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Estudio del Tabernáculo

La Puerta del Atrio del Tabernáculo

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· El Color de la Puerta del Atrio del Tabernáculo (Éxodo 27:9-19)

El Color de la Puerta del atrio del Tabernáculo
( Éxodo 27:9-19 )
«Asimismo harás el atrio del tabernáculo. Al lado meridional, al sur, tendrá el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud para un lado. Sus veinte columnas y sus veinte basas serán de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. De la misma manera al lado del norte habrá a lo largo cortinas de cien codos de longitud, y sus veinte columnas con sus veinte basas de bronce; los capiteles de sus columnas y sus molduras, de plata. El ancho del atrio, del lado occidental, tendrá cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, con sus diez basas. Y en el ancho del atrio por el lado del oriente, al este, habrá cincuenta codos. Las cortinas a un lado de la entrada serán de quince codos; sus columnas tres, con sus tres basas. Y al otro lado, quince codos de cortinas; sus columnas tres, con sus tres basas. Y para la puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, de obra de recamador; sus columnas cuatro, con sus cuatro basas. Todas las columnas alrededor del atrio estarán ceñidas de plata; sus capiteles de plata, y sus basas de bronce. La longitud del atrio será de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado y cincuenta por el otro, y la altura de cinco codos; sus cortinas de lino torcido, y sus basas de bronce. Todos los utensilios del tabernáculo en todo su servicio, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio, serán de bronce».
 
 
La Puerta de la Corte del Tabernáculo
Existen claras diferencias entre la fe de los nacidos de nuevo y la de los cristianos nominales: el primero sabe y cree que Dios ha borrado todos nuestros pecados, los otros creen en Jesús basado en sus propios pensamientos, meramente como prácticas religiosas. Así aquellos que creen en Dios solo como un asunto religioso están prosperando tanto que aquellos que están predicando le verdad real están descorazonados al ver a esta gente de fe equivocada esparciendo sus falsas enseñanzas y están prosperando. Están descorazonados debido a que claramente saben que muchos cristianos han sido atraídos hacia las falsas religiones de decepción y fraude.
Yo, también, estuve descorazonado durante un tiempo. Debido a que yo verdaderamente había nacido de nuevo encontrando la verdad, y verdaderamente agradecido con Dios por usarme como instrumento para sus obras, y debido a que mi corazón anhelaba porque la verdad de Dios se esparciera a lo largo y a lo ancho, cuando vi que mucha gente llevaba sus vidas religiosas engañada por mentiras, no pude sino entristecerme profundamente.
A pesar de eso, lo que es claro es que el Espíritu Santo está en mi corazón, y a pesar de mis limitaciones, mi corazón no tiene pecado. Por lo tanto, en mi corazón se encuentra la gratitud y no tengo vergüenza por el evangelio en el cual creo. Cuando predico este evangelio a la gente por todo el mundo, si ellos escuchan esta Palabra de verdad y creen en ella, ellos, también, no sentirán vergüenza ante Dios y ante la gente, ya que cuando ellos creen en esta verdad, todos ellos se convierten en hijos de Dios.
Tú también puedes tener la misma bendición por fe. Aunque no has estudiado teología, si solo crees en la verdad de este evangelio del agua y el Espíritu, recibirás la remisión de tus pecados, te convertirás en hijo de Dios y recibirás el Espíritu Santo, también podrás caminar con los siervos de Dios. Esta es la verdad clara, y creer así es la fe verdadera.
Aunque estoy viviendo en un mundo que está lleno de mentiras, debido a que en mi corazón está la fe verdadera, he sido capaz de seguir predicando el evangelio de la verdad hasta este momento. Desde que comencé a predicar la Palabra sobre el tema del tabernáculo, llegué a tener más claridad de los esquemas de los mentirosos, y así llegué a discernir la verdad de entre lo falso. Esta es la razón por la que he estado testificando esta verdad del tabernáculo. Me trae un gozo inmenso que con la propagación de la verdad a través del tabernáculo, la gente es capaz de discernir entre la verdad y lo falso.
Al escribir este libro sobre el tabernáculo, la tarea más difícil para mi fue el tratar con la terminología. He dedicado una gran cantidad de atención a este tema, buscando en los textos originales, para asegurarme que los difíciles resúmenes asociados con el tabernáculo no resultaran en un conjunto de información equivocada, ni que hubiera recepción errónea por parte de los lectores. A pesar de mi propio entendimiento y conocimiento del tabernáculo, debido a las modalidades del tabernáculo y sus significados espirituales escondidos tenían que ser explicados a aquellos cuyo conocimiento es muy limitado, estaba preocupado de alguna manera acerca de la tarea, inseguro acerca de cómo podía explicar precisa y definitivamente el significado del tabernáculo.
Sería bueno, desde luego, si la gente pudiera entender y creer tan pronto como lo escuchan. Pero Roma no se construyó en un día, de la misma manera, como en todas las cosas, la propagación de la verdad y de la verdadera fe tampoco se hace en un día, sino que se logra gradualmente, mientras escarbamos más profundamente poco a poco en el corazón. Por lo tanto, estaba particularmente preocupado por escarbar muy profundo desde el principio, ya que no todo el mundo sería capaz de entenderlo, y este fue uno de los retos más formidables que encaré al escribir este libro.
A pesar de esto, con la ayuda de Dios, el libro finalmente ha salido sin tantos problemas. No es necesario decir que estoy muy contento y agradecido por ello. A través de este libro, y discerniendo lo verdadero de lo falso. Revelaré cuán preciosa, clara y sin ninguna duda los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu de hoy han sido salvados, y como, en contraste, realmente la fe vana y religiosa de los creyentes de otros evangelios, que no es el evangelio del agua y el Espíritu. Por lo tanto estoy agradecido con Dios, por sobre todo, salvarme de mis pecados.
Hoy, existen muchos llamados evangélicos, quienes afirman incondicionalmente que están sin pecado solo porque creen en Jesús. Sus corazones están llenos con toda clase de fe sin bases y sin razón. Mientras estudiaba el tabernáculo, he llegado a darme cuenta aún con mayor claridad cuán vana y falsa realmente es su fe, y debido a esto, le doy más gracias a Dios con todo mi corazón por mi salvación.
 

La Puerta y la Cerca del atrio del Tabernáculo
 
Las Columnas de la Corte del Tabernáculo
Del pasaje principal, podemos descubrir el hecho que la distancia del atrio rectangular del tabernáculo era de 45 m y su ancho era de 22.5 m, así como un codo es una unidad de medida igual a 0.45 metros, el atrio del tabernáculo estaba rodeada por 60 columnas en todos sus lados, la altura de cada columna era de 2.25 m; y que al este estaba la puerta, que medía 9 m de ancho; y que el resto de la cerca (126 m de 135 m aproximadamente) estaba rodeado por las cortinas de lino fino torcido.
La puerta del atrio del tabernáculo estaba tejida con hilos azul, púrpura y escarlata, y lino fino torcido, y medía 9 m de ancho con 2.25 m de altura. Estos cuatro hilos diferentes, en otras palabras, estaban tejidos para formar una pantalla que medía 9 m por 2.25 m. El hilo azul estaba tejido primero a lo largo y a lo ancho del lino fino torcido, y después el hilo púrpura estaba tejido 2.25 m de altura, y luego el hilo escarlata estaba tejido 2.25 m, seguido por el tejido del hilo blanco, formando una pantalla gruesa y fuerte, tejida como una alfombra, que tenía 2.25 m de altura. De esta manera, una pantalla tejida que medía 2.25 m de altura y 9 m de ancho estaba puesta sobre cuatro columnas del atrio del tabernáculo hacia el este.
Para entrar en el atrio del tabernáculo, como tal, la gente tenía que jalar la pantalla con forma de alfombra. A diferencia de la mayoría de las puertas, la puerta del tabernáculo no estaba hecha de madera. Aunque sus columnas estaban hechas de madera, la puerta que colgaba de estas columnas era una pantalla tejida de hilos azul, púrpura y escarlata, y lino fino torcido.
Puede que tú hayas ido a un espectáculo de circo antes, y hayas visto como está construida una tienda circense. Su puerta normalmente está hecha de telas gruesas. La puerta del atrio del tabernáculo era de alguna manera parecida a esta clase de puerta. Como estaba hecha de telas gruesas, no se abría jalando o empujando, como con las puertas sólidas, sino que se jalaba hacia arriba para entrar. Este era el caso no solo para la puerta del atrio del tabernáculo, sino también para las puertas del lugar santo y del lugar santísimo dentro del tabernáculo.
¿Por qué Dios les dijo a los israelitas que hicieran las tres puertas del atrio del tabernáculo, el lugar santo y el lugar Santísimo tejiéndolas con hilos azul, púrpura y escarlata, y lino fino torcido? Necesitamos descubrir claramente cuál era la voluntad de Dios detrás de esta orden. El libro de Hebreos nos dice que todas las cosas buenas del Antiguo Testamento son sombras de la sustancia real que vendrá, esto es, Jesucristo (Hebreos 10:1).
De la misma manera, la puerta del atrio del tabernáculo está relacionada intrínsicamente con el bautismo de Jesucristo, su muerte sobre la cruz y su propia identidad. Como tal, cuando tenemos problemas para entender el Antiguo Testamento, podemos alcanzar este entendimiento mirando el Nuevo Testamento. Sin ver la sustancia actual, es difícil entender su sombra, pero cuando vemos qué o quién está detrás de esta sombra, podemos darnos cuenta de lo que se trata. Todos debemos darnos cuenta claramente quien es el Salvador de los pecadores que Dios ha preparado desde el Antiguo Testamento, conocerlo a Él como la sustancia real del tabernáculo, y creer que sus obras nos han salvado de todos nuestros pecados.
¿Quién, entonces, es la sustancia real del tabernáculo, aquel quien se ha convertido en el Salvador de los pecadores? No es ningún otro que Jesucristo. Cuando examinamos cómo Jesucristo, nuestro Salvador, vino a esta tierra y como Él nos ha salvado de nuestros pecados, entonces podemos descubrir la verdad segura de que Él ha salvado a los pecadores a través de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Entendiendo la salvación de Jesús a los pecadores, conociendo y creyendo en la verdad manifestada en los colores de la puerta del atrio del tabernáculo es lo más importante. Cuando se escudriña en el tabernáculo, lo primero que debemos tomar en cuenta es que la puerta del atrio estaba hecha de cuatro hilos. Y cuando resolvemos el misterio de esta puerta, entonces podemos tener una firme idea de todas las obras de Jesucristo. Mirando la puerta pantalla tejida de estos cuatro hilos, también podemos entender claramente cómo debemos conocer y creer en Jesús, y exactamente qué clase de fe es la equivocada.
El atrio del tabernáculo realmente nos recuerda el redil. Jesús, nuestro Mesías, es de hecho la puerta del redil de Dios, y también se ha convertido en el buen Pastor (Juan 10:1-15). Cuando pensamos en las columnas que rodean el atrio, en realidad recordamos al Mesías, quien se ha convertido en la puerta y en el buen Pastor de sus ovejas, los santos nacidos de nuevo.
El Pastor ha puesto postes alrededor del redil para proteger sus ovejas y ha hecho una puerta ahí, y a través de esta puerta, Él está protegiendo sus ovejas. A través de esta puerta el Pastor tiene una comunión cerrada con sus ovejas y las protege. De hecho, todos aquellos que no son sus ovejas no les es permitido entrar por esta puerta. El Pastor diferencia entre las ovejas y los lobos. Es por eso que las ovejas necesitan al Pastor.
Sin embargo es posible que haya algunas entre estas ovejas que rehúsan ser guiadas por el Pastor. Tales ovejas pueden entrar en el camino de muerte, pensando que es un camino bueno y hermoso, cuando de hecho es uno peligroso y traicionero, porque no han escuchado a la voz del Pastor y se han rehusado a ser guiadas por él. Estas ovejas realmente pueden salvar su vida y ser bien alimentadas por el Pastor, y vivir sus vidas hermosamente debido a él. Nuestro Pastor, de hecho, es Jesucristo, quien se ha convertido en nuestro Mesías.
 

Jesucristo Nos Mostró los Cuatro Colores de la Puerta del Tabernáculo

La pantalla que fue puesta como puerta del tabernáculo estaba tejida con hilos azul, púrpura y carmesí, y lino fino torcido. Estos hilos de cuatro colores diferentes fueron usados para hacer la puerta del tabernáculo. Ellos simbolizan los cuatro ministerios que el Mesías, viniendo a esta tierra, tenía que cumplir para salvar a las ovejas perdidas –esto es, los israelitas espirituales de todo el mundo- redimirlos de sus pecados y para convertirlos en el pueblo sin pecado de Dios.
Si realmente conocemos quién es nuestro Mesías que vino a esta tierra con sus cuatro ministerios, entonces, la verdad inequívoca es que hemos sido lavados de nuestros pecados por esta fe, hemos dedicado lo que nos queda de vida a predicar el evangelio del agua y el Espíritu, y entraremos al cielo a través de esta misma fe. Por lo tanto, todos deben de hecho conocer la Palabra de verdad de que el Mesías ha venido a nosotros por los hilos azul, púrpura y carmesí, y nos ha salvado de todos nuestros pecados.
¿Quieres recibir la remisión de tus pecados creyendo en los cuatro ministerios del Mesías? Entonces, aprendamos acerca del tabernáculo. Aquellos que conocen estos cuatro ministerios de hecho serán los justos recibiendo la remisión del pecado tejido de hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido.
La gente de Israel, cuando veía la puerta del tabernáculo tejida de cuatro colores de hilos diferentes, tenía que creer realmente que el Mesías vendría en el futuro y cumpliría estos cuatro ministerios.
 

La Verdad Que Cada Pecador Debe Creer

Si hubiéramos mirado las cortinas de lino blanco del atrio del tabernáculo, hubiéramos reconocido nuestra necesidad del Salvador dándonos cuenta de cuán santo es realmente Dios. Cualquiera que llegue a conocer la santidad de Dios, de hecho, no podía evitar admitir, diciendo, “Dios, yo reconozco que estoy destinado al infierno debido a mis pecados, ya que soy una gran masa de pecado”. Viendo el lino blanco colgando sobre las columnas del atrio, debido a su limpieza y majestad sería tan maravilloso, la gente habría reconocido los pecados encontrados en su corazón y se hubiera dado cuenta que son indignos de vivir con Dios. Siempre que aquellos cuyos corazones no son rectos tratan de ir ante Dios, sus pecados son revelados siempre. Como tal, la gente ha estado renuente a ir ante Dios, ya que tienen miedo de que sus pecados sean revelados.
Pero cuando tal gente se da cuenta de que su Salvador ha resuelto su problema de pecado con sus hilos azul y escarlata, pueden ir confiadamente ante Dios con una gran convicción de salvación y esperanza en sus corazones.
La verdad de cuatro mostrada en la puerta del tabernáculo nos dice que el Mesías vino a esta tierra en semejanza de hombre, tomó todos los pecados del mundo sobre sí mismo con su bautismo recibido de Juan, y derramó su sangre sobre la cruz. Aquellos que a través del evangelio del agua y el Espíritu, conocen exactamente y creen en la verdad de los cuatro colores de la puerta del atrio del tabernáculo pueden entonces recibir la remisión eterna del pecado. El bautismo de Jesús y su crucifixión, la verdad de que Cristo totalmente nos ha salvado de todos nuestros pecados con su bautismo y su sangre sobre la cruz, nuestra salvación como los cuatro colores de la puerta del atrio del tabernáculo.
Los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido realmente nos muestran el ministerio del Mesías que ha salvado a los pecadores de todos sus pecados. La verdad de la salvación que Dios ha dado a la humanidad está revelada en estos hilos azul, púrpura y escarlata, y en el lino fino torcido. De hecho, aquellos que tienen pecado en su corazón, son perdonados de todos sus pecados creyendo en la verdad de la salvación revelada en el evangelio del agua y el Espíritu.
Innumerables religiones han surgido en este mundo. Todas estas religiones mundanas han salido con sus propias religiones hechas de sus propios pensamientos, todas haciendo que la gente trate de alcanzar su santidad. Pero ni una sola persona ha sido nunca lavada de sus pecados a través de estas religiones mundanas. La razón es que han inventado sus propias doctrinas de salvación basadas en sus propios pensamientos, sin darse cuenta de que solo están llenos de pecado. Debido a que todos son una gran masa de pecado que nunca podrán ser santos por sí mismos, no importa de que tanto intente uno de deshacerse de su naturaleza fundamental de pecado, nadie puede nunca lograr esto, es por eso que todos necesitan absolutamente al Salvador que los pueda liberar de sus pecados esto es, el porque todos necesitan a Jesús. Tú debes darte cuenta de que los seres humanos no tienen otro verdadero Salvador aparte de Jesucristo.
Debido a que la ley de Dios no permite que pecadores entren en la casa de Dios, debemos saber y creer que el Mesías realmente ha borrado todos nuestros pecados.
El evangelio que ha perdonado los pecados de la humanidad de una sola vez no es otro que el evangelio del agua y el Espíritu. Al colocar la fe de uno en las religiones mundanas, sus doctrinas solo lo guiarán a grandes dificultades debido a sus pecados, ya que nuestro Santo Dios condena, sin falla, cada iniquidad de los pecadores.
La verdad revelada por los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido fue cumplida por el evangelio del agua y el Espíritu en la era del Nuevo Testamento. ¿Alguna vez has oído a alguien afirmar que la puerta del atrio del tabernáculo fue hecha solo con el hilo escarlata o solo con los hilos escarlata y púrpura? Si es así, debes darte cuenta ahora, a partir de este momento, que la puerta del tabernáculo realmente estaba tejida de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Dios claramente ordenó a los israelitas que hicieran la puerta del atrio del tabernáculo con una pantalla tejida de hilos azul, púrpura y escarlata, y lino fino torcido por un tejedor.
Debido a que mucha gente ha pensado equivocadamente que la puerta del tabernáculo estaba tejida con el hilo escarlata solamente, no pudieron resolver el misterio de los verdaderos cuatro ministerios de nuestro Señor. Es por eso que ellos tenían pecado en el corazón, aún mientras creían en Jesús. Date cuenta ahora que Cristo quitó todos tus pecados a través de su ministerio de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido, y cree en esta verdad. La obra de salvación cumplida por estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido ciertamente te ha salvado completamente de todos tus pecados. Tú debes darte cuenta de que Jesús quitó todos tus pecados con estos cuatro ministerios. El poner tu propio estándar de la remisión del pecado mientras que permaneces en la ignorancia en cuanto a esta verdad, en otras palabras, estás simplemente equivocado.
Alguna gente, aún mientras permanece en la ignorancia del significado de los hilos azul, púrpura y escarlata usados para la puerta del atrio del tabernáculo, equivocadamente afirma que uno puede ser salvado incondicionalmente solo creyendo en Jesús como su Salvador. De hecho, cuando les preguntamos a los líderes de las comunidades cristianas acerca de los cuatros ministerios de Jesús, descubrimos que muchos de ellos los ignoran. Dicen que solo creen en el ministerio del hilo escarlata. Si creyeran en una cosa más, podrían decir que también creen en el ministerio del hilo púrpura. Sin embrago, nuestro Señor realmente cumplió todas las tareas para la salvación de la humanidad con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Como tal, debemos creer que nuestro Señor realizó por nosotros sus cuatro ministerios de salvación. Quien sea que tenga un corazón que desee saber la verdad revelada en los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido de la puerta del tabernáculo puede de hecho conocer y creer en ello.
“¿Cómo podría yo entender el verdadero significado de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido?”. Si usted fuera a hacer esta pregunta a alguien en búsqueda de la verdad de estos hilos y del lino, usted podría ser reprendido en respuesta, “Usted no debería de tratar de conocer la Biblia con mucha profundidad y detalle; le puede hacer daño” y su curiosidad puede ser ignorada. Descorazonados, mucha gente entonces puede perder su curiosidad acerca de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Y nunca conocerían al Mesías, quien es revelado en detalle a través de la puerta.
Aquellos que tratan de conocer al Mesías sin darse cuenta del papel de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido son, de hecho, solo religiosos que creen en el cristianismo como una más de las religiones mundanas. Para entrar en la casa de Dios, debemos conocer correctamente la verdad de los cuatro ministerios de la salvación de Dios revelados en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el lino fino torcido usado para la puerta del atrio del tabernáculo. Y aquellos que han encontrado esta verdad deben darse cuenta de que el Señor los realizó con el evangelio del agua y el Espíritu en el tiempo del Nuevo Testamento.
Dios ordenó a Moisés que tejiera la puerta del atrio del tabernáculo con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. ¿Entonces, cuál es el significado espiritual de esto? Cada color de los hilos azul, púrpura y escarlata, y del lino fino torcido usado para la puerta del atrio del tabernáculo es la obra de Jesús que Él hizo por nosotros para hacer desaparecer nuestros pecados. Por lo tanto, estos hilos y el lino están intrínsicamente relacionados el uno con el otro. Como tal, aquellos que ponen atención y creen en el evangelio del agua y el Espíritu pueden creer en su eterna remisión del pecado como los cuatro ministerios de Jesús.
A pesar de esto, el no tratar de conocer e ignorar la verdad de la salvación manifestada en los colores azul, púrpura y escarlata es, por lo tanto, la expresión de la completa indiferencia de uno hacia el Mesías y es lo mismo que convertirse en su enemigo parándose en contra de Él. Mucha gente, de hecho, permanece indiferente a la verdad manifestada en los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido, y están convirtiendo al cristianismo en una de las muchas religiones mundanas. Si esta gente considera los cuatro ministerios de Jesús con indiferencia, entonces esta es la evidencia de que ellos son el fruto de los religiosos mundanos quienes están en contra de Cristo. Sin embrago, afortunadamente, aún hay esperanza para nosotros, ya que en este mundo mucha gente aún está buscando el evangelio del agua y el Espíritu.
Cuando la gente tenga el conocimiento de la verdad espiritual de la remisión del pecado revelada por la puerta del atrio, ellos pueden recibir todas las bendiciones espirituales del cielo. Debido a que esta fe es la fe que se requiere y que uno debe saber y creer para conocer al Mesías, debemos habitar en ella no solo una vez, sino siempre. Si tú verdaderamente eres un cristiano, debes poner atención a esta verdad.
Quien quiera entrar en la casa de Dios debe descubrir la verdad manifestada en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el lino fino torcido, y alabar a Dios como corresponde.
 

El Mesías Quien Vino como el Realizador de las Profecías

Dios profetizó con su Palabra que el Mesías nacería del cuerpo de una virgen. Isaías 7:14 dice: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel». Miqueas 5:2, por otro lado, afirma que el Mesías nacería en Belén: «Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad». El Mesías ciertamente vino a esta tierra exactamente como lo profetizó por esta Palabra del Antiguo Testamento. Él vino a esta tierra en semejanza de hombre como el cumplimiento de las profecías de acuerdo con la Palabra de Dios.
¿Entonces, en qué punto de la historia humana vino el Mesías? ¿Cuándo vino Jesucristo a esta tierra? Él vino a esta tierra durante el reinado del Emperador Romano Augusto (27 A.C.-14D.C.). Jesús vino a esta tierra para liberarte a ti y a mí de todos nuestros pecados y condenación recibiendo el bautismo de Juan y siendo crucificado y sangrando sobre la cruz.
Jesús vino como el Salvador de la humanidad cuando Israel había sido convertido en una colonia del imperio romano y cuando Augusto estaba reinando como su Emperador. Debido a que Israel era una colonia Romana, tenía que seguir sus decretos. En ese tiempo, el Emperador Augusto había decretado que todos en el imperio romano regresaran a su ciudad natal y se registraran para un censo. Siguiendo el decreto de Augusto, este censo se comenzó inmediatamente. Debido a que el censo buscaba contar a cada persona que vivía en el imperio, incluyendo a aquellos que vivían en Israel, todos los israelitas tuvieron que regresar también a sus ciudades natales. Desde este momento, Jesucristo ya estaba trabajando en la historia de la humanidad.
 

¡Mira el Cumplimiento de la Palabra del Antiguo Testamento!

En ese tiempo, en la tierra de Judea, el Mesías era concebido en la matriz de la Virgen María. Esta María estaba comprometida con José. Ambos María y José eran de la tribu de Judá, justo como prometió Dios que de las doce tribus de Israel, continuarían saliendo reyes solo de la tribu de Judá.
Así que cuando el Emperador Romano Augusto decretó que se realizara un censo, María de la tribu de Judá, ya llevaba un bebé en su matriz. Cuando su tiempo se acercó y estaba a punto de dar a luz, debido al decreto del Emperador, ella tuvo que ir a la ciudad natal de José y registrarse para el censo. Por lo tanto, María se dirigió a Belén con José aun cuando esperaba dar a luz en cualquier momento. Cuando María entró en los dolores del parto, tuvieron que buscar un lugar para ella, pero no pudieron encontrar uno en el pueblo. Por lo tanto, tuvieron que usar cualquier lugar disponible para ellos, aún cuando terminaron en un establo. Y María dio a luz a su bebé Jesús en el establo.
En el 1 d.C. Jesús nació y lo colocaron en un pesebre. El Dios Todopoderoso vino a esta tierra en semejanza de hombre. Al lugar en donde se quedaban los animales, el Salvador de la humanidad llegó. Esto significa que Jesús nació en el lugar más bajo para convertirse en nuestro Mesías, y todas estas cosas habían sido puestas y planeadas por Dios aún antes de la creación. Aunque la gente haya sabido que el Dios Jehová mueve la historia de la humanidad, nadie se pudo dar cuenta que el mismo Dios vendría a esta tierra a salvarlos. Por lo tanto, Dios hizo posible que todos se dieran cuenta que Él los salvaría rebajándose el mismo a nacer en esta tierra en el humilde cuerpo de un ser humano para liberarnos a todos de nuestros pecados.
¿Entonces, por qué Jesús nació, de entre todos los lugares en Belén? ¿También podemos preguntarnos por qué Él nació en un establo, y porque de todos los tiempos, escogió cuando Israel estaba sometido por Roma como una colonia? Pero pronto podemos descubrir que todas estas cosas llegaron bajo su elaborada providencia cuidadosamente planeada para liberar a su pueblo de sus pecados.
Cuando María y José se registraron para el censo en su ciudad natal, tuvieron que dar evidencia probando que ciertamente eran de ese pueblo, y documentar su identidad exacta. Se pudieron registrar para el censo solo cuando pudieron dar la evidencia necesaria para probar que sus ancestros ciertamente habían vivido en Belén durante generaciones. Así que tuvieron que mostrar quienes habían sido sus ancestros y a qué casa pertenecieron, y grabar tales detalles del linaje de su familia en el censo. Ya que ninguno de estos podían ser inventados u omitidos, grabando históricamente las identidades exactas de José y María, Dios se aseguró de que la historia de la humanidad también testificara del nacimiento de Jesús (Mateo 1:1-16, Lucas 3:23-28). Todas estas fueron obras de Dios que el realizó para cumplir las profecías de la Palabra del Antiguo Testamento.
Miqueas 5:2 afirma: «Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad». El día del nacimiento llegó y el Salvador nació en el pueblo profetizado de Belén y precisamente haciendo que José y María llegaran al mismo tiempo significa que Dios hizo su obra para cumplir las profecías de sus profetas. Esto es seguramente el logro planeado del Señor para borrar todos los pecados de la humanidad. Que Jesús tenía que nacer en el pequeño pueblo de Belén para cumplir la Palabra de la Profecía del Antiguo Testamento.
Cientos de años antes de que Jesús naciera en el pequeño pueblo de Belén, Dios ya había dado su Palabra de profecía a través de su profeta Miqueas, como está escrito anteriormente (Miqueas 5:2). Así como el profeta Isaías también había profetizado cerca de 700 años antes de la venida de nuestro Señor, de cómo el Mesías vendría a su gente para convertirse en el Salvador de los pecadores (Isaías 53). Así como Jesucristo ciertamente nació en Belén exactamente como Dios lo profetizó a través del profeta Miqueas, Él siempre cumple toda su Palabra de profecía.
Esta profecía fue cumplida como un hecho histórico cuando María y José fueron al pueblo de sus antecesores para registrarse para el censo. Dios cumplió su Palabra asegurándose que el tiempo para el bebé fuera justo cuando María llegara a Belén, para que ella no tuviera otra opción más que dar a luz en este pueblo.
Aquí, descubrimos que nuestro Dios es el Dios que habla su Palabra de profecía a nosotros y cumple toda la Palabra ciertamente. De esto, podemos descubrir que el “lino fino torcido” usado para la puerta del atrio del tabernáculo implica la fineza y la integridad de la Palabra de Dios. Dios había planeado elaboradamente la salvación de la humanidad aún antes de la creación, y Él ha cumplido esto sin falta de acuerdo a su Palabra de profecía.
Por lo tanto, podemos darnos cuenta de que la Palabra del Antiguo Testamento es ciertamente la Palabra de Dios, y que la Palabra del Nuevo Testamento es también la Palabra de Dios. También podemos darnos cuenta, así como creer, que Dios ciertamente gobierna sobre todo y mueve toda la historia del universo entero y a esta tierra. Podemos descubrir, en otras palabras, que así como Dios creó todo el universo, Él nos ha mostrado que Él reina sobre toda la gente, toda la historia y la condición de todos. Por lo tanto, Dios nos muestra que nada puede ser logrado de acuerdo a la propia voluntad de uno, no importa lo que sea, a menos que Él lo permita.
Cuando el niño Jesús nació en este mundo, Él no pudo sino nacer en un lugar de descanso para animales, ya que no había cuarto en la posada. Y Él mismo ciertamente nació en un pueblo llamado Belén. Podemos darnos cuenta de que todo esto fueron los maravillosos logros de la providencia profetizada por Dios de acuerdo a su fidelidad.
Por lo tanto, debemos creer que aquel que mueve la historia de este universo es nuestro Dios, el Salvador que nos ha liberado de nuestros pecados. Esta verdad es la Palabra de Dios que nos muestra que Él gobierna sobre todo, ya que Dios es el Señor de todo.
Así ha sido probado que el nacimiento de Jesús en el pequeño pueblo de Belén no fue un incidente accidental, ni algo que fue inventado arbitrariamente manipulando la Palabra de la Biblia. Esto es lo que Dios mismo dijo, y también es lo que Dios mismo realizó a través de Jesús.
Debemos saber esto y creer en ello. Debemos llevarlo a nuestro corazón y creer que la salvación de nuestro Mesías es la verdad que está cumplida por los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido Dios nos ha mostrado que la remisión del pecado, tampoco es algo que se logró accidentalmente, sino que se logró a través de los cuatro ministerios de Jesús preparados en la providencia de Dios.
Además, esto también muestra que el cristianismo no es una más de las religiones mundanas. El fundador de una religión mundana es un simple mortal, pero el fundador del cristianismo es nuestro Salvador Jesús, y Dios nos ha mostrado que la verdad del cristianismo comienza del hecho de que este Salvador de nosotros es Dios mismo. Dios nos testifica, en otras palabras, que el cristianismo en el cual creemos no es meramente una religión del mundo. A diferencia de las otras religiones terrenales, el cristianismo está establecido sobre toda la gracia dada por Dios. Como está escrito en Romanos 11:36: «Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén». Él nos dio a su Hijo Unigénito como nuestro Salvador, el evangelio del agua y el Espíritu para la remisión de los pecados, el morar del Espíritu Santo, y el reino del cielo. Por lo tanto, todos debemos saber y creer en nuestros corazones que debemos temer y obedecer a Dios y a su Palabra con todo nuestro corazón.
El nacimiento del Mesías sobre esta tierra fue de acuerdo al plan de salvación determinado por Dios el Padre aún antes de la creación. Nuestra salvación fue planeada perfectamente dentro de esto. Dios nos ha permitido darnos cuenta claramente que esta verdad es la sustancia actual de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido. Por lo tanto, debemos reconocer la salvación que ha venido a través del evangelio del agua y el Espíritu como la remisión de nuestros pecados y creerlo. Es a través de esta fe que tú y yo podemos ser salvados de todos nuestros pecados. Debemos creer que esta verdad de los cuatro colores, también, es completa por nuestra fe por el evangelio de la Palabra del agua y el Espíritu.
 


Jesucristo, el Salvador Quien Nos ha Salvado con Sus Hilos Azul, Púrpura y Escarlata, y el Lino Fino Torcido


Las obras por las cuales Jesucristo salvó a los pecadores de sus pecados son cuatro: el hilo azul (bautismo de Jesús); el hilo púrpura (Jesús como rey de reyes-Dios mismo, en otras palabras); el hilo carmesí (la sangre de Jesús); y el lino fino torcido (la salvación completa de todos los pecadores de sus pecados a través de la elaborada Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos). Jesús se ha convertido precisamente en el Salvador con el hilo azul, el hilo púrpura, el hilo carmesí, y el lino fino torcido.
Debemos darnos cuenta de que a menos que creamos en Jesús, quien vino a nosotros a través del agua y el Espíritu, nos salvó de nuestros pecados con el hilo azul (el bautismo de Jesús), el hilo púrpura (Jesús es Dios), el hilo carmesí (la sangre de Jesús), y el lino fino torcido (Jesús quien logró la salvación con la Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos), nunca podremos ser liberados de nuestros pecados y de la condenación de estos pecados. Así que sin habernos salvado de nuestros pecados y condenación, nuestro Señor no se podía convertir en el perfecto Salvador.
Debemos darnos cuenta espiritualmente el porque la cortina de la puerta del atrio del tabernáculo estaba tejida con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. La puerta del atrio del tabernáculo estaba hecha con estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido para que todos pudieran obviamente reconocer la puerta y encontrarla. A través de esta puerta, Dios permitió que cualquiera entrara a su casa resplandeciente.
El tabernáculo mismo es la resplandeciente casa de Dios. Nadie que desee entrar a la casa de Dios puede hacerlo sin darse cuenta de la verdad de la salvación manifestada en la cerca y en la puerta del atrio del tabernáculo. Dios dice que aquellos quienes, ignorando la santidad de la cortina del lino blanco que cubría el tabernáculo, no entran al tabernáculo por la puerta, sino que saltan por otro lado, esos son ladrones y salteadores. La puerta de la salvación se refiere a Jesucristo (Juan 10).
Cuando la Biblia dice que esta puerta esta tejida con hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido, Dios nos está mostrando claramente, a través de su Palabra de verdad del Antiguo y Nuevo Testamentos, que Jesucristo vino a esta tierra como el Hijo de Dios, fue bautizado por Juan, murió en la cruz, se levantó de entre los muertos, y así se ha convertido en nuestro Mesías. Así podemos descubrir el misterio de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Debemos creer que Dios nos ha permitido creer que Jesucristo es el Hijo de Dios que vino a salvarnos del juicio por los pecados de este mundo, y que Él es el Salvador que ahora ha logrado la salvación de la humanidad a través de la Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos.
Debemos ser capaces de realmente darnos cuenta por qué la puerta del atrio del tabernáculo estaba tejida con estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. ¿Qué nos dice el hilo azul? ¿Y qué nos dice el hilo púrpura, y el hilo escarlata y el lino fino torcido? Cuando nos damos cuenta del plan de Dios, también entenderemos que las obras de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido son todos el plan de Dios para nuestra salvación y la verdad de la vida eterna, y por lo tanto podemos entrar en su reino a través de nuestra fe en la remisión del pecado.
Cuando decimos que conocemos y creemos en los hilos azul, púrpura y escarlata, significa que sabemos bien la razón del porqué Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y por qué derramó su sangre sobre la cruz, quién es el Mesías, todos los misterios del sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, y el evangelio del agua y el Espíritu. En pocas palabras, la verdad implícita en la puerta del atrio del tabernáculo es esencial para todos los creyentes que intensamente buscan la verdad para ser eternamente salvos.
Pudiera parecer que mucha gente tiene mucho conocimiento del tabernáculo. Pero de hecho, no es realmente así. La gente es realmente muy ignorante de lo que se quiere decir con los hilos azul, púrpura y escarlata tejidos en la puerta del atrio del tabernáculo. Como el misterio de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido son difíciles de entender, mucha gente tiene un verdadero deseo de aprender y creer en ello. Sin embargo, debido a que este misterio no puede ser entendido por cualquiera, muchos de ellos han terminado con una interpretación equívoca basada en sus propias opiniones. De hecho, muchos líderes religiosos han malinterpretado y malentendido esta verdad en la forma en la que han querido, solo la usan para sus propios fines religiosos. Pero Dios no podía permitir más que los cristianos continuaran siendo engañados por estos mentirosos. Así Él tuvo que explicar claramente el significado de la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido usado para la puerta del atrio del tabernáculo, y así salvarlos de todos sus pecados.
1 Juan 5:6-8 del Nuevo Testamento: «Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan». Este pasaje explícitamente afirma que nuestro Señor vino a este mundo en semejanza de hombre, tomó nuestros pecados con su bautismo y nos salvó derramando su sangre. Es por eso que la puerta del atrio del tabernáculo estaba toda tejida de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido.
Primero, ¿qué nos muestra el hilo azul? Nos muestra una parte de la verdad sobre Jesús, quien se convirtió en el Mesías de los pecadores, viniendo a esta tierra y tomando los pecados del mundo recibiendo su bautismo de Juan. De hecho, este bautismo que Jesús recibió en el río Jordán es la verdad de que Jesús tomó todos los pecados del mundo una sola vez por todas. Jesús en realidad llevó todos los pecados del mundo sobre sus hombros siendo bautizado por Juan el Bautista, el representante de toda la humanidad. Debido a que los pecados de todos los seres humanos fueron así pasados sobre la propia cabeza de Cristo, aquellos que creen en esta verdad no tienen pecado en sus corazones.
Segundo, ¿cuál es el significado real del hilo púrpura tejido en la puerta del atrio del tabernáculo? Nos dice que Jesús es en realidad el rey de reyes. De hecho, Jesús hizo el universo, es el Creador mismo, no una creación, y es el Mesías real que vino a esta tierra. Él, el Mesías, realmente vino a esta tierra en semejanza de hombre. Y llevando todos los pecados del mundo sobre su propio cuerpo a través del bautismo que él recibió de Juan, y con su muerte sacrificial y resurrección, Jesús ha salvado a todo su pueblo de todos sus pecados y su juicio por el pecado, quienes han reconocido, temido y creído en su Mesías.
Jesús es de hecho nuestro Dios absoluto y nuestro Mesías absoluto. Él es el absoluto Salvador. Debido a que Jesús tomó todos nuestros pecados del mundo sobre sí mismo con su bautismo, desangrándose y muriendo sobre la cruz y resucitando de su muerte, él no solo limpió todos nuestros pecados, sino que también recibió el juicio vicario del pecado en lugar nuestro.
En tercer lugar, el hilo escarlata se refiere a la sangre que Jesús derramó sobre la cruz, y su significado es que Cristo ha dado nueva vida a aquellos de nosotros que creemos. Esta verdad del hilo escarlata nos dice que Jesucristo no solo recibió el juicio de nuestros pecados tomando los pecados del mundo sobre sí mismo con su bautismo recibido de Juan, sino que Él también dio vida nueva a los creyentes otorgándoles fe dadora de vida a aquellos que murieron al pecado. A aquellos que creen en su bautismo y en la sangre que el derramó, Jesús ciertamente les ha dado vida nueva.
¿Entonces que significa el lino fino torcido? Manifiesta que con el Nuevo Testamento, Dios cumplió su promesa de salvación escrita en el Antiguo Testamento. Y nos dice que cuando Jesús tomó todos los pecados de la humanidad sobre sí mismo con su bautismo y fue juzgado por nuestros pecados sobre la cruz en el Nuevo Testamento, Él realizó la salvación que Dios había prometido a los israelitas y a nosotros con su Palabra del pacto.
Jehová Dios dijo en Isaías 1:18: «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana». También, el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento que dictaba cómo se ofrecían los sacrificios en el tabernáculo, bajo el cual los pecados de la gente de Israel fueron pasados sobre el cordero del sacrificio con la imposición de manos, esa fue la promesa que Dios hizo a los israelitas y a nosotros. Esta fue la revelación de Dios de la promesa de que Él salvaría a toda la gente del mundo de sus pecados diarios y de sus pecados anuales a través del Cordero de Dios en el futuro.
Esta también fue la señal del Mesías prometido que vendría. Así que en el tiempo del Nuevo Testamento, cuando Jesucristo tomó todos los pecados del mundo sobre sí mismo todo de una sola vez recibiendo su bautismo de acuerdo a la forma del Antiguo Testamento, fue el cumplimiento del pacto de Dios. Habiéndonos dado a todos su Palabra de la promesa, Dios nos ha mostrado que Él realmente las ha cumplido todas, exactamente como Él lo prometió. El bautismo que Jesús recibió manifiesta esta verdad, que el Dios de los pactos ha cumplido todos sus pactos.
 


Jesucristo Quien Vino por el Agua, la Sangre y El Espíritu


¿Por qué fue Jesús bautizado por Juan? La razón fue para tomar sobre sí mismo todos los pecados de la humanidad y para recibir el juicio del pecado por nosotros. Para hacer desaparecer todos los pecados de toda la humanidad y para convertirse en nuestro verdadero Salvador, Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, fue a la cruz, y se desangró y murió en ella. Al hacer esto, Él no solamente lavó todos nuestros pecados, sino que también Él recibió todo el juicio en lugar nuestro, y por lo tanto se ha convertido en nuestro eterno Salvador. Todos nuestros pecados fueron pasados sobre Jesús cuando Él fue bautizado por Juan, y Él cargó estos pecados del mundo hasta la cruz. Él cargó estos pecados del mundo hasta la cruz, él pudo ser crucificado, derramó su sangre y murió en nuestro lugar.
Isaías 53:5 dice: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados». A través del bautismo de nuestro Señor, nuestros pecados originales que fueron heredados a nosotros de nuestro antecesor común Adán y nuestros propios pecados de la actualidad que cometemos durante toda nuestra vida fueron todos pasados sobre Él. Y Él fue juzgado por todos estos pecados. Así viniendo a nosotros por el agua y por la sangre, nuestro Señor ha hecho desaparecer todos nuestros pecados (1 Juan 5:5-8).
¿Quién es, entonces, este Jesucristo, nuestro Salvador y Mesías quien se hizo cargo de todos nuestros pecados e hizo que todos desaparecieran? Génesis 1:1 afirma, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. ¿Quién es este poderoso Dios que creó el universo con su Palabra? No fue ningún otro que el Mesías de los pecadores, Él que vino por el agua de su bautismo para salvarte a ti y a mí de todos los pecados del mundo, Aquel que vino como el Salvador quien se desangró en la cruz para ser juzgado por todos los pecados del mundo. A través del agua, la sangre y el Espíritu, Jesús nos ha liberado de nuestros pecados y juicio. Nuestro Señor vino a nosotros para tomar todos nuestros pecados y ser juzgado por estos pecados en lugar nuestro.
Jesucristo, de hecho, es el Hijo de Dios y Dios mismo, porque el Mesías es realmente nuestro Dios. El nombre “Jesús” significa “el Salvador que salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). “Cristo”, “Basileus” en Griego por otro lado significa “Rey de reyes”. Jesús es el Creador quién hizo todo el universo, el gobernador absoluto de todo, el Salvador de los pecadores, y el rey de reyes quien juzga a satanás.
Este Dios absoluto creó al hombre a su propia imagen. Así como nosotros, su propia creación, caímos en pecado y llegamos a estar condenados a la destrucción debido a nuestras debilidades, este rey de reyes prometió salvarnos de nuestros pecados, y para cumplir esta promesa Él vino a nosotros. Y para hacernos el pueblo íntegro de Dios y sin pecado, nuestro Señor mismo vino a nosotros por el agua, la sangre y el Espíritu.
El Mesías, quien es el Creador, realmente vino a esta tierra en semejanza de hombre para hacer desaparecer todos nuestros pecados, y tomó todos nuestros pecados sobre sí mismo recibiendo el bautismo de Juan en el río Jordán. Y muriendo en la cruz, Él fue juzgado por todos nuestros pecados en lugar nuestro. Debido a que Jesús era de hecho el mismo Mesías para nosotros, debido a que Él es nuestro Salvador y el Señor de nuestras vidas, podemos ganar vida nueva y eterna creyendo en Él. Por lo tanto, el Mesías ciertamente se ha convertido en nuestro Dios. Es por eso que el tabernáculo estaba tejido con los hilos azul, púrpura y escarlata, ya que este es el misterio del agua y el Espíritu que nos libera de todos nuestros pecados y del juicio de nuestros pecados.
La verdad que el Señor ciertamente nos ha salvado de nuestros pecados no es algo vago. Nuestro Señor no nos prometió esta salvación ambiguamente, no la logró bruscamente, y no puede aprobar la fe de aquellos que creen en Él arbitrariamente, aparte de su verdad concreta de que Él ciertamente nos ha salvado a través de su agua y su sangre. Por lo tanto, nuestro Señor dijo aquellos que creen en Él nominalmente: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 7:21).
Los maestros falsos insisten que ellos realmente hicieron que la gente recibiera el Espíritu Santo en el nombre de Jesús, echaron fuera demonios en su nombre e hicieron muchas maravillas en su nombre. Pero Dios les ha dicho a ellos en Mateo 7:23: «Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad». Esto nos dice que entre los cristianos, existen muchos que permanecen aún en pecado, quienes serán juzgados por sus pecados en el día del juicio, y luego serán arrojados al infierno.
De hecho, existen muchos cristianos que claramente confiesan, “Jesús es nuestro Salvador. Jesús nos ha salvado inequívocamente de todos nuestros pecados”. Pero a pesar de hacer tales afirmaciones, realmente no tratan de aprender que el Mesías ciertamente tomó sus pecados con su bautismo, y que Él ciertamente cargó sus pecados y el juicio de estos pecados derramando su sangre sobre la cruz. Estas personas irán ante Dios mientras que aún permanecen en pecado, ya que solo creyeron nominalmente, como si meramente estuvieran practicando una de las muchas religiones mundanas.
Como tal, debido a que no creen de acuerdo a la verdad que el Señor ha dicho, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, ellos no han sido admitidos por el Señor. Ya sea que la gente crea en Jesús o no, aquellos que tienen pecado en sus corazones no pueden entrar en el reino de Dios, en donde no se encuentra pecado, ya que no califican para entrar. Por lo tanto, ellos deben asegurarse de que pueden calificar para entrar en el cielo solo creyendo en la verdad de los hilos azul, púrpura y carmesí mientras están en esta tierra. Haciendo la puerta del atrio del tabernáculo tejiendo esta cortina con estos hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcidoesta fue la providencia del Mesías. Aquellos que se dirigen al infierno debido al pecado deben creer esto.
Debido a que esta gente ignora la verdad, y debido a que creen en Jesús con el conocimiento equivocado que han adquirido por sí mismos, aún permanecen en pecado. Ellos aún tienen pecado debido a que, en lugar de creer de acuerdo a la verdad escondida en los materiales del tabernáculo, han pensado de su salvador por sí mismos y han hecho sus propias doctrinas de salvación basadas en estos pensamientos, creyendo que la salvación viene a través de sus propios esfuerzos ofreciendo oraciones de arrepentimiento a Dios y tratando de alcanzar su propia santificación.
Existen muchos en este mundo que afirman creer en Cristo como su Salvador, y sin embargo no creen en el bautismo de Jesús y en su sangre. Existen muchos en este mundo quienes, en lugar de creer en los hilos azul, púrpura y carmesí como su salvación, piensan que pueden entrar al Santo reino de Dios solo creyendo en la sangre de Jesús, aún si permanecen en pecado.
 

La Igualdad de los Testamentos Antiguo y Nuevo

Dios nos dice en Isaías 34:16 que cada Palabra de Dios tiene su par igual. En otras palabras, la Palabra de Dios concuerda toda. Dios dijo que miráramos y viéramos por nosotros mismos si su Palabra del Antiguo Testamento concuerda con su Palabra del Nuevo Testamento. Lo que está escrito en el Antiguo Testamento tiene su correspondencia con la Palabra en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, los israelitas pasaban sus pecados sobre el cordero sacrificial con la imposición de manos en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento esto es igualado por Jesucristo siendo bautizado para tomar todos los pecados del mundo, y así pasar todos nuestros pecados sobre el mismo.
A través de su agua y de su sangre, Jesús vino a esta tierra como la ofrenda del sacrificio y como el Salvador de los pecadores. Si Él no hubiera tomado los pecados del mundo recibiendo su bautismo, no hubiera habido absolutamente ninguna necesidad para que el muriera sobre la cruz. Nuestro Señor claramente ha hecho desaparecer nuestros pecados con los hilos azul, púrpura y escarlata. Esto, también, fue prometido por Dios con su Palabra, sobre la cual nuestro Señor vino a nosotros a través de esta Palabra y lavó nuestros pecados carmesí, haciéndolos blancos como la nieve.
Antes de darnos cuenta de esta verdad, de hecho, nos encontrábamos sin duda alguna sobre abundando en pecados interminables. Por lo tanto, nosotros no tenemos nada de que jactarnos ante Dios, tampoco nada en lo que podamos confiar ante Él. En otras palabras, no hay nada que nos permita a nosotros siquiera pretender ser listos. Ante Dios, todo lo que podemos decir es, “Sí, tú estás en lo cierto.”
Si Dios dice, “Eres una semilla de iniquidad, destinada al infierno”.
“Si, tú tienes la razón; por favor sálvame”.
“Yo te he salvado de esta manera, a través del agua, la sangre y el Espíritu”.
“¡Sí, Señor! ¡Yo creo!”.
Solo podemos decir “sí” todo el tiempo. Al estar ante Dios, no le podemos decir a él, “¡Yo hice esto y lo otro; Yo serví a mi iglesia así de bien; Yo realmente creí en Jesús de todo corazón; yo defendí mi fe con una necedad que nadie más se puede imaginar!”.
¿Realmente cómo hizo el Señor para desaparecer todos nuestros pecados? Él nos ha mostrado que los hizo desaparecer a través de los hilos azul, púrpura y carmesí, y a través de la Palabra del Antiguo y del Nuevo Testamentos, Jesús se convirtió en nuestro Salvador viniendo a esta tierra en semejanza de hombre, tomando todos nuestros pecados sobre sí mismo con su bautismo recibido de Juan, y ocupándose de todos nuestros pecados y del juicio de estos pecados derramando su sangre sobre la cruz.
Siendo bautizado, nuestro Señor tomó todos los pecados del mundo de una sola vez (Mateo 3:15). Todos nuestros pecados mundanos fueron pasados sobre los hombros de Jesús. Así después de tomar estos pecados a la cruz, fue crucificado, derramó su sangre, se levantó de entre los muertos, y por lo tanto hizo todos nuestros pecados desaparecer verdaderamente. Así Jesucristo se ha convertido con certeza en nuestro Salvador.
La justicia de Dios que hemos recibido es la justicia adquirida creyendo en este Jesucristo quien vino a esta tierra a través del agua, la sangre y el Espíritu. Esta es la misma salvación recibida de Dios, no es algo que logramos por nosotros mismos. No existe nada de lo que podamos jactarnos ante Dios.
De hecho, somos salvados de todos nuestros pecados creyendo en Jesucristo quien se ha convertido con certeza en nuestro Salvador. En otras palabras, nosotros quienes habíamos sido pecadores realmente recibimos la remisión del pecado creyendo en el bautismo de Jesús y en la sangre que él derramó por nosotros. ¡Si la obra de salvación de Jesús fuera a contar por, digamos, alrededor de un 70 por ciento de nuestra salvación, y el 30 por ciento que resta fuera a contar por nuestro propio esfuerzo de no cometer pecado, para que nosotros nos santificáramos gradualmente y para que nuestra salvación fuera completada poco a poco, literalmente tendríamos que estar despiertos toda la noche orando fervientemente, pasar cada día ofreciendo nuestras oraciones de arrepentimiento, sirviendo a la comunidad, o de otra manera tratando de hacer cualquier cosa y todo lo posible!
Pero el apóstol, Pablo dijo en Romanos: «¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu» (Romanos 7:24-8:1). Así como Pablo confesó, también debemos creer en Jesucristo como lo hizo él. La Escritura nos dice que Jesucristo nos ha salvado totalmente de este cuerpo de muerte, 100 por ciento. ¿Entonces, quién puede condenarnos? Nadie puede nunca condenarnos, ya que Jesucristo nos ha salvado 100 por ciento, a pesar de nuestras iniquidades.
 

Tú y Yo, También, Éramos Fariseos Espirituales

Algunos de ustedes pueden haber conocido y creído en Jesús un poquito durante mucho tiempo. Tú creíste en Jesús como tu Salvador, en otras palabras, aún antes de que conocieras el evangelio del agua y el Espíritu. Yo mismo había sido un cristiano, sin haber nacido de nuevo, durante diez años.
Cuando primero creímos en Jesús como nuestro Salvador, fue una experiencia refrescante. Este comienzo fue tan refrescante que pensamos que seríamos salvados incondicionalmente solo creyendo en Jesús como nuestro Salvador, aún si permanecíamos ignorantes en cuanto a la verdad de los hilos azul, púrpura y carmesí.
Cuando yo creí en Jesús por primera vez, mi corazón estaba de hecho lleno de gozo. Así que me regocijé grandemente cuando creí en Jesús por primera vez, pero después de cinco años, llegué a verme a mí mismo, y vi que yo había estado atado continuamente por los pecados que había cometido, y llegué al reconocimiento de que aún no era libre. ¿Acaso piensa que yo cometí pecados, o que no cometí ningún pecado, en esos primeros cinco años de mi primera vida cristiana? Ya sea que me conozcas o no, la respuesta es muy clara: claro que sí. Durante este tiempo, cuando yo no conocía la verdad, era atormentado cada vez que cometía un pecado, y para deshacerme de esta agonía tenía que ofrecer oraciones de arrepentimiento, en ocasiones ayunando por tres días. La carga de mi corazón entonces parecía levantarse un poco, permitiéndome alabar a Dios, “¡♬Sorprendente gracia! ♪¡Cuán dulce el sonido, que salvó a un desgraciado como yo!♬” Pero después de esto, desde luego, terminaba cometiendo pecado de nuevo. Debido a que tenía muchas limitaciones y estaba tan manchado, cada día cometía pecado, aún mientras me odiaba a mí mismo por hacerlo. Ni una sola vez pude resolver todos mis problemas de pecado para siempre.
Bajo estas circunstancias, cinco años más pasaron, y cuando ya había sido cristiano por aproximadamente diez años, repentinamente, fui impactado al descubrir cuantos pecados yo había cometido durante todos esos años. Mirándome a mí mismo cometer tan grandes pecados cada día, me hallaba profundamente entristecido y descorazonado. Y cuando me paré ante la ley, también descubrí cuán pecador era realmente. Se volvió más y más difícil para mí pararme ante Dios, y terminé convirtiéndome en un pecador que no podía afirmar, con una buena conciencia, conocer a Jesús bien y creer en Él. Así que en mi décimo año como cristiano, no podía hacer otra cosa que confesar mi pecaminosidad a mí mismo.
Cuando creí en Jesús por primera vez, yo realmente pensaba que era más o menos un buen cristiano. Pero conforme pasó el tiempo, me di cuenta cada vez más que realmente no tenía nada de que jactarme ante Dios. Yo reconocí, “¡Yo soy realmente un fariseo! ¡Los fariseos no solo se encuentran en la Biblia, yo mismo soy un fariseo de la actualidad!”
Los fariseos son la clase de gente quienes en su pretenciosa santidad cada Domingo en su camino a la iglesia con la Biblia por un lado, les gritan a sus hermanos cristianos, “¡Buenos días! ¡Aleluya!”. Y cuando están adorando, cada vez que oyen a alguien hablando de la cruz, terminan llorando. Yo mismo, también, derramé muchas lágrimas, pensando en la sangre de Jesús. Yo pensé esto es de lo que se trata dar verdadera adoración. Pero mientras vivamos en este mundo, todos eventualmente se descubren a sí mismos, cometiendo pecado tras pecado. Así que la gente una vez más recurre a las oraciones de arrepentimiento. Puede que se sientan bien por un rato, pero tarde o temprano, se les acabarán estas oraciones de arrepentimiento, ya que existen demasiados pecados que han cometido. Alguna gente hasta habla en lenguas y ve visiones más adelante, pero todas son inútiles. No importa qué clase de intento hayan hecho, no les fue útil para resolver el problema de los pecados.
Si ellos eventualmente se dan cuenta que son simplemente seres inútiles ante Dios y reconocen que están destinados al infierno debido a sus pecados, aún si el darse cuenta llega tarde, será un resultado favorable. De hecho, entre más hayamos creído en Jesús, más cuenta nos daremos cuán espantosamente pecaminosos realmente hemos sido. Pero los fariseos son buenos escondiendo esto. Son tan buenos para esconder los pecados de sus corazones y jugar al hipócrita, que por lástima son aprobados por aquellos que están a su alrededor.
Los religiosos de este mundo se respetan grandemente los unos a los otros. Pero a pesar de cuanto respeto y aprobación obtengan de otros, cuando están ante Dios, solo son una masa grande de pecado.
Cuando no conocíamos la verdad, nosotros, también, solíamos ofrecer nuestras oraciones de arrepentimiento diligentemente. Pero después de un rato, nos cansamos y así terminamos orando, “Señor, haz lo que quieras hacer. Tengo tantos pecados. Yo todavía he pecado una vez más. Ahora es más vergonzoso para mí si quiera para decirte”. Aunque es muy vergonzoso, debido a que se nos dijo que Dios se agradará siempre que confesemos nuestros pecados, y que Él perdonará nuestros pecados con su justicia y limpiará toda injusticia, continuamos orando a Él, “¡Señor, yo he pecado. ¡Por favor perdóname, Señor!”. Y aún así nuestros pecados, sin embargo, estaban aún en nuestros corazones.
Siempre que la gente inclina sus cabezas para orar a Dios, su conciencia les recuerda de sus pecados y carcome sus corazones. Nuestra conciencia atormenta nuestro corazón diciéndonos, “Con tantos pecados cometidos, ¿cómo te atreves a orar a Dios?”.
Así que, después de un rato, debido que no teníamos más que decir terminamos solo llorando, “¡Señor, Señor!”. Más y más frecuente, nos encontramos a sí mismos yendo a una montaña y gritando el nombre del Señor. Para evitar la vergüenza de atraer la atención de la gente, hemos subido una montaña tarde en la noche, nos metimos a una cueva ahí, y gritamos el nombre del Señor. Pero esto, también, fue solo un ataque de rabia de nosotros mismos, y nuestros pecados así permanecieron con nosotros.
También tratamos de aplacar nuestra conciencia, diciéndonos a nosotros mismos que ya no tenemos pecado, “Dios es tan misericordioso que Él ha hecho desparecer mis pecados. Yo he ayunado y orado durante tres días. Más aún, yo pienso, que no he pecado mucho que digamos. ¿Acaso no, nuestro misericordioso Dios me perdonará?"
¿Pero realmente podemos engañarnos a nosotros mismos, aún si fuéramos a alabar a Dios por su misericordia? ¿Cómo podemos engañar nuestros propios corazones cuando quedamos en pecado ante Dios? ¡Nunca podremos hacer eso! No importa cuán alto escalemos las posiciones de liderazgo en nuestras iglesias, y no importa cuánto seamos elogiados por otros, mientras que aún continuemos cometiendo pecado por nosotros mismos, nunca podremos ser libres de estos pecados, y así terminar finalmente como hipócritas.
Deseos pecaminosos continúan levantándose en nuestros corazones. Aunque hablamos de la sangre de Jesús sobre la cruz innumerables veces, aunque derramemos muchas lágrimas solo pensando acerca de su sangre de la cruz, y aunque hemos sido buenos cristianos, aún permanecíamos en pecado hasta que encontramos el evangelio perfecto del agua y el Espíritu. A pesar de vivir con todos los rituales del cristianismo, aun así teníamos pecado. Esta era la religión de los fariseos. Existe mucha gente en esta tierra que tiene esta clase de fe, y ellos se encuentran aún en nuestras comunidades cristianas.
 


Todos Nuestros Pecados Desaparecieron Creyendo En el Evangelio del Agua y el Espíritu


Antes de conocer el evangelio del agua y el Espíritu, y antes de creer en este evangelio, todos teníamos pecado en el corazón. Con toda honestidad, todos éramos pecadores ante Dios, y todos estábamos destinados al infierno debido a nuestros pecados, porque la Biblia nos dice que “la paga del pecado es muerte”. Así que éramos atormentados grandemente debido a nuestros pecados. Y estábamos destinados al infierno, ambos, física y espiritualmente debido al juicio de Dios sobre nosotros por nuestros pecados.
Hemos convertido mucha gente al cristianismo y les hemos enseñado. Pero hemos trabajado mientras que éramos incapaces aún de limpiar nuestra propia conciencia. No podemos negar esto ante Dios. Reconocemos ante Dios que nuestros corazones están llenos de pecado y que estamos destinados al infierno.
Yo siempre he tenido una pregunta sin contestar: “¿Por qué fue bautizado nuestro Señor cuando Él vino a esta tierra?”. Yo quería saber por qué Jesús había recibido el bautismo. Podía entender nuestro propio bautismo en agua como la señal de nuestra fe en Jesús, pero no podía entender para nada el por qué Jesús había sido bautizado por Juan el Bautista. ¿Por qué fue Él bautizado? ¿Por qué?
Así que pregunté a algunos líderes en las comunidades cristianas, “Reverendo, yo tengo una pregunta. ¿Le molesta si pregunto? Me dijeron que estaba bien, así que pregunté. “Es acerca de la Biblia. Es claro que Jesús recibió el bautismo de Juan en el Nuevo Testamento. Pero, yo no estoy seguro de porque Él fue bautizado. ¿Sabe por qué Reverendo?”. Entonces ellos sonrieron, diciéndome, “¿Ni siquiera sabes eso? ¡Es algo que aún nuestros niños en la escuela dominical saben! Se encuentra en los textos de las Escrituras originales y también en los diccionarios de la Biblia. ¿Acaso no fue Jesús bautizado para guiarnos en ejemplo, como un modelo y para mostrarnos su humildad?”. Así que yo dije, “Pero Reverendo, si la respuesta fuera tan simple, aún los niños de nuestra escuela dominical ciertamente lo sabrían. Yo lo he examinado en ambos, en el texto original e históricamente, pero su bautismo no significa eso. ¿Acaso no habría una razón por la que Jesús realmente fue bautizado por Juan?”.
Yo continué preguntando. Yo comencé a buscar la respuesta después de convertirme en cristiano. No tenía más opción que la de entregar años en búsqueda a la respuesta de esa pregunta. Busqué en todos los libros académicos acerca de esta pregunta. Aunque busqué, pregunté e investigué todo, en ningún lado pude encontrar algo que explicara el bautismo de Jesús clara y definitivamente. Yo había luchado por encontrar la respuesta final hasta que el Señor me iluminó sobre el evangelio del agua y el Espíritu manifestado en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el fino lino tejido.
Mientras estaba atrapado por esta pregunta sin resolver acerca del bautismo de Jesús, entonces me encontré con la oportunidad de seguir Mateo 3:13-17: «Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».
Al leer esta Palabra, finalmente me di cuenta, “¡Así que esto es! ¡La razón por la que Jesús fue bautizado es que Él era la ofrenda del sacrificio del Antiguo Testamento! ¡Esta es la verdad de su salvación escondida en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el fino lino tejido!”
Juan el Bautista era realmente Elías quien Dios había prometido enviar en el Antiguo Testamento. Dios dijo en Malaquías 4:5 que el enviaría a Elías antes del día del juicio, y Mateo 11:14 nos dice que este Elías a quien le prometió enviar a nosotros no es ningún otro que Juan el Bautista. Así que descubrí acerca de Elías, pero aún no estaba seguro del porqué Jesús tuvo que ser bautizado por Juan el Bautista. Entonces regresé a Mateo 3:13-17 y seguí el pasaje de nuevo: «Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia..... Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua..... ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». Entonces todas mis dudas desaparecieron. “Para cumplir toda justicia,” Él realmente recibió su bautismo. Jesús ciertamente cumplió esta obra de justicia de salvar a toda la gente a través de su bautismo.
El bautismo es lo mismo que la imposición de manos del Antiguo Testamento, como cuando las manos eran impuestas sobre las cabezas de las ofrendas del sacrificio de acuerdo al sistema sacrificial del tabernáculo. Para que los pecadores trajeran estas ofrendas sacrifícales ante el altar de la ofrenda quemada, imponer las manos sobre ellos y así confesar los pecados y pasarlos a la ofrenda del sacrificio, para que el sumo sacerdote confesara todos los pecados del pueblo de Israel y pasarlos sobre la ofrenda del sacrificio por los israelitas y por ellos mismos, y para que Jesús fuera bautizado por Juan el Bautista en el tiempo del Nuevo Testamento –todas estas cosas son iguales las unas a las otras. Finalmente me di cuenta de que Jesús así recibió su bautismo (imposición de manos) para tomar sobre sí mismo todos los pecados del mundo y para hacer desaparecer los pecados de todos.
Así que busqué en los textos originales. Miré como la frase, «porque así conviene que cumplamos toda justicia» está escrita en Griego “Ἄφες ἄρτι, οὕτως γὰρ πρέπον ἐστὶν ἡμῖν πληρῶσαι πᾶσαν δικαιοσύνην” En esta frase, “porque así” y “justicia” fueron escritos en griego como “hoo’-tos gar (οὕτως γὰρ)” y “dikaiosune (δικαιοσύνην)” Lo primero significa “de esta manera,” “apropiadamente,” “solo por este método,” “lo más apropiado,” o “con este método.” Y lo último significa, “justicia o la virtud aceptable a Dios.” 
Nos dijo que Jesús salvó a los pecadores de sus pecados. Nos dijo que Jesús cumplió la justicia de Dios siendo bautizado y derramando su sangre. En otras palabras, significa que Él tomó todos nuestros pecados con su bautismo. Todas nuestras dudas fueron así resueltas, ya que ahora nos damos cuenta del verdadero significado de lo que había causado tanta confusión y duda. Es debido a que Jesús tomó todos nuestros pecados con su bautismo que Él fue a la cruz y murió sobre ella como el juicio por estos pecados. Esta es la verdad encontrada en el evangelio del agua y el Espíritu.
Nosotros, los nacidos de nuevo, llegamos a darnos cuenta, en otras palabras, que el bautismo que Jesús recibió de Juan era el ingrediente indispensable de nuestra salvación, y que Él tomó los pecados del mundo sobre sí mismo todo de una sola vez con su bautismo. Tú también te tienes que dar cuenta de la misma verdad en el evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces sus almas pueden ser iluminadas.
De hecho, no podemos olvidar el día en que Jesús recibió el bautismo de Juan. Nunca podremos olvidar el día en que nos dimos cuenta de que todos nuestros pecados fueron realmente pasados sobre Jesús. Hemos visto los cambios que ocurrieron en nuestros corazones con la realización de esta verdad. Ella se esparció por todo nuestro corazón como olas sobre un lago. Perforando a través de la oscuridad, la brillante luz del amanecer nos penetró, permitiéndonos conocer la verdad de la salvación.
 


El Bautismo que Jesús Recibió Pasó los Pecados Del Mundo sobre Él

 
El Bautismo que Jesús Recibió Pasó los Pecados Del Mundo sobre Él
Después de leer Mateo 3:13-17, no pude expresar una sola palabra durante mucho tiempo. Aunque de hecho yo estaba lleno de pecado, Jesús recibió su bautismo, y dijo: «Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia». Por lo tanto, la razón por la cual Él tuvo que derramar su sangre sobre la cruz (el hilo carmesí) fue el bautismo de Jesús (el hilo azul). Este Jesús era Dios mismo (el hilo púrpura). Y con la Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos (el lino fino torcido), Él nos ha enseñado la verdad real de la salvación, Jesús, en otras palabras, tomó todos nuestros pecados.
“¿Entonces, nosotros, tenemos pecado o no? Cuando Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, los pecados de todos fueron pasados sobre Él. ¿Fueron, también, nuestros propios pecados pasados sobre Él? ¿Fueron pasados los pecados del mundo pasados sobre Él en ese tiempo? ¿Los pecados eran mundanos o no, los que ya teníamos cuando aún estábamos en la matriz de nuestra madre? ¿Qué hay de los pecados que cometimos cuando teníamos un año de edad? ¿Acaso no también son los pecados del mundo? ¿Qué hay de los pecados que cometimos en nuestra niñez? ¿Acaso también pertenecen a los pecados del mundo?
Tenemos que preguntarnos a nosotros mismos estas preguntas para estar seguros de que estamos en el camino correcto. Así, la fe se trata de asegurarse que estamos parados en el terreno correcto con la Palabra de Dios. Los pecados que cometimos en nuestra niñez son ciertamente los pecados del mundo, como los pecados que cometimos en nuestra juventud son también pecados mundanos. Todos los pecados que cometimos en el tiempo de nuestro tiempo de vida, y qué decir de los de nuestra vida adulta, estos son los pecados del mundo. Tales pecados del mundo ya fueron pasados a Jesús. ¿Acaso no? ¡Claro que sí! Esta escrito que nuestro Señor tomó no solo nuestros pecados, sino todos los pecados de cada ser humano. ¿Entonces, todavía tenemos pecado? ¡No, ya no queda ningún pecado en nosotros!”.
Se debe a que Jesús fue realmente bautizado por Juan, Juan el Bautista testificó: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Jesús quitó todos los pecados de cada persona que ha vivido y vivirá, desde el principio de la humanidad hasta el fin. Todos los pecados que cualquiera haya cometido a través de toda su vida, y aún los pecados de todos los niños, fueron todos tomados por Jesús. No importa cuánto dure este mundo, ya sean miles de años o billones de años, nuestro Señor tomó los pecados de toda su gente con su bautismo, cargó estos pecados sobre sus hombros hasta la cruz, fue crucificado, y por lo tanto recibió todo el juicio del pecado por amor a nosotros –esto es de lo que nos hemos dado cuenta.
Así como nosotros, los nacidos de nuevo, realmente nos damos cuenta de que Jesús se levantó de la muerte y se convirtió en nuestro Salvador por estas razones, como lo creemos, todas nuestras preguntas fueron respondidas.
Con el bautismo que Él así recibió y derramando su sangre sobre la cruz, nuestro Señor se encargó de todos nuestros pecados. Es por eso que la Biblia habla de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido en la puerta del atrio del tabernáculo, y el por qué nos dice en 1 Juan 5:4-6 que Jesús vino a nosotros no solo por el agua, sino por el agua y por la sangre. Así llegamos a darnos cuenta, “Así es que por eso la Biblia nos dice que nuestro Salvador Jesús cumplió toda la justicia de Dios recibiendo su bautismo. ¡Esta es la verdad! Sin embargo, ¡los líderes cristianos no nos enseñaron esta verdad porque eran ignorantes de ella!”.
Llegamos a estar sin pecado solo cuando la verdad de Dios de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido nos dicen que estamos sin pecado. Nadie puede aprobar la salvación de otra alma. No ayuda en nada obtener la recomendación de otros. ¿Cómo podría decir la gente de nosotros –que somos muy buenos cristianos, o calificarnos como cristianos A+ -para constituir la salvación del pecado? Llegamos a estar sin pecado no cuando la gente nos aprueba, sino solo cuando la Palabra de Dios nos dice que Cristo hizo desaparecer todos nuestros pecados con los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido.
La Palabra de Dios nos dice que Jesús no solo hizo mis pecados desaparecer, sino también los tuyos. Nos dice que debido a que Jesucristo el Mesías ha hecho que todos los pecados de toda la gente desaparezcan, todos nosotros recibiremos la remisión del pecado si tan solo creemos. Es así como podemos entrar por la puerta del atrio del tabernáculo, recibiendo la remisión del pecado a través del agua y el Espíritu.
 


¿Cuál es la Fe Perfecta?


La puerta del atrio del tabernáculo estaba tejida con los hilos azul, púrpura y carmesí, y con el lino fino torcido. Todos deben tener esta fe perfecta que cree que nuestro Señor vino a esta tierra y así nos salvó de nuestros pecados. Cuando nosotros creemos que el Señor nació en esta tierra en forma de hombre, fue bautizado por Juan, murió sobre la cruz, se levantó de entre los muertos, y por lo tanto se convirtió en nuestro Salvador, todos podemos llegar a ser hijos de Dios. Aunque nuestras obras se queden cortas, y aunque nuestra carne sea inútil, creyendo en los hilos azul, púrpura y carmesí, y en el lino fino torcido, hemos sido revestidos con la justicia de Dios. Creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, en concreto, nos hemos convertido en los hijos de Dios.
Algunos de ustedes puede que no entiendan totalmente. Si es así, todo lo que tienen que hacer es continuar leyendo este libro o asistir a la iglesia de Dios. Hasta ahora hemos discutido los aspectos generales del tabernáculo, pero una vez que comiences a leer las explicaciones detalladas, serás capaz de alcanzar el entendimiento completo del tabernáculo. Es tan fácil que hasta un niño lo puede entender en una lectura.
Si la gente fuera a basar su fe sobre su áspero conocimiento de Jesús, nunca serían salvos de sus pecados, no importa cuánto tiempo crean en Jesús, miles o diez miles de años. Aún tendrían pecado cada día. Entonces llorarían cada día, ya que no podrían escapar de la maldición de sus pecados. Cuando las cosas les empiezan a salir bien, estas personas piensan que Dios les está ayudando. Pero cuando las cosas van mal aunque sea ligeramente, se preguntan, “¿Se deberá a que no di mi diezmo? ¿O será porque falte a la iglesia el Domingo pasado? Yo he fallado en servirle a Dios apropiadamente, pienso que Dios me está empujando por ello”. De esta manera, mueren encerrándose en la ley, porque la Escritura nos dice que “la ley produce ira” (Romanos 4:15).
Para realmente tener la fe que es completa, debemos saber correctamente y creer en los cuatro ministerios de Jesucristo quien vino a nosotros a través de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido. Debemos darnos cuenta de la verdad dada por Jesucristo. Solo cuando tengamos un entendimiento claro de esta verdad de cuatro fases y la creamos, podemos tener una fe que es completa ante Dios, y podemos realmente llegar a ser sus hijos perfectos. Debido a que hemos llegado a estar sin pecado creyendo en estos cuatro ministerios de Jesús, somos siempre los justos sin pecado, aún sin nuestro propio esfuerzo de liberarnos nosotros mismos de las ataduras del pecado, somos el pueblo sin pecado de la fe, aún sin ejecutar nuestra propia fuerza de voluntad, y somos los perfectos hijos de Dios cuyos pecados fueron todos lavados tan blancos como la nieve, aún sin nuestras propias obras buenas o tratando.
Como un niño jugando y descansando en paz bajo los cuidadosos ojos de los padres, creyendo en esta verdad, nosotros de hecho tenemos paz y tranquilidad en nuestros corazones ante los misericordiosos ojos de Dios Padre. Aunque tus obras sean insuficientes, todo lo que tienes que hacer es creer en las obras del Señor, ya que entre más insuficiente seas, más sentirás el amor de nuestro Señor.
¿Estás clamando para recibir la remisión de tus pecados, aún incapaz de tener la fe que cree en los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido? Ahora aquellos que saben esta verdad no tienen que clamar para recibir la remisión del pecado, sino solo creer calladamente. Los que se han convertido en los hijos de Dios por fe son aquellos que verdaderamente conocen y creen en Jesucristo, quien vino a nosotros a través del agua, la sangre y el Espíritu. Ellos sirven a Dios no con sus actos superficiales, sino que lo aman y le sirven a Él con su fe primeramente. Debido a que creemos, Dios nos concede su audiencia y camina con nosotros. Debido a que creemos en Él, nos ayuda. Y debido a que creemos en Jesús quien nos ha salvado con el bautismo y la sangre en la cual colocamos nuestra fe, hemos llegado a ser los siervos de Dios que laboran en sus obras justas.
Ahora todos debemos darnos cuenta de la verdad de que Dios hizo la puerta de nuestra salvación en los atrios externos del tabernáculo, tejiéndola con los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido, para darnos la salvación de la remisión definitiva del pecado. La Escritura nos dice que Jesús vino a nosotros a través del agua, la sangre y el Espíritu, y que Él nos ha salvado de nuestros pecados con los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido de la puerta del atrio del tabernáculo en el Antiguo Testamento. Nuestro Señor se ha convertido en la puerta de nuestra salvación del pecado. Debemos creer, y creer aún de nuevo, en estas cuatro obras del Mesías quien realmente y con hechos nos ha liberado de todos nuestros pecados.
 

El Bautismo que Jesús Recibió de Juan es la Sustancia Real del Hilo Azul Manifestada en la Puerta del atrio del Tabernáculo
 
Bautismo
La Cruz de Jesus
Volvamos a Mateo 3:13-17 de nuevo: «Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». En este tiempo, cuando Jesús fue bautizado, ya habían pasado 30 años desde que Él nació de la Virgen María. La palabra “entonces” aquí se refiere al tiempo en que ambos, Juan el Bautista y Jesús cumplieron 30 años.
Juan el Bautista, nacido 6 meses antes de Jesús, fue el representante de la humanidad de esta tierra a quienes les estaba dando el bautismo de arrepentimiento (Mateo 3:11, 11:11). Cuando Jesús cumplió 30 años, Él vino a Juan para ser bautizado, ya que él estaba bautizando a la gente en el río Jordán. Pero Juan el Bautista trató de evitarlo, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia». Juan entonces lo permitió, y Jesús fue bautizado por él. La Escritura también menciona que cuando Jesús fue bautizado, el cielo le fue abierto a Él, y una voz salió del cielo, diciendo: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».
En Mateo 3:15 aquí, Jesús dice la razón por la que Él fue bautizado por Juan. Esta verdad se refiere al hilo azul del atrio del tabernáculo: «Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia». El propósito del bautismo de Jesús recibido de Juan fue para perdonar las iniquidades de los pecadores a través de sus obras manifestadas en los hilos azul, púrpura y carmesí del tabernáculo “porque así (era) nos conviene (a ellos) cumplir toda justicia”.
El que Jesucristo tomara los pecados de todos sobre sí mismo siendo bautizado por Juan el Bautista fue el acto del amor de justicia de Dios y el cumplimiento de su obra de salvación de todos los pecadores. Como dice Juan 3:16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Jesús fue bautizado para salvarnos de los pecados del mundo, para que no seamos condenados debido a nuestros pecados. Es por eso que Jesús tomó toda la justicia de Dios y todos los pecados de la humanidad sobre sí mismo siendo bautizado por Juan, porque así convenía para ellos cumplir toda justicia.
¿Qué es “toda la justicia de Dios”? El pasaje anterior nos dice que la razón por la que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista fue para cumplir toda la justicia del Padre.
Aquí, necesitamos encontrar exactamente lo que realmente es toda la justicia de Dios. “Toda justicia” se refiere al hecho que Jesucristo, siendo bautizado por Juan, tomó todos los pecados de la humanidad sobre sí mismo. Con su bautismo, Él tomó todos los pecados del mundo de una sola vez, el bautismo de Jesús recibido de Juan fue claramente justicia. Cumplir toda la justicia de Dios quería decir cumplir las justas obras que hacen desaparecer todos los pecados del mundo –esto es, fue para cumplir la salvación.
El bautismo de Jesús era el método indispensable por el cual Dios nos liberaría de nuestros pecados. Dios puso en el Antiguo Testamento que para borrar nuestros pecados, él levantaría a Juan el Bautista como el representante de toda la humanidad hizo que su Hijo Jesucristo se bautizara, y por lo tanto pasó todos los pecados sobre su Hijo. Ninguna otra cosa más que esta fue la obra de la misericordia de Dios. Debido a que Dios nos ha amado tanto, Dios hizo que Jesús fuera bautizado por Juan para convertirnos en sus propios hijos y para completar la justa obra de borrar nuestros pecados. Es por eso que Dios dijo, cuando Jesús fue bautizado y salió del agua: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». Dios Padre, en otras palabras, dijo, “Con su bautismo, Mi Hijo ha tomado todos sus pecados sobre sí mismo.”
En otras palabras, Jesucristo vino a esta tierra y a través de este método de ser bautizado por Juan, Él llevó todos nuestros pecados de una sola vez, de la manera más apropiada, y así se convirtió en la ofrenda del sacrificio para hacer desaparecer nuestros pecados.
Se debe a que el Hijo de Dios fue bautizado por nosotros, y debido a que el así aceptó nuestros pecados sobre sí mismo, y que el cargó estos pecados a la cruz, fue crucificado y derramó su preciosa sangre, y así se convirtió en el Salvador de todos nosotros. Jesús nos ha salvado a los que creemos, en otras palabras, siendo bautizado por nuestros pecados, sacrificándose a sí mismo con su sangre sobre la cruz, y levantándose de entre los muertos. Y después de levantarse de entre los muertos y completar su obra de salvación, Él ahora se sienta a la diestra del trono de Dios, y cuando su tiempo llegue, Él regresará seguramente. Esta verdad es el evangelio del agua y el Espíritu y el corazón de la salvación.
Sobre la puerta del atrio del tabernáculo, Éxodo 27:16 registra: «Y para la puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, de obra de recamador; sus columnas cuatro, con sus cuatro basas». Así que la puerta del atrio del tabernáculo estaba tejida de estos hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Esto nos dice la verdad de que entramos al reino del cielo creyendo en el regalo de la salvación.
El hilo azul tejido en la puerta del atrio del tabernáculo se refiere al hecho de que todos nuestros pecados fueron pasados sobre Jesús cuando el vino a esta tierra y fue bautizado.
El hilo púrpura nos dice que Jesucristo, quien fue bautizado por nuestros pecados, es fundamentalmente el Creador mismo quien hizo todo el universo y todo lo que hay en él, el Señor tuyo y mío. Púrpura es el color de los reyes (Juan 19:2-3), y por lo tanto nos dice que Jesucristo es el rey de reyes y el Señor de todo. La palabra “Cristo” significa “el ungido”, y solo los reyes, los sacerdotes o los profetas podían ser ungidos. Como tal, aunque Jesucristo vino a esta tierra en semejanza de hombre, su verdadera identidad era realmente la de rey de reyes. En otras palabras, Jesús es el Señor y el Creador quien hizo todo el universo. Jesús es el mismo Dios Todopoderoso y el Hijo Unigénito de Dios Padre.
El hilo carmesí tejido en la puerta del tabernáculo se refiere al sacrificio que este rey de reyes hizo cuando, después de haber venido a esta tierra en semejanza de hombre y tomando nuestros pecados sobre sí mismo con su bautismo, él fue crucificado y derramó su sangre sobre la cruz. Jesucristo dio la paga de nuestros pecados por amor a nosotros, siendo bautizado, derramando su preciosa sangre, y así sacrificándose a sí mismo por amor a nosotros. El hilo escarlata manifiesta el sacrificio de la sangre de Jesucristo.
Finalmente, el lino fino torcido se refiere a la compleja Palabra de Dios del Antiguo y Nuevo Testamentos. Del Antiguo Testamento, Dios prometió que el vendría a nosotros como el Salvador de los pecadores, y en el Nuevo Testamento, así como Él lo había prometido, Jesucristo, Dios mismo, ciertamente vino a esta tierra, fue bautizado, y derramó su sangre sobre la cruz –se dio a sí mismo como el sacrificio de nuestros pecados.
Con el hilo azul, Dios manifestó la Palabra de que Jesucristo vendría a esta tierra para salvarnos de nuestros pecados y tomó estos pecados de nosotros sobre sí mismo con su bautismo; y con el hilo púrpura, Él manifestó que este quien sería bautizado era de hecho Dios mismo. Y con el hilo carmesí, Dios manifestó que Él nos ha salvado a ti y a mí de nuestros pecados viniendo a esta tierra como nuestro Salvador, siendo bautizado, cargando los pecados del mundo hasta la cruz, y derramando su preciosa sangre.
Esta salvación vino por la Palabra de Dios prometida en el Antiguo Testamento, por otro lado, estaba manifestada con el lino fino torcido. Es por eso que la puerta del atrio del tabernáculo estaba tejida con estos hilos azul, púrpura y escarlata y el lino fino torcido. Cuando miramos la puerta del atrio del tabernáculo, esta puerta manifiesta y nos muestra claramente como Dios nos ha salvado de nuestros pecados y nos ha hecho su pueblo; como tal, todos debemos creer en el significado espiritual de los cuatro hilos usados para la puerta del atrio del tabernáculo.
Hablando de los colores de la puerta del atrio del tabernáculo, la Biblia primero menciona su hilo azul. Normalmente pensamos en el orden de los hilos como púrpura, azul y escarlata, pero la Biblia realmente los menciona como los hilos azul, púrpura y escarlata. Esto nos muestra la importancia del hilo azul. Mientras que Jesucristo ciertamente vino a esta tierra como nuestro Salvador, si Él no hubiera sido bautizado por Juan, no hubiéramos sido capaces de ser limpiados de nuestros pecados. Es por eso que Jesús, para salvarnos de los pecados del mundo, fue bautizado por Juan y crucificado, todo en obediencia a la voluntad del Padre.
Jesús es el Señor del universo quien creó todas las cosas, y Él es nuestro Dios. Él es Dios mismo quien nos ha hecho nacer en esta tierra, quien nos ha dado nueva vida y quien gobierna sobre nuestras vidas. Para que Él nos salvara de nuestros pecados, Él tuvo que ser bautizado por el representante de toda la humanidad y así tomar todos nuestros pecados sobre sí mismo. Es siendo bautizado por Juan, en otras palabras, que Jesucristo se ha convertido en nuestro verdadero Salvador.
Fue para liberarnos de nuestros pecados que Jesucristo vino a esta tierra, y fue para tomar todos nuestros pecados sobre sí mismo que Él fue bautizado. Si no fuera por su bautismo primeramente, Cristo nunca hubiera podido ser crucificado. Es por eso que la puerta del atrio del tabernáculo nos está mostrando claramente como exactamente Jesucristo nos ha salvado de nuestros pecados –esto es, el método preciso de su salvación.
Los colores de la puerta del atrio del tabernáculo nos dicen que Jesucristo vendría a esta tierra, tomaría todos los pecados de la humanidad sobre sí mismo con su bautismo recibido de Juan, y sería crucificado –en otras palabras, que Él se encargaría de todos nuestros pecados por sí mismo. Cuando Jesús fue bautizado, la puerta del cielo fue abierta, y Dios Padre habló: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». Jesucristo es nuestro Mesías y Salvador, pero Él también es el Hijo de Dios, el mismo Dios el Creador quien hizo todo el universo con su propia Palabra. Siendo el Dios Santo, Jesús pudo cargar todos nuestros pecados siendo bautizado para que él pudiera convertirse en nuestro verdadero Salvador.
Jesucristo quien creó todo el universo y gobierna sobre él, nos ha mostrado la salvación clara de nuestros pecados. Se debe a que Jesucristo, para borrar nuestros pecados, vino a esta tierra, tomó tales pecados sobre sí mismo con su bautismo y murió sobre la cruz para que tú y yo seamos verdaderamente salvados. Jesucristo es el Creador quien gobierna sobre nuestra vida y muerte, quien creó todo el universo, y quien trajo a nuestros antecesores y a toda la humanidad sobre esta tierra. Él era la misma sustancia de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido.
Dios mismo vino a esta tierra como la ofrenda del sacrificio de los pecadores. Jesús quien nos ha salvado era este Dios, el Todopoderoso y el Dios de la misericordia. Se debe a que Jesucristo tomó todos los pecados sobre sí mismo con su bautismo que el cumplió toda la justicia de Dios, y es por eso que Él cargó los pecados del mundo hasta la cruz, fue crucificado y derramó su preciosa sangre. Así como está manifestado en la puerta del atrio del tabernáculo, Jesucristo se convirtió en nuestra propia ofrenda del sacrificio para borrar todos nuestros pecados.
Es por eso que no solo la puerta del atrio del tabernáculo, sino también la puerta del lugar santo, la puerta del lugar santísimo y aún la cubierta de la casa de Dios estaban todas tejidas con los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido. Se debe a que Jesucristo fue bautizado por nosotros, el que tú y yo seamos lavados de todos nuestros pecados, creyéndolo. Jesús fue bautizado para cumplir toda justicia, y esta justicia fue cumplida al tomar todos los pecados de toda la gente sobre sí mismo a través de su bautismo. Por lo tanto, lo que debemos hacer es darnos cuenta de que todos nuestros pecados también fueron pasados sobre Jesús en ese tiempo y creerlo.
Sin embargo, existen muchos cristianos que creen en él arbitraria y desordenadamente. Son muy necios para abandonar su propia fe religiosa sin ley, retando a Dios desde el mismo principio. Tenemos que creer en Él de acuerdo al camino de salvación que él nos ha dado. Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6). Él nos está diciendo, “Yo soy el camino. Yo soy el camino que te guía al cielo. Yo soy el Pastor, el camino y la verdad. Yo soy ciertamente la vida que te salva”. Salvándonos de nuestros pecados, Jesucristo se ha convertido en el Señor de vida nueva para nosotros.
 

Cuando Nosotros Creemos en Jesús, ¿Cómo Deberíamos Entender y Creer en Él?

Podemos ser salvos de todos nuestros pecados solo creyendo en el camino exacto de que Él vino a esta tierra y nos ha salvado. La palabra “fe” incluye tales significados como “depender de”, “sostenerse de”, y “confiar a”. Los ancianos frecuentemente dependen de sus hijos cuando ya son muy viejos, se les hace muy difícil vivir por sí mismos. De la misma manera, la razón por la cual vivimos abandonándonos nosotros mismos a Dios se debe a que nosotros simplemente no podemos hacer desaparecer nuestros pecados por sí mismos. Aún si tratamos de no pecar por nosotros mismos, aun así terminamos viviendo nuestras vidas pecando siempre. Esto se debe a que no podemos liberarnos nosotros mismos de nuestros pecados, así que creemos a Dios y colocamos nuestra confianza en Jesucristo nuestro Salvador creyendo en lo que Él ha hecho por nosotros.
Es por eso qué cuando creemos en Jesús y buscamos nuestra salvación, primero debemos saber qué clase de fe es la fe correcta. Hace más de 2,000 años, Jesús vino a esta tierra para salvarnos a ti y a mí –ciertamente, cada ser humano de este mundo- de nuestros pecados. Cumpliendo 30 años, Él fue bautizado por Juan el Bautista y por lo tanto tomó todos los pecados del mundo sobre sí mismo. Todos debemos creer en este hecho. Debemos creer que cuando Jesús no solo aceptó tus pecados y mis pecados, sino todos los pecados del mundo sobre sí mismo con su bautismo, cada pecado, del pasado, el presente, y aún del futuro, ya fue tomado por Jesucristo.
Sin embargo, mucha gente aún continúa ignorando este hecho que no solo todos los pecados del mundo, sino sus propios pecados fueron pasados sobre Jesús cuando él fue bautizado, y continúan creyendo solo en la sangre de la cruz. Es por eso qué ninguno de ellos puede discernir fácilmente cual fe es la correcta, aunque todos ellos ven que todas las puertas del tabernáculo estaban tejidas con los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido.
Cuando Jesucristo vino a esta tierra para salvarnos, Él no nos salvó de una forma alocada. Se debe a que Él ciertamente tomó todos nuestros pecados sobre sí mismo con su bautismo y llevó toda la condenación de nuestros pecados con su crucifixión para que tú y yo hayamos sido totalmente salvados. Es así como Jesucristo ha salvado a toda la humanidad. Es por eso que nuestro Señor dijo: «y al que a mí viene, no le echo fuera» (Juan 6:37).
Cuando decimos que creemos en Jesús, no solo creemos en su personaje, no solo en su omnipotencia. Más bien, somos salvos creyendo que Cristo, a pesar del hecho que Él es Dios, vino a esta tierra, tomó todos tus pecados y mis pecados sobre sí mismo con su bautismo, y fue crucificado sobre la cruz por amor a nosotros. Cuando miramos la salvación manifestada en el tabernáculo, se hace tan transparente a nosotros cuán exacta es la fe correcta que debemos tener cuando profesamos creer en Jesús.
Hoy, existe mucha gente que cree solo en la sangre de la cruz, cantando incesantemente, “♬¿Acaso serás libre de tú carga? ♪Hay poder en la sangre, poder en la sangre♬,” y ciegamente gritan, en su propio deseo, “¡Señor yo creo!” No importa cuán ardientemente crean en Jesús, nunca podrán ser libres de sus pecados creyendo solamente en la sangre de la cruz.
Debido a que somos de tal forma que nunca podremos ser libres de nuestros pecados a través de toda nuestra vida, absolutamente necesitamos al Salvador, y este Salvador no es ningún otro que Jesucristo. Jesucristo quien vino a liberarnos a ti y a mi es el Salvador, el rey de reyes, el Creador que hizo todo el universo y todo lo que hay en el, y es el Señor de nuestras vidas. Él vino a esta tierra, tomó nuestros pecados sobre sí mismo con su bautismo, y nos limpió de nuestros pecados muriendo sobre la cruz. En otras palabras, somos salvos creyendo en Jesucristo, quien cargó toda la condenación de nuestros pecados con su bautismo y cruz, como nuestro Salvador. Esto es lo que la puerta del atrio del tabernáculo está clara y definitivamente mostrándonos.
 

La Gente que Cree en Jesús Solo Religiosamente

En estos días, la gente afirma que ellos pueden ser salvos solo creyendo en la sangre de la cruz. El hacer tales afirmaciones vacías no es nada más que una muestra de su fe religiosa. Esta gente dice, “Cuando yo di mis oraciones de arrepentimiento a Dios, el Espíritu Santo me habló a mi corazón, ‘Mi hijo, Yo he perdonado tus pecados’. ¡Cuán agradecido estuve cuando oí tu voz!”. Hacen tales afirmaciones diciendo que estas creencias son su testimonio de fe.
Pero nuestra salvación no viene por nuestros propios sentimientos emocionales. Más bien, somos salvos a través de todas las dimensiones de nuestra personalidad: conocimiento, emoción y voluntad. Debemos ser salvos, en otras palabras, conociendo primero cómo Dios nuestro Salvador nos ha salvado, y entonces creerlo. ¿Pero, qué hay de las religiones? Las religiones no son nada más que instituciones hechas por hombres, construidas sobre los pensamientos propios de la gente.
Hace mucho, en mi familia, mi madre era la cocinera. Yo solía ser su asistente, siguiéndola por toda la cocina, preguntando qué necesitaba –más o menos como Jacob de la Biblia, cuando mi madre estaba ocupada poniendo los cubiertos en el comedor. Mi madre y yo solíamos formar una combinación fantástica. Levantándome de mañana encendíamos el fuego, preparábamos la mesa, y después de la comida, barría el piso de la cocina con una escoba. Todas las tareas de la mañana eran terminadas con esta escoba.
Esta no era una escena peculiar en Corea en aquellos días. Pero la cosa más interesante era que esta misma escoba que era usada para limpiar el piso de la cocina de repente se convertía en un dios que ostenciosamente nos daba todo lo que le pedíamos. En otras palabras, había gente que realmente oraba a esta vieja escoba. Tales absurdos eran frecuentes en nuestras vidas, no solo esto, sino que siempre que algo malo pasaba en la familia o en el vecindario, solíamos llamar a un brujo para que realizara brujería. Debido a que la gente en ese tiempo tenía creencias panteísticas y creían que los dioses estaban en todos lados, no solo esta escoba que era usada para barrer el piso podía convertirse en un dios, sino también tabletas ancestrales sobre las cuales los nombres de nuestros antecesores estaban escritos, una gran roca arriba de la montaña, o prácticamente cualquier cosa que los ojos vieran se podía convertir en un dios.
En la actualidad, con el paso del tiempo, la gente gradualmente ha salido de esta clase de ignorancia, pero en ese tiempo, pasaba frecuentemente el que casi cualquier cosa se convertía en un dios. Así que uno de los negocios más prósperos de ese tiempo no era otro que la brujería. Yo recuerdo brujas recitando encantamientos incomprensibles mientras realizaban brujería. Solía copiar las formas de las brujas de cómo hacer encantamientos, diciendo, “Abracadabra Abracadabra, que la luz del día venga, que la luz del día venga, todo es mío cuando viene la luz del día. El barril de calabaza se rompió debido a la falta de devoción. Abracadabra Abracadabra”. Yo no tenía idea, desde luego, lo que querían decir.
Cuando tal brujería era realizada en una de las casas del vecindario, todos los del pueblo solían reunirse para verlo. El punto culminante de tal evento llegaba cuando la cabeza de un cerdo muerto era llenada con billetes, sonriendo sin tener idea. Cuántos billetes se metían determinaba los encantamientos de la bruja y su potencia. Esta brujería continuaba durante toda la noche hasta que la mañana llegaba.
Entre mis amistades de antes, había alguien que afirmaba ser poseído por un fantasma virgen. Él solía afirmar que él podía echar fuera casi a todos los demonios, porque él estaba poseído por un fantasma virgen –los fantasmas vírgenes supuestamente tenían más poder que otros. Él decía que si terminaba encarando a un demonio más poderoso, él mismo podía ser estrangulado en lugar de echarlo fuera a este demonio, pero él sin embargo afirmaba que podía arrojar fuera a todos los demonios de la variedad-jardín. Él no era otra cosa que un hechicero.
Él pasaba su tiempo ordinariamente, como cualquier otro. Pero cada vez que alguien le pedía que realizara un exorcismo, se cambiaba de ropa, se ponía un traje de brujo y realizaba su espectacular show. Se debe a que los corazones de las personas están llenos mentalmente de tales supersticiones que hacen que sigan esta clase de religiones primitivas que no tienen nada que ver con la Palabra de Dios y terminan creyendo en toda clase de cosas locas y vergonzosas.
En otras palabras, la gente ha creado sus propias religiones. Como en la historia anterior, ellos han inventado sus dioses por sí mismos. Debido a que la gente tiene esta clase de instintos, aún como cristianos, cuando se les dice que Jesús fue crucificado por ellos, también pueden ser sobrecogidos por sus propias emociones acerca de esto, y terminan obsesionados y creyendo ciegamente en él. Y cuando se les dice que Jesús es el Hijo de Dios y el Creador quien hizo todo el universo, les gusta, y una vez más creen incondicionalmente. También les gusta oír, «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» y, una vez más, lo creen incondicionalmente sin ningún entendimiento real. Debido a que ninguna Palabra de Dios es errónea, aun cuando escuchan la buena Palabra por primera vez, todo lo que dicen es que ellos aman a Jesús.
Pero Jesús vendrá a juzgar a estas personas cuyos corazones aún permanecen en pecado a pesar de profesar su fe en Jesús. Él también vendrá a llevarse a aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu. La mayoría de la gente que ignora la verdad del evangelio del agua y el Espíritu, y creen en Jesús solo basados en sus propios pensamientos se darán cuenta eventualmente, en aproximadamente 10 años después que empezaron sus vidas religiosas, que ellos son realmente pecadores incapaces de vivir de acuerdo a la ley de Dios.
Yo, también, solía creer en Jesús arbitrariamente. Yo solía cantar alabanzas todo el tiempo, simplemente gozoso por haber encontrado a Cristo. Pero después de conocer a Jesús, yo llegué a conocer la ley, llegué a conocer mis pecados. Después de conocer mis pecados, entonces llegué a darme cuenta de que habrá juicio eterno por el pecado, y, como resultado, el sufrimiento del pecado fue lo siguiente.
Por lo tanto, para resolver este sufrimiento por el pecado ofrecí mis sinceras oraciones de arrepentimiento. Sin embargo, tal fe era como las creencias supersticiosas con las cuales la gente oraba a todas las cosas para ser bendecidos. Debido a que mi corazón estaba tan atribulado después de que llegué a conocer la ley escrita en la Palabra de Dios y me di cuenta de mis pecados, pensé que tenía que dar mis oraciones de arrepentimiento, y tales oraciones de arrepentimiento sí me proporcionaron algún descanso emocional. Pero el pecado aún permanecía en mi conciencia, y descubría que mi alma aún estaba atada al pecado, yo continuaba sufriendo.
De esta manera, no se debía a que yo había estado atado a mis pecados que llegué a creer y a amar a Jesús, sino que era porque yo había llegado a creer en Jesús que llegué a darme cuenta de mis pecados, y fue así qué cuando me di cuenta de mis pecados que el sufrimiento llegó a mí. “Yo debo de haber creído en Jesús muy pronto”, aún pensé, y aún terminé resintiendo que llegué a conocer a Jesús a una edad muy joven. Sin embargo, yo simplemente no podía dejar de creer en Jesús. Y para romper esta atadura con el pecado, ofrecí mis oraciones de arrepentimiento, pero sin ningún resultado, ya que estas oraciones hacían muy poco para resolver el problema fundamentalmente.
La gente común no se da cuenta de los pecados que han cometido aún mientras los están cometiendo, pero cuando comienzan a ir a la iglesia, escuchan acerca de la ley y llegan a darse cuenta de sus pecados, y por lo tanto terminan encerrados en ellos. Entonces, primero tratan de resolver el problema de sus pecados dando sus oraciones emocionales de arrepentimiento, pero entre más tiempo pasa, más se dan cuenta que están atados en sus pecados y deben ser perdonados de ellos.
No importa cuánto oren sus oraciones, entre más oran, más se dan cuenta que sus pecados, lejos de desaparecer, se revelan más claramente y nos recuerda aún más su presencia. A partir de este punto en adelante, las vidas religiosas de tales personas se vuelven dolorosamente tormentosas y continúan sufriendo, “Yo me sentí tan bien cuando creí por primera vez, pero ¿por qué me siento peor ahora que 5, 10 años han pasado? ¿Por qué estoy más atribulado?” Se dan cuenta que aún su convicción de salvación, la cual había sido sostenida firmemente cuando creyeron por vez primera, ya no está ahí. Pensando que se han vuelto más pecadores después de creer en Jesús, recurren a acomodar toda clase de doctrinas a sus creencias, y terminan siendo unos religiosos.
Se debe a que esta gente es ignorante de la verdad de que Jesús los ha salvado de sus pecados con sus hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido, y terminan finalmente convirtiéndose en meros religiosos. Aunque profesan creer en Jesús, aún están atormentados, porque sus corazones no tienen paz. Tal gente no tiene el recurso de cambiar a un dios diferente, porque, aunque lo intentaran, ya saben que creer en algo que no sea Dios mismo es idolatría. Debido a que ellos saben claramente que solo Jesús es el Hijo de Dios, que solo él es Dios mismo y que solo Él es su Salvador, ni siquiera pueden creer en un dios diferente. Y aun así debido a que no conocen la verdad, viven en sufrimiento, siempre atormentados por sus pecados.
Es por eso qué debemos conocer y creer en Jesucristo que vino a través de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido. Estos cristianos que terminan convirtiéndose en religiosos también saben que Jesús es el rey, que él derramó su sangre sobre la cruz, y que la palabra de la Biblia es la palabra de Dios.
Sin embargo, lo que ellos no saben es que Jesús no solo tomó sus pecados sino también todos los pecados del mundo sobre sí mismo con su bautismo, y esta ignorancia es la razón por la que ellos están viviendo como pecadores aún mientras profesan su fe, el por qué ellos terminarán en el lugar reservado para los pecadores. Debido a que tales cristianos religiosos no tienen idea de cómo Jesús exactamente se encargó de sus pecados, ellos creen en sus propias emociones siempre que estas surgen. Como resultado, la realidad actual no coincide con lo que ellos creen, como un ciego que trata de hacer un elefante tocando sus partes. Es por eso que son completamente ignorantes de lo que está mal con su fe, y es por eso que una vez más terminan en confusión.
 

¿Que Pasará con Nosotros si No Creemos en la Verdad del Hilo Azul?

¿Qué pasaría si creyéramos en Jesús como nuestro Salvador dejando fuera el hilo azul de la puerta del atrio del tabernáculo? Cuando Dios mandó construir la puerta del atrio del tabernáculo tejiéndola con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido, ¿qué hubiera dicho Él si Moisés les hubiera dicho a los israelitas que construyeran la puerta del atrio del tabernáculo con solamente los hilos escarlata y púrpura, y el lino fino torcido, y que los israelitas ciertamente completaran la puerta de esta manera? ¿Hubiera sido aprobada por Dios como la puerta de su tabernáculo? Él nunca la hubiera aprobado de tal forma. Debido a que Dios les dijo a los israelitas que construyeran la puerta del tabernáculo con cuatro hilos de diferentes colores, si no hubiera sido construida apropiadamente, nunca hubiera podido ser llamada la puerta del tabernáculo. Ni uno solo de los cuatro hilos podrá jamás ser dejado fuera.
La puerta del atrio del tabernáculo tenía que ser tejida con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Debido a que Jesús, Dios mismo, vino a esta tierra como nuestro Salvador en semejanza de hombre, tomó todos los pecados del mundo sobre su propio cuerpo, murió en la cruz, se levantó de entre los muertos, y así ha lavado nuestros pecados dejándolos tan blancos como la nieve, es por confiar y creer en este Jesucristo que hemos sido liberados de nuestros pecados. Los colores de la puerta del tabernáculo nos dicen cómo tenemos que creer en Jesús para ser salvados de nuestros pecados. Aquellos que creen en la verdad manifestada en la puerta del atrio del tabernáculo han sido todos salvados de sus pecados, todos han recibido la remisión de sus pecados, tan blancos como la nieve. Jesucristo ha lavado tus y mis pecados, volviéndolos en blancos como la nieve. Jesucristo se ha convertido en el Salvador real tuyo y mío.
Esta es la verdad pura manifestada en la puerta del atrio del tabernáculo. Sin embargo, existe mucha gente hoy que no cree en la implicación del hilo azul, aún mientras profesan creer en los hilos escarlata y púrpura, y en el lino fino torcido
Al hacer una búsqueda preliminar para escribir este libro, en una ocasión fui a una librería cristiana. Ahí encontré algunos libros sobre el tabernáculo escritos por algunos de los líderes cristianos más famosos. Sin embargo, algunos ni siquiera mencionan la puerta del atrio del tabernáculo, mientras que otros hacían unas aseveraciones sin fundamento como la siguiente: “¿Qué nos dicen los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido? Azul es el color del cielo, y por lo tanto nos dice que Jesús es Dios. El escarlata se refiere a la preciosa sangre que Jesús derramó sobre la cruz cuando Él vino a esta tierra. El púrpura nos dice que Él es rey”.
Esta clase de interpretación está muy lejos de la realidad. Que Jesús es Dios se nos dice a través del hilo escarlata. Cuando Dios ya nos ha dicho a través del púrpura que Jesús es el rey de reyes y el Señor de señores, ¿por qué repetiría esto con el hilo azul? Se debe a que esta gente no conoce el misterio del hilo azul por lo que han fallado en su apropiada interpretación.
Debido a que solo conocen la sangre sobre la cruz, colocan un gran énfasis sobre el hilo escarlata. Cuando vemos sus dibujos de la puerta del tabernáculo, vemos que los colores dominantes son el blanco y el rojo. Cuando los cuatro colores de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido deben ser claramente mostrados en la puerta del atrio del tabernáculo, sus dibujos solo muestran el hilo escarlata y el blanco, con algo de hilo púrpura, pero para nada el hilo azul.
Hay mucha gente en este mundo ahora que habla de tan insostenible fe sin darse cuenta de la verdad del hilo azul. Existen muchos en el tiempo de hoy que afirman que ellos pueden ser salvos solo creyendo en la sangre de la cruz, aún sin darse cuenta de que Jesús tomó nuestros pecados del mundo sobre sí mismo con su bautismo todo de una sola vez para llevar nuestra condenación. Los corazones de tal gente siempre permanecen en pecado. Hoy, mañana y más allá –de hecho, hasta que mueren- tales personas permanecen atormentadas ya que no pueden ser liberadas de su pecaminosidad. Así que alguna gente confiesa, “Yo soy un pecador hasta que muera.” ¿Pero realmente es esta la fe correcta, que permanezcan como pecadores hasta su muerte, aún mientras creen en Jesús?
Después de creer en Jesús, ¿exactamente cuándo nos convertimos en justos? ¿No es el cielo un lugar reservado para aquellos que no tienen pecado creyendo en el bautismo y en la sangre de Jesús? Ciertamente el cielo es un lugar para los justos. No para los que están llenos de pecado. Solo los justos quienes definitivamente han sido salvados de sus pecados y que han llegado a estar sin pecado pueden entrar al cielo.
Aquellos que se declaren a sí mismos ser pecadores hasta la muerte aún mientras creen en Jesús no tienen convicción de su salvación no importa el número de veces que hayan confesado su fe en Él, debido a que ignoran los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido. Aún mientras creen en Jesús y oran a Él, no tienen convicción de que sus oraciones serán contestadas. Aunque creen en Jesús, no son ni ayudados ni amados por Él. Puede que se sientan amados mientras muestran su devoción, pero cuando se suelten de su devoción, se sienten como si fueran abandonados por Dios, como si fueran odiados por Él. Piensan que Dios los ama y los bendice solo cuando dan sus ofrendas y devoción a Él, y que ya no los ama más cuando fallan en darle sus ofrendas. Cuando llegan los tiempos difíciles, piensan que Dios los odia, incapaces de entender por qué deben pasar a través de esos tiempos difíciles, y finalmente terminan culpándolo por su miseria y dejan de creer en él.
Al final, la confianza entre tal gente y Dios se rompe. Debido a que su fe es un producto de sus propios pensamientos y emociones, es muy arbitraria, precaria y equivocada. Cuando vamos a Dios, debemos hacer a un lado nuestras emociones. Cuando vamos a Dios, debemos ir solamente con nuestra fe que claramente cree en la verdad de que Jesucristo nos ha salvado con su bautismo y sangre, a quienes estábamos destinados al infierno debido a nuestros pecados. Antes de la Palabra de Dios y la Palabra de la ley, antes del evangelio del agua y el Espíritu, y también con nuestras conciencias, debemos reconocer claramente que nosotros éramos aquellos que no podíamos evitar estar condenados al infierno sin excepción. Solo cuando sabemos, aprendemos, creemos y confiamos en cuán pecaminosos seres somos y cómo Dios nos ha salvado de nuestros pecados podemos darnos cuenta de que Jesucristo se ha convertido en nuestro verdadero Salvador.
 

Solo por Fe Verdadera Podemos Recibir el Regalo De la Salvación

Por lo tanto, tú y yo debemos darnos cuenta de que somos salvos de nuestros pecados creyendo en los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido, no por hacer obras virtuosas por nosotros mismos. Y debemos conocer y creer que para salvarnos de nuestros pecados, Jesucristo vino a esta tierra por nosotros, está muy claro en esta verdad de cuatro colores. Él prometió en el Antiguo Testamento venir como nuestro Mesías, y así como esta promesa, Él ciertamente vino a esta tierra, y con su bautismo, tomó nuestros pecados y los pecados de toda la humanidad sobre sí mismo todo de una sola vez. Entonces Él cargó estos pecados del mundo a la cruz, fue crucificado, derramó su sangre preciosa, y murió después de expresar, «¡Consumado es!» (Juan 19:30). Levantándose de entre los muertos en tres días, Él testificó durante 40 días más y ascendió a la diestra del trono de Dios, prometiendo volver. Debemos creer esto.
“Definitivamente Yo los he salvado con mis ministerios de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Y Yo regresaré para llevarme a aquellos que creen en esta verdad de la salvación. Yo también les daré el derecho de convertirse en hijos de Dios a aquellos que creen en esta verdad en sus corazones, Yo limpiaré sus pecados y los haré blancos como la nieve, Yo les daré el Espíritu Santo, y yo los haré mis propios hijos.” Esto es lo que nuestro Señor nos ha dicho.
Debemos creer en esta Palabra. Nuestro Señor ya ha cumplido estas promesas, y actualmente Él está trabajando en las vidas de los que estamos en la tierra. Él protege a aquellos que creen en esta verdad y da testimonio por ellos. Así es como hemos sido salvados a través de las obras de nuestro Señor del bautismo y de la sangre, habitamos en la gracia, protección y amor de Dios, y viven la vida los justos. Se debe a que Él nos ha salvado que hemos sido liberados de nuestros pecados por creer.
Cuando este libro del tabernáculo sea traducido a todos los idiomas del mundo, estoy seguro de que la gente de todo el mundo será salvada de sus pecados a través de su fe en la verdad. Aquellos que afirman que la remisión de pecados solo viene por la sangre de Jesús ya no podrán ser capaces de hacer tales afirmaciones, sino que en vez de eso llegarán a darse cuenta cuán falsas han sido sus afirmaciones. No serán capaces de aferrarse a algo falso y afirmar que eso es salvación. Nunca más serán capaces de decir que pueden ser salvos creyendo solamente en la sangre de Jesús.
En la puerta del atrio del tabernáculo se encuentra el evangelio del agua y el Espíritu, la clara Palabra de salvación de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido. Debido a que esta es la Palabra de Dios prometida y profetizada del Antiguo Testamento, y debido a que Dios ha mantenido esta promesa en el Nuevo Testamento cumpliendo la salvación de todos los pecados con su bautismo y crucifixión, si solo creemos en este regalo de salvación en gozo y gratitud, todos podemos recibir la remisión eterna del pecado.
Esta es la Palabra que es tan fácil y perfecta, pero también es la verdad que no puede ser entendida aún con todo el conocimiento de todo el universo, si tú no tienes una fe pura en su Palabra. Es por eso qué debemos creer en su Palabra como es. Debido a que es una verdad tan preciosa que no podemos darnos el lujo de permanecer en la ignorancia, tú y yo ciertamente debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Enseñándonos la verdad de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido manifestado gratuita y fácilmente, Dios nos ha permitido tener este regalo de salvación que no tiene precio con nuestra fe.
Tú y yo igualmente, que creemos en esta verdad, damos toda nuestra gratitud a Dios por su amor de verdad. Sin embargo hay muchos que permanecen en la ignorancia de la verdad real de los hilos azul, púrpura y escarlata, y están enseñando y guiando a la gente a sus falsos caminos. A ellos también les queremos compartir esta verdad. A aquellos cuyos corazones están atormentados por su ignorancia de la verdad, les predicamos este evangelio de la verdad del agua y el Espíritu, queriendo que sean libres de sus pecados y entren por la puerta de la salvación. Cuando predicamos la verdad del tabernáculo, a aquellos que creen, serán salvos, pero aquellos que no creen serán condenados por sus pecados. Si hemos decidido creer en Jesús, debemos creer en Él conociendo la verdad de los hilos azul, púrpura y carmesí.
Nadie sabe la verdad de los hilos azul, púrpura y carmesí desde el principio. Dios nos dijo: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32). ¿Cuál es la verdad? La verdad es el evangelio verdadero (Efesios 1:13), que es, el evangelio del agua y el Espíritu manifestado en los hilos azul, púrpura y carmesí. Conocer los hilos azul, púrpura y escarlata apropiadamente y creer en ellos es la fe correcta en la verdad.
¿Por qué dijo Dios que la verdad nos haría libres? ¿Cómo has sido salvado de tus pecados? ¿Creyendo en los hilos azul, púrpura y carmesí, no has sido salvado de tus pecados, no son también vuestros corazones habitados por el Espíritu Santo? ¿No han desaparecido de ambos, sus corazones y sus conciencias? ¿Realmente crees y realmente puedes confesar desde lo profundo de tu corazón que Dios ciertamente es tu Padre? Debido a que Dios solo reconoce a aquellos que están sin pecado como sus hijos, Él solo aprueba la fe de aquellos que conocen y creen en los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido en la puerta del atrio del tabernáculo. Los pecadores no son hijos de Dios; solo los nacidos de nuevo que creen en el evangelio del agua y el Espíritu, el único evangelio que Dios nos ha dado, son los hijos de Dios Padre.
Aunque encaramos muchas dificultades, tribulaciones y sufrimientos mientras vivimos en este mundo, debido a que Dios habita con nosotros, estamos felices. Aunque somos insuficientes, estamos viviendo nuestras vidas bendecidas, creyendo en la justicia de Dios y predicando por todo el mundo el evangelio de los hilos azul, púrpura y carmesí, el evangelio que nos concede la justicia de Dios.
Yo estoy agradecido a Dios, por sobre todas las cosas, por los hilos azul, púrpura y carmesí. Cuando creí en Jesús por primera vez, sin importar con cuanta devoción creí, mi corazón había permanecido en pecado, y yo estaba grandemente atormentado debido a esto. Sin importar con cuánta sinceridad yo había profesado creer en Jesús, el pecado estaba claramente presente en mi conciencia. Se puede saber si él / ella están llenos de pecados o no ante Dios mirando su propia conciencia. En otras palabras, aquellos que aún tienen pecado escrito en su conciencia son aquellos que aún no han sido capaces de recibir su remisión del pecado. Si sus conciencias tienen aún el más pequeño de todos los pecados, esta es la evidencia de que ellos no han recibido la remisión del pecado.
Sin embargo, cuando yo no podía conocer la verdad que resolvería todos mis problemas de pecado, aún el más pequeñito de todos, y cuando toda clase de preguntas se levantaron en mi corazón como resultado, Dios me encontró a través de su Palabra de los hilos azul, púrpura y carmesí.
Esta Palabra estaba en los pasajes del Evangelio de Mateo que hemos leído previamente. Mientras leía Mateo 3:13-17, llegué a este pasaje: «Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia» (Mateo 3:15). Entonces me di cuenta y creí que cuando Jesús fue bautizado y salió del agua, Dios testificó su justicia, y toda la justicia fue cumplida ya que todos los pecados fueron borrados a través de este bautismo de Jesús.
Cuando Jesucristo fue bautizado por Juan, todos mis pecados fueron claramente pasados sobre Él, y de una sola vez fueron resueltos sobre la cruz. En el mismo momento que me di cuenta y creí en la razón por la cual Jesús fue bautizado, todos los problemas y las preguntas acerca de mis pecados sin resolver fueron contestados, ya que todos mis pecados fueron cortados en mí. Yo estaba tan agradecido por esta verdad de la remisión del pecado, por el hecho de que recibí esta remisión del pecado conociendo y creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, la verdadera Palabra de Dios.
El Señor vino a mí a través de su Palabra escrita, y yo recibí la remisión de mis pecados a través de esta Palabra del agua y el Espíritu, creyéndolo en mi corazón. A partir de ahí, a través de la Palabra del Antiguo y Nuevo Testamentos, he estado testificando el evangelio de los hilos azul, púrpura y carmesí a mucha gente, y aún ahora, continúo esparciendo todas estas verdades y misterios de salvación. El verdadero evangelio no es algo hecho de los propios pensamientos, doctrinas o experiencias emocionales de los seres humanos.
Con los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido, nuestro Señor ha borrado nuestros pecados. A través de los hilos azul, púrpura y carmesí, todos en todo el mundo llegarán a darse cuenta de la verdad de la salvación claramente y a reconocer que esta verdad no es ninguna otra que el evangelio del agua y el Espíritu. Esta es también la verdad que absolutamente se necesita en estos últimos tiempos, incontables personas llegarán a creer en esta verdad.
La era actual es una era en donde la justicia de la gente se está deshaciendo y su maldad corre por todos lados. Cuando las condiciones que nos rodean se deterioran, la gente derrama toda la maldad que fundamentalmente se encontraba en ellos. Sin embargo, a pesar de esto, nuestro Señor nos ha salvado a ti y a mí de nuestros pecados a través del evangelio de los hilos azul, púrpura y carmesí. ¿Hay gratitud por esta bendición que no tiene precio? Yo doy gracias a nuestro Señor por esta clara salvación, ya que yo estoy sobreabundando con gozo y felicidad.
El mundo ahora se dirige hacia los tiempos finales anticipados por Dios, y ya ha entrado esta era. En tiempos como estos, cuando hay menos y menos gente que sirve al Señor con devoción, y cuando aún la fe de los creyentes está debilitándose, si tratas de entregarte a algo más que a la verdad del agua y el Espíritu, solo terminarás con heridas en el corazón. Cuando se cree en Dios, si no crees en el evangelio de los hilos azul, púrpura y carmesí, solo te decepcionarás, ya que no dejará nada significativo en tu corazón, ni producirá frutos tangibles.
Debido a que la verdad del evangelio de los cuatro colores del tabernáculo –de los hilos azul, púrpura y carmesí, y el lino fino torcido- es la verdad clara, es solo el mejor evangelio para este oscuro mundo. El que vivamos nuestras vidas habiendo recibido la remisión de nuestros pecados conociendo y creyendo en la verdad manifestada en el tabernáculo es una bendición que no tiene precio, un regalo precioso y una grande felicidad para nosotros.
Debido a que aquellos que conocen y creen en la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el lino fino torcido manifestado en la puerta del atrio del tabernáculo están sirviendo a la verdad, no a lo falso, un gran gozo se encuentra en sus corazones por siempre.
¿También tú conoces y crees en esta verdad revelada en la puerta del atrio del tabernáculo? Debes conocerla y creerla.