خطبے

Tema 6: Herejía

[6-21] ¿Qué debemos hacer para evitar adorar a los ídolos ante Dios como Salomón, el idólatra? (1 Reyes 9, 1-9)

¿Qué debemos hacer para evitar adorar a los ídolos ante Dios como Salomón, el idólatra?(1 Reyes 9, 1-9)
«Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel. Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; y esta casa, que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrará, y se burlará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal».
 

El contenido del pasaje de las Escrituras de hoy describe lo que Dios le dijo a Salomón cuando se le apareció por segunda vez, después de que Salomón terminase de construir el Templo y su palacio. Dios dijo que había consagrado Su Casa y que Sus ojos y Su corazón estarían allí. Entonces le dijo a Salomón: «Si me sigues y caminas como tu padre David, bendeciré a tus descendientes para que te sucedan en el trono. Si, por el contrario, no Me adoras y adoras a otros dioses y cometes idolatría, abandonaré este Templo que te ha costado siete años construir».
Lo que Dios le dijo a Salomón cuando se le apareció era justo, pero a pesar de esto Salomón acabó desechando la Palabra de Dios y sirviendo a ídolos. De hecho fue el rey más idólatra de Israel. Por eso, los últimos días de la vida de Salomón fueron trágicos, y por culpa de sus pecados todo el pueblo de Israel cayó en la idolatría. Así que para los que hemos nacido de nuevo, el peor insulto es que nos digan que somos como Salomón. Gracias a su padre David, Salomón recibió muchas bendiciones de Dios, tanto en cuerpo como en espíritu, pero como solo vivió por su carne, y como convirtió a su pueblo en idólatra, se convirtió en un rey maldito por Dios. Como Salomón abandonó a Dios y sirvió a otros dioses, fue maldito espiritualmente y vio como su reino perecía, así como él mismo. Aunque Dios avisó a Salomón que sería maldito si adoraba a otros dioses, Salomón no le hizo caso y por esto recibió la maldición de Dios.
Al adorar a ídolos ante Dios, no solo se arruinó espiritualmente, sino que también hizo que sus descendientes y su pueblo se arruinaran tanto física y espiritualmente. ¿Y qué hay de ustedes? ¿Cómo son sus vidas de fe? ¿Creen que están viviendo su fe correctamente? ¿Están inseguros? Debemos recordar que como tenemos pensamientos carnales como Salomón, es posible adorar a otros dioses ante Dios, y debemos aferrarnos al Señor y confiar en Su justicia. Debemos tomar los errores de Salomón como un aviso de que debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y en nuestro Señor aún más, y dedicarnos a seguirle con fe.
Así que ahora que todos creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, nuestros corazones no desean adorar a ídolos ante Dios, y tenemos una fe bendita que viene a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Estamos agradecidos a Dios por estas cosas. Como nuestros pecados han sido borrados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu ante Dios, hemos recibido Sus bendiciones. Además, el Señor nos ha permitido predicar el Evangelio que nos ha confiado a todo el mundo, y damos gracias por eso confiando en la justicia de Dios. Como hemos recibido la remisión de nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu hemos evitado convertirnos en idólatras a los ojos de Dios. Como hemos recibido la remisión de nuestros pecados al creer en el Evangelio de Verdad, es posible dejar de buscar los placeres carnales, y creer solamente en la justicia de Dios y vivir según esta justicia. Los que creemos en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu nos hemos convertido en el tipo de personas que libran una batalla espiritual ante Dios y comparten Sus bendiciones con todo el mundo. Solo si continuamos sirviendo al Evangelio del agua y el Espíritu que contiene la justicia de Dios podemos evitar ser como Salomón.
La fe del Rey David y del Rey Salomón eran diferentes: David siguió luchando batallas espirituales, mientras que Salomón vivió su vida confiando en su sabiduría y en sus ídolos. En vez de estar de lado de Dios y librar batallas espirituales, Salomón intentó firmar la paz con los países vecinos. Así que permitió que las tribus gentiles introdujeran sus ídolos y esto llevó a que se propagase la idolatría en el pueblo de Israel, y Salomón fue maldito y se arruinó por esto. Si lo comparamos con su padre de David, Salomón era un modelo de cómo no vivir la fe, porque se negó a librar las batallas espirituales y vivió solo por su fe. Era un rey que disfrutó de gran esplendor y riqueza solo gracias a la herencia de su padre, y se la gastó en lo que quiso. Era un rey con un espíritu débil. Pero David no era como Salomón ya que libró la batalla espiritual para expandir el Reino de Dios.
Nosotros también, cuando recibimos la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, y cuando pasa el tiempo después de esto, nos convertimos en David o Salomón. Los que siguen la fe de David saben que predicar el Evangelio es su comida espiritual. Esta gente considera que es una bendición llevar a cabo la obra de Dios y darle gracias por esto. Los que servimos al Evangelio del agua y el Espíritu voluntariamente, también creemos que la obra de Dios es alimento espiritual para nosotros. Si no llevamos a cabo la obra de Dios, es cuestión de tiempo que sirvamos a ídolos en la carne, tal como lo hizo Salomón.
Mientras vivo mi vida de fe después de nacer de nuevo, no siento que mi fe haya sido perfeccionada ante Dios, sino que mis insuficiencias son mayores cada día. Me doy cuento de que puedo evitar convertirme en un idólatra si sirvo el Evangelio del agua y el Espíritu sin cesar. Sé que si no sirviese al Evangelio, adoraría a ídolos. Así que hagamos lo que hagamos para hacer la obra de Dios, quiero que todos trabajemos más. Debemos publicar, trabajar en los negocios de la Iglesia de Dios, o difundir el Evangelio para hacer la obra de Dios. Por tanto, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu deseamos trabajar más para complacer a Dios. Esto no significa que vamos a hacer lo que sea por Dios por nuestra voluntad, sino que significa que queremos seguir haciendo la obra que cumple la voluntad de Dios. Queremos luchar nuestras batallas espirituales ante Dios, servir al Evangelio del agua y el Espíritu aún más, y librar a muchas almas que están perdidas en la herejía. Esto se debe a que Dios bendice lo que hacemos si es correcto.
 

Debido a nuestras dificultades económicas no podemos mandar tantos libros para el crecimiento espiritual como queremos

Debido a nuestras dificultades económicas hemos tenido que reducir el número de libros enviados a dos copias por persona. Esto es muy frustrante, porque nos encantaría enviar nuestros libros sin límites económicos. Me duele pensar en esta situación. Pero cuando miro nuestra fe, todavía hay esperanza. Creo que Dios estará con nosotros en esta obra, nos bendecirá más, y salvará a más pecadores, porque estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo, y esta es la obra más valiosa ante Dios. Estoy seguro de que Dios nos bendecirá y nos dará fuerzas. Estoy seguro de que Dios nos dará más bendiciones para que todos apoyemos este ministerio. Pero para esto debemos orar a Dios.
Para no acabar adorando a ídolos ante Dios, debemos hacer Su obra con todos nuestros esfuerzos. Trabajar para los que han caído en la herejía es algo que nos permite defender nuestra fe también. Dios nos ha permitido comenzar nuestro ministerio literario para servir al Evangelio del agua y el Espíritu. Si no llevamos a cabo nuestro ministerio literario, no podemos hacer la obra de Dios, y si los nacidos de nuevo no hacen la obra de Dios, acaban adorando a ídolos. Por eso es imperativo llevar a cabo la obra de Dios con más diligencia. ¿Se acuerdan de cómo Dios se le apareció a Salomón y le dijo: «No sirvas a falsos ídolos, no obedezcas a otros dioses ni los adores»? Dios le había prometido a Salomón: «Si crees en Mí, en Jehová Dios, y Me amas como David, te garantizare el trono real a ti y a tus descendientes para siempre».
Por tanto, para no servir a ídolos ante Dios, debemos seguir trabajando para Dios y confiando en Su justicia, para servir al Evangelio más. Cuando Salomón subió al trono de Israel, no hizo la obra espiritual de Dios. La única obra que hizo para Dios fue la construcción del Templo. Después de esto, concentró todas sus energías en construir su palacio. Pero esto era para él y para sus mujeres.
Salomón era un hombre sabio en los asuntos del mundo, y por eso se hizo muy popular entre los reyes de los países vecinos. Hiram, el rey de Tiro, llamó hermano a Salomón (1 Reyes 9, 13). Otros reyes vecinos, incluido el rey de Egipto, firmaron la paz con Salomón y tuvieron relaciones de amistad con él. Pero, ¿creen que esto era bueno? Si el rey Salomón hubiese temido a Dios, habría luchado batallas espirituales contra los reyes paganos y los habría vencido, para que todos adorasen al único Dios. Sin embargo, Salomón se casó con la hija del faraón y ganó más riquezas con este matrimonio, ya que el faraón le dio una ciudad como regalo de bodas.
 


Para no servir a ídolos ante Dios, debemos llevar a cabo Su obra sin cesar


Tenemos que buscar algo que hacer por Dios en Su Iglesia. Ya sea predicar el Evangelio del agua y el Espíritu directamente a las almas perdidas o ayudar a este ministerio indirectamente, debemos trabajar por el Evangelio de Dios. Como todo esto es para servir a la justicia de Dios, debemos hacerlo con fe. Si no decidimos vivir por el Evangelio de Dios, al final serviremos a nuestra carne, crearemos nuestros propios ídolos y los seguiremos. Si esto ocurre, seremos como el rey Salomón.
Últimamente, la cultura pop coreana se ha extendido a muchos países en el este de Asia y en el sureste, y muchas personas se vuelven locas por los actores coreanos. Hace poco, cuando un actor Coreano visitó Japón, había tantos fans en el aeropuerto esperándolo que el aeropuerto se quedó paralizado. Un ama de casa japonesa dijo que amaba a este a actor más que a su marido. No entiendo a esta gente. ¿Cómo puede alguien querer tanto a otra persona aparte de su marido o mujer? Cuando la gente se deja llevar por la imagen exterior, se obsesiona. Pero a veces me preocupo por si acaso me obsesiono por alguien como estas personas. Cuando una persona cae en el materialismo o la lascivia, es un idólatra. Con esta nueva ola de cultura pop coreana en Japón, se dice que muchas mujeres japonesas llaman a un actor Yonsama. En japonés sama es un título de honor para la gente respetada. Esto es lo mismo que hizo Salomón con ídolos como Baal, Aserá y Milcom.
Incluso los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu podemos caer en este tipo de herejía. Si no estuviese haciendo la obra de Dios, habría caído en otra cosa, ya fuera una estrella de cine o cualquier otro placer carnal. Así que para evitar ser como esta gente, les pido a mis colaboradores y a mí mismo: «Hagamos la obra de Dios sin cesar». Y de hecho hacemos la obra de Dios sin cesar para no caer en la idolatría. Nuestra obra de publicar y enviar libro sobre el Evangelio no debe parar. Para encontrar los recursos económicos para esta obra, debemos trabajar sin cesar. Debemos hacer la obra del Señor hasta que no haya más trabajo.
A veces me preocupo: «Nuestros ministros deberían hacer la obra de Dios sin cesar, pero ¿y si no hay más trabajo y se aburren?». Así que busco la obra de Dios y la intento hacer. Esto se debe a que debo llevar a cabo la obra de Dios primero y después guiar a mis colaboradores para que hagan la misma obra. Todo esto lo hago para no acabar adorando a ídolos. Creo que el rey Salomón acabó sirviendo a ídolos porque no libró su batalla espiritual para la gloria de Dios, ni trabajó para la justicia de Dios. Aunque es posible que sirvamos a ídolos ante Dios, debemos evitarlo y hacer la obra de Dios.
¿Tenemos los nacidos de nuevo otras deidades aparte de Dios? Esto parece claro al principio. Después de todo, hay veces en que nuestras mentes y pensamientos están perdidos en algo que no tiene que ver con el Evangelio del agua y el Espíritu, en vez de centrarse en la obra de Dios. Sin embargo, esto es temporal. Nuestras mentes se pierden durante un tiempo. De hecho no hay ningún ídolo para los justos, solo Dios. ¿Hay alguien que merezca nuestro amor más que Dios? ¿Hay alguien aparte de Dios que nos haya dado bendiciones tan perfectas? Los ídolos traen más maldiciones que beneficios espirituales o físicos. Jesucristo vino al mundo encarnado en un hombre para salvarnos de los pecados del mundo, fue bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, derramó Su sangre en la Cruz mientras cargaba con los pecados, se levantó de entre los muertos y nos ha salvado para darnos la vida eterna. Así que, ¿cómo podemos amar a alguien que no sea el Señor?
Al ser bautizado por Juan el Bautista, Jesucristo cargó con todos nuestros pecados, nuestras insuficiencias, debilidades y todo lo que es malvado y sucio en nosotros, y Su cuerpo fue crucificado hasta morir en nuestro lugar para convertirnos en personas nuevas, resucitarnos y bendecirnos. ¿Cómo pueden tener los justos otros ídolos? Muchas personas están obsesionadas con la cultura pop y sus famosos, pero estas personas no han nacido de nuevo, y lo hacen porque el mundo es su maestro. Sin embargo nosotros tenemos a Jesucristo como Maestro y Salvador, y por tanto lo correcto es servir y seguir al Señor y Su justicia.
Estoy compartiendo la Palabra con ustedes para explicarles cómo la gente adora a los ídolos. Ahora mismo, estamos viviendo con fe en la justicia de Dios, es decir en el Evangelio del agua y el Espíritu. Al principio esta fe no parece nada, pero en realidad tiene bendiciones tremendas. El que creamos en Dios significa que creemos en Su amor de salvación y Su perfecta justicia, y en el Evangelio del agua y el Espíritu están las bendiciones maravillosas de Dios. Creemos que Dios nos ha creado, que Jesucristo es nuestro Dios, que este Dios nos ha permitido nacer de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu, y que por tanto Dios es nuestro Maestro y la fuente de todas nuestras bendiciones. En el Evangelio del agua y el Espíritu, en que creemos, está toda la justicia de Dios junto con Sus bendiciones.
Por eso nunca debemos tener ídolos en nuestros corazones. Así que, aunque los adolescentes y la gente joven de nuestra iglesia vayan a las mismas escuelas que los no nacidos de nuevo, no pueden seguir sus modas ni ser sus amigos. Si creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, no debemos creer que nada es mejor que Jesucristo. ¿Dónde pueden encontrar algo mejor que Dios? Aunque muchos adolescentes hoy en día están obsesionados con los juegos de ordenador y la pornografía en Internet, ¿pueden los jóvenes nacidos de nuevo amar estas cosas más que a Jesucristo? Aunque juguemos en Internet en algunas ocasiones cuando estamos aburridos, no quiere decir que esto sea mejor que Jesucristo. Cuando Jesucristo es nuestro Salvador, ¿cómo podemos pensar siempre en algo que no sea nuestro Maestro? Nosotros también somos humanos, y por eso perdemos la cabeza a veces; sin embargo, seguimos siendo los que creen en la justicia de Dios y como tales debemos examinarnos críticamente para ver si es lo correcto. Por muy jóvenes que sean, deben pensar en lo que es correcto espiritualmente. Así que pregúntense: «¿Me ama Jesús? ¿Qué bendiciones me ha dado? ¿Qué ha hecho por mí el mundo?». Todo lo que el mundo ha hecho por nosotros es darnos entretenimiento, y por eso no debemos dejar que nos domine. ¿No creen?
 

Por lo tanto, si ven que pierden la batalla como Salomón, se debe a que no han hecho la obra de Dios con fe

La razón por la que muchos pierden la batalla contra el mundo se entrega a vicios y entretenimientos y riquezas es que la carne es débil. Así que los que no han nacido de nuevo no pueden evitar rendirse a diferentes vicios del mundo. Sin embargo, los nacidos de nuevo pueden vencer al mundo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y al confiar en el Señor. Esto se debe a que Jesucristo ha borrado todos los pecados y ha vencido a la muerte, ya que nos ha salvado y nos ha hecho perfectos, y a que solo podemos estar completos en Jesucristo, por muy insuficientes que seamos. Por eso podemos vencer al mundo. Por tanto, si las personas nacidas de nuevo acaban perdiendo la batalla contra el mundo, esta es la prueba de que esas personas no se unieron a la Iglesia de Dios en su obra de servir a Jesucristo y a Su Evangelio. No hay tiempo para servir a ídolos si nos dedicamos a la obra de Dios. 
 


Los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu deben vivir espiritualmente, y por tanto, mientras viven en este mundo, deben hacer todo lo que puedan para servir a la justicia de Dios 


Como la obra que Dios nos ha confiado es bastante difícil, solo podemos llevarla a cabo cuando dedicamos nuestras mentes, corazones, tiempo, posesiones y esfuerzos. Como ya estamos dedicando toda nuestra atención de esta manera a cumplir la obra que Dios nos ha confiado, cuando estamos tentados por las cosas de este mundo, no nos entregamos a ellas. Precisamente por esto no podemos adorar a ídolos. 
Como nuestra fe es débil por naturaleza, somos más que capaces de amar al mundo y caer en la idolatría; pero a pesar de esto, no lo hacemos porque estamos haciendo la obra de Dios que nos ama y nos ha salvado. En otras palabras, si de verdad amamos y servimos la justicia de Dios, nunca podemos caer en la tentación para adorar a ídolos como Salomón. Si este hubiese dedicado toda su atención a la obra de Dios, no habría sido un idólatra. Pero aunque Salomón dijera que estaba haciendo la obra de Dios, acabó construyendo el Templo de Jehová durante siete años, pero pasó trece construyendo su palacio lujoso, del que estuvo muy orgulloso durante toda su vida. Pensó que era más sabio que los demás, lo que significa que acabó cayendo en los placeres del mundo aún más. 
Es más que posible adorar a otros ídolos ante Dios. Sin embargo, si llevamos a cabo la obra de Dios que nos ama, y si servimos a este Dios que ama a todos los humanos, podemos evitar amar a ídolos. Por tanto, debemos hacer la obra de Dios diligentemente, aunque sea solo para no adorar a ídolos. Hasta ahora hemos tenido poco tiempo para servir a ídolos y por eso hemos hecho la obra de fe con fe. Sin embargo, si tuviésemos tiempo libre, ¿no adoraríamos a ídolos también? Si quieren servir a ídolos, todo lo que tienen que hacer es dejar de hacer la obra de Dios, y esto también tiene que ver conmigo. ¿Qué haremos si nos volvemos vagos al hacer la obra de Dios y no nos unimos a la Iglesia? Que acabaremos adorando a ídolos. Por mucho que piensen que su vida de fe es correcta, o que son piadosos, por mucho que oren día y noche, y lean la Biblia constantemente, si no hacen la obra de Dios, acabarán sirviendo a ídolos al final. 
Incluso hoy en día hay muchos cristianos que están adorando a ídolos aunque digan ser piadosos y fieles a Dios. No saben qué es la idolatría y cómo un creyente piadoso se puede convertir en un idólatra. Por tanto, deben recordar que servir a Dios es evitar servir a ídolos. Para no estar malditos y no llevar a otros a la muerte no debemos servir a ídolos. Si los líderes espirituales sirviésemos a ídolos, los otros santos también lo harían. Entonces seríamos malditos todos juntos. Para asegurarnos que las bendiciones de Dios recaen sobre otras personas también, no debemos adorar a ídolos, y para no adorar a ídolos, debemos unir nuestros corazones con la Iglesia y hacer la obra de Dios. Estamos trabajando tan duro para salvar a los demás. Cuando empezamos a llevar a cabo la obra de Dios, nuestros corazones están en paz y son puros. Cuando estamos ocupados con la obra de Dios, no tenemos tiempo de hacer nada más o de llenar nuestras mentes con pensamientos inútiles, ni de servir a ídolos. Por eso es bueno hacer la obra de Dios. Por eso estamos haciendo esta obra pase lo que pase.
 

Para no ser como Salomón debemos unirnos a Dios

Para no caer en la idolatría debemos unirnos a la Iglesia de Dios, seguir a Dios, unir nuestros corazones con Su corazón, tener fe, y quitar las impurezas de nuestros corazones. No debemos tener ídolos en nuestros corazones. Pero aún así somos humanos con fallos que sirven a ídolos ante Dios, y no podemos librarnos de la idolatría a través de nuestros esfuerzos, y por eso lo que más necesitamos es fe. Debemos tener para decir: «Jesucristo tomó mis pecados a través de Su bautismo, murió en la Cruz por mí y se levantó de entre los muertos. A través de todo esto, resolvió el problema de mi debilidad, de mis pecados, mis maldiciones, mi destrucción y mis agonías. Ahora soy una persona nueva». En nuestros corazones debemos tener fe en la justicia de Dios y Su amor; debemos creer que nuestro Maestro es Dios y Jesucristo; y debemos tener fe en que solo Él es nuestro Señor, nuestro Pastor y el único objeto de nuestra adoración. Debemos poner nuestra mente en Dios como Daniel, quien defendió su fe aunque fue capturado en Babilonia. Todos los nacidos de nuevo deben amar a Dios, tanto los mayores como los jóvenes.
Somos el pueblo de Dios y Sus trabajadores. Dios dijo que Él nos ha llamado. Nosotros pertenecemos a Jesucristo. Cristo es nuestro, y nosotros somos Suyos. Somos los miembros de la Iglesia unida a Jesucristo. Todo lo que Él ha planeado por nosotros se cumplirá y Su plan por la gente del mundo también se cumplirá a través de nosotros. Después de cumplir estas cosas, Dios disfrutará la gloria con nosotros. Debemos vivir al creer en esto.
Voy a servir al Evangelio del agua y el Espíritu pase lo que pase en este mundo. Mi corazón está en Dios porque la gente se salva a través del ministerio espiritual de Dios, y cuando yo prospero espiritualmente, los demás también lo hacen. Nuestros ministros y trabajadores también tienen sus corazones en Dios. Los jóvenes y los mayores, ya tengan experiencia en el mundo o no, deben poner su corazón en Dios. La experiencia en el mundo no es valiosa. Es mejor ser inocente.
Les pido de todo corazón que no duden y no dejen de creer en la justicia de Dios. Espero que ninguno de nosotros sirva a ídolos como Salomón, y que todos defendamos nuestra fe y demos gloria a Dios.