan alto escalemos las posiciones
de liderazgo en nuestras iglesias, y no importa cuanto seamos elogiados
por otros, mientras que aún continuemos cometiendo pecado por nosotros
mismos, nunca podremos ser libres de estos pecados, y así terminar finalmente
como hipócritas.
Deseos pecaminosos continúan levantándose
en nuestros corazones. Aunque hablamos de la sangre de Jesús sobre la
Cruz innumerables veces, aunque derramemos muchas lágrimas solo pensando
acerca de Su sangre de la Cruz, y aunque hemos sido buenos Cristianos,
aún permanecíamos en pecado hasta que encontramos el evangelio perfecto
del agua y el Espíritu. A pesar de vivir con todos los rituales del Cristianismo,
aún así teníamos pecado. Esta era la religión de los Fariseos. Existe
mucha gente en esta tierra que tiene esta clase de fe, y ellos se encuentran
aún en nuestras comunidades Cristianas.
Todos Nuestros Pecados Desaparecieron Creyendo en al Evangelio
del Agua y el Espíritu
Antes de conocer el evangelio del agua y
el Espíritu, y antes de creer en este evangelio, todos teníamos pecado
en el corazón. Con toda honestidad, todos éramos pecadores ante Dios,
y todos estábamos destinados al infierno debido a nuestros pecados, porque
la Biblia nos dice que “la paga del pecado es muerte.” Así que éramos
atormentados grandemente debido a nuestros pecados. Y estábamos destinados
al infierno, ambos, física y espiritualmente debido al juicio de Dios
sobre nosotros por nuestros pecados.
Hemos convertido mucha gente al Cristianismo
y los hemos enseñado. Pero hemos trabajado mientras que éramos incapaces
aún de limpiar nuestra propia conciencia. No podemos negar esto ante Dios.
Reconocemos ante Dios que nuestros corazones están llenos de pecado y
que estamos destinados al infierno.
Yo siempre he tenido una pregunta sin contestar:
“¿Por qué fue bautizado nuestro Señor cuando Él vino a esta tierra?” Yo
quería saber porque Jesús había recibido el bautismo. Podía entender nuestro
propio bautismo en agua como la señal de nuestra fe en Jesús, pero no
podía entender para nada el porque Jesús había sido bautizado por Juan
el Bautista. ¿Por qué fue Él bautizado? ¿Por qué?
Así que pregunte a algunos lideres en las
comunidades Cristianas, “Reverendo, yo tengo una pregunta. ¿Le molesta
si pregunto? Me dijeron que estaba bien, así que pregunté. “Es acerca
de la Biblia. Es claro que Jesús recibió el bautismo de Juan en el Nuevo
Testamento. Pero, yo no estoy seguro de porque Él fue bautizado. ¿Sabe
porqué Reverendo?” entonces ellos sonrieron, diciéndome, “¿Ni siquiera
sabes eso? ¡Es algo que aún nuestros niños en la escuela dominical saben!
Se encuentra en los textos de las Escrituras originales y también en los
diccionarios de la Biblia. ¿Acaso no fue Jesús bautizado para guiarnos
en ejemplo, como un modelo y para mostrarnos Su humildad?” Así que yo
dije, “Pero Reverendo, si la respuesta fuera tan simple, aún los niños
de nuestra escuela dominical ciertamente lo sabrían. Yo lo he examinado
en ambos, en el texto original e históricamente, pero Su bautismo no significa
eso. ¿Acaso no habría una razón por la que Jesús realmente fue bautizado
por Juan?”
Yo continué preguntando. Yo comencé a buscar
la respuesta después de convertirme en Cristiano. No tenía más opción
que la de entregar años en búsqueda a la respuesta de esa pregunta. Busqué
en todos los libros académicos acerca de esta pregunta. Aunque busqué,
pregunté e investigue todo, en ningún lado pude encontrar algo que explicara
el bautismo de Jesús clara y definitivamente. Yo había luchado por encontrar
la respuesta final hasta que el Señor me ilumino sobre el evangelio del
agua y el Espíritu manifestado en los hilos azul, púrpura y escarlata,
y en el fino lino tejido.
Mientras estaba atrapado por esta pregunta
sin resolver acerca del bautismo de Jesús, entonces me encontré con la
oportunidad de seguir Mateo 3:13-17: “Entonces Jesús vino de Galilea
al Jordán, a Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan procuraba impedírselo
diciendo: -Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús
le respondió: -Permítelo por ahora, porque así nos conviene cumplir toda
justicia. Entonces se lo permitió. Y cuando Jesús fue bautizado, en seguida
subió del agua, y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu
de Dios que descendía como paloma y venía sobre él. Y he aquí, una voz
de los cielos decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
Al leer esta Palabra, finalmente me di cuenta,
“¡Así que esto es! ¡La razón por la que Jesús fue bautizado es que Él
era la ofrenda del sacrificio del Antiguo Testamento! ¡Esta es la verdad
de Su salvación escondida en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en
el fino lino tejido!”
Juan el bautista era realmente Elías quien
Dios había prometido enviar en el Antiguo Testamento. Dios dijo en Malaquías
4:5 que Él enviaría a Elías antes del día de juicio, y Mateo 11:14 nos
dice que este Elías a quién Él prometió enviar a nosotros no es ningún
otro que Juan el Bautista. Así que descubrí acerca de Elías, pero aún
no estaba seguro del porque Jesús tuvo que ser bautizado por Juan el Bautista.
Entonces regrese a Mateo 3:13-17 y seguí el pasaje de nuevo, “‘Permítelo
por ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia.’ .....Y cuando
Jesús fue bautizado, en seguida subió del agua..... ‘Este es mi Hijo amado,
en quien tengo complacencia.’” Entonces todas mis dudas desaparecieron.
“Para cumplir toda justicia,” Él realmente recibió Su bautismo. Jesús
ciertamente cumplió esta obra de justicia de salvar a toda la gente a
través de Su bautismo.
El bautismo es lo mismo que la imposición
de manos del Antiguo Testamento, como cuando las manos eran impuestas
sobre las cabezas de las ofrendas del sacrificio de acuerdo al sistema
sacrificial del Tabernáculo. Para que los pecadores trajeran estas ofrendas
sacrifícales ante el altar de la ofrenda quemada, imponer las manos sobre
ellos y así confesar los pecados y pasarlos a la ofrenda del sacrificio,
para que el sumo sacerdote confesara todos los pecados del pueblo de Israel
y pasarlos sobre la ofrenda del sacrificio por los Israelitas y por ellos
mismos, y para que Jesús fuera bautizado por Juan el Bautista en el tiempo
del Nuevo Testamento –todas estas cosas son iguales las unas a las otras.
Finalmente me di cuenta que Jesús así recibió Su bautismo (imposición
de manos) para tomar sobre Si Mismo todos los pecados del mundo y para
hacer desaparecer los pecados de todos.
Así que busque en los textos originales.
Mire como la frase, “Por que así nos conviene cumplir toda justicia,”
esta escrita en Griego

En esta frase, “porque así” y “justicia”
fueron escritos en griego como “hoo'-tos gar ”
y “dikaiosune ”
Lo primero significa “de esta manera,” “apropiadamente,” “solo por este
método,” “lo más apropiado,” o “con este método.” Y lo último significa,
“justicia o la virtud aceptable a Dios.”
Nos dijo que Jesús salvó a los pecadores
de sus pecados. Nos dijo que Jesús cumplió la justicia de Dios siendo
bautizado y derramando Su sangre. En otras palabras, significa que Él
tomó todos nuestros pecados con Su bautismo. Todos nuestras dudas fueron
así resueltas, ya que ahora nos damos cuenta del verdadero significado
de lo que había causado tanta confusión y duda. Es debido a que Jesús
tomó todos nuestros pecados con Su bautismo que Él fue a la Cruz y murió
sobre ella como el juicio por estos pecados. Esta es la verdad encontrada
en el evangelio del agua y el Espíritu.
Nosotros, los nacidos de nuevo, llegamos
a darnos cuenta, en otras palabras, que el bautismo que Jesús recibió
de Juan era el ingrediente indispensable de nuestra salvación, y que Él
tomó los pecados del mundo sobre Si Mismo todo de una sola vez con Su
bautismo. Tú también te tienes que dar cuenta de la misma verdad en el
evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces sus almas pueden ser iluminadas.
De hecho, no podemos olvidar el día en que
Jesús recibió el bautismo de Juan. Nunca podremos olvidar el día en que
nos dimos cuenta que todos nuestros pecados fueron realmente pasados sobre
Jesús. Hemos visto los cambios que ocurrieron en nuestros corazones con
la realización de esta verdad. Ellas se esparcieron por todo nuestro corazón
como olas sobre un lago. Perforando a través de la oscuridad, la brillante
luz del amanecer nos penetro, permitiéndonos conocer la verdad de la salvación.
El Bautismo que Jesús Recibió Pasó los Pecados del Mundo
sobre Él
Después
de leer mateo 3:13-17, no pude expresar una sola palabra durante mucho
tiempo. Aunque de hecho yo estaba lleno de pecado, Jesús recibió Su bautismo,
y dijo, “Permítelo por ahora, porque así nos conviene cumplir toda
justicia.” Por lo tanto, la razón por la cual Él tuvo que derramar
Su sangre sobre la Cruz (el hilo escarlata) fue el bautismo de Jesús (el
hilo azul). Este Jesús era Dios Mismo (el hilo púrpura). Y con la Palabra
del Antiguo y Nuevo Testamentos (el fino lino tejido), Él nos ha enseñado
la verdad real de la salvación, Jesús, en otras palabras, tomó todos nuestros
pecados.
“¿Entonces, nosotros, tenemos pecado o no?
Cuando Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, los pecados de todos
fueron pasados sobre Él. ¿Fueron, también, nuestros propios pecados pasados
sobre Él? ¿Fueron pasados los pecados del mundo pasados sobre Él en ese
tiempo? ¿Los pecados eran mundanos o no, los que ya teníamos cuando aún
estábamos en la matriz de nuestra madre? ¿Qué hay de los pecados que cometimos
cuando teníamos un año de edad? ¿Acaso no también son los pecados del
mundo? ¿Qué hay de los pecados que cometimos en nuestra niñez? ¿Acaso
también pertenecen a los pecados del mundo?
Tenemos que preguntarnos a nosotros mismos
estas preguntas para estar seguros que estamos en el camino correcto.
Así, la fe se trata de asegurarse que estamos parados en el terreno correcto
con la Palabra de Dios. Los pecados que cometimos en nuestra niñez son
ciertamente los pecados del mundo, como los pecados que cometimos en nuestra
juventud son también pecados mundanos. Todos los pecados que cometimos
en el tiempo de nuestro tiempo de vida, y que decir de los de nuestra
vida adulta, estos son los pecados del mundo. Tales pecados del mundo
ya fueron pasados a Jesús. ¿Acaso no? ¡Claro que si! Esta escrito que
nuestro Señor tomó no solo nuestros pecados, sino todos los pecados de
cada ser humano. ¿Entonces, todavía tenemos pecado? ¡No, ya no queda ningún
pecado en nosotros!”
Se debe a que Jesús fue realmente bautizado
por Juan, Juan el Bautista testificó, “¡He aquí el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29). Jesús quitó todos los
pecados de cada persona que ha vivido y vivirá, desde el principio de
la humanidad hasta el fin. Todos los pecados que cualquiera haya cometido
a través de toda su vida, y aún los pecados de todos los niños, fueron
todos tomados por Jesús. No importa cuanto dure este mundo, ya sean miles
de años o billones de años, nuestro Señor tomó los pecados de toda su
gente con Su bautismo, cargó estos pecados sobre Su hombro hasta la Cruz,
fue crucificado, y por lo tanto recibió todo el juicio del pecado por
amor a nosotros –esto es de lo nos hemos dado cuenta.
Así como nosotros, los nacidos de Nuevo,
realmente nos damos cuenta que Jesús se levantó de la muerte y se convirtió
en nuestro Salvador por estas razones, como lo creemos, todas nuestras
preguntas fueron respondidas.
Con el bautismo que Él así recibió y derramando
Su sangre sobre la Cruz, nuestro Señor se encargó de todos nuestros pecados.
Es por eso que la Biblia habla de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido en la puerta de la corte del Tabernáculo, y el porque
nos dice en 1 Juan 5:4-6 que Jesús vino a nosotros no solo por el agua,
sino por el agua y por la sangre. Así llegamos a darnos cuenta, “Así es
que por eso la Biblia nos dice que nuestro Salvador Jesús cumplió toda
la justicia de Dios recibiendo Su bautismo. ¡Esta es la verdad! Sin embargo,
¡los lideres Cristianos no nos enseñaron esta verdad por que eran ignorantes
de ella!”
Llegamos a estar sin pecado solo cuando
la verdad de Dios de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino
tejido nos dicen que estamos sin pecado. Nadie puede aprobar la salvación
de otra alma. No ayuda en nada obtener la recomendación de otros. ¿Como
podría decir la gente de nosotros –que somos muy buenos Cristianos, o
calificarnos como Cristianos A+ -para constituir la salvación
del pecado? Llegamos a estar sin pecado no cuando la gente nos aprueba,
sino solo cuando la Palabra de Dios nos dice que Cristo hizo desaparecer
todos nuestros pecados con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino
lino tejido.
La Palabra de Dios nos dice que Jesús no
solo hizo mis pecados desaparecer, sino también los tuyos. Nos dice que
debido a que Jesucristo el Mesías ha hecho que todos los pecados de toda
la gente desaparezcan, todos nosotros recibiremos la remisión del pecado
si tan solo creemos. Es así como podemos entrar por la puerta de la corte
del Tabernáculo, recibiendo la remisión del pecado a través del agua y
el Espíritu.
¿Cual es la Fe Perfecta?
La puerta de la corte del Tabernáculo estaba
tejida con los hilos azul, púrpura y escarlata, y con el fino lino tejido.
Todos deben tener esta fe perfecta que cree que nuestro Señor vino a esta
tierra y así nos salvó de nuestros pecados. Cuando nosotros creemos que
el Señor nació en esta tierra en forma de hombre, fue bautizado por Juan,
murió sobre la Cruz, se levantó de entre los muertos, y por lo tanto se
convirtió en nuestro Salvador, todos podemos llegar a ser hijos de Dios.
Aunque nuestras obras se queden cortas, y aunque nuestra carne sea inútil,
creyendo en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el fino lino tejido,
hemos sido revestidos con la justicia de Dios. Creyendo en el evangelio
del agua y el Espíritu, en concreto, nos hemos convertido en los hijos
de Dios.
Algunos de ustedes puede que no entiendan
totalmente. Si es así, todo lo que tienen que hacer es continuar leyendo
este libro o asistir a la iglesia de Dios. Hasta ahora hemos discutido
los aspectos generales del Tabernáculo, pero una vez que comiences a leer
las explicaciones detalladas, serás capaz de alcanzar el entendimiento
completo del Tabernáculo. Es tan fácil que hasta un niño lo puede entender
en una lectura.
Si la gente fuera a basar su fe sobre su
áspero conocimiento de Jesús, nunca serían salvos de sus pecados, no importa
cuanto tiempo crean en Jesús, miles o diez miles de años. Aún tendrían
pecado cada día. Entonces llorarían cada día, ya que no podrían escapar
de la maldición de sus pecados. Cuando las cosas les empiezan a salir
bien, estas personas piensan que Dios les ayudando. Pero cuando las cosas
van mal aunque seas ligeramente, se preguntan, “¿Se deberá a que no di
mi diezmo? ¿O será porque falte a la iglesia el Domingo pasado? Yo he
fallado en servirle a Dios apropiadamente, pienso que Dios me está empujando
por ello.” De esta manera, mueren encerrándose en la Ley, por que la Escritura
nos dice que “la ley trae la ira” (Romanos 4:15).
Para realmente tener la fe que es completa,
debemos saber correctamente y creer en los cuatro ministerios de Jesucristo
quien vino a nosotros a través de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido. Debemos darnos cuenta de la verdad dada por Jesucristo.
Solo cuando tengamos un entendimiento claro de esta verdad de cuatro fases
y la creas, podemos tener una fe que es completa ante Dios, y podemos
realmente llegar a ser Sus hijos perfectos. Debido a que hemos llegado
a estar sin pecado creyendo en estos cuatro ministerios de Jesús, somos
siempre los justos sin pecado, aún sin nuestro propio esfuerzo de liberarnos
nosotros mismos de las ataduras del pecado, somos el pueblo sin pecado
de la fe, aún sin ejecutar nuestra propia fuerza de voluntad, y somos
los perfectos hijos de Dios cuyos pecados fueron todos lavados tan blancos
como la nieve, aún sin nuestras propias obras buenas o tratando.
Como un niño jugando y descansando en paz
bajo los cuidadosos ojos de los padres, creyendo en esta verdad, nosotros
de hecho tenemos paz y tranquilidad en nuestros corazones ante los misericordiosos
ojos de Dios Padre. Aunque tus obras sean insuficientes, todo lo que tienes
que hacer es creer en las obras del Señor, ya que entre más insuficiente
seas, más sentirás el amor de nuestro Señor.
¿Estas clamando para recibir la remisión
de tus pecados, aún incapaz de tener la fe que cree en los hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido? Ahora aquellos que saben esta
verdad no tienen que clamar para recibir la remisión del pecado, sino
solo creer calladamente. Los que se han convertido en los hijos de Dios
por fe son aquellos que verdaderamente conocen y creen en Jesucristo,
Él quien vino a nosotros a través del agua, la sangre y el Espíritu. Ellos
sirven a Dios no con sus actos superficiales, sino que lo aman y le sirven
a Él con su fe primeramente. Debido a que creemos, Dios nos concede Su
audiencia y camina con nosotros. Debido a que creemos en Él, Él nos ayuda.
Y debido a que creemos en Jesús quien nos ha salvado con el bautismo y
la sangre en la cual colocamos nuestra fe, hemos llegado a ser los siervos
de Dios que laboran en Sus obras justas.
Ahora todos debemos darnos cuenta de la
verdad de que Dios hizo la puerta de nuestra salvación en los atrios externos
del Tabernáculo, tejiéndola con los hilos azul, púrpura y escarlata, y
el fino lino tejido, para darnos la salvación de la remisión definitiva
del pecado. La Escritura nos dice que Jesús vino a nosotros a través del
agua, la sangre y el Espíritu, y que Él nos ha salvado de nuestros pecados
con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido de la puerta
de la corte del Tabernáculo en el Antiguo Testamento. Nuestro Señor se
ha convertido en la puerta de nuestra salvación del pecado. Debemos creer,
y creer aún de nuevo, en estas cuatro obras del Mesías quien realmente
y con hechos nos ha liberado de todos nuestros pecados.
El Bautismo que Jesús Recibió de Juan es la Sustancia
Real del Hilo Azul Manifestada en la Puerta de la Corte del Tabernáculo
Volvamos a Mateo 3:13-17 de Nuevo: “Entonces
Jesús vino de Galilea al Jordán, a Juan, para ser bautizado por él. Pero
Juan procuraba impedírselo diciendo: -Yo necesito ser bautizado por ti,
¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: -Permítelo por ahora, porque
así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces se lo permitió. Y cuando
Jesús fue bautizado, en seguida subió del agua, y he aquí los cielos le
fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y
venía sobre él. Y he aquí, una voz de los cielos decía: “Este es mi Hijo
amado, en quien tengo complacencia.” En este tiempo, cuando Jesús
fue bautizado, ya habían pasado 30 años desde que Él nació de la Virgen
María. La palabra “entonces” aquí se refiere al tiempo en que ambos, Juan
el Bautista y Jesús cumplieron 30.
Juan el Bautista, nacido 6 meses antes de
Jesús, fue el representante de la humanidad de esta tierra a quienes les
estaba dando el bautismo de arrepentimiento (Mateo 3:11, 11:11). Cuando
Jesús cumplió 30, Él vino a Juan para ser bautizado, ya que él estaba
bautizando a la gente en el Río Jordán. Pero Juan el Bautista trató de
evitarlo, diciendo, “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes
a mí?” Jesús entonces respondió. “-Permítelo por ahora, porque
así nos conviene cumplir toda justicia.” Juan entonces lo permitió,
y Jesús fue bautizado por él. La Escritura también menciona que cuando
Jesús fue bautizado, el cielo le fue abierto a Él, y una voz salió del
cielo, diciendo,“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
En mateo 3:15 aquí, Jesús dice la razón
por la que Él fue bautizado por Juan. Esta verdad se refiere al hilo azul
de la corte del Tabernáculo: “-Permítelo por ahora, porque así nos
conviene cumplir toda justicia.” El propósito del bautismo de Jesús
recibido de Juan fue para perdonar las iniquidades de los pecadores a
través de Sus obras manifestadas en los hilos azul, púrpura y escarlata
del Tabernáculo –“por que así (era) nos conviene (a ellos) cumplir toda
justicia.”
El que Jesucristo tomara los pecados de
todos sobre Si Mismo siendo bautizado por Juan el Bautista fue el acto
del amor de justicia de Dios y el cumplimiento de Su obra de salvación
de todos los pecadores. Como dice Juan 3:16, “Porque de tal manera
amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.” Jesús fue bautizado
para salvarnos de los pecados del mundo, para que no seamos condenados
debido a nuestros pecados. Es por eso que Jesús tomó toda la justicia
de Dios y todos los pecados de la humanidad sobre Si Mismo siendo bautizado
por Juan, porque así convenía para ellos cumplir toda justicia.
¿Que es “toda la justicia de Dios? El pasaje
anterior nos dice que la razón por la que Jesús fue bautizado por Juan
el bautista fue para cumplir toda la justicia del Padre.
Aquí, necesitamos encontrar exactamente
lo que realmente es toda la justicia de Dios. “Toda justicia” se refiere
al hecho que Jesucristo, siendo bautizado por Juan, tomó todos los pecados
de la humanidad sobre Si Mismo. Con Su bautismo, Él tomó todos los pecados
del mundo de una sola vez, el bautismo de Jesús recibido de Juan fue claramente
justicia. Cumplir toda la justicia de Dios quería decir cumplir las justas
obras que hacen desaparecer todos los pecados del mundo –esto es, fue
para cumplir la salvación.
El bautismo de Jesús era el método indispensable
por el cual Dios nos liberaría de nuestros pecados. Dios puso en el Antiguo
Testamento que para borrar nuestros pecados, Él levantaría a Juan el Bautista
como el representante de toda la humanidad, hizo que Su Hijo Jesucristo
se bautizara, y por lo tanto pasó todos los pecados sobre Su Hijo. Ninguna
otra cosa más que esta fue la obra de la misericordia de Dios. Debido
a que Dios nos ha amado tanto, Dios hizo que Jesús fuera bautizado por
Juan para convertirnos en Sus propios hijos y para completar la justa
obra de borrar nuestros pecados. Es por eso que Dios dijo, cuando Jesús
fue bautizado y salió del agua, “Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia.” Dios Padre, en otras palabras, dijo, “Con Su bautismo,
Mi Hijo ha tomado todos sus pecados sobre Si Mismo.”
En otras palabras, Jesucristo vino a esta
tierra y a través de este método de ser bautizado por Juan, Él llevó todos
nuestros pecados de una sola vez, de la manera más apropiada, y así se
convirtió en la ofrenda del sacrificio para hacer desaparecer nuestros
pecados.
Se debe a que el Hijo de Dios fue bautizado
por nosotros, y debido a que Él así aceptó nuestros pecados sobre Si Mismo,
y a que Él cargó estos pecados a la Cruz, fue crucificado y derramó Su
preciosa sangre, y así se convirtió en el Salvador de todos nosotros.
Jesús nos ha salvado a los que creemos, en otras palabras, siendo bautizado
por nuestros pecados, sacrificándose a Si Mismo con Su sangre sobre la
Cruz, y levantándose de entre los muertos. Y después de levantarse de
entre los muertos y completar Su obra de salvación, Él ahora se sienta
a la diestra del trono de Dios, y cuando Su tiempo llegue, Él regresará
seguramente. Esta verdad es el evangelio del agua y el Espíritu y el corazón
de la salvación.
Sobre la puerta de la corte del Tabernáculo,
Éxodo 27:16 registra, “En la entrada del atrio habrá una cortina de
20 codos, de material azul, de púrpura, de carmesí y de lino torcido,
obra de bordador. Sus pilares y sus bases serán cuatro.” Así que la
puerta de la corte del Tabernáculo estaba tejida de estos hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Esto nos dice la verdad de
que entramos al Reino del Cielo creyendo en el regalo de la salvación.
El hilo azul tejido en la
puerta de la corte del Tabernáculo se refiere al hecho de que todos nuestros
pecados fueron pasados sobre Jesús cuando Él vino a esta tierra y fue
bautizado.
El hilo púrpura nos dice que
Jesucristo, quién fue bautizado por nuestros pecados, es fundamentalmente
el Creador Mismo quién hizo todo el universo y todo lo que hay en él,
el Señor tuyo y mío. Púrpura es el color de los reyes (Juan19:2-3), y
por lo tanto nos dice que Jesucristo es el Rey de reyes y el Señor de
todo. La palabra “Cristo” significa “el ungido,” y solo los reyes, los
sacerdotes o los profetas podían ser ungidos. Como tal, aunque Jesucristo
vino a esta tierra en semejanza de hombre, Su verdadera identidad era
realmente la de Rey de reyes. En otras palabras, Jesús es el Señor y el
Creador quién hizo todo el universo. Jesús es el Mismo Dios Todopoderoso
y el Hijo Unigénito de Dios Padre.
El hilo escarlata tejido en
la puerta del Tabernáculo se refiere al sacrificio que este Rey de reyes
hizo cuando, después de haber venido a esta tierra en semejanza de hombre
y tomando nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, Él fue crucificado
y derramó Su sangre sobre la Cruz. Jesucristo dio la paga de nuestros
pecados por amor a nosotros, siendo bautizado, derramando Su preciosa
sangre, y así sacrificándose a Si Mismo por amor a nosotros. El hilo escarlata
manifiesta el sacrificio de la sangre de Jesucristo.
Finalmente, el fino lino tejido
se refiere a la compleja Palabra de Dios del Antiguo y Nuevo Testamentos.
Del Antiguo Testamento, Dios prometió que Él vendría a nosotros como el
Salvador de los pecadores, y en el Nuevo Testamento, así como Él lo había
prometido, Jesucristo, Dios Mismo, ciertamente vino a esta tierra, fue
bautizado, y derramó Su sangre sobre la Cruz –se dio a Si Mismo como el
sacrificio de nuestros pecados.
Con el hilo azul, Dios manifestó la Palabra
de que Jesucristo vendría a esta tierra para salvarnos de nuestros pecados
y tomó estos pecados de nosotros sobre Si Mismo con Su bautismo; y con
el hilo púrpura, Él manifestó que Este quien sería bautizado era de hecho
Dios Mismo. Y con el hilo escarlata, Dios manifestó que Él te ha salvado
a ti y a mi de nuestros pecados viniendo a esta tierra como nuestro Salvador,
siendo bautizado, cargando los pecados del mundo hasta la Cruz, y derramando
Su preciosa sangre.
Esta salvación vino por la Palabra de Dios
prometida en el Antiguo Testamento, por otro lado, estaba manifestada
con el fino lino tejido. Es por eso que la puerta de la corte del Tabernáculo
estaba tejida con estos hilos azul, púrpura y escarlata y el fino lino
tejido. Cuando miramos la puerta de la corte del Tabernáculo, esta puerta
manifiesta y nos nuestra claramente como Dios nos ha salvado de nuestros
pecados y nos ha hecho Su pueblo; como tal, todos debemos creer en el
significado espiritual de los cuatro hilos usados para la puerta de la
corte del Tabernáculo.
Hablando de los colores de la puerta de
la corte del Tabernáculo, la Biblia primero menciona su hilo azul. Normalmente
pensamos en el orden de los hilos como púrpura, azul y escarlata, pero
la Biblia realmente los menciona como los hilos azul, púrpura y escarlata.
Esto nos muestra la importancia del hilo azul. Mientras que Jesucristo
ciertamente vino a esta tierra como nuestro Salvador, si Él no hubiera
sido bautizado por Juan, no hubiéramos sido capaces de ser limpiados de
nuestros pecados. Es por eso que Jesús, para salvarnos de los pecados
del mundo, fue bautizado por Juan y crucificado, todo en obediencia a
la voluntad del Padre.
Jesús es el Señor del universo quién creo
todas las cosas, y Él es nuestro Dios. Él es Dios Mismo quién no ha hecho
nacer en esta tierra, quien nos ha dado nueva vida y quien gobierna sobre
nuestras vidas. Para que Él nos salvara de nuestros pecados, Él tuvo que
ser bautizado por el representante de toda la humanidad y así tomar todos
nuestros pecados sobre Si Mismo. Es siendo bautizado por Juan, en otras
palabras, que Jesucristo se ha convertido en nuestro verdadero Salvador.
Fue para liberarnos de nuestros pecados
que Jesucristo vino a esta tierra, y fue para tomar todos nuestros pecados
sobre Si Mismo que Él fue bautizado. Si no fuera por Su bautismo primeramente,
Cristo nunca hubiera podido ser crucificado. Es por eso que la puerta
de la corte del Tabernáculo nos esta mostrando claramente como exactamente
Jesucristo nos ha salvado de nuestros pecados –esto es, el método preciso
de Su salvación.
Los colores de la puerta de la corte del
Tabernáculo nos dicen que Jesucristo vendría a esta tierra, tomaría todos
los pecados de la humanidad sobre Si Mismo con Su bautismo recibido de
Juan, y sería crucificado –en otras palabras, que Él se encargaría de
todos nuestros pecados por Si Mismo. Cuando Jesús fue bautizado, la puerta
del Cielo fue abierta, y Dios Padre habló, “Este es mi Hijo amado,
en quien tengo complacencia.” Jesucristo es nuestro Mesías y Salvador,
pero Él también es el Hijo de Dios, el mismo Dios el Creador quien hizo
todo el universo con Su propia Palabra. Siendo el Dios Snto, Jesús pudo
cargar todos nuestros pecados siendo bautizado para que Él pudiera convertirse
en nuestro verdadero Salvador.
Jesucristo quien creó todo el universo y
gobierna sobre él, nos ha mostrado la salvación clara de nuestros pecados.
Se debe a que Jesucristo, para borrar nuestros pecados, vino a esta tierra,
tomó tales pecados sobre Si Mismo con Su bautismo y murió sobre la Cruz
para que tú y yo seamos verdaderamente salvados. Jesucristo es el Creador
quien gobierna sobre nuestra vida y muerte, quién creó todo el universo,
y quién trajo a nuestros antecesores y a toda la humanidad sobre esta
tierra. Él era la misma sustancia de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido.
Dios Mismo vino a esta tierra como la ofrenda
del sacrificio de los pecadores. Jesús quién nos ha salvado era este Dios,
el Todopoderoso y el Dios de la misericordia. Se debe a que Jesucristo
tomó todos los pecados sobre Si Mismo con Su bautismo que Él cumplió toda
la justicia de Dios, y es por eso que Él cargó los pecados del mundo hasta
la Cruz, fue crucificado y derramó Su preciosa sangre. Así como está manifestado
en la puerta de la corte del Tabernáculo, Jesucristo se convirtió en nuestra
propia ofrenda del sacrificio para borrar todos nuestros pecados.
Es por eso que no solo la puerta de la corte
del Tabernáculo, sino también la puerta del Lugar Santo, la puerta del
Lugar Santísimo y aún la cubierta de la Casa de Dios estaban todas tejidas
con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Se debe
a que Jesucristo fue bautizado por nosotros, el que tú y yo seamos lavados
de todos nuestros pecados, creyéndolo. Jesús fue bautizado para cumplir
toda justicia, y esta justicia fue cumplida al tomar todos los pecados
de toda la gente sobre Si Mismo a través de Su bautismo. Por lo tanto,
lo que debemos hacer es darnos cuenta que todos nuestros pecados también
fueron pasados sobre Jesús en ese tiempo y creerlo.
Sin embargo, existen muchos Cristianos que
creen en Él arbitraria y desordenadamente. Son muy necios para abandonar
su propia fe religiosa sin ley, retando a Dios desde el mismo principio.
Tenemos que creer en Él de acuerdo al camino de salvación que Él nos ha
dado. Jesús dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”(Juan 14:6).
Él nos está diciendo, “Yo soy el camino. Yo soy el camino que te guía
al Cielo. Yo soy el Pastor, el camino y la verdad. Yo soy ciertamente
la vida que te salva.”Salvandonos de nuestros pecados, Jesucristo se ha
convertido en el Señor de vida nueva para nosotros.
Cuando Nosotros Creemos en Jesús, ¿Cómo Deberíamos Entender
y Creer en Él?
Podemos ser salvos de todos nuestros pecados
solo creyendo en el camino exacto de que Él vino a esta tierra y nos ha
salvado. La palabra “fe” incluye tales significados como “depender de,”
“sostenerse de,” y “confiar a.” Los ancianos frecuentemente dependen de
sus hijos cuando ya son muy viejos, se les hace muy difícil vivir por
si mismos. De la misma manera, la razón por la cual vivimos abandonándonos
a nosotros mismos a Dios se debe a que nosotros simplemente no podemos
hacer desaparecer nuestros pecados por si mismos. Aún si tratamos de no
pecar por nosotros mismos, aún así terminamos viviendo nuestras vidas
pecando siempre. Esto se debe a que no podemos liberarnos nosotros mismos
de nuestros pecados, así que creemos a Dios y colocamos nuestra confianza
en Jesucristo nuestro Salvador creyendo en lo que Él ha hecho por nosotros.
Es por eso que cuando creemos en Jesús y
buscamos nuestra salvación, primero debemos saber que clase de fe es la
fe correcta. Hace más de 2,000 años, Jesús vino a esta tierra para salvarte
a ti y a mi –ciertamente, cada ser humano de este mundo- de nuestros pecados.
Cumpliendo 30, Él fue bautizado por Juan el Bautista y por lo tanto tomó
todos los pecados del mundo sobre Si Mismo. Todos debemos creer en este
hecho. Debemos creer que cuando Jesús no solo aceptó tus pecados y mis
pecados, sino todos los pecados del mundo sobre Si Mismo con Su bautismo,
cada pecado, del pasado, el presente, y aún del futuro, ya fue tomado
por Jesucristo.
Sin embargo, mucha gente aún continua ignorando
este hecho que no solo todos los pecados del mundo, sino sus propios pecados
fueron pasados sobre Jesús cuando Él fue bautizado, y continúan creyendo
solo en la sangre de la Cruz. Es por eso que ninguno de ellos puede discernir
fácilmente cual fe es la correcta, aunque todos ellos ven que todas las
puertas del Tabernáculo estaban tejidas con los hilos azul, púrpura y
escarlata, y el fino lino tejido.
Cuando Jesucristo vino a esta tierra para
salvarnos, Él no nos salvó de una forma alocada. Se debe a que Él ciertamente
tomó todos nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo y llevó toda
la condenación de nuestros pecados con Su crucifixión para que tú y yo
hayamos sido totalmente salvados. Es así como Jesucristo ha salvado a
toda la humanidad. Es por eso que nuestro Señor dijo, “y al que a mí
viene, jamás lo echaré fuera” (Juan 6:37).
Cuando decimos que creemos en Jesús, no
solo creemos en Su personaje, no solo en Su omnipotencia. Más bien, somos
salvos creyendo que Cristo, a pesar del hecho que Él es Dios, vino a esta
tierra, tomó todos tus y mis pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, y
fue crucificado sobre la Cruz por amor a nosotros. Cuando miramos la salvación
manifestada en el Tabernáculo, se hace tan transparente a nosotros cuan
exacta es la fe correcta que debemos tener cuando profesamos creer en
Jesús.
Hoy, existe mucha gente que cree solo en
la sangre de la Cruz, cantando incesantemente, “♬¿Acaso serás
libre de tú carga? ♪Hay poder en la sangre, poder en la sangre♬,”
y ciegamente gritan, en su propio deseo, “¡Señor yo creo!” no importa
cuan ardientemente crean en Jesús, nunca podrán ser libres de sus pecados
solo creyendo solamente en la sangre de la Cruz.
Debido a que somos de tal forma que nunca
podremos ser libres de nuestros pecados a través de toda nuestra vida,
absolutamente necesitamos al Salvador, y este Salvador no es ningún otro
que Jesucristo. Jesucristo quién vino a liberarnos a ti y a mi es el Salvador,
el Rey de reyes, el Creador que hizo todo el universo y todo lo que hay
en el, y es el Señor de nuestras vidas. Él vino a esta tierra, tomó nuestros
pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, y nos limpió de nuestros pecados
muriendo sobre la Cruz. En otras palabras, somos salvos creyendo en Jesucristo,
quién cargó toda la condenación de nuestros pecados con Su bautismo y
Cruz, como nuestro Salvador. Esto es lo que la puerta de la corte del
Tabernáculo está clara y definitivamente mostrándonos.
La Gente que Cree en Jesús Solo Religiosamente
En estos días, la gente afirma que ellos
pueden ser salvos solo creyendo en la sangre de la Cruz. El hacer tales
afirmaciones vacías no es nada más que una muestra de su fe religiosa.
Esta gente dice, “Cuando yo di mis oraciones de arrepentimiento a Dios,
el Espíritu Santo me habló a mi corazón, ‘Mi hijo, Yo he perdonado tus
pecados.’ ¡Cuan agradecido estuve cuando oí tu voz!” hacen tales afirmaciones
diciendo que estas creencias son su testimonio de fe.
Pero nuestra salvación no viene por nuestros
propios sentimientos emocionales. Más bien, somos salvos a través de todas
las dimensiones de nuestra personalidad: conocimiento, emoción y voluntad.
Debemos ser salvos, en otras palabras, conociendo primero como Dios nuestro
Salvador nos ha salvado, y entonces creerlo. ¿Pero, que hay con las religiones?
Las religiones no son nada más que instituciones hechas por hombres, construidas
sobre los pensamientos propios de la gente.
Hace mucho, en mi familia, mi madre era
la cocinera. Yo solía ser su asistente, siguiéndola por toda la cocina,
preguntado que necesitaba –más o menos como Jacobo de la Biblia, cuando
mi madre estaba ocupada poniendo los cubiertos en el comedor. Mi madre
y yo solíamos formar una combinación fantástica. Levantándome de mañana
encendíamos el fuego, preparábamos la mesa, y después de la comida, barría
el piso de la cocina con una escoba. Todas las tareas de la mañana eran
terminadas con esta escoba.
Esta no era una escena peculiar en Corea
en aquellos días. Pero la cosa más interesante era que esta misma escoba
que era usada para limpiar el piso de la cocina de repente se convertía
en un dios que ostenciosamente nos daba todo lo que le pedíamos. En otras
palabras, había gente que realmente oraba a esta vieja escoba. Tales absurdos
eran frecuentes en nuestras vidas, no solo esto, sino que siempre que
algo malo pasaba en la familia o en el vecindario, solíamos llamar a un
brujo para que realizara brujería. Debido a que la gente en ese tiempo
tenían creencias panteísticas y creían que los dioses estaban en todos
lados, no solo esta escoba que era usada para barrer el piso podía convertirse
en un dios, sino también tabletas ancestrales sobre los cuales los nombres
de nuestros antecesores estaban escritos, una gran roca arriba de la montaña,
o prácticamente cualquier cosa que los ojos vieran se podía convertir
en un dios.
En la actualidad, con el paso del tiempo,
la gente gradualmente ha salido de esta clase de ignorancia, pero en ese
tiempo, pasaba frecuentemente el que casi cualquier cosa se convertía
en un dios. Así que uno de los negocios mas prósperos de ese tiempo no
era otro que la brujería. Yo recuerdo brujas recitando encantamientos
incomprensibles mientras realizaban brujería. Solía copiar las formas
de las brujas de cómo hacer encantamientos, diciendo, “Abracadabra Abracadabra,
que la luz del día venga, que la luz del día venga, todo es mío cuando
viene la luz del día. El barril de calabaza se rompió debido a la falta
de devoción. Abracadabra Abracadabra.” Yo no tenía idea, desde luego,
lo que querían decir.
Cuando tal brujería era realizada en una
de las casas del vecindario, todos los del pueblo solían reunirse para
verlo. El punto culminante de tal evento llegaba cuando la cabeza de un
cerdo muerto era llenada con billetes, sonriendo sin tener idea. Cuantos
billetes se metían determinaba los encantamientos de la bruja y su potencia.
Esta brujería continuaba durante toda la noche hasta que la mañana llegaba.
Entre mis amistades de antes, había alguien
que afirmaba ser poseído por un fantasma virgen. Él solía afirmar que
el podía echar fuera casi a todos los demonios, por que él estaba poseído
por un fantasma virgen –los fantasmas vírgenes supuestamente tenían más
poder que otros. Él decía que si terminaba encarando a un demonio más
poderoso, él mismo podía ser estrangulado en lugar de echarlo fuera a
este demonio, pero él sin embargo afirmaba que podía arrojar fuera a todos
los demonios de la variedad-jardín. Él no era otra cosa que un hechicero.
Él pasaba su tiempo ordinariamente, como
cualquier otro. Pero cada vez que alguien le pedía que realizara un exorcismo,
se cambiaba de ropa, se ponía un traje de brujo y realizaba su espectacular
show. Se debe a que los corazones de las personas están llenos mentalmente
de tales supersticiones que hacen que sigan esta clase de religiones primitivas
que no tienen nada que ver con la Palabra de Dios y terminan creyendo
en toda clase de cosas locas y vergonzosas.
En otras palabras, la gente ha creado sus
propias religiones. Como en la historia anterior, ellos han inventado
sus dioses por si mismos. Debido a que la gente tiene esta clase de instintos,
aún como Cristianos, cuando se les dice que Jesús fue crucificado por
ellos, también pueden ser sobrecogidos por sus propias emociones acerca
de esto, y terminan obsesionados y creyendo ciegamente en Él. Y cuando
se les dice que Jesús es el Hijo de Dios y el Creador quién hizo todo
el universo, les gusta, y una vez más creen incondicionalmente. También
les gusta oír, “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene
al Padre, sino por mí,” y, una vez más, lo creen incondicionalmente
sin ningún entendimiento real. Debido a que ninguna Palabra de Dios es
errónea, aún cuando escuchan la buena Palabra por primera vez, todo lo
que dicen es que ellos aman a Jesús.
Pero Jesús vendrá a juzgar a estas personas
cuyos corazones aún permanecen en pecado a pesar de profesar su fe en
Jesús. Él también vendrá a llevarse a aquellos que creen en el evangelio
del agua y el Espíritu. La mayoría de la gente que ignora la verdad del
evangelio del agua y el Espíritu, y creen en Jesús solo basados en sus
propios pensamientos se darán cuanta eventualmente, en aproximadamente
10 después que empezaron sus vidas religiosas, que ellos son realmente
pecadores incapaces de vivir de acuerdo a la Ley de Dios.
Yo, también, solía creer en Jesús arbitrariamente.
Yo solía cantar alabanzas todo el tiempo, simplemente gozoso por haber
encontrado a Cristo. Pero después de conocer a Jesús, yo llegué a conocer
la Ley, llegué a conocer mis pecados. Después de conocer mis pecados,
entonces llegué a darme cuanta que habrá juicio eterno por el pecado,
y, como resultado, el sufrimiento del pecado fue lo siguiente.
Por lo tanto, para resolver este sufrimiento
por el pecado ofrecí mis sinceras oraciones de arrepentimiento. Sin embargo,
tal fe era como las creencias supersticiosas con las cuales la gente oraba
a todas las cosas para ser bendecidos. Debido a que mi corazón estaba
tan atribulado después de que llegué a conocer la Ley escrita en la Palabra
de Dios y me di cuenta de mis pecados, pensé que tenía que dar mis oraciones
de arrepentimiento, y tales oraciones de arrepentimiento si me proporcionaron
algún descanso emocional. Pero el pecado aún permanecía en mi conciencia,
y descubría que mi alma aún estaba atada al pecado, yo continuaba sufriendo.
De esta manera, no se debía a que yo había
estado atado a mis pecados que llegué a creer y a amar a Jesús, sino que
era por que yo había llegado a creer en Jesús que llegué a darme cuenta
de mis pecados, y fue así que cuando me di cuenta de mis pecados que el
sufrimiento llegó a mi. “Yo debo de haber creído en Jesús muy pronto,”
aún pensé, y aún terminé resintiendo que llegué a conocer a Jesús a una
edad muy joven. Sin embargo, yo simplemente no podía dejar de creer en
Jesús. Y para romper esta atadura con el pecado, ofrecí mis oraciones
de arrepentimiento, pero sin ningún resultado, ya que estas oraciones
hacían muy poco para resolver el problema fundamentalmente.
La gente común no se da cuenta de los pecados
que han cometido aún mientras los están cometiendo, pero cuando comienzan
a ir a la iglesia, escuchan acerca de la Ley y llegan a darse cuenta de
sus pecados, y por lo tanto terminan encerrados en ellos. Entonces, primero
tratan de resolver el problema de sus pecados dando sus oraciones emocionales
de arrepentimiento, pero entre más tiempo pasa, más se dan cuenta que
están atados en sus pecados y deben ser perdonados de ellos.
No importa cuanto oren sus oraciones, entre
más oran, más sedan cuenta que sus pecados, lejos de desaparecer, se revelan
más claramente y nos recuerda aún más su presencia. A partir de este punto
en adelante, las vidas religiosas de tales personas se vuelven dolorosamente
tormentosas y continúan sufriendo, “Yo me sentí tan bien cuando creí por
primera vez., pero ¿por qué me siento peor ahora que 5, 10 años han pasado?
¿Por qué estoy más atribulado?” Se dan cuenta que aún su convicción de
salvación, la cual había sido sostenida firmemente cuando creyeron por
ves primera, ya no está ahí. Pensando que se han vuelto más pecadores
después de creer en Jesús, recurren a acomodar toda clase de doctrinas
a sus creencias, y terminan siendo unos religiosos.
Se debe a que esta gente es ignorante de
la verdad de que Jesús los ha salvado de sus pecados con Sus hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido, y terminan finalmente convirtiéndose
en meros religiosos. Aunque profesan creer en Jesús, aún están atormentados,
por que sus corazones no tienen paz. Tal gente no tiene el recurso de
cambiar a un dios diferente, por que aunque lo intentaran, ya saben que
creer en algo que no sea Dios Mismo es idolatría. Debido a que ellos saben
claramente que solo Jesús es el Hijo de Dios, que solo Él es Dios Mismo
y que solo Él es su Salvador, ni siquiera pueden creer en un dios diferente.
Y aún así debido a que no conocen la verdad, viven en sufrimiento, siempre
atormentados por sus pecados.
Es por eso que debemos conocer y creer en
Jesucristo que vino a través de los hilos azul, púrpura y escarlata, y
el fino lino tejido. Estos Cristianos que terminan convirtiéndose en religiosos
también saben que Jesús es el Rey, que Él derramó Su sangre sobre la Cruz,
y que la palabra de la Biblia es la palabra de Dios.
Sin embargo, lo que ellos no saben es que
Jesús no solo tomó sus pecados sino también todos los pecados del mundo
sobre Si Mismo con Su bautismo, y esta ignorancia es la razón por la que
ellos están viviendo como pecadores aún mientras profesan su fe, el porque
ellos terminaran en el lugar reservado para los pecadores. Debido a que
tales Cristianos religiosos no tienen idea de cómo Jesús exactamente se
encargó de sus pecados, ellos creen en sus propias emociones siempre que
estas surgen. Como resultado, la realidad actual no coincide con lo que
ellos creen, como un ciego que trata de hacer un elefante tocando sus
partes. Es por eso que son completamente ignorantes en lo que está mal
con sus fe, y es por eso que una vez más terminan en confusión.
¿Que Pasará con Nosotros si No Creemos en la Verdad del
Hilo Azul?
¿Que pasaría si creyéramos en Jesús como
nuestro Salvador dejando fuera el hilo azul de la puerta de la corte del
Tabernáculo? Cuando Dios mandó construir la puerta de la corte del Tabernáculo
tejiéndola con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido,
¿que hubiera dicho Él si Moisés les hubiera dicho a los Israelitas que
construyeran la puerta de la corte del Tabernáculo con solamente los hilos
escarlata y púrpura, y el fino lino tejido, y que los Israelitas ciertamente
completaran la puerta de esta manera? ¿Hubiera sido aprobada por Dios
como la puerta de Su Tabernáculo? Él nunca la hubiera aprobado de tal
forma. Debido a que Dios le dijo a los israelitas que construyeran la
puerta del Tabernáculo con cuatro hilos de diferentes colores, si no hubiera
sido construida apropiadamente, nunca hubiera podido ser llamada la puerta
del Tabernáculo. Ni uno solo de los cuatro hilos podrá jamás ser dejado
fuera.
La puerta de la corte del Tabernáculo tenía
que ser tejida con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino
tejido. Debido a que Jesús, Dios Mismo, vino a esta tierra como nuestro
Salvador en semejanza de hombre, tomó todo los pecados del mundo sobre
Su propio cuerpo, murió en la Cruz, se levantó de entre los muertos, y
así ha lavado nuestros pecados dejándolos tan blancos como la nieve, es
por confiar y creer en este Jesucristo que hemos sido liberados de nuestros
pecados. Los colores de la puerta del Tabernáculo nos dicen como tenemos
que creer en Jesús para ser salvados de nuestros pecados. Aquellos que
creen en la verdad manifestada en la puerta de la corte del Tabernáculo
han sido todos salvados de sus pecados, todos han recibido la remisión
de sus pecados, tan blancos como la nieve. Jesucristo ha lavado tus y
mis pecados, volviéndolos en blancos como la nieve. Jesucristo se ha convertido
en el Salvador real tuyo y mío.
Esta es la verdad pura manifestada en la
puerta de la corte del Tabernáculo. Sin embargo, existe mucha gente hoy
que no cree en la implicación del hilo azul, aún mientras profesan creer
en los hilos escarlata y púrpura, y en el fino lino tejido.
Al hacer una búsqueda preliminar para escribir
este libro, en una ocasión fui a una librería Cristiana. Ahí encontré
algunos libros sobre el Tabernáculo escritos por algunos de los lideres
Cristianos más famosos. Sin embargo, algunos ni siquiera mencionan la
puerta de la corte del Tabernáculo, mientras que otros hacían unas aseveraciones
sin fundamento como la siguiente: “¿Qué nos dicen los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido? Azul es el color del cielo, y por
lo tanto nos dice que Jesús es Dios. El escarlata se refiere a la preciosa
sangre que Jesús derramó sobre la Cruz cuando Él vino a esta tierra. El
púrpura nos dice que Él es Rey.”
Esta clase de interpretación está muy lejos
de la realidad. Que Jesús es Dios se nos dice a través del hilo escarlata.
Cuando Dios ya nos ha dicho a través del púrpura que Jesús es el Rey de
reyes y el Señor de señores, ¿por qué repetiría esto con el hilo azul?
Se debe a que esta gente no conoce el misterio del hilo azul por lo que
han fallado en su apropiada interpretación.
Debido a que solo conocen la sangre sobre
la Cruz, colocan un gran énfasis sobre el hilo escarlata. Cuando vemos
sus dibujos de la puerta del Tabernáculo, vemos que los colores dominantes
son el blanco y el rojo. Cuando los cuatro colores de los hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido deben ser claramente mostrados
en la puerta de la corte del Tabernáculo, sus dibujos solo muestran el
hilo escarlata y el blanco, con algo de hilo púrpura, pero para nada el
hilo azul.
Hay mucha gente en este mundo ahora que
habla de tan insostenible fe sin darse cuenta de la verdad del hilo azul.
Existen muchos en el tiempo de hoy que afirman que ellos pueden ser salvos
solo creyendo en la sangre de la Cruz, aún sin darse cuenta que Jesús
tomó nuestros pecados del mundo sobre Si Mismo con Su bautismo todo de
una sola vez para llevar nuestra condenación. Los corazones de tal gente
siempre permanecen en pecado. Hoy, mañana y más allá –de hecho, hasta
que mueren- tales personas permanecen atormentadas ya que no pueden ser
liberadas de su pecaminosidad. Así que alguna gente confiesa, “Yo soy
un pecador hasta que muera.” ¿Pero realmente es esta la fe correcta, que
permanezcan como pecadores hasta su muerte, aún mientras creen en Jesús?
Después de creer en Jesús, ¿exactamente
cuando nos convertimos en justos? ¿No es el cielo un lugar reservado para
aquellos que no tiene pecado creyendo en el bautismo y en la sangre de
Jesús? Ciertamente el Cielo es un lugar para los justos. No para los que
están llenos de pecado. Solo los justos quienes definitivamente han sido
salvados de sus pecados y que han llegado a estar sin pecado pueden entrar
al Cielo.
Aquellos que se declaren a si mismos ser
pecadores hasta la muerte aún mientras creen en Jesús no tienen convicción
de su salvación no importa el número de veces que hayan confesado su fe
en Él, debido a que ignoran los hilos azul, púrpura y escarlata, y el
fino lino tejido. Aún mientras creen en Jesús y oran a Él, no tienen convicción
de que sus oraciones serán contestadas. Aunque creen en Jesús, no son
ni ayudados ni amados por Él. Puede que se sientan amados mientras muestran
su devoción, pero cuando se suelten de su devoción, se sienten como si
fueran abandonados por Dios, como si fueran odiados por Él. Piensan que
Dios los ama y los bendice solo cuando dan sus ofrendas y devoción a Él,
y que ya no los ama más cuando fallan en darle sus ofrendas. Cuando llegan
los tiempos difíciles, piensan que Dios los odia, incapaces de entender
por que deben pasar a través de esos tiempos difíciles, y finalmente terminan
culpándolo por su miseria y dejan de creer en Él.
Al final, la confianza entre tal gente y
Dios se rompe. Debido a que su fe es un producto de sus propios pensamientos
y emociones, es muy arbitraria, precaria y equivocada. Cuando vamos a
Dios, debemos hacer a un lado nuestras emociones. Cuando vamos a Dios,
debemos ir solamente con nuestra fe que claramente cree en la verdad que
Jesucristo nos ha salvado con Su bautismo y sangre, a quienes estábamos
destinados al infierno debido a nuestros pecados. Antes de la Palabra
de Dios y la Palabra de la Ley, antes del evangelio del agua y el Espíritu,
y también con nuestras conciencias, debemos reconocer claramente que nosotros
éramos aquellos que no podíamos evitar estar condenados al infierno sin
excepción. Solo cuando sabemos, aprendemos, creemos y confiamos en cuan
pecaminosos seres somos y como Dios nos ha salvado de nuestros pecados
podemos darnos cuenta que Jesucristo se ha convertido en nuestro verdadero
Salvador.
Solo por Fe Verdadera Podemos Recibir el Regalo de la
Salvación
Por lo tanto, tú y yo debemos darnos cuenta
que somos salvos de nuestros pecados creyendo en los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido, no por hacer obras virtuosas por nosotros
mismos. Y debemos conocer y creer que para salvarnos de nuestros pecados,
Jesucristo vino a esta tierra por nosotros, está muy claro en esta verdad
de cuatro colores. Él prometió en el Antiguo Testamento venir como nuestro
Mesías, y así como esta promesa, Él ciertamente vino a está tierra, y
con Su bautismo, tomó nuestros pecados y los pecados de toda la humanidad
sobre Si Mismo todo de una sola vez. Entonces Él cargó estos pecados del
mundo a la Cruz, fue crucificado, derramó Su sangre preciosa, y murió
después de expresar, “¡Consumado es!” (Juan 19:30). Levantándose
de entre los muertos en tres días, Él testifico durante 40 días más y
ascendió a la diestra del trono de Dios, prometiendo volver. Debemos creer
esto.
“Yo los he definitivamente salvado con Mis
ministerios de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
Y Yo regresaré para llevarme a aquellos que creen en esta verdad de la
salvación. Yo también les daré el derecho de convertirse en hijos de Dios
a aquellos que creen en esta verdad en sus corazones, Yo limpiare sus
pecados y los haré blancos como la nieve, Yo les daré el Espíritu Santo,
y Yo los haré Mis propios hijos.” Esto es lo que nuestro Señor nos ha
dicho.
Debemos creer en esta Palabra. Nuestro Señor
ya ha cumplido estas promesas, y actualmente Él está trabajando en las
vidas de los que estamos en la tierra. Él protege a aquellos que creen
en esta verdad y da testimonio por ellos. Así es como hemos sido salvados
a través de las obras de nuestro Señor del bautismo y de la sangre, habitamos
en la gracia, protección y amor de Dios, y viven la vida de los justos.
Se debe a que Él nos ha salvado que hemos sido liberados de nuestros pecados
por creer.
Cuando este libro del Tabernáculo sea traducido
a todos los idiomas del mundo, estoy seguro que la gente de todo el mundo
será salvada de sus pecados a través de su fe en la verdad. Aquellos que
afirman que la remisión de pecados solo viene por la sangre de Jesús ya
no podrán ser capaces de hacer tales afirmaciones, sino que en ves de
eso llegaran a darse cuenta cuan falsas han sido sus afirmaciones. No
serán capaces de aferrarse a algo falso y afirmar que eso es salvación.
Nunca más serán capaces de decir que pueden ser salvos creyendo solamente
en la sangre de Jesús.
En la puerta de la corte del Tabernáculo
se encuentra el evangelio del agua y el Espíritu, la clara Palabra de
salvación de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
Debido a que esta es la Palabra de Dios prometida y profetizada del Antiguo
Testamento, y debido a que Dios ha mantenido esta promesa en el Nuevo
Testamento cumpliendo la salvación de todos los pecados con Su bautismo
y crucifixión, si solo creemos en este regalo de salvación en gozo y gratitud,
todos podemos recibir la remisión eterna del pecado.
Esta es la Palabra que es tan fácil y perfecta,
pero también es la verdad que no puede ser entendida aún con todo el conocimiento
de todo el universo, si tú no tienes una fe pura en Su Palabra. Es por
eso que debemos creer en Su Palabra como es. Debido a que es una verdad
tan preciosa que no podemos darnos el lujo de permanecer en la ignorancia,
tú y yo ciertamente debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu.
Enseñándonos la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino
lino tejido manifestado gratuita y fácilmente, Dios nos ha permitido tener
este regalo de salvación que no tiene precio con nuestra fe.
Tú y yo igualmente, que creemos en esta
verdad, damos toda nuestra gratitud a Dios por Su amor de verdad. Sin
embargo hay muchos que permanecen en la ignorancia de la verdad real de
los hilos azul, púrpura y escarlata, y están enseñando y guiando a la
gente a sus falsos caminos. A ellos también les queremos compartir esta
verdad. A aquellos cuyos corazones están atormentados por su ignorancia
de la verdad, les predicamos este evangelio de la verdad del agua y el
Espíritu, queriendo que sean libres de sus pecados y entren por la puerta
de la salvación. Cuando predicamos la verdad del Tabernáculo, a aquellos
que creen, serán salvos, pero aquellos que no creen serán condenados por
sus pecados. Si hemos decidido creer en Jesús, debemos creer en Él conociendo
la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Nadie sabe la verdad de los hilos azul,
púrpura y escarlata desde el principio. Dios nos dijo, “Y conoceréis
la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). ¿Cuál es la verdad?
La verdad es el evangelio verdadero (Efesios 1:13), que es, el evangelio
del agua y el Espíritu manifestada en los hilos azul, púrpura y escarlata.
Conocer los hilos azul, púrpura y escarlata apropiadamente y creyendo
en ellos es la fe correcta en la verdad.
¿Por qué dijo Dios que la verdad nos haría
libres? ¿Cómo has sido salvado de tus pecados? ¿Creyendo en los hilos
azul, púrpura y escarlata, no has sido salvado de tus pecados, no son
también vuestros corazones habitados por el Espíritu Santo? ¿No han desaparecido
de ambos, de sus corazones y de sus conciencias? ¿Realmente crees y realmente
puedes confesar desde lo profundo de tu corazón que Dios ciertamente es
tú Padre? Debido a que Dios solo reconoce a aquellos que están sin pecado
como Sus hijos, Él solo aprueba la fe de aquellos que conocen y creen
en los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido en la puerta
de la corte del Tabernáculo. Los pecadores no son hijos de Dios; solo
los nacidos de nuevo que creen en el evangelio del agua y el Espíritu,
el único evangelio que Dios nos ha dado, son los hijos de Dios padre.
Aunque encaramos muchas dificultades, tribulaciones
y sufrimientos mientras vivimos en este mundo, debido a que Dios habita
con nosotros, estamos felices. Aunque somos insuficientes, estamos viviendo
nuestras vidas bendecidas, creyendo en la justicia de Dios y predicando
por todo el mundo el evangelio de los hilos azul, púrpura y escarlata,
el evangelio que nos concede la justicia de Dios.
Yo estoy agradecido con Dios, por sobre
todas las cosas, por los hilos azul, púrpura y escarlata. Cuando creí
en Jesús por primera vez, sin importar con cuanta devoción creí, mi corazón
había permanecido en pecado, y yo estaba grandemente atormentado debido
a esto. Sin importar con cuanta sinceridad yo había profesado creer en
Jesús, el pecado estaba claramente presente en mi conciencia. Se puede
saber si él / ella están llenos de pecados o no ante Dios mirando su propia
conciencia. En otras palabras, aquellos que aún tienen pecado escrito
en su conciencia son aquellos que aún no han sido capaces de recibir su
remisión del pecado. Si sus conciencias tienen aún el más pequeño de todos
los pecados, esta es la evidencia de que ellos no han recibido la remisión
del pecado.
Sin embargo, cuando yo no podía conocer
la verdad que resolvería todos mis problemas de pecado, aún el más pequeñito
de todos, y cuando toda clase de preguntas se levantaron en mi corazón
como resultado, Dios me encontró a través de Su Palabra de los hilos azul,
púrpura y escarlata.
Esta Palabra estaba en los pasajes del Evangelio
de Mateo que hemos leído previamente. Mientras leía mateo 3:13-17, llegué
a este pasaje, “Permítelo por ahora, porque así nosconviene cumplir
toda justicia” (Mateo 3:15). Entonces me di cuenta y creí que cuando
Jesús fue bautizado y salió del agua, Dios testificó Su justicia, y toda
la justicia fue cumplida ya que todos los pecados fueron borrados a través
de este bautismo de Jesús.
Cuando Jesucristo fue bautizado por Juan,
todos mis pecados fueron claramente pasados sobre Él, y de una sola vez
fueron resueltos sobre la Cruz. En el mismo momento que me di cuenta y
creí en la razón por la cual Jesús fue bautizado, todos los problemas
y las preguntas acerca de mis pecados sin resolver fueron contestadas,
ya que todos mis pecados fueron cortados en mi. Yo estaba tan agradecido
por esta verdad de la remisión del pecado, por el hecho de que recibí
esta remisión del pecado conociendo y creyendo en el evangelio del agua
y el Espíritu, la verdadera Palabra de Dios.
El Señor vino a mi a través de Su Palabra
escrita, y yo recibí la remisión de mis pecados a través de esta Palabra
del agua y el Espíritu, creyéndolo en mi corazón. A partir de ahí, a través
de la Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos, he estado testificando
el evangelio de los hilos azul, púrpura y escarlata a mucha gente, y aún
ahora, continuo esparciendo todas estas verdades y misterios de salvación.
El verdadero evangelio no es algo hecho de los propios pensamientos, doctrinas
o experiencias emocionales de los seres humanos.
Con los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido, nuestro Señor ha borrado nuestros pecados. A través
de los hilos azul, púrpura y escarlata, todos en todo el mundo llegaran
a darse cuenta de la verdad de la salvación claramente y a reconocer que
esta verdad no es ninguna otra que el evangelio del agua y el Espíritu.
Esta es también la verdad que absolutamente se necesita en estos últimos
tiempos, incontables personas llegaran a creer en esta verdad.
La era actual es una era en donde la justicia
de la gente se está deshaciendo y su maldad corre por todos lados. Cuando
las condiciones que nos rodean se deterioran, la gente derrama toda la
maldad que fundamentalmente se encontraba en ellos. Sin embargo, a pesar
de esto, nuestro Señor nos ha salvado a ti y a mi de nuestros pecados
a través del evangelio de los hilos azul, púrpura y escarlata. ¿Hay gratitud
por esta bendición que no tiene precio? Yo doy gracias a nuestro Señor
por esta clara salvación, ya que yo estoy sobreabundando con gozo y felicidad.
El mundo ahora se dirige hacia los tiempos
finales anticipados por Dios, y ya ha entrado esta era. En tiempos como
estos, cuando hay menos y menos gente que sirve al Señor con devoción,
y cuando aún la fe de los creyentes esta debilitándose, si tratas de entregarte
a algo más que a la verdad del agua y el Espíritu, solo terminarás con
heridas en el corazón. Cuando se cree en Dios, si no crees en el evangelio
de los hilos azul, púrpura y escarlata, solo te decepcionaras, ya que
no dejará nada significativo en tu corazón, ni producirá frutos tangibles.
| ¿Desea
saber más acerca del Tabernáculo? Por favor haga clic
en el banner de abajo para obtener su libro gratis sobre el Tabernáculo |
 |
Debido a que la verdad del evangelio de
los cuatro colores del Tabernáculo –de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido- es la verdad clara, es solo el mejor evangelio
para este oscuro mundo. El que vivamos nuestras vidas habiendo recibido
la remisión de nuestros pecados conociendo y creyendo en la verdad manifestada
en el Tabernáculo es una bendición que no tiene precio, un regalo precioso
y una grande felicidad para nosotros.
Debido a que aquellos que conocen y creen
en la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido
manifestado en la puerta de la corte del Tabernáculo están sirviendo a
la verdad, no a lo falso, un gran gozo se encuentra en sus corazones por
siempre.
¿También tú conoces y crees en esta verdad
revelada en la puerta de la corte del Tabernáculo? Debes conocerla y creerla.
Regreso
a la Lista
|