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Sermón sobre el Espíritu Santo 7 < Hechos 10:44-48 > “Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo: ¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días.” Los acontecimientos bíblicos que rodean a Cornelius proporcionan la respuesta a la cuestión de que si o no guardando la ley es que uno recibe el Espíritu Santo. Nos demuestran que los que recibieron el Espíritu Santo de Dios no lo recibieron guardando la ley, sino creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu. Que el Espíritu Santo descendió en Cornelius y su casa nos demuestra que este fenómeno también está relacionado con su fe en el bautismo y la sangre de Jesús. Como tal, la fe que puede permitir a todas las personas del mundo recibir el Espíritu Santo es solo la fe que permite a estas personas recibir la remisión de sus pecados. Hechos 11:17 también dice, “Por tanto, si Dios les dio a ellos el mismo don que también nos dio a nosotros después de creer en el Señor Jesucristo” por la fe de Pedro, recibir del Espíritu Santo y recibir la remisión del pecado era lo mismo. Por lo tanto, la ampliamente difundida creencia en el Cristianismo de hoy, de que la fe que permite a las personas recibir el Espíritu Santo se puede lograr con rezos de arrepentimiento, es una creencia profundamente falsa y totalmente engañosa. Es solamente creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu que recibimos el Espíritu Santo. Viendo al Espíritu Santo descender sobre Cornelius y su familia, Pedro dijo, “¿quién era yo para poder estorbar a Dios?” (Hechos 11:17) esto significa que el Espíritu Santo viene a nosotros como resultado de creer en el bautismo que Jesús recibió y en la preciosa sangre de la Cruz. Hechos 2:39, “Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.” Ahora, a las personas del mundo entero se les ha permitido recibir el regalo del Espíritu Santo escuchando el evangelio del agua y del Espíritu. |