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La Falacia en la Teoría de la Predestinación
y la Elección Divina
< Romanos 8:28-30 >
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas
las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son
llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen
hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que
llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”
Las teorías teológicas de la predestinación y
la elección divina que son las teologías básicas que constituyen la doctrina
cristiana han llevado a muchos que quieren creer en Jesús a entender mal la
palabra de Dios. Esta teoría errada ha causado mucha confusión.
Lo que la teología falsa de la predestinación
dice es que Dios eligió a las personas que ama mientras condena a aquéllas que
Él detesta. Esto significa que algunos de los que fueron elegidos nacen de nuevo
de agua y del Espíritu y son aceptados en el cielo mientras que los otros que
no fueron elegidos son destinados para ser quemados en el infierno.
Si Dios de hecho sólo elige a algunos de nosotros,
nosotros no podemos ayudarnos sino que agonizamos sobre la pregunta, “¿Fui elegido
para la salvación?” Si nosotros no fuéramos elegidos, nos sería inútil creer
en Jesús. Así esta teoría ha hecho que muchas personas estén mas creídos que
ellos fueron elegidos por Dios más que con la fe misma.
Si nosotros creemos esto ¿Cómo podemos estar libres
de las dudas y creer sólo en Dios? ¿Cómo confirmamos realmente que Dios nos
eligió? Él sólo sería Dios de aquéllos elegidos, aunque Él dice, “¿Es Dios
solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente,
también de los gentiles” (Romanos 3:29).
Porque muchas personas entienden mal el significado
de la predestinación y la elección divina, ellos temen que serán destruidos
pese a que ellos creen en Jesús.
Efesios 1:3-5 dice, “Bendito sea el Dios y
Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación
del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el
puro afecto de su voluntad.”
Por consiguiente nosotros debemos repasar el concepto
de predestinación teológica y la elección divina. Primero debemos entender lo
que la Biblia dice sobre la predestinación y la elección divina y fortalecer
nuestra creencia en la salvación a través del agua y del Espíritu.
¿Qué nos dice Romanos? Algunos teólogos desarrollaron
la teoría infundada de “la elección incondicional.” ¿Entonces, es Dios teología?
La teología en sí misma no es Dios.
Incluso antes de la creación del mundo, Dios escogió
a toda la humanidad en Jesucristo y puso en Su mente el salvarnos a todos haciéndonos
justos. Jesús nos ama incondicionalmente. No le haga un Dios que discrimina.
Los incrédulos tienen fe en sus propios pensamientos pero los creyentes ponen
la base de su fe en la palabra escrita de Dios.
LA ELECCIÓN DIVINA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En Génesis 25:21-26, leemos acerca de los dos
hijos de Isaac, Esaú y Jacob. Dios eligió a Jacob mientras los dos aun estaban
en el vientre de su madre.
Aquéllos que malentienden la palabra de Dios toman
esto como la base de la teoría de la elección incondicional. Esto es como mezclar
al dios de la adivinación con el Cristianismo.
Si creemos que Dios nos eligió basándose en la
“elección incondicional” y no en Jesucristo, entonces es igual que si nosotros
rendimos culto a un dios de adivinación y a ídolos. Dios no es un dios de adivinación.
Si creyéramos en un dios de adivinación, nosotros estaríamos negando el plan
de Dios para nosotros cayendo en la trampa de Satanás.
Si el hombre no es obediente a la voluntad de
Dios, entonces será como las bestias que perecen. Así que como nosotros los
creyentes no somos bestias, debemos ser verdaderos creyentes que leen y creen
la verdad escrita en la Biblia. No pensar primero que la verdad escrita en la
Biblia es entregarse a sí mismo a Satanás.
Para tener la verdadera fe, debemos pensar primero
en la verdad escrita en la Biblia y debemos seguir la fe de aquéllos que han
renacido en Cristo.
El Calvinismo insiste en la redención limitada.
Esto implica que el amor de Dios y la redención del Señor no se aplica para
todos. ¿Puede ser esto verdad?
La Biblia dice, “el cual quiere que todos los
hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).
Si la bendición de la redención sólo se aplicara a unos cuantos, entonces muchos
creyentes dejarían de creer en Jesús. Después de todo, ¿Quién querría creer
en un Dios de mente cerrada?
Nosotros tenemos que tener confianza en que nuestro
Dios no es de mente cerrada. Él es el Dios de la Verdad, el Amor, y la Justicia.
Nosotros tenemos que creer en Jesús y el evangelio del nuevo nacimiento de agua
y del Espíritu y así seremos salvados de todos nuestros pecados. Jesús es el
Salvador de todos los que nacen de nuevo de agua y del Espíritu.
Según el Calvinismo, si hubiera diez personas
juntas, algunas de ellas serían salvadas por Dios mientras que los otros se
quedarían para ser quemados en el fuego de infierno. Esto es falso.
No tiene ningún sentido decir que Dios ama sólo
a algunos y desecha a otros. Imagine que Dios está aquí con nosotros hoy. Si
Él decidiera elegir a aquéllos que están sentados en el lado de la derecha tomando
la determinación de enviar al infierno a todos aquéllos que están sentados la
izquierda, ¿Nosotros lo trataríamos como Dios?
¿No protestarían todos aquéllos que fueron desechados?
Todas las criaturas clamarían, “¿Cómo puede ser Dios tan injusto?” La elección
incondicional es falsa porque Dios eligió a toda la humanidad en Jesucristo.
Por consiguiente alguien que es llamado por Dios
en el nombre de Cristo, es elegido. ¿Entonces, a quién llama Dios? Él llama
a los pecadores, no a los justos. Dios no llama a aquéllos que se consideran
justos.
La bendición redentora de Dios es para los pecadores
y para aquéllos que son condenados al infierno. La elección significa que Dios
llama a los pecadores para hacerles Sus hijos justificados.
DIOS ES JUSTO
Dios Es Justo. Él no es un Dios que sólo ama a
los elegidos incondicionalmente. Él llamó a los pecadores en el nombre de Cristo.
Sin la salvación a través de la redención de Jesucristo y Su perdón de pecados,
¿Cómo podríamos conocer el amor de Dios y la salvación? Nunca haga a Dios, un
Dios injusto.
Trate de encontrar de que te estás perdiendo cuando
leas Efesios 1:3-5. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en
Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser
adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.”
¿Qué suena extraño? La palabra perdida es “en Jesucristo.”
La elección incondicional en el Calvinismo no
corresponde con las palabras de la Biblia. La Biblia dice, “Él nos eligió
en Jesucristo antes de la fundación del mundo.”
Dios escogió a toda la humanidad en Cristo para
que nacieran de nuevo de agua y del Espíritu. Aquéllos que no pueden ayudar
y nacieron pecadores pueden redimirse de pecado y llegar a ser Sus hijos. Él
incluyó a toda la humanidad en la lista de aquéllos que serán salvados y los
eligió en Jesucristo.
Muchos teólogos insisten en la elección incondicional
diciendo que sólo algunos son los escogidos, es por ello que muchas personas
están atrapadas en el caos de una doctrina irracional. Estos teólogos falsos
dicen que Dios escoge a algunos y desecha a los otros a través de la elección
incondicional, mientras que la verdad de Su palabra es que Dios escogió a todos
los pecadores en Jesús. Muchas personas caen víctimas de la doctrina falsa debido
a sus propias creencias supersticiosas.
Pero si reconocemos que Dios decidió salvar a
toda la humanidad en Jesús y que la remisión del pecado se aplica a todos los
que creemos en Jesús, nosotros podemos salvarnos de todos nuestros pecados,
ser hechos hijos de Dios, volvernos hombres justos, tener vida eterna, y tener
confianza en que Dios Es Justo.
LA ELECCIÓN DIVINA EN LA HISTORIA DE
JACOB Y ESAU
En Génesis 25:19-28, Esaú y Jacob estaban luchando
juntos dentro del útero de su madre Rebeca. Dios dijo en Génesis 25:23, “Dos
naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; un
pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.”
¡Los pecadores convirtieron estas palabras en
la teoría de la predestinación teológica y la elección divina, dejando a muchos
que creen en Jesús confundidos acerca de si ellos serán escogidos o no! Cuando
ellos se consideran a sí mismos como escogidos, piensan que son salvados y pierden
el interés por el nuevo nacimiento de agua y del Espíritu.
El concepto de elección incondicional ha dejado
a muchas personas que creyeron en Jesús fuera de la redención y los ha condenado
al infierno. También ha hecho parecer a Dios injusto.
Debido a que muchos teólogos enseñan doctrinas
falsas que salen de sus propios pensamientos, muchos de los que creen en Jesús
se vuelven inseguros y se preguntan si ellos han sido escogidos, o si su redención
fue predestinada.
De Jacob y Esaú, ¿A quien eligió Dios? Él escogió
a Jacob en Jesucristo. En Romanos 9:10-11, dice que Dios llamó a Jacob en lugar
de su hermano pese a que ellos fueron concebidos por un mismo hombre, aunque
aun no habían nacido, y no habían hecho nada bueno o malo.
El propósito de Dios fue elegir a Jacob, no debido
a sus obras sino debido a Su elección. La Biblia también nos dice que Jesús
vino a llamar a los pecadores, no a aquéllos que han vivido su vida rectamente.
Los hombres, como descendientes de Adán, nacen
pecadores. David dijo él era un pecador desde que él estaba en el vientre de
su madre y que él nació en iniquidad. “He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre” (Salmos 51:5).
El hombre nace pecador debido al pecado de sus
antepasados. Así que todos los que nacemos en este mundo inocentes, nos volvemos
pecadores, actuamos como pecadores, y llevamos los frutos del pecado.
Un niño que todavía no ha cometido ningún pecado
ya es un pecador porque él nació con la semilla de pecado. Él tiene pensamientos
malos, adulterio, fornicación y asesinato en su corazón. Él nació con los pecados
de sus antepasados. El hombre es pecador aun antes de nacer.
La razón por la que Dios nos hizo débiles es como
sigue. El hombre es la creación de Dios, pero el Señor tenía planes para hacernos
Sus hijos salvándonos del pecado. Por eso Él le permitió a Adán pecar.
Cuando como resultado, los hombres se volvieron
pecadores, Dios envió a Jesús a este mundo, permitiendo que Su único Hijo se
llevara todos los pecados de humanidad a través de Su bautismo.
La intención de Dios era redimir a la humanidad
a través del bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz y para darles el poder
para volverse Sus hijos creyendo en Jesús. Él le permitió a Adán pecar sobre
la promesa de lavar todo el pecado en Cristo.
Los pecadores que creen en la doctrina falsa dicen,
“Miren a Jacob y Esaú. Él eligió a uno y descartó al otro incondicionalmente.”
Dios no nos eligió incondicionalmente, sino que nos eligió en Jesucristo. Nosotros
sólo tenemos que buscar las palabras escritas en la Biblia. Romanos 9:10-12
dice, “Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac
nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal,
para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las
obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está
escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.”
Dios escogió a Jacob en Jesús. Jacob era el modelo
de los pecadores quienes son indignos y privados de su propia justicia. Efesios
1:4 dice que Dios nos escogió en Él.
¿A Quién llamó Dios? Él llamó a Jacob porque él
supo que era pecador e injusto ante Dios y confió en Dios. Él llamó a Jacob
en el nombre de Su propio Hijo Jesús y lo redimió con el evangelio del agua
y la sangre para hacerle Su niño. Así que, Dios llamó a Jacob y lo bendijo con
la redención.
Él llamó a los pecadores para hacerlos justos
a través de la redención en Jesús. Ése es el plan de Dios.
LA FALSA DOCTRINA DE LA ELECCIÓN INCONDICIONAL
Recientemente leí un libro basado en una historia
de elección incondicional. Un hombre joven tuvo un sueño. Una mujer vieja aparecía
en el sueño y le dijo al hombre joven que viniera a cierto lugar, y él fue.
Entonces la mujer vieja le dijo que él era elegido por Dios.
Él le preguntó a la mujer vieja ¿Cómo Dios pudo
elegirlo cuándo él ni siquiera cree en Dios? Ella le dijo que Dios lo escogió
incondicionalmente a pesar de su falta de fe.
Esto es falso. ¿Cómo Dios podría condenar al infierno
a algunas personas arbitrariamente y podría escoger a otros para la salvación?
Dios eligió a todos en Jesús.
La teoría de la elección teológica que excluye
a Jesús es falsa. Es falsa. Pero muchos teólogos insisten en que Dios escogerá
sólo a algunos de nosotros. Eso no es verdad. Dios quiere salvar a todos en
Jesús. Sólo aquellos que no creen en la redención del agua y del Espíritu en
Jesús, no se salvarán.
Dios predestinó a toda la humanidad para la salvación
a través de Su Hijo Jesús, y Su intención fue hacernos Sus hijos aun antes de
que Él creara el mundo. Él planeó salvar a la humanidad de todos los pecados
del mundo a través de la redención de Jesucristo. Ésta es la verdad como está
escrito en la Biblia.
Los justos quiénes han renacido en Cristo son
los escogidos. Pero los teólogos insisten en que Dios escoge sólo a algunos
de nosotros. Por ejemplo, ellos dicen que los monjes Budistas están entre aquéllos
que Dios no escogió. Pero Dios también los eligió en Jesús.
Si Dios eligiera algunos incondicionalmente sin
Jesús, nosotros no necesitaríamos predicar el evangelio. Si Dios hubiera planeado
elegir a alguien sin Jesús, los pecadores no necesitarían creer en Jesús. ¿Cómo
entonces pueden ser cumplidas Sus palabras de Amor, Verdad y Liberación?
¿Habría alguna razón para que los siervos de Dios
predicaran el evangelio en este mundo? ¿Tiene algún sentido el que Dios haya
elegido incondicionalmente a los redimidos y a los condenados sin Jesús?
La razón por la que Dios escogió a Jacob en Jesús.
La razón por la que Él amó a Jacob y detestó a Esaú es que Él ya sabía aun antes
de que ellos fueran creados, que Jacob creería en Dios y Esaú no creería en
Él.
Hay muchos pecadores en este mundo que creen en
Jesús. Algunos de ellos están como Esaú y otros están como Jacob.
¿Por qué Dios amó a Jacob? Jacob era injusto y
reconoció su indignidad. Por consiguiente él admitió que él era un pecador ante
Dios y pidió Su Gracia. Por eso Dios salvó a Jacob.
Pero Esaú confió más en sí mismo que en el Señor
y no tuvo hambre de la Gracia de Dios. Así que Dios dijo que Él amó a Jacob
y detestó a Esaú. Ésta es la palabra de verdad.
Dios nos predestinó a todos para la salvación
en Jesús. Lo que todos los pecadores tienen que hacer es creer en Jesús. Entonces
la Verdad de Dios y la Justicia se instalará en sus corazones. Nosotros los
pecadores no podemos hacer nada sino creer con todo nuestro corazón salvándonos
a través de Jesús. Todo lo que nosotros tenemos que hacer es creer en la redención
a través de Jesús.
LA FALSA TEORÍA DE LA SANTIFICACIÓN GRADUAL
Satanás engaña a los pecadores con la teoría de
la santificación gradual para que ellos no puedan salvarse de sus pecados. La
santificación gradual significa que los pecadores gradualmente se vuelven santos,
después de que ellos creen en Jesús.
La teoría va así. Los pecadores no pueden ser
hechos justos de una vez por todas sino que sólo son salvados del pecado original
cuando ellos creen en Jesús. Los pecados actuales son lavados gradualmente a
través de las oraciones diarias de arrepentimiento, y así el hombre se santifica
gradualmente.
Lo difícil de esta teoría es la santificación
gradual. Suena grandioso que ese hombre puede creer en Jesús y gradualmente
volverse un Cristiano más santo. Esta teoría ha engañado a muchos Cristianos
durante años, haciéndoles sentirse seguros. Ésa es la razón por qué hay muchos
Cristianos más-santos-que-otros Cristianos en la Cristiandad.
Ellos piensan que un día ellos simplemente cambiarán
y ya no pecarán más. Pero la realidad es que viven sus vidas como pecadores
y serán juzgados como pecadores ante Dios después de que ellos mueran.
Lea la verdadera palabra en la Biblia. En Romanos
8:30, “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó,
a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”
Y en verso 29, “para que fuesen hechos conformes
a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”
Viéndolo a la ligera, pareciera que hay una serie de pasos para ser hecho justo.
Pero la Palabra nos dice que la justicia es dada de una vez por todos.
“Y a los que llamó, a éstos también justificó.”
Jesús llamó a los pecadores y los hizo justos a través de Su bautismo en el
Jordán y Su muerte en la Cruz.
Por consiguiente aquél que cree en la redención
en Jesús se vuelve un glorioso hijo de Dios. Esta es la Gracia de Dios para
redimir a los pecadores y glorificarlos en Su nombre.
Esto es lo que Dios nos dice. Pero algunos Cristianos
nos dicen que miremos Romanos 8:30. “Hay una serie de pasos para ser santificado.
¿No significa esto que nosotros cambiamos gradualmente?” Así es cómo ellos engañan.
Ellos le dicen a las personas hablando en tiempo futuro que un pecador vendrá
a ser justo con el tiempo.
Pero la Biblia no nos habla en tiempo futuro,
sino en pasado perfecto, que hemos sido hechos justos de una vez por todas.
Hay una diferencia bien definida entre el concepto futuro y el pasado perfecto.
Nosotros debemos creer totalmente en la Biblia.
De acuerdo con lo que está escrito, nosotros podemos volvernos hijos de Dios
de una vez por todas. Esto difiere totalmente de la teoría de santificación
gradual.
La teoría de la santificación gradual dice que
sólo el pecado original se perdona cuando nosotros creemos en Jesús. Esto sugiere
que nosotros debamos llevar una vida religiosa y debamos arrepentirnos por nuestros
pecados todos los días, para que cuando estemos de pie ante Dios vengamos a
ser hechos justos.
Debido a que muchas personas creen en esta teoría,
ellos todavía permanecen como pecadores, aun después de que ellos empiezan a
creer en Jesús. Por eso la teoría de santificación gradual es falsa.
La Biblia nos dice claramente que nosotros somos
hechos justos e hijos de Dios por la fe. Así como los bebés llegan al mundo,
los hijos de Dios también viene a ser santificados tan pronto cono se dan cuenta
y creen en la redención de Jesús. La falsa teoría de la santificación gradual
provino de mentiras.
LA COMPLETA LIBERACIÓN DE TODOS LOS PECADOS
Romanos 8:1-2 dice, “Ahora, pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” Esto nos dice que Dios
hizo a todos los pecadores justos y liberó de la ley de pecado y de la muerte
a todos los que vinieron a Jesús.
La Biblia nos habla de la redención completa en
Hebreos 9:12. “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por
su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo
obtenido eterna redención.” Esto significa que nosotros que creemos en Jesús
somos redimidos y admitidos en el cielo.
Nosotros oímos y creímos el evangelio de la redención
del agua y del Espíritu en Cristo Jesús y todos nuestros pecados fueron perdonados.
Pero los pecadores que creen que ellos únicamente fueron perdonados del pecado
original no pueden salvarse de verdad. Para ser santificados de los pecados
que ellos cometen después de que han creído en Jesús, ellos sienten que deben
arrepentirse todos los días.
Su fe mal encaminada los lleva al infierno. Sus
creencias equivocadas hacen que se arrepientan todos los días para librarse
de todas sus iniquidades. Ésa no es la verdadera fe que nos salva del infierno.
Si ellos hubieran creído en Jesús y hubieran sido
redimidos una vez por todo el tiempo, ellos habrían sido hechos justos e hijos
de Dios. La verdadera redención hace a los creyentes justos y los transforma
en los hijos de Dios de una vez por todas.
No obstante que los creyentes son liberados de
todos los pecados del mundo, su carne no cambia hasta el día en que mueren.
Y sus corazones se empapan con la justicia de Dios. Nosotros nunca debemos mal
entender este hecho.
La Biblia nos dice que nos santificamos y nos
volvemos justos cuando creemos en el evangelio.
Miremos hebreos 10:9-14 ver el verdadero evangelio.
“Y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita
lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados
mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente
todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos
sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un sólo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la
diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos
por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre
a los santificados.”
“En esa voluntad somos santificados mediante
la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” Nota que
esto esta escrito en tiempo presente perfecto y no el tiempo futuro.
Para ser completamente santificado, el hombre
tiene que creer en la redención del agua y del Espíritu que Jesús nos dio.
JESÚS DIÓ LA REDENCIÓN ETERNA UNA VEZ
Y PARA TODOS
Si nosotros creemos en la redención eterna de
Jesús, somos hechos justos de una sola vez. La Biblia dice, “Estad siempre
gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo” (1 Tesalonicenses 5:16-18).
Estad siempre gozosos. ¿Cómo puede un hombre regocijarse
todo el tiempo? Aquél que recibe la redención eterna de una vez para siempre,
se puede regocijar eternamente. Porque él está libre del pecado, él está seguro
en el conocimiento de que Jesús quitó todos sus pecados en el Jordán. Él ha
venido a ser humilde ante Él y agradecido por Su Gracia y así se puede regocijar
sin cesar.
“Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades
son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos” (Romanos 4:7). Esto significa
que los pecados de un hombre están cubiertos a pesar del hecho de que todavía
existan en su corazón. Su corazón se ha limpiado. Jesús lavó completamente todos
sus pecados y los salvó de una vez para siempre.
Esta redención es referida en el Nuevo Testamento.
Cuando Jesús fue bautizado, Él dijo, “Deja ahora, porque así conviene que
cumplamos toda justicia. Entonces le dejó” (Mateo 3:15).
Así como los machos cabríos y las ovejas expiaron
los pecados del hombre a través de la imposición de manos en el Antiguo Testamento,
Jesús asumió todos los pecados del mundo y purificó a la humanidad de la manera
más apropiada y digna.
“Así conviene que cumplamos toda justicia”
dijo a Jesús. Jesús fue bautizado de la manera más apropiada y asumió en Él
todos los pecados de la humanidad, salvándonos así.
En Mateo 3:15, está escrito que Jesús quitó todos
los pecados del mundo. La Justicia de Dios estaba completa. Nosotros no debemos
intentar entender esta redención eterna. Debemos tomarlo como Su palabra de
liberación. “Bienaventurado aquél cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto
su pecado” (Salmos 32:1).
Todos los pecados del corazón y la carne, Jesús
los lavó cuando fue bautizado por Juan el Bautista en el Río de Jordán. Él fue
juzgado por los pecados que cometemos en este corrupto y depravado mundo. Después
de que Él quitó todos nuestros pecados, Él murió en la Cruz.
Cualquiera que cree en esta redención de pecado
puede ser hecho justo y sin mancha de una vez para siempre. Porque Jesús vive
eternamente, cualquiera que cree en la redención en Cristo permanece justo.
Podemos estar de pie ahora ante Dios con confianza
y decir, “¿Cómo eres, Señor? Yo creo en Tu Hijo unigénito, Jesucristo y yo también
soy Tu hijo. Gracias, Padre. Gracias por aceptarme como Tu hijo. Esto no es
mediante mis obras, sino sólo a través de mi fe en el nuevo nacimiento de agua
y del Espíritu en Jesús. Tú me salvaste de todos los pecados de este mundo.
Yo creo lo que Tú dijiste, “Así conviene que cumplamos toda justicia”
(Mateo 3:15) A través del bautismo de Jesús y Su Cruz, yo me he vuelto Tu
hijo. Por eso estoy agradecido contigo.”
¿Has pasado todos tus pecados a Jesús? ¿Fueron
quitados todos tus pecados por Él? La Biblia nos dice que gracias al bautismo
de Jesús y Su muerte en la Cruz, los pecadores pueden santificarse simplemente
creyendo en esto.
LA RELACIÓN ENTRE EL BAUTISMO DE JESÚS
Y LA REDENCIÓN
Imagine a un hombre que vive como pecador aunque
él cree en Jesús y ora en la iglesia, “Querido Dios, por favor perdóname por
los pecados que yo cometí la semana pasada. Perdóname por los pecados de estos
tres días pasados. O Señor, perdóname por los pecados de hoy. Yo creo en Jesús.”
Asumamos que a este hombre se le perdonan sus
pecados diarios por esa oración. Pero después, él regresa de nuevo a su vida
cotidiana y peca de nuevo. Entonces, él de nuevo se vuelve un pecador.
Jesús se volvió el Cordero de Dios y quitó los
pecados de todos los pecadores a través de Su bautismo y los redimió siendo
crucificado en la Cruz. Los pecadores deben creer lo siguiente para ser redimidos.
Todo el pecado fue quitado por Jesús cuando Él
fue bautizado por Juan el Bautista, cumpliendo así toda justicia de Dios. Todos
los pecados del mundo fueron lavados. Cualquiera que cree en esta verdad es
liberado. Como está escrito en Mateo 3:13-17, “para que así” fuera Jesús
bautizado por Juan el Bautista y hecho el Salvador de todos los creyentes.
El evangelio verdadero nos dice que Jesús quitó
los pecados del mundo de una vez por todas. Pero la teología falsa nos dice
que nosotros nos redimimos todos los días. ¿Qué es lo que debemos creer? ¿Nosotros
nos redimimos de una vez por todas, o nos redimimos todos los días?
Es obvio que Jesús nos liberó de una vez por todas.
La verdadera creencia es la fe en la redención del agua y del Espíritu de una
vez para siempre. Aquéllos que creen que nosotros debemos redimirnos todos los
días nunca serán liberados.
Ellos deben saber que la redención real viene
de creer en Jesús quien nos liberó una vez y para siempre a través de Su bautismo
y muerte a la Cruz. Todo lo que tenemos que hacer es dar gracias a Dios y creer
en este evangelio verdadero.
Pero aquéllos que están mal encaminados en su
fe dicen que sólo somos liberados del pecado original y que debemos redimirnos
todos los días de los pecados actuales, y que podemos “gradualmente” ser hechos
Justos. Eso está equivocado.
El bautismo de Jesús y Su muerte en la Cruz logró
el perdón del pecado de una vez por todas. Ésta es la verdad. Nuestros pecados
tuvieron que ser pasados a Jesús a través de Juan el Bautista y Jesús tuvo que
morir en la Cruz para que nosotros fuésemos salvados.
Diciendo “perdóname” después de que nosotros pecamos
no encaja en la Justicia de Dios. La ley de Dios dice que el pago del pecado
es la muerte. Nosotros debemos saber que Dios es Justo y Santo.
Aquéllos que oran a Dios diciendo, “yo lo siento,
por favor perdóname” después de que ellos pecan no conocen la Justicia de Dios.
Ellos oran por el perdón, pero sólo para suavizar su propia conciencia. ¿Es
correcto que uno peque todos los días y consuele la conciencia arrepintiéndose
repetidamente por sus transgresiones? La única manera a ser liberados es creyendo
en el bautismo de Jesús y Su sangre a la Cruz. Nosotros debemos creerlo en nuestros
corazones. Es la única manera en que podemos evitar la sentencia de Dios.
Pensemos más sobre la liberación del pecado. Hebreos
9:22 dicen, “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento
de sangre no se hace remisión.”
Según la Ley justa de Dios, los pecados deben
purgarse con sangre, y sin el derramamiento de sangre no hay ninguna remisión.
Ésta es la Ley justa de Dios. Sin pagar el precio del pecado, nunca puede haber
remisión.
La ley de Dios es Justa. Jesús fue bautizado por
Juan el Bautista y derramó su sangre en la Cruz para liberarnos a los pecadores.
Él se llevó todas nuestras transgresiones a través de Su bautismo y derramó
su sangre en la Cruz para pagar por todos nuestros pecados. Él pagó el precio
del pecado por nosotros.
En Mateo 3:15, cuando Jesús fue bautizado en la
manera más apropiada, Él lavó todo el pecado a través de Su bautismo y murió
en la Cruz para librarnos de todos los pecados del mundo.
Pedir perdón todos los días es igual que pedirle
que se lleve nuestros pecados y morir de nuevo. Nosotros debemos de verdad entender
la ley justa de Dios. Jesús no tiene que morir una y otra vez para liberarnos
de nuestros pecados.
Dios considera muy insolente que aquéllos que
creen en Jesús pidan perdón de pecados reales una y otra vez. “¡Esos necios
insolentes! ¡Ellos están pidiendo a Mi Hijo, Jesús, que sea bautizado por segunda
vez y morirse de nuevo en la Cruz! ¡Ellos creen en la redención en Jesús y todavía
a sí mismos se llaman pecadores! Yo los juzgaré con Mi justa Ley y enviaré a
todos ellos al infierno ardiente. ¿Está Usted dispuesto a sacrificar a su propio
hijo dos veces? Usted está pidiéndome que sacrifique a Mi Hijo de nuevo debido
a sus pecados actuales. Yo ya he sacrificado a Mi propio Hijo para salvarlos
a ustedes de una vez por todas de los pecados del mundo. Así que no despierte
mi ira pidiéndome que perdone sus pecados actuales una y ora vez, simplemente
crea en el evangelio de la redención del agua y el Espíritu.”
Jesús les dice a aquéllos que siguen siendo pecadores
que ellos deben ir a una iglesia dónde se predica el verdadero evangelio, deben
abandonar la falsa creencia y deben recibir la redención sobreponiendo la fe
sobre la falsedad.
Ahora es el tiempo para ti y que seas salvado
creyendo esto en tu corazón. ¿Tú lo crees?
EL RESULTADO DE LA FE, NO EN LA VERDAD,
SINO EN LAS OBRAS
Inclusive los pecadores que creen en Jesús, pero
que no son muy entregados pueden lucir brillantes durante 3 ó 5 años. Ellos
al principio son muy entusiastas, sin embargo su fe disminuye con el tiempo.
Si tú Crees en Jesús a través de tus obras, tu entusiasmo desaparecerá pronto,
también.
El ciego no puede ver. Así que ellos confían en
sus otros sentidos y aumentan el conocimiento de esta manera. Cuando ellos sienten
que las lágrimas se les salen, cometen el error de tomar esto como una señal
de remisión. La verdadera remisión no es un sentimiento.
El que está espiritualmente ciego busca recobrar
su primer amor asistiendo vanamente a las reuniones del reavivamiento, pero
no puede recuperar ese sentimiento. Del mismo modo la remisión de pecado es
imposible de lograr. Si ellos hubieran creído correctamente desde el principio,
la remisión y Su Gracia brillarían más y más conforme los días pasan.
Pero la remisión falsa sólo brilla al principio
y después pierde su lustre. El brillo del entusiasmo desaparece pronto porque
el espiritualmente ciego no escuchó el verdadero evangelio desde el principio.
Los Escribas y Fariseos hipócritas llevan las
Biblias bajo sus brazos, memorizan la Oración del Señor y el Credo del Apóstol,
y oran todo el tiempo. Ellos son promovidos en la iglesia y son cargados emocionalmente,
sin embargo sus pecados aumentan y finalmente son desechados por Dios. Por fuera
de ellos se cubren con el yeso blanco del fervor religioso, pero por dentro
de sus mentes se están pudriendo con el pecado. Éste es el resultado de la fe
no en la verdad sino en una religión basada en las obras.
NOSOTROS VENIMOS A SER JUSTOS MEDIANTE
LA FE
Leamos Hebreos 10:16-18. “Este es el pacto
que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes
en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré
de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más
ofrenda por el pecado.”
Ahora que nosotros somos redimidos a través del
agua del bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz, nosotros no necesitamos ya
expiar el pecado. Podría parecer extraño cuando oyes esto por primera vez, pero
está de acuerdo con las palabras de la Biblia. ¿Son estas palabras de hombre?
La Biblia es la marca a seguir y la plomada para medirlo todo.
“Después de esos días, pondré Mis leyes en
sus corazones, y las escribiré en sus mentes.” ¿Cómo te sientes después
de que has sido redimido? Ahora que tu corazón está libre del pecado, tú te
sientes refrescado. Tú has sido hecho justo y puedes vivir en la luz.
Y el Señor dice en hebreos 10:17 “Y nunca más
me acordaré de sus pecados y transgresiones” Él nos dice que no se acordará
más de los pecados y de las transgresiones de los redimidos. ¿Por qué? Porque
Jesús fue bautizado de la manera más digna, “para esto.” Después de llevarse
todo el pecado, Jesús fue juzgado en beneficio de aquéllos que creen en Él.
Ahora que Él ha pagado por todos nuestros pecados,
nosotros podemos recordarlos pero no necesitamos sentirnos culpables por ellos.
Nosotros ya no tenemos que morir por nuestros pecados porque Jesús lavó todo
el pecado y derramó su sangre en la Cruz por nosotros.
Hebreos 10:18 dice, “donde hay remisión de
éstos, no hay más ofrenda por el pecado.” Esto significa que Él cubrió todos
los pecados del mundo. También significa que aquéllos que ya han renacido en
Jesús no necesitan hacer ninguna ofrenda por el pecado.
“Oh Dios, por favor perdóname. La razón por la
que yo creo en Jesús y todavía vivo en la miseria es porque yo no he sido redimido
todavía. Yo soy un Cristiano, pero mi mente está completamente podrida con el
pecado.” Nosotros no necesitamos orar así.
Los pecadores cometen pecado sin reconocerlo como
tal. Ellos no reconocen qué es pecado porque no conocen la Ley de Dios de Verdad.
Ellos sólo saben que no deben pecar en su conciencia, pero no saben lo que es
pecar ante Dios. Dios nos ha señalado a nosotros que es un pecado no creer en
Jesús.
En Juan 16:9 se dice lo que es pecado ante Dios.
“De pecado, por cuanto no creen en mí” Esto es un pecado ante Dios, el
no creer en Él. Juan 16:10 dice cual es la justicia. “de justicia, por cuanto
voy al Padre, y no me veréis más.” En otros términos, Jesús ya ha liberado
a este mundo de todo el pecado, y así Él no tiene que liberarnos de nuevo con
un segundo bautismo y muerte en la Cruz.
Él llamó a aquéllos que creen en la redención,
para santificarlos y hacerlos justos. La redención en este mundo se completó
a través de Su bautismo y muerte en la Cruz. Ninguna otra redención es necesaria
para liberar a los pecadores.
“Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado
a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Jesús vino a este
mundo, fue bautizado por Juan el Bautista, y derramó su sangre en la Cruz para
liberar a todos los pecadores. Crea esto en su corazón y sálvese. Jesús lo santificó
con el agua y el Espíritu.
Jesús barrió todos los pecados de nuestra carne
a través del agua y del Espíritu. Nosotros nos salvamos mediante la fe. Si nosotros
creemos en la verdad, si nosotros creemos en el evangelio a través de Jesucristo,
nosotros somos hechos justos de una vez y para siempre. El bautismo de Jesús
y Su muerte en la Cruz, estos dos son la verdad fundamental.
VERSÍCULOS QUE LOS PECADORES USAN COMO
APOYO
1 Juan 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”
Sería bueno si nosotros sólo necesitáramos confesar
nuestros pecados para ser perdonados. Con esta perspectiva, algunos teólogos
propusieron una gran idea para una nueva doctrina. Ellos insisten en que cada
vez que alguien confiese sus pecados, el tal puede ser perdonado. ¿No es eso
conveniente? Pero Jesús nunca dijo que nosotros seríamos perdonados cada vez
que nos confesamos a Dios.
¿Realmente podemos ser perdonados simplemente
por confesar nuestros pecados, o nosotros ya nos hemos redimido? ¿Qué Crees
tú? Las personas que defienden esta doctrina falsa creen que ellos son perdonados
cada vez que ellos confiesan sus pecados, pero de hecho, el pecado permanece
en sus corazones porque ellos no conocen las verdaderas palabras de redención.
No tiene ningún sentido que los pecadores que creen en Jesús sean perdonados
cada vez que ellos oren por el perdón de sus pecados actuales.
Por esta razón, nosotros debemos considerar Sus
Palabras en la redención y debemos diferenciar entre la verdad y falsedad, sin
tener en cuenta lo que nos puedan haber dicho.
Los pecadores entienden mal a 1 Juan 1:9. Ellos
piensan equivocadamente que involucra el perdón de pecados diarios. Leamos las
enseñanzas cuidadosamente. “Si nosotros confesamos nuestros pecados, Él es
fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”
¿Tú piensas que nosotros sólo nos salvamos del pecado original y que debemos
confesar nuestros pecados actuales para que Él sea Fiel y Justo y nos perdone?
Éstos son pensamientos errados que se deben a la debilidad de nuestra carne.
Nosotros nos damos cuenta de que esto no es verdad
cuando creemos en el bautismo y sangre de Jesús. Todo el pecado ya fue lavado
con Su bautismo y sangre en la Cruz hace mucho, mucho tiempo.
Creer según del Espíritu y creer según los pensamientos
mal encaminados son dos cosas bastante diferentes. Aquéllos que creen según
sus propios pensamientos sienten la necesidad de lavar sus pecados todos los
días, pero aquéllos que creen en la redención del agua y la sangre saben que
ellos fueron liberados de una vez por siempre a través del bautismo y sangre
de Jesucristo.
Aquéllos que creen que deben confesarse todos
los días para ser redimidos nuevamente de hecho están cometiendo el pecado de
no creer en la redención a través del bautismo y sangre de Jesús.
¿Has sido tú redimido de una vez por todas a través
del bautismo y sangre de Jesús? Aquéllos que no son redimidos intentan ganar
la salvación confesando sus pecados todos los días. Esto deja el problema de
qué hacer sobre los pecados actuales y los que ellos cometerán en el futuro.
Ellos pueden intentar confesar de antemano sus
pecados futuros. Pero haciéndolo así demuestran una falta de creencia en Jesús.
Estas personas son ciegas al evangelio de la redención. Jesús nos liberó de
una vez por todas del pecado con Su bautismo y sangre, tomando el juicio en
Él. Nosotros simplemente nos liberamos creyendo en Él.
Si Tú piensas que debes confesar incluso tus pecados
futuros para ser salvado, Tú no eres nada diferente de los incrédulos que no
conocen nada de nacer de nuevo de agua y del Espíritu. Los pecadores no pueden
redimirse a través de la confesión.
Por consiguiente si Tú confiesas honestamente,
“yo soy un pecador que no ha sido redimido todavía,” y entonces si Tú escuchas
y crees en el evangelio de Su bautismo y muerte en la Cruz, Dios te liberará
de todos sus pecados.
Pero si tú no crees en el evangelio de la redención
y sólo te escondes bajo la oración de arrepentimiento, Tú enfrentarás el juicio
terrible cuando Jesús venga de nuevo a este mundo como el Justo Juez.
Aquéllos que no creen en el evangelio de redención
del agua y del Espíritu serán juzgados. Si ellos se esconden detrás de sus confesiones,
ellos enfrentarán el juicio. Así, que no esperes por el día del Juicio. Cree
ahora en el evangelio bendito del agua y del Espíritu.
LA CONFESIÓN APROPIADA Y LA VERDADERA
FE
Dios nos redimió de una vez por todas. Aquí hay
un ejemplo de la vida real para ilustrar lo que yo estoy intentando decir. Supongamos
que un espía de Corea del Norte viene al Sur. Él ve cuan prósperos somos nosotros
(Corea del Sur), comprende que él ha sido engañado, y decide rendirse.
Después de que él va a la estación policíaca más
cercana, él podría confesar así, diciendo, “yo soy un espía del Norte,” o “yo
vine al Sur para asesinar a fulano de tal, y hacer estallar esto y aquello,
y acabo de hacer explotar esto, pero ahora me estoy rindiendo. Por consiguiente
realmente yo no soy mas un espía.”
¿Es esta una confesión apropiada? Si él realmente
quisiera confesar, todo lo que él tendría que decir es “yo soy un espía.” Esta
simple declaración implica todo: que él es una mala persona y que tiene que
ser juzgado. Sin tener en cuenta la misión que a él se le asignó con esa declaración
simple, a él se le perdonaría.
Simplemente así, si un pecador confiesa ante Dios,
“yo todavía no soy un pecador redimido. Estoy destinado a ser arrojado en el
infierno y ser juzgado. Por favor sálvame” y cree en Jesús, él será redimido.
Jesús fue bautizado y derramó sangre por nosotros, y todo lo que nosotros tenemos
que hacer es creer en la salvación a través de Él para ser salvados.
Apocalipsis 2:17 dice, “y le daré una piedrecita
blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino
aquél que lo recibe.” La Biblia dice que sólo quién recibe el verdadero
evangelio sabrá el nombre de Jesús. Sólo aquél que es redimido de una vez por
todas sabe el secreto de ser hecho justo.
Aquél que no sabe esto seguirá siendo un pecador
a pesar de las oraciones diarias de arrepentimiento. Confesar no significa orar
por el perdón todos los días. Aun cuando alguien haya sido Cristiano durante
10 años, él seguirá siendo pecador si él pidió el perdón de Dios todos los días.
Él todavía no es un hijo de Dios.
Para ser salvados él tendría que confesar que
él es un pecador y creer en la redención de Jesús. Ésta es la verdadera fe.
LISTAR NUESTROS PECADOS NO ES LO QUE
NOS DICE 1 JUAN 1:9 ACERCA DE LA CONFESIÓN
¿Pueden un Ladrón y un asesino confesar sus hechos
y ser redimidos? Los pecadores no son redimidos sólo por confesar sus pecados.
Ellos sólo pueden ser redimidos a través del evangelio bendito del nuevo nacimiento
de agua y del Espíritu en Jesús. Algunos mal encaminados Cristianos hacen confesiones
así.
“Querido Dios, yo reñí de nuevo con alguien hoy.
Yo pequé. Yo engañé a alguien. Yo robé algo.”
Si él siguiera así, Dios diría, “¡Silencio, pecador!
¿Y qué?”
“Por favor sigue escuchándome. Dios, Tú dijiste
que confesáramos nuestros pecados. Yo ruego por Tu misericordia.”
Este tipo de oración no es lo que Dios quiere
oír. Él quiere oír las oraciones de aquéllos que creen en la redención del agua
y del Espíritu: Aquéllos que admiten sus pecados y creen en el evangelio del
nuevo nacimiento de verdad.
Agustín dijo que él se arrepintió de haberse amamantado
en el pecho de su madre. Él pensó que este tipo de confesión lo llevaría al
reino de cielo. Nosotros sólo podemos reírnos de esto. El solo confesar los
pecados de uno, no lo salvará.
Dios dice, “Silencio y sólo dime si tú has pecado.
Si lo has hecho, entonces deja de hablar de ello. Tú has creído en la forma
incorrecta hasta ahora, así que ve a una iglesia dónde se enseñe la verdad.
Cree en el evangelio de la redención de la manera apropiada y serás redimido.
Si no, yo vendré y te juzgaré.”
Las oraciones de arrepentimiento por el perdón
y cualquier otro esfuerzo para ser salvados a través de la confesión indican
mal camino y una creencia falsa.
Está escrito en 1 Juan 1:9 que cuando nosotros
admitimos todos nuestros pecados, el evangelio del agua y de la sangre nos liberará
de todo el pecado.
“PARTA DE MÍ”
Los cristianos pecadores han mal encaminado la
fe, practicando la maldad ante Jesús. “Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios,
y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23).
¿Imagine que uno que cree en la falsedad muere,
viene a estar ante Dios, y dice, “Cómo has estado, Señor? Tú me parecías hermoso
cuando yo pensaba en Ti allá abajo, pero me pareces aun más hermoso aquí. Gracias,
Señor. Me salvaste. Yo creo que Tú me viste como un libre de pecado aunque yo
tengo el pecado en mi corazón. Yo vine aquí porque Tú prometiste tomarme al
cielo. Ahora yo iré allí donde las flores florecen por completo. Adiós y espero
verte por ahí.”
Él va hacia el jardín, pero Jesús lo detiene.
“¡Espera! Veamos si este hombre tiene pecado en su corazón. ¿Eres pecador?”
“Claro, yo tengo pecado. ¿Pero no he creído en
Ti?”
“¿Tú tienes pecado pese a que Crees en mí?”
“Seguro, yo tengo pecado.”
“¿Cómo? ¿Tienes pecado? Tráiganme el Libro de
Vida. Y trae el Libro de las obras, también. Busque su nombre. Vea en qué libro
está su nombre.”
Para estar seguro, de que tu nombre está en el
Libro de las obras.
“Ahora, confiesa los pecados que has cometido
en la tierra.”
El hombre no intenta, pero Dios le obliga a abrir
su boca y confesar sus pecados.
“Sí, yo cometí éstos y aquellos pecados. . . ”
Él está todo desconcertado y no puede mantener
su boca cerrada.
“¡Bien, eso es suficiente! Él ha hecho suficiente
para ser admitido en el infierno. ¡Él está más que calificado! Envíenlo a ese
lugar ardiente.”
El no será enviado al lugar dónde las flores florecen
por completo, sino al lugar que está lleno de fuego y azufre. Él cruje sus dientes
mientras es llevado al infierno.
“Yo creí en Ti, profeticé en Tu nombre, prediqué
en Tu nombre, vendí mi casa para servirte, ayudé a los huérfanos, ayudé en Tu
nombre, oré al alba, atendí al enfermo. . . Yo merezco ir al cielo.”
Él crujió sus dientes tanto que los desgastó hasta
quedar en nada. Cuando él llega al infierno, él ve a todos los Cristianos que
no conocieron el verdadero significado de la redención en Jesús. Aquéllos que
entienden mal el evangelio de la redención están descartados por Él.
LOS PECADOS DE LOS FALSOS CREYENTES SON
GRABADOS EN EL LIBRO DE LAS OBRAS
Creamos en Jesús o no, Dios destruye a aquéllos
que tienen el pecado en sus corazones. Si Él encuentra incluso una mancha de
pecado en el corazón de alguien, esa persona es condenada al infierno en día
del Juicio. Dios insiste a los pecadores que no han sido redimidos todavía para
que confiesen que no han sido liberados, si es que ellos desean lograr la redención.
Los pecados de un pecador se registran en su corazón.
Aquéllos que nacen de nuevo de agua y del Espíritu pueden recordar su pecado,
pero se borra de sus corazones. Ellos son los justos.
Pero aquéllos que no son renacidos tienen el pecado
en sus corazones. Por consiguiente ellos son pecadores ante Dios. Siempre que
ellos se arrodillen para orar, sus pecados los separarán de Dios y les impide
que sus oraciones sean escuchadas. Ellos están orando por esto y por lo otro,
pero sus pecados permanecen. Ellos terminan confesando sus pecados, arrepintiéndose
de sus transgresiones cometidas hace 10 años, hace 11 años, incluso hace 20
años.
¿Realmente tienen que arrepentirse una y otra
vez en sus oraciones? ¿Por qué lo hacen? Ellos no quieren hacerlo así, pero
siempre que empiecen a orar, recuerdan que ellos son culpables ante Dios. Así
que sienten que tienen que expiar sus pecados antes de orar en serio.
Dios escribió sus pecados con un cincel de hierro
en las tablas de sus corazones para que sus pecados nunca pudieran borrarse.
Como resultado, ellos sienten que tienen que confesar sus pecados cada vez que
ellos vienen ante Dios. Así que aquéllos que creen sólo en la mitad del evangelio
completo de Jesús tienen que vivir en la miseria como pecadores y terminar en
el infierno.
En Jeremías 17:1, está escrito, “El pecado
de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido
está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares.”
Judá es el nombre de la tribu real del pueblo
de Israel. La Biblia sostiene Judá para representar a toda la humanidad, por
lo que Judá quiere decir “todas las personas.”
El pecado de Judá está escrito con un cincel de
hierro y grabado con punto de diamante que puede cortar a través del acero.
El diamante es el material más fuerte en el mundo. Nuestros pecados se registran
con un cincel de hierro con la punta de diamante.
Una vez ellos se registran, no pueden borrarse.
Ellos no se borrarán a menos que nosotros creamos en la verdad del agua y del
Espíritu.
Será inútil ser redimido en tus pensamientos,
creer en las doctrinas cristianas, memorizar la teología, y consagrarte a la
iglesia si el pecado permanece en tus corazones.
Sus pecados nunca pueden borrarse sin el bautismo
de Jesús, los pecadores siguen recordándolos, diciendo, “Señor, yo soy un pecador,”
siempre que ellos oran. Ellos todavía tienen el pecado en sus corazones, sin
embargo muchos de ellos intentan tener compañerismo con Dios, asumiendo mucha
responsabilidad en la iglesia, y estudiando teología y doctrina.
Así ellos vayan a las montañas, intenten en vano
hablar en lenguas y buscar visiones de llamas ardientes, es todo inútil. Si
el pecado permanece en su corazón, ellos nunca estarán en paz.
Nuestro pecado, como está escrito en Jeremías
17:1, se registra en los cuernos de nuestros altares. En el cielo, existe el
Libro de Vida y el Libro de las Obras. Los pecados de los pecadores se registran
en el Libro de las Obras y así las personas nunca pueden ocultar sus transgresiones.
Dios las registra en el Libro de las Obras y en las tablas de nuestras conciencias
y nos los muestra a través de Su Ley.
Nosotros debemos limpiar estos archivos creyendo
en el bautismo de Jesús y la sangre que Él vertió por nosotros y ser salvos.
Entonces estaremos listos para la vida eterna, y nuestros nombres se escribirán
en el Libro de la Vida.
¿ESTÁ TU NOMBRE EN EL LIBRO DE LA VIDA?
Es importante tener tu nombre listado en el Libro
de Vida. Si tu nombre no esta listado ahí, ¿Qué uso le das a tu fe en Jesús?
Para ser verdaderamente redimido tienes que creer en el nuevo nacimiento de
agua y del Espíritu.
Jesús vino a este mundo, se bautizó cuando Él
tenía 30 años lavó todos los pecados del mundo, y murió en la Cruz para liberarnos.
Como está registrado en Mateo 3:15, debido a “porque así conviene” Jesús
fue bautizado y crucificado en la Cruz. Nosotros tenemos que creer esto para
tener nuestros nombres registrado en el Libro de Vida.
Cuando las personas mueren y están ante Dios,
Dios dice, “Ve si el nombre de este hombre está en el Libro de Vida.”
“Si está, Señor.”
“Sí, tú has sufrido y ha vertido lágrimas en la
tierra por mí, ahora yo haré que tú nunca tengas que hacerlo de nuevo.”
Dios le da una corona de justicia como premio.
“Gracias, Señor. Yo estoy agradecido por siempre.”
“Ángeles, pongan una corona en este hombre.”
“Señor, es más que suficiente que Tú me hayas
salvado. La corona es demasiado para mí. Gracias. Estoy muy agradecido porque
Tú me salvaste. Yo estoy más que satisfecho con sólo vivir en Tu presencia.”
“Ángeles, arrodíllese y tomen a este hijo Mío
(de los 10,000) en su espalda.”
Los ángeles contestan, “Sí, Señor.”
“Por favor sube a mi espalda.”
“Es tan cómodo. ¿Lo estoy haciendo bien? Continuemos.”
El ángel toma pasos cuidadosos.
“¿Te gustaría dar un paseo?”
“Estupendo, es tan bonito aquí. ¿Cuán grande es
este lugar?”
“Yo he estado sobre este lugar durante varios
billones de años, y no le he encontrado el fin todavía.”
“¿Es eso verdad? Yo debo estar poniéndome pesado
para Ti. Tú puedes bajarme ahora.”
“Nosotros nunca nos quedamos sin energía aquí.”
“Gracias, pero yo quiero estar de pie en la tierra
del reino de los cielos. ¿Ahora dónde están todos los justos que llegaron antes
de mí?”
“Ellos están allí.”
“Vayamos ahí.”
¡Aleluya! Ellos se abrazan unos a otros y sonríen
y viven felices para siempre.
Ahora imagina que un hombre que cree en Jesús
pero todavía es un pecador se muere y está ante Dios. Él también dice que cree
en Jesús y admite que él es un pecador.
Dios dice, “Ve si el nombre de este hombre está
escrito en el Libro de la Vida.”
“No está en el Libro, Señor.”
“Entonces busca en el Libro de las Obras.”
“Su nombre y sus pecados están aquí.”
“Entonces envía a este hombre al lugar dónde él
nunca tendrá que preocuparse por el costo del combustible, y permítale vivir
allí para siempre.”
“Oh, Señor, es tan injusto. . .”
Él dice que es injusto. ¿Por qué deben enviarle
al infierno pese a que él creyó tan fervorosamente en Jesús?
La razón es que él fue engañado por Satanás y
sólo escuchó la mitad de la verdad del evangelio. Si nosotros entendemos mal
el verdadero significado de la redención de Jesús, nosotros terminaremos en
el infierno, también.
Este hombre creyó en Jesús, aún así fue engañado
por Satanás y pensó que él era un pecador. Si él hubiera oído el verdadero evangelio,
él habría comprendido que su creencia estaba equivocada. Pero él no creyó debido
a su atadura egoísta a sus propias creencias equivocadas.
Si Tú quieres ir al reino del cielo, debes creer
en el nuevo nacimiento de agua y del Espíritu. Como está escrito en Mateo 3:15,
“por que así conviene” Jesús quitó todos los pecados del mundo. Tú debes
creer en la salvación del agua y la sangre.
Si decides creer en algo, como una persona amable
que nunca se niega a la petición de otro, puedes terminar en el infierno. Hay
muchas personas amables en el infierno, pero en el cielo, hay verdaderos luchadores
que lucharon por lo que ellos creían.
Aquéllos que están en el cielo supieron que ellos
eran pecadores que estaban destinados para ir al infierno y agraciadamente creyeron
que sus pecados fueron quitados a través del bautismo y la sangre de Jesús.
Se dice que hay montones de orejas y de bocas
en el cielo. Porque muchas personas creen sólo con sus bocas y orejas en la
redención de Jesús, Dios tira el resto de sus cuerpos en los fuegos ardientes
de azufre.
Imagine a uno que cree en Jesús pero que todavía
tiene el pecado en su corazón, está de pie ante Dios y dice, “Señor, las personas
me llamaron justo porque yo creí en Jesús, aunque yo todavía tenía el pecado
en mi corazón. Yo creí que también tú me verías como un justo. Eso es lo que
yo aprendí y lo que yo creí. Yo sólo creí en lo que las tantas personas hacen.
Esa era la creencia ampliamente aceptada de dónde yo vengo.”
El Señor contesta. “Yo no puedo perdonar a aquéllos
que tienen el pecado en sus corazones. Yo lavé todos sus pecados con la bendición
del nuevo nacimiento de agua y del Espíritu. Pero tú te negaste a creer en ello.
¡Ángeles! Pongan a este hombre insolente en los fuegos de infierno.”
Cualquiera que cree en Jesús pero que todavía
piensa que tiene el pecado en su corazón terminará en el infierno. Escucha al
verdadero evangelio de redención y sé libre de todo el pecado. De otra manera,
tu arderás en el infierno.
Decir que tú eres puro cuando tienes el pecado
en tu corazón es engañar a Dios. Nosotros al final podemos ver cuánta diferencia
hay entre los pecadores y los justos. Tú comprenderás por qué yo te imploro
que seas redimido.
Tu verás la diferencia entre aquéllos que creen
en la redención completa (el bautismo de Jesús y Su muerte en la Cruz) y aquéllos
que no lo hacen así, cuando estés de pie en la travesía entre el cielo y el
infierno. Esto hará una grande diferencia. Algunos entrarán en el reino de cielo
pero otros irán al infierno.
¿Crees en Jesús pero todavía sigues siendo un
pecador? Entonces debes comprender que debes nacer de nuevo de agua y del Espíritu.
Dios envía aquéllos que tienen el pecado en sus corazones al infierno. Sólo
aquéllos que creen en el perdón completo de pecado pueden entrar en el reino
de cielo.
Hágalo ahora mismo. Si lo aplazas, después puede
ser demasiado tarde. Alístate de antemano. Antes de que termines en el infierno,
cree en la redención del agua y del Espíritu y sé santificado.
¡La gloria sea a nuestro Señor Jesús! Nosotros
le agradecemos Su gracia haciéndonos pecadores justos. ¡Aleluya!
JESÚS: EL ABOGADO PARA LOS JUSTOS
Leamos a 1 Juan 2:1-2. “Hijitos míos, estas
cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos
para con el Padre, a Jesucristo el justo.”
¿Ves esto? ¿Hay alguien que cree pero que todavía
tiene el pecado en su corazón? Si tú tienes el pecado en tu corazón pero le
dices a Dios que no, tú le estás engañando. Y estás engañándote a ti mismo,
también.
Pero si verdaderamente entiendes a Jesús y crees
lo que Él hizo para lavar todos los pecados en el Jordán, tú estarás completamente
libre del pecado. Puedes decir entonces, “Señor, yo nací de nuevo con el agua
y del Espíritu en Ti. Yo no tengo ningún pecado. Yo puedo estar de pie ante
Ti sin vergüenza alguna.”
Entonces el Señor contestará. “Sí, tú tienes razón.
Así como Abraham creyó en mí y creyó que era justo, tú también eres justo porque
yo lavé todos tus pecados.”
Pero considera a un hombre que todavía tiene el
pecado en su corazón aunque él cree en Jesús. Él dice, “Porque yo creo en Jesús,
yo iré al cielo aun cuando tengo un poco el pecado en mi corazón.”
Él desea tanto ser admitido en el cielo que intenta
resistirse mientras está de pie en la silla del juicio, pero de todas formas
terminará en el infierno. ¿Por qué? Él no conoció el evangelio bendito del nuevo
nacimiento de agua y del Espíritu.
Todos debemos confesar que fuimos pecadores durante
nuestros días en la tierra. “Yo soy un pecador. Yo iré al infierno. Por favor
sálvame.” Un pecador no se redime con oraciones de arrepentimiento. Más bien,
él tiene que admitir que él es un pecador y aceptar la redención del agua y
del Espíritu para ser liberado. Él sólo puede ser hecho justo a través de la
redención del agua y del Espíritu.
Es falso que el evangelio sólo insista en que
sólo el pecado original se perdona en Jesús y que nosotros debemos arrepentirnos
de nuestros pecados actuales para obtener la salvación. Esto nos lleva directo
al infierno. Muchos creyentes se condenan al infierno creyendo este evangelio
falso y esta tendencia que es más prevaleciente en estos días.
¿Podrías saber si has caído en el evangelio falso?
¿Podrías seguir siendo un deudor después de haber pagado todas tus deudas? Piensa
en esto. ¿Si todavía te consideras un pecador mientras crees en Jesús, se puede
decir que crees en Él de la manera apropiada? ¿Eres tú un creyente y pecador,
o eres un creyente y un hombre justo?
Tú puedes elegir por ti mismo. Puedes creer que
todos tus pecados son perdonados, o puedes creer que tú debes arrepentirte todos
los días de tus transgresiones. Tu elección determinará si Tú vas al cielo o
al infierno. Tú tienes que considerar al evangelista que te dice el verdadero
evangelio.
Aquéllos que todavía creen en el falso evangelio
oran por el perdón de los pecados en cada reunión de oración, cada servicio
del miércoles, en la oración de toda la noche del viernes como una ofrenda para
lavar sus pecados.
“Señor, yo he pecado. Yo he pecado esta semana,”
dicen ellos. Entonces ellos recuerdan los pecados de hace años y oran de nuevo
por Su perdón. Eso está desafiando al evangelio bendito del nuevo nacimiento
de agua y del Espíritu.
Nuestros pecados deben pagarse con sangre. Hebreos
9:22 dice, “Sin el derramamiento de sangre no hay remisión.” Si tú piensas
que tienes pecado, entonces ¿Tú le estás pidiendo que derrame su sangre de nuevo
por ti? Aquéllos que no creen en la redención completa son culpables de convertir
la redención de Jesús en una mentira. Ellos de hecho están insistiendo en que
Jesús no nos liberó de una vez por todas y que Él es un mentiroso.
Para ser redimido en Jesús tú tienes que creer
en la verdad de la redención del agua y del Espíritu. ¿Realmente puedes ser
perdonado por los pecados con los cientos, los miles, y millones de oraciones?
El verdadero evangelio nos redime de una vez por siempre. Vuélvete justo, ve
al reino de cielo, y vive una vida justa todo el tiempo.
♪Yo vivo una nueva vida en Jesús. El
pasado ha terminado y yo me he vuelto una nueva criatura. El pasado gastado
se ha marchado. O, Jesús es mi verdadera vida. Yo vivo una nueva vida en Jesús.
♪
Tu vives una nueva vida en Jesús. Sin importar
si no pareces tan guapo como te gustaría, si eres demasiado bajito, o un poco
o demasiado espeso en comparación del medio, aquéllos que son bendecidos con
el evangelio del nuevo nacimiento de agua y del Espíritu viven una vida feliz.
¿Qué importa si tu nariz no tiene la forma ideal, o si eres un poco bajo? Porque
no somos perfectos, nosotros nos salvamos creyendo en el nuevo nacimiento de
agua y del Espíritu en Jesús. Pero aquéllos que son presumidos terminarán en
el infierno.
Gracias, Señor. Yo siempre doy gracias al Señor.
Porque nosotros creemos en el nuevo nacimiento de agua y del Espíritu, y seremos
bienvenidos en el cielo.
LA FALSEDAD NOS GUÍA AL INFIERNO
La falsedad nos dice que nosotros tenemos que
arrepentirnos todos los días para ser perdonados, pero el evangelio del agua
y del Espíritu nos dice que nosotros ya fuimos perdonados completamente y que
todo lo que tenemos que hacer es creerlo.
¿Cuál es la verdad? ¿Tenemos que arrepentirnos
todos los días? ¿O es correcto creer que Jesús nos liberó cuándo Él se bautizó
de la manera más adecuada para llevarse todos nuestros pecados? La verdad es
que Jesús quitó nuestros pecados de una vez por todas y de esta manera propiamente
nos ofreció la salvación.
Nosotros tenemos que triunfar sobre la guerra
espiritual de la falsedad. Muchas personas siguen la falsedad. “Y escribe
al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos
dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás”
(Apocalipsis 2:12-13).
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu
dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le
daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual
ninguno conoce sino aquél que lo recibe” (Apocalipsis 2:17).
Donde los numerosos espíritus malos moran y la
falsedad pretende ser la verdad, Satanás aparece como si fuera un ángel de luz.
Dios no puede ayudar a nadie que oye y sabe la verdad de salvación del agua
y del Espíritu pero no cree en ella. El tal terminará en el infierno.
Cada cual tiene que decidir por si mismo si creer
en la salvación de Jesús. Nadie se arrodilla ante ti pidiéndote que creas y
seas liberado.
Si quieres ser salvado del pecado, entonces cree
en la salvación del agua y del Espíritu. Si te sientes agradecido por Su amor
en la salvación y Su gracia salvándonos, entonces créelo. Si tú eres un pecador
destinado para ir al infierno, entonces cree en el agua y el Espíritu, el bautismo
de Jesús y Su muerte en la Cruz. Entonces Tú vendrás a ser justo.
Si tú piensas que no eres un pecador, tú no tienes
que ser redimido creyendo en Jesús. Únicamente los pecadores son liberados de
todos los pecados creyendo en el evangelio del nuevo nacimiento de agua y del
Espíritu. Jesús es el Salvador de los pecadores y el Consolador de sus problemas.
Él es el Creador. Él es el Amo del Amor.
Yo te animo sinceramente a que creas en el evangelio
del nuevo nacimiento de agua y del Espíritu. Créelo. Tú puedes estar seguro
de que Jesús será el Salvador, Amigo, Pastor y Dios para ti. Los pecadores deben
creer en Jesús. Si no quieres terminar en el infierno, Tú debes creerlo. Dios
no nos ruega que creamos en el evangelio de salvación.
¿Quieres ser admitido en el cielo? Entonces cree
en el evangelio del nuevo nacimiento de agua y del Espíritu. Jesús dice, “yo
soy el camino y la verdad y la vida” ¿Estás diciendo que tú quieres ser
arrojado en el infierno? Entonces no creas. Él dice que ya ha preparado un lugar
en el infierno para ti.
Dios no ruega. Un mercader da la bienvenida a
todas las personas indiscriminadamente para ofrecer y vender sus mercancías,
pero Dios da el reino del cielo gratis sólo para aquéllos que son redimidos.
Dios Es Justo.
Las personas dicen que el fin del mundo está cercano.
Sí, yo también lo creo así. Y es tonto no creer en el verdadero evangelio del
nuevo nacimiento de agua y del Espíritu.
Crea en la salvación del evangelio bendito del
nuevo nacimiento de agua y del Espíritu. Vamos juntos al reino de cielo. ¿No
irás conmigo a la morada de Jesús?
Leamos Romanos 8:1-2. “Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en
Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
Jesús quitó todos nuestros pecados a través de
Su bautismo y Su muerte en la Cruz. Él salvó a todos los pecadores que estaban
para ser juzgado por sus pecados.
La salvación de Dios consiste en dos cosas. Una
es la Ley y otra es Su Amor. La Ley nos enseña que nosotros somos pecadores.
Según la Ley, el precio del pecado es la muerte. Nosotros no podemos salvarnos
por la Ley. Esta sólo nos muestra nuestra naturaleza pecadora. Nos permite saber
que nosotros somos pecadores.
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Para pagar el precio del pecado, Jesús
vino a este mundo, quitó todos nuestros pecados y pagó por ellos
con su vida salvándonos del juicio. Este es el amor de Dios que
nos salvó de todo el pecado.
Nosotros debemos triunfar sobre la falsedad. Dios
da la bendición del nuevo nacimiento de agua y del Espíritu a aquéllos que se
sobreponen la falsedad.
Nosotros nos salvamos creyendo en Jesús. Creyendo
en Sus palabras, nosotros logramos la justicia y entendemos la verdad. Cree
en la verdad del nuevo nacimiento del agua y del Espíritu en tu corazón, y serás
salvado.
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